La lengua española está de fiesta este 2025: se cumplen el ciento veinticinco aniversario de la Academia Mexicana de la Lengua y también el ciento veinticinco aniversario del nacimiento de María Moliner, autora individual del monumental Diccionario de uso del español; por si fuera poco este mismo año se cumplen veinte años de la primera edición del Diccionario Panhispánico de dudas -cuya segunda edición aumentada apareció hace apenas unos meses-; además, en 2025 se publicó la Nueva gramática de la lengua española, en tres volúmenes, elaborada al alimón por la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Para celebrar por todo lo alto estas publicaciones se conjuntaron estas analectas, a partir de unos pocos ejemplos de los diccionarios seleccionados, los cuales son apenas una parte de todos los diccionarios publicados por la RAE y las Academias de la Lengua Española en los últimos años. El modesto propósito de este texto es invitar a quienes lo lean a echar un vistazo y tal vez consultar estas obras y otros portentos lexicográficos como el Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, iniciado por Rufino José Cuervo, y el Diccionario ideológico de la lengua española, de Julio Casares.
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Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, por RJ Cuervo, y continuado y editado por el Instituto Caro y Cuervo, ocho volúmenes, Editorial Herder, Barcelona, 1998
Esta obra no es un simple diccionario de conceptos. Como lo indica Rufino José Cuervo Urisarri (Bogotá 1844-1911 París) en la introducción del primer volumen, se trata de “una obra especial en que se dé luz sobre las palabras que ofrecen alguna particularidad sintáctica, ya por las combinaciones a que se prestan, ya por los cambios de oficios o funciones gramaticales de que son susceptibles, ya por el papel que desempeñan en el enlace de los términos y sentencias. Tales son la razón y el asunto de nuestro libro.”
El Diccionario revisa la ordenación de las palabras según su función, con múltiples ejemplos; ofrece asimismo las fuentes al efecto y las correspondientes etimologías de ser el caso. Las entradas se circunscriben a sustantivos, adjetivos, verbos, preposiciones, adverbios, conjunciones e interjecciones. En los volúmenes más tempranos abundan ejemplos de la literatura de los Siglos de Oro, pero también hay ejemplos del periodo anteclásico, como lo llama Cuervo, cuando la lengua española se encontraba en plena formación y no había una ortografía bien definida como en Calila é Dymna, cuyo manuscrito más antiguo data del siglo XIV, aunque la obra habría sido escrita en el siglo XIII. Los ejemplos desde el mismo primer volumen también incluyen clásicos de la literatura hispanoamericana y peninsular. En volúmenes posteriores hay una presencia importante de obras literarias de autores hispanoamericanos del siglo XX. Se trata de una obra a todas luces monumental.
Para mejor ilustrar el funcionamiento del diccionario, en seguida se transcriben algunos cuantos ejemplos. Quienes consulten la obra conocerán con fascinación el recorrido de la lengua española a través obras fundamentales de nuestra literatura.
Tomo primero A-B
p. 121: “Por no entender el hilo y la coherencia de la sentencia y de la letra santa, se acogieron á las alegorías y sentidos místicos, para salir de las dificultades en que se vieron”, Sig. Vida de S. Jer (como se sabe, S Jerónimo es el santo patrono de los traductores en la Iglesia católica).
p. 500: “Sierpes apacienta el pecho de una mujer ofendida”, Alarcón, El examen de maridos.
p. 595: “Son infinitas las veces aqueste/ Cuento de cuentos:/ que pudiendo escoger, usamos los peor”, Quevedo, Cuento de cuentos.
Tomo segundo C-D
p. 573: “Non alcedes vuestro à Dios con nescedad ni con voluntades corronpidas”, Calila é Dymna.
Tomo tercero E
p. 3: “Dijo que todo era así al pie de la letra, mas que no había de ser todo echa y derrueca”, Quevedo, Cuento de cuentos (“Echa y derrueca, término de borrachos en taberna”).
p. 516: “Ni aún se contenta Aristóteles con enseñar para la raza más noble del mundo: la férula de su enseñanza sobrevive a dioses que caducan en imperios que se desmoronan”, Rodó, Motivos de Proteo.
p. 1109: “Toma uno el tranvía eléctrico para ir a oír una ópera; y se pregunta: ¿cuál es en este caso más útil, el tranvía o la ópera?”, Unamuno, Del sen. Trágico de la vida. (La ópera por supuesto, AP).
p. 1268: “Excitados los presentes a la flagelación contra el cuerpo, contra la carne que nos ha hecho caer, se apagan las luces, comienza el canto Perdón ¡oh Dios mío!”, A Yáñez, Al filo del agua.
p. 1493: “Ha cruzado [Cristóbal Colón] una poderosa llanura, lo que debe haberle producido la sensación de una navegación inmóvil, está en un extremo de Castilla la Vieja”, Lezama Lima, Cantidad hechizada.
Tomo cuarto F-G
p. 752: “- ¿Qué es esto? -preguntó ella recibiéndolas [unas cajitas]. -Ya las verás mañana y te gustarán… ¡Son alhajas! Guárdalas con las otras”, Altamirano, El Zarco.
p. 200: “-Sí -respondió con un gran suspiro Critilo-, que si los hombres no son fieras es porque son más fieros, que de su crueldad aprendieron muchas veces ellas.” Gracián, El criticón.
p. 667: Refrán. Más vale caer en gracia que ser gracioso: a veces puede más la fortuna y dicha de un sujeto que el mérito de otro. Cfr. Serrano, Dicc.
Tomo quinto H-J
p. 27: “-Yo no oí nada. -Seguramente fue una ilusión. El viento en los árboles… Por la noche se oyen ruidos”, A Sastre, Escuadra hacia la muerte.
p. 188: “Los castellas son tomados de dichos vulgares, los más de ellos nacidos y criados entre viejas tras el fuego, hilando sus ruecas”, Valdés, Diál.
p. 415: “Sentándome de un golpe, hice espaldas en la pared, desenvainé mi puñalito, que había siempre alistado entre los bastos, puestos como cabecera, y encogí las piernas de modo conveniente para poderme erguir en un impulso”, Güiraldes, Don Segundo Sombra.
p. 631: “Te has venido muy lejos. A este lugar escondido. Sin domicilio ni quién dé razón de ti. Nos ha costado mucho trabajo dar contigo después de mucho inquirir”, Rulfo, El llano en llamas.
p. 645: “El ordinario modo de disfrazar la verdad para mejor insinuarla sin contraste, es el de las parábolas y alegorías”, Gracián, Agudeza.
p. 723: “No pretendió san Jerónimo traducir palabra por palabra, ni le pareció que era ésta la mejor manera de interpretar”, Sig. Vida de S Jer.
Tomo sexto L-N
p. 487: “Pero el otro sonrió y un automóvil pasó velozmente por el callejón, entre rechiflas y mentadas de madre”, Fuentes, Ob. Completas.
p. 789: “Se me ocurre pensar que México vive un prolongado Directorio, una fórmula de estabilización que, a la vez que procura una notable paz interna, impide un desarrollo cabal de aquello que la Revolución se propuso en su origen”, Fuentes, La región.
Tomo séptimo O-Q
p. 266: “Matar el gusano, por satisfacer un deseo vehemente, se usa en México según Icazbalceta y me parece que también lo mencionan otros; la frase es también muy de nuestra tierra”, Suárez, Sueños.
p. 368: “Cubrió con cera todo el cuerpo del crítico, para evitar que insectos misteriosos lo penetrasen, como recordaba de algunos derviches que sumergidos durante cierto tiempo habían aparecido con parte del cuerpo devorado por las hormigas blancas, esas pirañas terrenales”, Lezama Lima, Paradiso.
p. 872: “En vez de quemarnos las pestañas aprendiendo volapuk… para sustituirlo después por el esperanto… para substituirlo después por no sé qué cosa, aprendamos bien nuestro castellano”, Nervo, Est. Lit., Obras completas.
Tomo octavo R-Z
p. 332: “Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas”, Rulfo, El llano en llamas.
p. 529: “Pero la vida es corta:/ Viviendo todo falta;/ Muriendo todo sobra”, Lope, Poes. Lír.
p. 921: “Puso sagaces toques de sensualidad en sus crónicas, describió en una y otra forma las excelencias de las indias, que andaban desnudas y descubiertas las vergüenzas”, Arciniegas, Estud. mesa redonda.
p. 1002: “Rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma, pasa la blanca tribu de las nubes, perdemos nuestros nombres y flotamos a la deriva entre el azul y el verde, tiempo total donde no pasa nada sino su propio transcurrir dichoso”, O. Paz, Teatro de signos.
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Julio Casares (1877-1964), Diccionario ideológico de la lengua española, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1992. En 1942 se imprimió por primera vez esta obra. Como en el caso de María Moliner, el Casares, como se denomina comúnmente su diccionario, también fue la obra de una sola persona. El lema del Diccionario es “Desde la idea a la palabra; desde la palabra a la idea”. En el prólogo Casares observa: “La república de las letras padece una triste indigencia: mientras el Diccionario de la lengua se acrecienta y se perfecciona de una a otra edición, el caudal circulante de vocablos se empobrece cada día; y si hoy nuestra literatura, salvo honrosas excepciones, se remedia para todos sus fines con unos pocos cientos de voces, borrosas y desportilladas por el continuo uso, ello no es culpa exclusiva de los escritores…” Y más adelante: “Y para esto hay que crear, junto al actual registro por abecé, archivo hermético y desarticulado, el diccionario orgánico, viviente, sugeridor de imágenes y asociaciones, donde, al conjuro de la idea, se ofrezcan en tropel voces, seguidas del utilísimo cortejo de sinonimias, analogías, antítesis y referencias; un diccionario comparable a esos bibliotecarios solícitos que, poniendo a contribución el índice de materias, abren camino al lector más desorientado, le muestran perspectivas infinitas y le alumbran fuentes de información inagotables…” El Diccionario cuenta primero con un inventario metódico en grupos de palabras que guardan relación con una idea determinada: religión, física y química, geología-mineralogía-minería, botánica, etc. Enseguida el Diccionario ofrece una parte analógica de grupos de palabras y una parte alfabética. Cualquier diccionario ideológico se organiza en general bajo este mismo sistema. Dado que el Casares cuenta con unos 80,000 vocablos, aquí transcriben apenas unos cuantos ejemplos de la parte analógica y un número muy limitado de vocablos afines al concepto principal.
p. 25: amor: amor platónico, querencia, amistad, propensión, Venus, Cupido, lujuria, deshonestidad, pasión, flechazo, donjuanismo, idolatrar, prendarse, engolondrinarse, acaramelarse, rondar la calle, pasear la calle, acariciar, besar, matrimonio, amancebamiento, derretido, poesía erótica, dulcinea, cónyuge, etc.
p. 152: economía: economía política, patrón oro, capitalismo, socialismo, hacienda, bienes, riqueza, trabajo, ahorro, banca, dinero, renta, impuesto, aduanas, monopolio, sindicalista, etc.
p. 269: literatura: bellas letras, lenguaje, retórica, poética, gramática, filología, escribir, redactar, dejar correr la pluma, entretejer, narrar, componer, novelar, gongorizar, poetizar, traducir, grafomanía, libro, periódico, crítica, teatro, poesía, prosa, texto, contexto, fábula, trama, episodio, desenlace, nudo, epílogo, purismo, estilo, fraseología, lenguaje, matices, vulgaridad, metáfora, tropo, asíndeton, prosopopeya, eufemismo, retruécano, onomatopeya, claridad, concisión, escritor, literato, retórico, fabulador, poeta, lírico, épico, etc.
p. 282: mar: charco, océano, oceanografía, neptunismo, alta mar, fondeadero, dique, crucero, brazo de mar, embocadura, archipiélago, bajío, profundidad, escollo, cabo, ribera, costa, playa, sal, alga, marea, ola, golpe de mar, batiente, rompiente, reventazón, viento, tempestad, tritón, sirena, nereida, náyade, ondina, picarse, amainar, pelágico, ultramarino, marina, navegación, etc.
p. 355: pobreza: indigencia, escasez, carencia, inopia, penuria, estrechez, desdicha, desgracia, piojería, hambre, desnudez, depauperar, arruinar, empobrecerse, dar de culo en las goteras, estar sin un cuarto, a la cuarta pregunta, no conocer al rey por la moneda, no tener sobre qué caerse muerto, no tener con qué hacer cantar al ciego, no levantar cabeza, vivir de milagro, limosna, desheredado, gorrón, pícaro, lázaro, mendigo, pordiosero, zampalimosnas, pelagatos, piojo resucitado, con un trapo atrás y otro adelante, casa de beneficencia, con una mano atrás y otra adelante, etc.
p. 357: política: política internacional, monarquía, república, garantías constitucionales, libertad, opinión pública, golpe de Estado, reacción, derecha, izquierda, mayoría, minoría, oposición, autoritarismo, fascismo, despotismo, tiranía, gorro frigio, demagogia, comunismo, oportunismo, feminismo, volver la casaca, politicón, politicastro, tránsfuga, patriotero, servil, dinamitero, partido, camarilla, etc.
p. 413: sueño: amodorramiento, letargo, cabezada, ronquido, duermevela, bostezo, pesadilla, ensueño, vigilia, sopor, sonambulismo, toxicomanía, morfinismo, hipnotismo, síncope, oniromancia, dormir con los ojos abiertos, hacer la rosca, pegar los ojos, dormir como un lirón, dormir el vino, despertar, narcotizar, hipnotizar, arrullar, mecer, hachís, kif, alcoba, cubil, camisón, letargoso, a pierna suelta, etc.
p. 415: superstición: teosofía, fetichismo, agüero, quimera, duende, martes trece, amuleto, espantanublados, etc.
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María Moliner, Diccionario de uso del español, Editorial Gredos, dos volúmenes, Madrid, 1980. La primera edición apareció en 1966 y fue el resultado de una devoción por la lengua española a tal punto que en la dedicatoria del primer volumen Moliner escribió: “A mi marido y a nuestros hijos les dedico esta obra terminada en restitución de la atención que por ella les he robado.” Manuel Seco, el célebre lexicógrafo, filólogo y lingüista español, publicó el obituario de María Moliner en el diario El País bajo el título “María Moliner: una obra, no un nombre” (CVC. María Moliner. A raíz del Centenario. Manuel Seco.), pues el nombre de María Moliner tiene un vínculo indisoluble con su Diccionario.
En una carta dirigida al director del diario El País, el 13 de abril de 1997, Fernando Ramón Moliner, hijo de María Moliner, escribe: “Como ella [MM] me dijo después, refiriéndose a sus amigas de aquella época, en el Valencia republicano, «las mujeres valían más que los hombres». Mi padre, catedrático de física, se había quedado sin alumnos. Su trabajo en aquellos tiempos, aún se me presenta como una de las actividades más apasionantes a que una mujer de 37 años pudo dedicarse en la retaguardia: un auténtico trabajo de bibliotecaria, haciendo llegar los libros a la mayor cantidad de lectores posible; a los pueblos (como ya venía haciendo desde antes de la guerra), a los frentes de batalla y… al extranjero.”
En las páginas de la Presentación de su obra, María Juana Moliner Ruiz (Paniza-Zaragoza1900-Madrid-1981), además de ofrecer una concisa descripción de cómo organizó el Diccionarioy cómo ha de consultarse, aclara varios aspectos del uso del español y critica en más de una ocasión las contradicciones del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). En la página XXVI, al referirse a la reticencia de los académicos para aceptar neologismos de uso común como control o entrenamiento, indica: “Lo insostenible de tal posición purista se hace más patente cuando, como ocurre en la mayoría de los casos, las palabras o expresiones vetadas proceden de la herencia común latina y, al negarse hoscamente a emplear un recurso ofrecido por esa herencia del que se siente necesidad, solamente porque otro de los herederos se ha anticipado a sacar provecho de él, es puerilidad o reparo de hidalgo picajoso.” Moliner también se adelanta a la RAE al introducir criterios nuevos en su Diccionario: “Otra innovación consiste en considerar los signos «ch» y «ll» como dobles, como se consideran en los diccionarios extranjeros; aparte de que tal innovación ha sido ya recomendada por tan alta autoridad como la de Menéndez Pidal…”
A continuación se transcriben unos cuantos ejemplos del Diccionario de Moliner, como una invitación para consultarlo como un hábito cotidiano:
Volumen A-G
p. 180: anejo, -a: (Lat. «annexus», partic. de «néctere», anudar; v. «nect-».) * Unido a otra cosa de la misma naturaleza, más grande o importante: ‘El director vive en un pequeño edificio anejo a la fábrica.’ (Este vocablo se confunde a menudo en México en la expresión “Señor, mándame pena y dolor, mándame males anejos, pero…”; no males “añejos” AP).
p. 255: De arriba abajo: (I) Desde lo más alto hasta lo más bajo: `Rodar por las escaleras de arriba abajo’. Se emplea mucho en la expresión «mirar de arriba abajo». (II) En dirección hacia abajo: «Se mueve de arriba abajo». (III) * Completamente.
p. 647: clima: (masc.) ① Conjunto de condiciones atmosféricas de determinado sitio, constituido por la temperatura, la humedad, la nubosidad, los vientos, la cantidad y frecuencia de las lluvias, etc. (V: «benigno, blando, crudo, duro, frío, húmedo, inclemente, lluvioso, magnífico, riguroso, severo, suave, templado, tórrido, tropical, variable.» (Clima y estado del tiempo, por lo tanto, no son lo mismo: el primero se refiere a una condición “permanente”, mientras que el segundo describe las condiciones durante un periodo del día, la semana o el mes AP)
p. 1443: güito: ① Hueso de *albaricoque que emplean los chicos para jugar. ② (burlesco). * Sombrero.
Volumen H-Z
p. 187: jenízaro: -a (ant.). ① (adj. y n.). Se aplicaba al hijo de padres de distinta *nacionalidad. ② (adj.). * Mezcla o mixto. ③ (adj. y n. ; Méjico). Se aplica al descendiente de cambujo y china o de chino y cambuja. (V. «* mestizo».)
p. 268: literatura: ① *Arte que emplea como medio de expresión la palabra hablada o escrita. ° Conjunto de obras literarias: ‘La literatura clásica. La literatura francesa del siglo XIX’. (V.; «Letradura, bellas letras, buenas letras, letras humanas.» ° Conceptismo, cuatrocentismo, culteranismo, dadaísmo, gongorismo, impresionismo, marinismo, naturalismo, realismo, romanticismo, simbolismo, surrealismo.
p. 712: Perogrullo: “(Comp. Con «Pero» -v.- y «Grullo», usado como supuesto apellido.) Personaje supuesto al que se atribuyen humorísticamente las sentencias o afirmaciones de contenido tan sabido y natural que es una tontería decirlas. V. «verdad de Perogrullo».
p. 899: que: “(Forma, junto con los otros pronombres relativos españoles -cual, cuyo, quien-, una familia derivada morfológicamente de la agrupada en latín alrededor de «quis [qui, quae, quod]»; concretamente: como relativo de «quem», acusativo de «qui»; como interrogativo de «quid», derivado de «quis»; como conjunción completiva del «quid» del interrogativo; y como conjunción comparativa de «quam» , también conjunción comparativa, derivada igualmente de «quis» […] Su función, como en latín, es originariamente de pronombre. La evolución semántica por la cual ha llegado a transformarse en conjunción, completiva o comparativa, no obedece a un proceso lógico de tan fácil comprensión como el de la generalidad de las evoluciones de esa clase; pero esta duplicidad de funciones no es una particularidad de determinada lengua, sino un fenómeno lingüístico que puede llamarse general.”
p. 1275: tecnocracia: “① Gobierno de un país por técnicos en las distintas materias y no por personas que son políticos exclusivamente. ② * Clase social formada por los técnicos (ingenieros, etc.).”
p. 1307: tiempo: “(Del lat. «tempus, -oris»; «temperamento, temperar, temperatura, tempestad, templar, témpora, temporada, temporal, temporario, temporero, temprano; atemperar, contemperar, contemplar, contempor…, destemplar, extemporáneo, intemperante, intemperie, intempestivo, obtemperar.)» ① Magnitud en que se desarrollan los distintos estados de una misma cosa u ocurre la existencia de cosas distintas en el mismo lugar. Se le da con mucha frecuencia un valor patético, como sucesión de instantes que llegan y pasan inexorablemente y en que los que se desenvuelve la vida y la actividad, reflejado en el lenguaje con verbos como «acosar, acuciar, aguijar, aguijonear, apremiar, apurar…» […] El estado del tiempo se expresa con los verbos «estar» o «hacer», con «tiempo» o «día» u otro nombre de tiempo, como sujeto: ‘La mañana está fresca’; también con «tener, disfrutar, padecer», etc., en primera persona del plural: ‘Hemos tenido un verano poco caluroso.’”
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Clave: Diccionario de uso del español actual, Editorial SM, Madrid, 1997, con proyecto editorial y dirección de una de las más destacadas figuras de la filología hispánica actual: Concepción Maldonado González, profesora titular y directora del Departamento de Lengua Española y Teoría Literaria de la Universidad Complutense de Madrid, con numerosísimas obras publicadas entre las cuales pueden citarse:
Libros:
- Maldonado, C. (ed.) (2009) Herrero, Ángel: Gramática didáctica de la lengua de signos española (LSE), Madrid, SM- Fundación CNSE.
- Maldonado, C. (ed.) (2003) Aragonés, Luis y Ramón Palencia: Gramática de uso de español para extranjeros, Madrid, SM.
- Maldonado, C. (ed.) (2001) Páez, Enrique: Escribir. Manual de técnicas narrativas, Madrid, Ediciones SM, Prólogo de Luis Landero.
- Maldonado, C. (ed.) (2001) Agencia EFE: Diccionario de español urgente, Madrid, SM.
- Maldonado, C. (ed.) (1997) Clave. Diccionario de uso del español actual, Madrid, SM. Prólogo de Gabriel García Márquez.
- Maldonado, C. (ed.) (1992) Imaginario. Diccionario en imágenes para niños, Madrid, Ediciones SM. Premiado con la Medalla de Bronce de WORLDdIDAC-1994.
Capítulos de libros:
- Maldonado, C. (2017) “Word Combinations in General Dictionaries” en S. Torner y E. Bernal (eds.): Collocations and Other Lexical Combinations in Spanish. Theoretical, Lexicographical and Applied Approaches, col. Theoretical Developments in Hispanic Linguistics, Ohio, Ohio State University Press, Taylor and Francis.
- Maldonado, C. (rev.) Ávila, Raúl (2014): ¿Te la sabes? Seleccionario de palabras que se usan poco, México, Colegio de México.
- Maldonado, C. (1999) “Discurso directo y discurso indirecto”, en Gramática Descriptiva de la Lengua Española, Colección Nebrija y Bello, Madrid, Espasa-Calpe, 1999, cap. 55, pp. 3549-3595. Premio Logos 2000, concedido por la Asociación Europea de Lingüistas y Profesores de Lengua.
El Diccionario Clave se desarrolla en cierta medida como una actualización del Diccionario de María Moliner, por ejemplo la abierta inclusión de neologismos, pero también asume un criterio de pleno reconocimiento a las dos grandes normas lingüísticas del español: la norma castellana y la norma meridional o atlántica (la del sur peninsular, Canarias e Hispanoamérica), según explica el presidente de la Academia Canaria de la Lengua y académico de la Universidad de La Laguna, Tenerife, Humberto Hernández Hernández. El mayor reto para este diccionario, asumido desde un principio, fue responder a la amplia variedad de hablantes del español y sus respectivas peculiaridades. En el primer caso sucede a menudo que algunos neologismos tienen una vida efímera sobre todo si se refieren al ámbito de las nuevas tecnologías. La palabra casete, incluida en el Clave, ha dejado de usarse en buena medida por el arribo de la digitalización del sonido. Por otro lado, si bien la lengua española es un universo en expansión, como muchas otras, las variantes del español atlántico o meridional se extienden por territorios lingüísticos todavía por explorar. En el Diccionario de María Moliner, así se explica la palabra cochinilla: “Insecto hemíptero coccídeo, cuyas hembras viven sobre el nopal y, desecadas y reducidas a polvo, constituyen una materia colorante roja, llamada con el mismo nombre y también con cualquiera de los sinónimos, y, además, «* carmín».” El Clave se limita a indicar: “Insecto hemíptero con el cuerpo arrugado, cabeza cónica, antenas cortas y una trompa en forma de pelo: “La cochinilla, reducida a polvo, se empleaba mucho como colorante de color grana.” Tal vez se encuentra fuera del alcance de cualquier diccionario de la lengua española, pero la grana cochinilla -originaria de México, Diccionario del español usual de México, El Colegio de México, 1996- fue ingrediente indispensable en las pinturas de grandes maestros como Miguel Ángel, Caravaggio, Van Gogh, Renoir, Gauguin, etc. En Las Meninas de Velázquez el pequeño búcaro rojo que una menina ofrece a la Infanta Margarita está pintado con grana cochinilla. Por si fuera poco, ese tipo de búcaro, originario comúnmente de Guadalajara, México, desató en la Corte española una afición por la bucarofagia entre las damas de la realeza pues consideraban que comer trozos de ese tipo de barro les aclaraba la tez y les daba buen aliento en la boca, además de otros efectos positivos nunca avalados por la ciencia.
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Diccionario ideológico de la lengua española, de Manuel Alvar Ezquerra (1950-2020), Editorial Bibliograf, Barcelona, 1995. MAE fue hijo de Manuel Alvar López, quien fue director de la Real Academia Española. Este libro se divide en las siguientes secciones: cuadro general de clasificación: relaciones generales, materia, naturaleza, seres vivos, el individuo, modos de vida; luego vienen treinta y cinco cuadros sinópticos; sigue la parte analógica con mil doscientos setenta y cuatro grupos ideológicos; continúa con un índice alfabético y cierra con un diccionario con definiciones, notas gramaticales y las informaciones lexicográficas de rigor. Su consulta requiere una familiarización paulatina con las diferentes secciones de la obra y sus diversas correlaciones.
Diccionario del español actual, de Manuel Seco (1928-2021), Olimpia Andrés y Gabino Ramos, Editorial Aguilar, Madrid, 1999, dos volúmenes. Seco fue miembro de la RAE; Andrés también lo fue hasta 2011, si bien continúa colaborando con la RAE. En el preámbulo los autores se lamentan de que la lengua española no haya tenido, hasta 1999, un inventario léxico riguroso, con la excepción del Diccionario de Rufino José Cuervo, aquí ya referido. Y se agrega: “Para redactar un diccionario es indispensable una base documental. Algo que ya nos habían enseñado -en vano, al parecer- los académicos que en el siglo XVIII compusieron el Diccionario de autoridades.” Las principales características del DEA son: se recoge el léxico vivo, no las voces en desuso; la base documental parte de testimonios escritos del uso real del español (fuentes bibliográficas y hemerográficas); las definiciones, además del significado, se presentan en su contexto y se indica su uso; el Diccionario tiene un propósito descriptivo, no normativo; el público destinatario de la obra debe ser una persona con conocimientos básicos de la gramática: escritores, traductores, profesores y estudiantes de lengua española. A continuación se transcriben algunos ejemplos provenientes de textos literarios, históricos, económicos, etc. de autores peninsulares de renombre; pero también citas de algunas publicaciones periódicas de España. Se omiten citas de nota roja o crónica negra, como se dice en España, con descripciones explícitas de agresiones sexuales:
Volumen I A-F
p. 211: algarín: m (reg) 1 Macho de perdiz enjaulado que ha perdido el celo y no sirve para reclamo. Tb adj. | Cela Viaje andaluz 201: Por el campo de Jaén llaman algarín al reclamo de perdiz que, a fuer de viejo, ya no chifla. 2 Ratero de huertas y corrales. | Jo. Cruz SJáen 26.1.92, z: Está cansado de perseguir algarines y raterillos de poca monta.
p. 691: bolchevismo: m (hoy raro) Bolchevismo. | Aparicio Alc 14.10.78, 3: Vladimir Ilich se hartó de romper y fumigar a sus contrincantes, primero con el desdén y la invectiva palabrera y, luego, al despotizarse el blocheviquismo, con los métodos mortíferos de la checa. (En la extinta URSS, la checa era el comité de la policía secreta AP).
p. 1088: cochinilla: 3 Materia colorante roja que se obtiene de la cochinilla [1] Coccus cacti. | X. Domingo Cam 30.8.76, 51: En pastelería, se usa la cochinilla, sustancia roja que se emplea como colorante natural y se extrae del insecto del mismo nombre, abundante en Méjico y Guatemala.
p. 2024: estratego: m 1 Estratega [1]. | Abc 19.6.58, 17: A orillas del Mediterráneo su talento de estratego planeaba y dirigía por telégrafo la batalla de Bilbao. I. RQuintano Abc 7.784, 26: Una sedienta caterva de minuciosos e inútiles “estrategos” de café copa las terrazas… para seguir los acontecimientos de la última crisis.
p. 2133: fáustico-ca: adj. 1 Del Doctor Fausto († 1541), astrólogo de quien se dice vendió su alma al diablo a cambio de la juventud, la ciencia y el poder y que ha sido personaje de diversas obras literarias, esp. El Fausto de Goethe. | G. ÁLimeses 16.2.68, 24: La leyenda fáustica, mucho antes de que la recogiera Goethe en su poema inmortal, andaba ya por las Universidades alemanas.
Volumen 2: G-Z
p. 2395: guadalupano-a: 2 De la Virgen de Guadalupe. | GLuengo Extremadura 140: La advocación de la Virgen de Guadalupe se desparrama, en efecto, por toda América; y así tenemos la parroquia de Santa Fe, en la Argentina…; en Colombia…; en Venezuela; en Uruguay… Y no digamos en Méjico, ya que es conocidísima la devoción guadalupana del gran país.
p. 2542: iberoamericano-a: adj 1 De Iberoamérica (conjunto de pueblos americanos que fueron colonias de España y de Portugal). Tb n, referido a pers. | Inf 16.4.70, 18: En la Federación de Estudiantes Iberoamericanos…, conferencia-coloquio sobre el tema “La violencia en América Latina”, J.L. Rubio MHi 10.60.29: Los iberoamericanos seguirán teniendo un continente vacío. (No queda claro si está referencia tiene algún vínculo con el libro de Salvador Novo, El continente vacío, 1935, escrito durante su viaje a Sudamérica.)
p.2759: khmer: (tb con la grafía kmer; pl normal, -s) I adj 1 (hist) [Individuo] de un pueblo de Camboya que desarrolló una importante cultura en la Edad Media. Tb. n. | DCorral ROc 7.63, 61: Los arquitectos kmer emplearon técnicas bastante deficientes.
p. 2770: ladilla¹: f Piojo del pubis (Phthrius pubis). Cela SCamilo 28: Aquí las ladillas, ¿bailan el minué?
p. 2901: macró: m (jerg) Proxeneta o rufián. | Umbral Hijo 142: Con el turismo y el sol [las suecas]… descubrieron el macró (al que pedían el reloj en prenda, antes de acostarse con él, por si además era chorizo). (Aquí chorizo se refiere a ladrón, sobre todo en el español peninsular.)
p. 3263: obsidiana: f (Mineral) Roca volcánica vítrea de color negro o muy oscuro. | ZVicente Balcón 9: Sigue su inspección implacable, disponiendo los floreros…, y las piedras de rayo que coleccionaba Alfonso, junto a cabecitas de barro azteca y cuchillos de obsidiana.
p. 3344: paja: f 7 (vulg) Masturbación. Gralm con el v HACER. Cela SCamilo 290: Lo que estoy es cachonda como una perra…, acabo de hacerme una paja delante de tu fotografía. Marsé Tardes 34: -Ella es otra cosa… La quiero. -La quieres. Te hace pajas.
p. 3997: sabbat: (pronunc corriente, /sábat/) m (hist) Asamblea nocturna de brujos y brujas para dar culto al diablo. | CBaroja Brujas 115: Entre 1330 y 1340 aparece por vez primera el “Sabbat” en los procesos inquisitoriales de la zona de Carcassonne, Toulouse.
p. 4249: Tao: m (Rel china) 1 Principio creador y rector de todo cuanto existe. | VMontalbán Pájaros 300: Yo me reconozco en el dualismo Ying-Yang y aspiro al Tao. 2 Camino de virtud. | Anson SAbc 1.2.70; 10 Tus padres y los padres de tus padres, Huang Ti-chen, que hablaba en voz baja de Confucio, que vivían conforme al “tao”, que rezaban al Buda, ofrecían en el altar familiar de los antepasados racimos claros y quemaban varillas de incienso. Fernández-Llorens Occidente 47: De la combinación de ambos [yin y yang], surgen el progreso, la vida, el tao (el camino) en el que todas las cosas avanzan hacia adelante.
p. 4467: utoazteca: (tb con la grafía uto-azteca) adj [Familia de lenguas] propias de los indios norteamericanos, que se extiende desde el Norte de los Estados Unidos al Sur de Méjico. Tb los pueblos que las hablan. Tb n, referido a pers.
p. 4471: vacilar: 3 (juv) Divertirse o pasarlo bien. | Goytisolo Recuento 342: Ahí donde la veis, con ese aspecto de no brillar precisamente por su seso, brilla en cambio por su sexo, por sus orgasmos. Y ella: ¿quieres callar, payaso? Y él: el hecho es que, por lo menos en la cama, vacilamos como cocodrilos.
p. 4577: whisky: (ing; pronunc corriente, /wíski/ o /güíski/, tb con la grafía güísqui o, raro, whiskey; pl normal, -s, o raro, whiskies, pronunc /wískis/ o /güískis/) m Aguardiente de semillas que se fabrica sobre todo en las Islas Británicas y América del Norte.
p. 4591: zafio-fia: adj [Pers.] tosca o sin finura. | Laforet Mujer 188: Paulina… no quería soportar las impertinencias de aquel hombre zafio. b) Propio de la pers. zafia. | Sopeña Defensa 64: Seguían los ataques a Unamuno y a Ortega, y hubo uno especialmente zafio contra Xavier Zubiri.
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Diccionario panhispánico de dudas, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española con la colaboración del Instituto Cervantes, Santillana Ediciones, Bogotá, Colombia, 2005. Se trata de una obra de largo alcance y gran profundidad; posee además la virtud de abarcar la lengua española en su ámbito panhispánico, a diferencia del legendario Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco, Aguilar, 1961, circunscrito a sus ejemplos del español peninsular. La Comisión Interacadémica del Diccionario panhispánico de dudas incluye las áreas de Chile, Río de la Plata, Andes, Caribe continental, México y Centroamérica, Antillas, Estados Unidos y España. El coordinador del Área de México y Centroamérica fue el Dr José G Moreno de Alba, de la Academia Mexicana de Lengua, autor del libro Minucias del lenguaje, citado más adelante. Quien esto escribe tuvo el privilegio de contar como maestro de español al Dr Moreno de Alba en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En la Presentación del Diccionario panhispánico de dudas se precisa su propósito:
“El carácter panhispánico de este nuevo diccionario viene determinado tanto por su contenido -y, específicamente, por la consideración de las variantes regionales- como por su autoría. Han sido, en efecto, las veintidós Academias las que han definido sus líneas maestras y trabajado codo a codo durante más de cinco años en su aplicación y desarrollo. Se propone el Diccionario panhispánico de dudas aclarar la norma establecida y atender a la vez a lo que algunos lingüistas llaman ‘norma en realización’; de ahí que oriente también sobre lo no fijado y formule propuestas guiadas por la prudencia y el ideal de unidad lingüística. Ello lo convierte en una obra abierta, que nace con el propósito declarado de mantener una actualización continua. No se dirige a especialistas, sino al público hispanohablante en general. Por ello, algunos puntos se han obviado las precisiones terminológicas que serían insoslayables en obras dirigidas a lectores especializados.”
La selección de ejemplos transcritos a continuación buscan dar una visión de conjunto del Diccionario, aunque se reconoce el riesgo de un reduccionismo no intencionado que pudiera dar una idea errónea del verdadero alcance de esta obra defensora de la norma pero abierta con prudencia a la innovación. No se trata de una contradicción, sino de una relación en movimiento entre cambio y continuidad.
p. 29: agave: ‘Maguey o pita’. Aunque es válido su uso en ambos géneros, es mayoritario y preferible el masculino: «El mezcal y el tequila, […] procesados a partir de agaves mexicanos, son de origen colonial» (Aguirre Antropología [Méx. 1986]).
p. 86: baño de María: ‘Método de calentamiento suave consistente en introducir el recipiente con lo que ha de calentarse dentro de otro con agua colocado al fuego’. La expresión originaria es de baño de María -con la preposición que corresponde anteponer a todo complemento de un sustantivo-, pues en su origen parece estar la referencia de María, hermana de Moisés, considerada la primera alquimista de la historia; con el tiempo, se acentúa la tendencia a suprimir la preposición de, uso hoy mayoritario.
p. 239: dondequiera: 2. Este adverbio ha de escribirse hoy en una sola palabra, por lo que no debe confundirse con la combinación ocasional del adverbio relativo donde y la primera o tercera persona del presente de subjuntivo del verbo querer, que significa que significa ‘en el lugar o al lugar que desee’: «Es inhumano quitar a un individuo su derecho a vivir donde quiera» (Hoy [Chile] 19-25.10.83).
p. 271: español: Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. La polémica sobre cuál de estas dos denominaciones resulta más apropiada está hoy superada. El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas. Asimismo, es la denominación que se utiliza internacional (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.). Aun siendo también sinónimo de español, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región. En España, se usa asimismo el nombre castellano cuando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco.
p. 304: frijol o fríjol: ‘Planta leguminosa, de fruto en vaina y semilla en forma de riñón’. También designa el fruto y, especialmente, la semilla. Tiene dos acentuaciones válidas: la aguda frijol, mayoritaria en el uso, y la llana fríjol. Es voz de uso general en América, aunque en los países de América del Sur, especialmente en la Argentina, el Uruguay y Chile, se emplea de preferencia el quechuismo poroto.
p. 332: habla: ‘Facultad de hablar’ y ‘manera de hablar’. Es voz femenina: «A esto puede responder […] el gusto de Valle-Inclán por las hablas jergales» (Yunduráin Clasismo [Esp. 2000]). Al comenzar por /a/ tónica, exige el uso de la forma el del artículo si entre ambos elementos no se interpone otra palabra (→ el, 2.1.), pero los adjetivos deben ir en forma femenina: «Todo él era un tributo a la ordinariez: la panza innoble, el habla enfática», (GaMárquez Amor [Col. 1985]).
p. 389: laísmo: 2 Los pronombres la, las proceden, respectivamente, de las formas latinas de acusativa illam, illas. El acusativo es el caso de la declinación latina en el que se expresaba el complemento directo. Por ello, la norma culta del español estándar solo admite el uso de estas formas para dicha función: «LA busqué [a Constancia] en los tres pisos» (Fuentes Constancia [Méx. 1989]).
pp. 441-442: modo: 1. ‘Manera’. Cuando va seguido de una oración adjetiva, esta puede ser introducida por en (el) que o como: «Echo de menos el modo EN EL QUE yo vivía» (Tiempo [Esp.] 29.1.90); «Era un hombre corpulento, a juzgar por el modo COMO había distendido el somier» (Azancot Amores [Esp. 1980]).
p. 477: orfanato: 1. ‘Asilo de huérfanos’: «Estuvo en un orfanato» (Gándara Distancia [Esp. 1984]. Esta es la voz mayoritariamente usada en todo el ámbito hispánico […] 2 La voz orfelinato es calco del francés orphelinat (del fr. orphelin ‘huérfano’). Desde principios del siglo XX ha alternado con la formación propiamente española orfanato, cuyo uso es más recomendable. No obstante, la forma orfelinato se considera válida, puesto que goza de aceptación general en el uso culto español y, sobre todo, en el americano: «Varios espías cabildeaban como niños expulsados de un orfelinato» (Cohen Insomnio [Arg. 1986]).
p. 510: poeta-isa: ‘Persona que escribe poesía’. El femenino tradicional y más usado es poetisa: «Doctora, periodista y poetisa, fue presidenta de la Liga de Mujeres Albanesas» (Alborch Malas [Esp. 2002]. Modernamente se utiliza también la forma poeta como común en cuanto al género (el/la poeta; → GÉNERO², 1a, y 3b): «Sor Juana, la poeta mestiza de México» (Fuentes Esto [Méx. 2002]).
p. 608: sinsentido: ‘Cosa absurda y que no tiene explicación’: «La carta era un sinsentido, pero lo que hice después fue un desatino» (CInfante Habana [Cuba 1986]). Es un sustantivo masculino y se escribe siempre en una sola palabra. No debe confundirse con la combinación de la preposición sin y el sustantivo sentido: «Apenas se dijeron siete u ocho frases sin sentido» (Vergés Cenizas [R. Dom. 1980]).
P 685: zapeo: Sustantivo propuesto en sustitución de la voz inglesa zapping, ‘acción de cambiar reiteradamente de canal de televisión por medio del mando a distancia’: «Hay páginas [de la novela] que revelan […] una innegable destreza para la caricatura -como en la escena del zapeo televisivo-» (Abc [Esp] 16.2.96).
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Obras de autores mexicanos
Hay numerosas aportaciones de filólogos mexicanos al estudio de la lengua española. Enseguida se citan algunos ejemplos.
Victoriano Salado Álvarez (1867-1931), Minucias del lenguaje, Ediciones de la Secretaría de Educación Pública, Departamento de Bibliotecas, México, 1957. Se trata de comentarios espontáneos y salpicados de anécdotas sobre peculiaridades del habla del español en México. Salado Álvarez fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.
pp. 31-34: En la entrada titulada “Mexicanismos olvidados en El Periquillo” se explica: “Hace tiempo notaba cuántos mexicanismos contiene El Periquillo, en materia de picaresca nacional: ladrones, jugadores, presidiarios y hampones de toda casta, hablaban en el libro lizardesco una lengua muy suya, muy expresiva y muy desconocida para los que no pertenecemos al dominio de la psiquiatría […] Todo esto pertenece a la historia del lenguaje -quizás de la historia de México- y debía investigarse y ponerse en su punto por quien supiera hacerlo […] Y otra labor igual merecen Astucia, Los bandidos de Río Frío, El fistol de diablo, La linterna mágica y todas las obras de Fidel.”
pp. 231-233: En la entrada titulada “Los licenciados” se cita: “Santa Anna saludaba a las gentes que merecían desprecio llamándolos «Señor licenciado.» Cuando el interesado lo observaba, temblando le decía: «Me permito advertir a su VAS que no soy licenciado», el hombre de Tampico respondía: «Pues merecía usted serlo.» Mal papel han de hacer esos licenciados que se meten a generales y esos generales que se pasan a licenciados. Unos y otros los han de ver con malos ojos.”
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En 1992 el FCE publicó la obra homónima, Minucias del lenguaje, de José G Moreno de Alba (1940-2013) -como se recuerda, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua-, donde se cita la obra de Salado Álvarez pero en una edición de la misma SEP de 1975. Este libro es propiamente un diccionario con cientos de entradas y una advertencia: “Los vocablos a los que precede un asterisco son hipotéticos, reconstruidos, inventados, están mal escritos o son voces anómalas.”
p. 284: En la entrada “Locuciones adverbiales mexicanas”, escribe Moreno de Alba: “En México, en cambio, [a huevo] significa ‘por fuerza’. Charles Kany cita el siguiente ejemplo de Benita Galeana: «-Nosotras no salimos de aquí, y si salimos vamos juntas. – ¡pues ustedes salen a huevo, contestó el oficial. Y ordenó a los soldados que nos sacaran. – ¡A huevo no nos sacan, nos sacarán muertas!»
p. 443: “Sobre el léxico pachuco”: “Para explicar hoy cómo era la vestimenta del pachuco se tiene que recurrir a la arqueología cinematográfica y recuperar las películas (algunas ciertamente interesantes) de Germán Valdés (Tin Tan).” Luego se citan algunos vocablos del léxico pachuco como tacuche y bírula. (En la película El rey del barrio, 1949, hay una escena sobre un maltrecho fusible de la corriente eléctrica de la casa de vecindad. Una mujer pide a Tin Tan que reemplace el fusible por uno nuevo y le advierte: “-No te vayas a dar un toque.” A lo que Tin Tan responde: “-Es lo que me quiero dar.” Aquí hay un juego de acepciones. La vecina se refiere a un toque como un pequeña descarga eléctrica, mientras que Tin Tan se refiere a una fumada de mariguana AP).
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El mítico Diccionario crítico de la lengua castellana, de Joan Corominas, en cuatro volúmenes, vio su primera edición en Berna, Suiza, en 1954. En años posteriores la Editorial Gredos, Madrid, reprodujo la original edición suiza. La misma Gredos publicó en 1961 el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana de Corominas. Por su parte, Guido Gómez de Silva (Padua, 1940-Ciudad de México, 2013, naturalizado mexicano desde 1940), fue miembro muy destacado de la Academia Mexicana de la Lengua. En 1985 Gómez de Silva publicó en Ámsterdam, en inglés, el libro Elsevier’s Concise Spanish Etymological Dictionary. En 1988 el FCE y El Colegio de México publicaron esta misma obra con el título Breve diccionario etimológico de la lengua española. Explica Gómez de Silva: “El propósito principal de este diccionario es seguir la pista de cada palabra española hasta el tiempo más remoto posible para hacer conocer al lector la historia de la evolución de la lengua castellana […] Aunque algunas palabras españolas no son de origen indoeuropeo, la gran mayoría de ellas sí lo es. Ya que la lengua indoeuropea (a veces llamada protoindoeuropeo, o indoeuropeo común) no se escribió, sus características deben ser reconstruidas. Esto se hace comparando las lenguas escritas que son sus descendientes (hay, por ejemplo, correspondencias obviamente regulares de sonidos entre lenguas emparentadas). Cabe poner de relieve que Gómez de Silva, además de su doctorado en letras por la UNAM, estudió lenguas orientales en El Colegio de México.
De los 10,000 artículos del impresionante Breve diccionario de Gómez de Silva, se citan a continuación apenas algunos ejemplos, lo cual por supuesto es una injusticia; pero es obvio, como en los casos precedentes, la imposibilidad de transcribir páginas enteras de las fuentes estudiadas.
p. 85: “asesino ‘homicida, quien mata a un ser humano ilegalmente y con premeditación’ (asesinar ‘matar a un ser humano ilegalmente y con premeditación’): latín medieval assassinus ‘asesino’, del árabe hashshāshin, plural de hashshash, ‘adicto al hashish’, de hashīsh (raíz h-sh) ‘cáñamo, hierba seca, hashish (extracto estupefaciente de las flores secas del cáñamo)’. Los primeros asesinos etimológicos eran seguidores del Shayj al-ŷabal (‘Viejo de la Montaña’, siglo XI), quienes cometían homicidios secretos bajo el influjo del hashish.”
p. 114: “bohemio ‘vagabundo, excéntrico, gitano’: bohemio, de Bohemia (región de Chechoslovaquia)’ (por la de Boihaemum (término colectivo) ‘bohemos; Bohemia’ (siglo I d.c.), literalmente = ‘hogar de los bohii’, pueblo celta que venía de la Galia transalpina y se estableció en parte a lo largo del Danubio en la región llamada, debido a ellos, Bohemia, literalmente = ‘golpeadores, guerreros’, del indoeuropeo bhei- ‘golpear’) + el latín -haemum ‘hogar’, del germánico haima ‘hogar’, del indoeuropeo koi-mo- ‘hogar; íntimo’, de koi-, de kei— ‘estar acostado; cama, hogar; querido (véase ̊ civil).”
p. 126: “cacahuate (también cacahuete) ‘trepadora procedente de la América tropical, Arachis hypogaea, y su semilla comestible y oleaginosa’, acortamiento y modificación del náhuatl tlálcahuatl ‘cacahuate’, literalmente = ‘semilla de cacao de la tierra’ (las vainas de las semillas de cacahuate se madura bajo tierra), de tlālli ‘tierra’ y cacahuatl ‘semilla de cacao’ (véase ̊ cacao).”
p. 415: “levógiro ‘que desvía hacia la izquierda (o en dirección contraria a la de las manecillas de un reloj) la luz polarizada’: levo- ‘hacia la izquierda’ (del latín laevus ‘izquierdo’, del indoeuropeo laiwo- ‘izquierdo’ [fuente también del ruso levyy ‘izquierdo’]) + -giro ‘que gira’, del latín gyrus ‘movimiento circular, vuelta, círculo’ (véase ̊ giro).”
p. 450: “mensual ‘que sucede cada mes; que dura un mes’: latín tardío mensualis ‘mensual’, del latín mensis ‘mes’ (del indoeuropeo mēn-s– ‘mes; luna’, de mēn– ‘mes; luna’; véanse menisco, ̊ medir) + –ualis ‘de’ (véase –ual).”
p. 526: “payaso ‘actor que hace de gracioso, divirtiendo al público con su ropa y sus ademanes ridículos’: francés paillase ‘payaso (también = ‘colchón delgado hecho de una bolsa de lona llena de paja’, de paille ‘paja’), traducción del italiano pagliaccio ‘payaso’; (anticuado) colchón lleno de paja’, de paglia ‘paja’, del latín palea ‘paja’ (véanse paja, ̊ polen). En la comedia tradicional italiana, el bufón o pagliaccio llevaba un traje hecho de tela burda parecida a la de la bolsa exterior de un colchón lleno de paja, lo cual le daba el aspecto de una bolsa o un muñeco relleno de paja.”
p. 663: “Taiwán, isla (también llamada Formosa; véase Formosa) del sudeste de China: chino T’ai-wan, literalmente = ‘Bahía con Terrazas’, de t’ai ‘terraza, terraplén, bancal, parata’ + wan ‘bahía; costa, orilla’. El relieve del lado occidental de la isla es gradual y sus muchas mesetas parecen terrazas.”
p. 705 “ ̊ utopía, utopía ‘plan halagüeño pero irrealizable’: latín moderno Utopia, país imaginario con condiciones sociales ideales, descrito en el libro Utopia ‘Utopía’ (1516) por el autor inglés Thomas Moore ‘Tomás Moro’ (1478-1535), literalmente = ‘no lugar, lugar imaginario, lugar que no existe’, del griego ou ‘no’ + tópos ‘lugar’ (de la misma familia: tópico, topografía, topónimo).”
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Diccionario del español usual de México, dirigido por Luis Fernando Lara y el equipo lexicográfico formado por Gilberto Anguiano Peña, Aurora Díez-Canedo, Luz Fernández Gordillo, Francisco Segovia, Laura Sosa Pedroza, Carmen Delia Valadez y Carlos Villanueva, además de otros colaboradores, El Colegio de México, 1996.
Como se mencionó párrafos arriba, aquí también se ofrece un mínimo de entradas, a veces parciales, considerando que este Diccionario suma un total de14,000 entradas a veces bastante extensas. Asimismo conviene advertir sobre la inclusión de vocablos o expresiones definitivamente ofensivas y vulgares pero de uso común en especial en la lengua hablada.
p. 78: ágata… 3 Canica de vidrio translúcido que tiene vetas de colores: «En su colección había tréboles, ágatas, agüitas, y hasta balines macizos.»
p. 316: chingar v tr (Se conjuga como amar) (Groser, Ofensivo) 1 Molestar o causar grave daño a una persona: “Hay cabrones que nomás lo están a uno chingue y chingue”, “¡No me chingues, necesito dinero!” 2 Violar sexualmente a una persona: “Me chingué a la pinche vieja”, “¡Vete a chingar a tu madre!” 3 prnl Sacrificarse en extremo: “Yo me chingo trabajando día y noche y tú te gastas todo el dinero” 4 prnl Fallar o fracasar en alguna cosa: “Se chingó el negocio”, “Se me chingó el motor en plena carretera”.
p. 319: churro s m 1 Pan dulce elaborado con masa hecha de harina y agua, que se produce haciendo pasar ésta a través de un tubo estriado, con lo que adopta la forma de un largo cordón, y después se fríe en aceite y se baña con azúcar; se come particularmente en los desayunos y las meriendas: un chocolate con churros 2 Película de mala calidad: churros importados y nacionales, filmar un churro 3” (nuevas acepciones se refieren a churro como cigarrillo de marihuana).
p. 457: gato 4 Defenderse como gato boca arriba Defenderse con bravura y utilizando todos los medios de que se disponga 5 Ponerle el cascabel al gato Retar a alguien, provocarlo: “Ahí viene el maestro, a ver quién le pone el cascabel al gato” 6 Buscarle tres pies al gato Buscar dificultades a sabiendas de encontrarlas: “Ya te dije que es peligroso, no le busques tres pies al gato” 7 Haber gato encerrado Haber algo sospechoso en alguna situación: “Tanta amabilidad me hace creer que hay gato encerrado” 8 Con un ojo al gato y otro al garabato Con la atención puesta en dos cosas al mismo tiempo 10 Manita de gato Arreglo, generalmente superficial, de la apariencia de algo o de alguien: “Voy a darle una manita de gato a la casa antes de que lleguen los invitados” 11 Dar gato por liebre Engañar a alguien, haciendo pasar una cosa por otra de mejor calidad: “Te dieron gato por liebre con el coche que te vendieron”.
p. 479 hegemonía s f Dominio o supremacía que ejerce un país, un pueblo, una cultura o un grupo de personas fuertes y poderosas sobre otros, limitando su libertad de acción y su independencia: “Los aztecas ejercieron plenamente su hegemonía sobre los pueblos vecinos”, “El partido conservador se postulaba en favor de la hegemonía de los militares en la política nacional”. (Nunca se está exento de la ironía no intencionada AP).
p. 578 madre 1 Tener (o no tener madre) Tener vergüenza, honor, pundonor: “Yo no soy un hijo de la chingada, yo sí tengo madre”, “Es que Beatriz de plano no tiene madre” 2 ¡Qué poca madre! Expresión de disgusto o molestia extrema: “No quisieron darnos un poco de agua, ¡qué poca madre! 3 Darle a alguien en la madre, partirle la madre Golpear o derrotar a alguien: “Nos encontramos con los de Romita y les dimos en la madre”, “Anda buscando a Agripino para partirle la madre” 6 Valer algo madre(s) Tener muy poco valor o ninguno, no importarle a uno en absoluto: “Me vale madre que no quieras casarte conmigo”, “Tú, tus millones y tus tías me valen madres” 9 ¡A toda madre! ¡Qué bien, qué buena suerte! ¡De lo mejor!: “¡Se compró un coche a toda madre!”
p. 615 mole 4 Darle a alguien en su (mero) mole (Coloq) Tratar con alguien sobre temas que le gustan mucho o de cosas que domina muy bien: “Con la plática de los caballos te dieron en tu mero mole”. (En la escuela primaria fui testigo de varios pleitos a golpes entre los chiquillos, siempre ocurridos al terminar la clase y en la calle. El pleito terminaba cuando a uno de los contrincantes le sacaban el mole [la sangre] de la nariz al adversario AP).
p. 665: pachanga s f (Colq) 1 Fiesta muy ruidosa y de mucho alboroto: hacer una pachanga, ir a una pachanga, “En toda la vecindad no hay quien haga una pachanga como las nuestras” 2 Desorden ruidoso y poco digno: “Eso no es una corrida de toros, es una pachanga”, “Llegó el marido, la abuela, el policía de la esquina y hasta el boticario, ¡Qué pachanga se armó en ese momento!”. (El Diccionario de la Real Academia Española en línea indica: 4 f. coloq. Arg., Cuba, El Salv., Guat., Nic., y Ur. Fiesta popular o familiar, generalmente con baile. Sin embargo, no incluye a México, donde pachanga es de uso frecuente.)
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Asimismo, se sugiere ver las series conferencias impartidas por la Dra Concepción Company Company en El Colegio Nacional, disponibles en YouTube. La Dra Company se especializa en sintaxis, lingüística histórica, teoría del cambio lingüístico, historia de la lengua española, filología y ecdótica.
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Un escritor sería, pues -tal vez hayamos encontrado la fórmula con excesiva rapidez-, alguien que otorga particular importancia a las palabras; que se mueve entre ellas tan a gusto, o acaso más, aunque depositando más confianza en las palabras, que entre los seres humanos; que se entrega a ambos, aunque depositando más confianza en las palabras; que destrona a estas de sus sitiales para entronizarlas luego con mayor aplomo; que las palpa e interroga; que las acaricia, lija, pule y pinta, y que después de todas esas libertades íntimas es incluso capaz de ocultarse por respeto a ellas. Y si bien a veces puede parecer un malhechor para con las palabras, lo cierto es que comete sus fechorías por amor.
Elías Canetti, La conciencia de las palabras

Diplomático mexicano retirado. Trabajó en representaciones de México en Cuba, China, Argelia, Singapur y San Francisco. Miembro y colaborador del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI). Crítico de Literatura y Arte asiáticos.
