Reivindicación de un anatomista

Una cierta historiografía de la Medicina mexicana, cuyo enfoque principal es el de destacar a los precursores y destacar sus hallazgos en el acontecer de esta disciplina, considera que la figura y la obra del doctor Daniel Vergara Lope “se han perdido en la historia”.

Nació en el año de 1865 en la ciudad de Pachuca y en 1880 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria; cuatro años después se incorporó a la Escuela Nacional de Medicina. Obtuvo su título profesional y se graduó con la tesis: “Refutación teórica y experimental de la teoría de la Anoxihemia del Doctor Jourdanet”. Poco después se publicó en forma de libro y “se trata de una ardiente defensa científica a los mexicanos del altiplano, que según el médico francés, padecían anemia intelectual que también afectaba en las esferas higiénica y moral. El medio geográfico los estigmatizaba, porque la baja presión (585 mmhg) y la altura elevada (2277 msnm) hacía que respiraran un aire enrarecido con una baja concentración de oxígeno”.[1]

Vergara Lope alude directamente en el título de su trabajo al médico francés Denis Jourdanet, profesor de Medicina en Francia y en México; permaneció en el país cerca de diecinueve años y realizó sus investigaciones durante frecuentes viajes por el interior de la República. La refutación de Vergara Lope se efectuó varias décadas después de la aparición impresa de las obras del científico galo. [2]

Su respuesta consistió en la descripción de varios mecanismos de adaptación a la altura que permitían a los habitantes del Altiplano protegerse contra la Anoxihemia Barométrica, y evitar así sus efectos mortíferos y mantener un funcionamiento intelectual dentro de la normalidad.

El fisiólogo mexicano no escatimó conocimiento y elocuencia en su réplica a Jourdanet, asentando que para él era “un asunto de interés meramente nacional y de notables trascendencias para el progreso del porvenir, no solo científico, sino higiénico, práctico y social (…), los mexicanos no seremos una miserable raza, víctima fatal del medio cósmico en que se ha colocado, e incapaz de toda clase de progreso. Pónganse las cosas en su verdadero lugar, son mis deseos y los de todo aquel que busque la verdad”.[3]

En una evaluación de carácter retrospectivo sobre las investigaciones y los métodos seguidos por Vergara Lope, se ha llegado a una valoración relativa: “A pesar de los mecanismos de aclimatación, se llegaría a una altura que produzca ya sea en el hombre o en animales con mejor adaptación, una hipoxemia grave o fatal. Jourdanet estuvo en lo correcto al proponer el síndrome que llama anoxihemia barométrica, pero Vergara Lope tuvo razón al considerarla poco relevante a la altura del Valle de México. Denis Jourdanet exagera en el impacto de la altura de 2200 metros y Daniel Vergara Lope en la perfección de los mecanismos de aclimatación”. [4]

Importa decir que el autoctonismo científico de Vergara Lope no procedía solamente de una actitud personal, pues con el apoyo del doctor Fernando Altamirano – protector de los hermanos Velasco, José María e Ildefonso, entre otros jóvenes – Vergara Lope desarrolló la parte experimental de su Tesis en el Instituto Médico Nacional, y fue ahí que en 1889 se incorporó a trabajar como Médico Ayudante de la Tercera Sección, al tiempo que fue contratado como Demostrador de Fisiología en la Escuela Nacional de Medicina.

Como lo advierte el historiador Armando Marcial Avendaño en un concienzudo artículo sobre ese Instituto, resulta “importante señalar que aunque este centro de investigación fue ideado para los médicos, pues incluso sus organizadores fueron directores de los diversos hospitales de la ciudad de México, no se excluyó a otros profesionales como químicos, naturalistas, veterinarios, etc. (…) El Instituto Médico Nacional fue creado el Primero de diciembre de 1888 por decreto del Congreso de la Unión, autorizando al Poder Ejecutivo la fundación de un Instituto Médico, cuyo objeto de investigación eran la flora, la fauna, la climatología y la geografía del país desde el punto de vista médico”.[5] Los mexicanos, pues, descubrían científicamente su propio país.

Fue un proyecto de indudable valor para la modernización no solo de la medicina, sino en general de la investigación en ciencias biomédicas, farmacología, agricultura, medio ambiente, silvicultura, zootecnia y otras disciplinas más, por lo que en su primera etapa dependió del Ministerio de Fomento.

El Instituto contaba con cinco secciones básicas: 1ª, Historia natural; 2ª, Química Analítica; 3ª, Fisiología Experimental; 4ª, Terapéutica Clínica y, 5ª, Climatología y Geografía Médica. En este contexto de investigación científica y de acuerdo con el planteamiento de sus fundadores de lograr una “ciencia mexicana”, es como se explica todavía más el trabajo de Daniel Vergara Lope sobre la adaptación fisiológica a las alturas y sus vindicaciones nacionalistas. Estuvo, bajo las órdenes de Eduardo Armendáriz, como ayudante de la citada 3ª Sección.

Una pequeña digresión: en la 1ª Sección de Historia Natural, dirigida por el Dr. José Ramírez, el pintor Adolfo Tenorio, colega de Vergara Lope, ocupaba el cargo de Dibujante. Tenorio tuvo a su cargo la materia de Dibujo de ornato (plantas y animales), en la vieja Academia.

Vergara Lope se repartía entre las tareas del Instituto, sus clases en la Escuela Nacional de Medicina y la cátedra de Anatomía en la Academia de San Carlos. Antes de ingresar formalmente como docente, era invitado a menudo como jurado en los exámenes de Anatomía, vale la pena señalarlo, porque su trayectoria se ha simplificado como una cuestión de favoritismos e influencias políticas. Ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes por una situación concreta: la enfermedad y posterior fallecimiento del doctor Gil Servín, profesor de Anatomía durante más de una década.

Entre las varias circunstancias que suscitaron la renuncia de Antonio Rivas Mercado como director de la Escuela Nacional de Bellas Artes en el mes de abril de 1912, se ha magnificado, según mi juicio, una causa considerada como la principal: la inconformidad de los estudiantes con la enseñanza de la materia de Anatomía por parte del médico Daniel Vergara Lope. Rivas Mercado lo consigna en el documento de separación:

“El año pasado surgió un conflicto entre un grupo de alumnos de la Sección de pintura y esta Dirección, motivado en su origen por la actitud de esta última, quien en cumplimiento de su deber y por la justicia del caso, rechazó las pretensiones de dicho grupo, que pedía la separación del Dr. Daniel Vergara Lope, profesor de Anatomía, calificándolo de inepto en la materia, y la reforma del curso, practicando la disección sobre cadáver”.

“Aunque en un principio la Dirección oyó las razones de los alumnos, en vista de la violenta conducta que asumieron más tarde, me vi obligado, autorizado por la Superioridad, a cerrarles temporalmente la entrada al Establecimiento, y más tarde, el C. Presidente dictó la expulsión definitiva de doce de los alumnos”.

Muchos años después, éste episodio se convirtió en una explicación común para explicar no solamente las razones de la renuncia de Rivas Mercado a la conducción de la Escuela, sino también como un detonador de la huelga de estudiantes en el año de 191 y de la “liberación[6]

[ C ]


[1] Rodríguez, Ana Cecilia, “Daniel Vergara Lope Escobar, una vida y una obra que se perdieron en la historia”, Gaceta Médica de México, Vol. 140, Núm. 4. Julio-Agosto, 2004. p. 403

[2] Denis Jourdanet publicó primero “Les altitudes de l’Amerique Tropicale, Francia: Balilliére, 1861, y posteriormente, “Le Mexique et L’Amerique Tropicale. Climats,Hygiene et Maladies”, Francia: Bailliére, 1864.

[3]  Rodríguez, Ana Cecilia, Art., Cit, p.410.

[4] Pérez-Padilla, José Rogelio, “III. La Fisiología de Daniel Vergara Lope Escobar. Reinterpretación de algunos de sus datos”, en Gaceta Médica de México, Vol. 140. Núm. 4, 2004. p. 420

[5] Marcial-Avendaño, Armando, “Antecedentes del Instituto Médico Nacional y los primeros años de trabajo de la Sección 3ª de Fisiología”, Boletín Mexicano de Historia y Filosofía Médica, 10(I), 2007. p. 21-27