Argelia y el embate de las Letras

Al margen de los conflictos internacionales más acuciantes en la palestra internacional, Argelia captó atención recientemente, tanto por el resultado de las elecciones de septiembre pasado, que ratificaron el mandato del actual presidente Abdelmayid Tebún, como por el embate que sufrieron algunos escritores oriundos del país más extenso de África debido a la temática de sus obras, lo cual ha generado una gran polémica literaria y política, además de un giro revisionista a episodios de la historia argelina reciente.

1. Un secuestro

El primer caso ocurrió en España, específicamente en Barcelona, donde el escritor Hicham Aboud (Argel, 1955) fue secuestrado el 17 de octubre y liberado 5 días después en Sevilla después de una pesquisa que les llevó un recorrido de 900 kilómetros a los Mossos d´Esquadra. Aparentemente, el plan consistía en sacar de España al escritor exiliado en Francia desde 1997 y entregarlo posteriormente a las autoridades en Argelia.

La Asamblea Mundial Amazigh (AMA), organización del pueblo berebere o amazige, fue la primera en dar la voz de alarma de los hechos y externó su inquietud por el secuestro de Aboud, quien después de haber sido liberado aseguró que sus atacantes eran un grupo de sicarios a sueldo de los servicios de inteligencia argelina, en alianza con una organización terrorista internacional operando en España.

Aboud, además de autor de libros críticos contra las autoridades argelinas, como La mafia de los Generales, es una figura prominente en redes sociales e internet. Así ha denunciado la corrupción sistemática de los cuerpos militares argelinos, los obstáculos a la libertad de expresión y el trabajo periodístico, además de las falencias en las instituciones y los procesos electorales del régimen argelino.

Aunque Aboud se encuentra a salvo y recibió tratamiento médico tras su experiencia, las autoridades españolas consideraron el incidente como un supuesto “acto terrorista” y un “ataque a la soberanía de España”, lo cual se suma a la disidencia en las relaciones de España con Argelia, país que rompió relaciones diplomáticas con España a principios de este año después de que el presidente Pedro Sánchez respaldara el plan de autonomía de Marruecos para el Sahara.

2. Un premio y una polémica

 A principios de noviembre el escritor argelino Kamel Daoud (Mesra, Argelia, 1970) ganó el Premio Goncourt, el más prestigioso de las letras en francés, por su novela Houris, un relato sobre las secuelas en la vida de una mujer sobreviviente de la guerra civil en Argelia en los años noventa.

La obra, que también ganó este año el Premio Landerneau del Lector, está narrada desde el punto de vista de Aube, una joven argelina muda que es superviviente de una masacre perpetrada por los islamistas en 1999. Con esta novela, el autor argelino afincado en Francia denuncia el silencio impuesto en su país natal sobre la llamada década oscura, así como contra la suerte de las mujeres condenadas a “morir en cada momento” por razones inconcebibles. Por esas razones, ha generado problemas y censuras en Argelia, donde se veta cualquier obra que evoque este período de la guerra civil.

Por varias semanas después de la obtención del galardón, Daoud atestiguo la creciente demanda de su obra, tanto en Francia como en otras partes del mundo. Asimismo, como suele ocurrir con los ganadores de este galardón, su agenda estuvo plagada de entrevistas. Sin embargo, Saada Arbane, superviviente de una matanza terrorista lo denunció ante la justicia en Argel, acusándole de “desvelar su historial médico” en la novela.

La gravedad de la acusación hizo que la esposa de Daoud, de profesión psiquiatra, reconociera que atendió a Arbane, quien cuando era niña estuvo a punto de ser degollada en un atentado integrista en el que perdieron la vida todos sus familiares. Por estas declaraciones, Arbane les acusa ahora a ambos de violar el “secreto médico”, al describir en la novela detalles personales, como la máquina que utiliza para respirar y un tatuaje, que la identifican.

Aunque la editorial Gallimard negó los cargos al asegurar que los personajes de la obra de Daoud son fruto de la ficción y resumen las vivencias de cientos de víctimas de la guerra civil argelina, lo cierto es que la obra y la decisión del jurado han sido cuestionados de forma creciente desde entonces.

3. Una detención

Sólo semanas después de lo ocurrido a Hicham Aboud, el escritor Boulaem Sansal (Theniet El Had, Argelia, 1949) fue detenido en el aeropuerto de Argel procedente de Paris, apenas días después de obtener su nacionalidad francesa.

Sansal es un autor ampliamente conocido en Europa por su voz crítica con el integrismo islámico y el régimen autocrático de Argelia, lo cual hasta antes de su detención parecía ser tolerado en su país natal y de residencia habitual, ello no obstante que algunas de sus obras siguen estando prohibidas: La Aldea del Alemán, El Fin de Mundo, El Juramento de los Bárbaros,  entre otras.

Antes de dedicarse de lleno a la escritura, Sansal fue servidor público en el Ministerio de Industria y es uno de los primeros autores en romper el tabú de la prohibición, en aras de la “reconciliación nacional”. En sus libros está plasmada la guerra civil argelina y el decenio negro (1992-2002) que enfrentó al Ejército con grupos integristas armados, cobrando más de cien mil muertes y miles de desapariciones forzosas. A pesar de las limitaciones a la distribución de sus obras, ha seguido viviendo en la región metropolitana de Argel, y no ha elegido algún tipo de exilio.

Al ser detenido, la Fiscalía argelina le acusó de haber “atentado contra la integridad nacional”, delito incluido bajo un apartado legal de terrorismo, que incluso podría derivar en pena de muerte, que en el país magrebí es permutada por condena a perpetuidad desde hace tres décadas.

Las autoridades argelinas solo confirmaron indirectamente su arresto hasta una semana después, cuando el clamor para exigir su liberación ya se extendía en varios países además de Francia, tanto por lo difundido en los medios como en las oficinas de Gallimard, su editorial. Así, quince días después de su detención se supo que, tras haber permanecido internado en una prisión de Argel, Sansal fue ingresado en un hospital y que se encuentra en buen estado de salud.

4. Letras con sentido

En conjunto, estas historias reflejan intransigencia política, lo mismo que necedad para aceptar develaciones de la historia reciente de un país desde ópticas divergentes. En rededor está un asunto internacional pendiente de solución que comprende a Argelia, lo mismo que a Marruecos y España. A lo cual se suma la tensión entre Argel y París tras el giro del presidente Emmanuel Macron sobre el Sáhara Occidental, oficializado en una visita oficial de Marruecos a finales de octubre, todo lo cual ha tenido repercusión en el mal momento que atraviesa la narrativa franco-argelina.

Aunque el esclarecimiento de la retención de Hicham Aboud en Barcelona se desvaneció con el paso de los días, lo cierto es que ese acontecimiento involucra su activismo respecto al reconocimiento de los derechos y expresiones culturales bereberes o amaziges, así como su aparente involucramiento con grupos políticos internos, cuyas reminiscencias llevan al movimiento popular Hirak, que en 2019 forzó la salida del presidente Abdelaziz Buteflika cuando aspiraba a un quinto mandato después de dos décadas en el cargo.

El caso de Kamel Daoud es paradigmático en dos direcciones. Primero, en lo que representan sus obras para develar una interpretación renovada de un episodio histórico de su país. Aunque recalcitrantes, sus obras exhiben aspectos poco divulgados de la denominada década negra en Argelia, lo cual es válido ya que escuchar otras voces sobre episodios del pasado constata que en el forjamiento de la historia de cualquier país siempre transitaran villanos y héroes. Por otra parte, la acusación de Saada Arbane respecto a la trama de Horus, es tanto un llamado de atención respecto al viejo dilema de los linderos entre la ficción y la realidad como una alerta de los riesgos que emergen cuando los profesionales de la salud no protegen adecuadamente los datos personales de sus pacientes.

Por último, el caso de Boulaem Sansal, confirma una tendencia de varios escritores árabes respecto a su potencial creativo. Él, como Abdul Rahman Munif en Arabia Saudita, fueron servidores públicos antes de escritores de ficción a cabalidad. Ese detalle, enriquecedor al proveerles una veta creativa desde otras realidades, representa un costo alto cuando desde la literatura se reproducen personajes, episodios nacionales o decisiones asumidas por los gobernantes. Parecería que la persecución a la que son sometidos es el precio a pagar por conocer la entrañas del ejercicio público y atreverse a registrarlo, aunque con matices, en sus obras. [ C ]