Este año es el centenario de la publicación del libro Simplismo. Poemas inventados del poeta arequipeño Alberto Hidalgo (1897-1967), figura central de la poesía vanguardista peruana y latinoamericana. La editorial arequipeña Caligari Ediciones, cuyo director es Fidel Ydme, ha llevado a cabo la acertadísima empresa de reeditar el poemario como un homenaje a este ilustre hombre de letras, dos veces nominado al Premio Nobel de Literatura. La primera edición de 1925 se realizó en Buenos Aires, ciudad donde residió gran parte de su vida. Previamente, Hidalgo había publicado varios poemarios como Arenga lírica al Emperador de Alemania (1917), Panoplia lírica (1917) o Química del espíritu (1923); más adelante aparecerían un largo listado de otros importantes títulos no solo de poesía sino también de selecta narrativa y prosística.
El libro de Hidalgo está precedido por un prólogo de Carlos García, un destacado investigador de la vanguardia latinoamericana, donde da cuenta de la recepción de Simplismo en Argentina durante 1925-1926. En esta ciudad argentina, Hidalgo mantuvo una amistad inicial con importantes escritores como Oliverio Girondo, Macedonio Fernández, Ricardo Güiraldes y el mismo Jorge Luis Borges, entre otros; pero luego la relación se tornó en enemistad debido a la apabullante personalidad del poeta arequipeño, que lo llevó a tener intensas polémicas en el medio intelectual bonaerense y también peninsular. A pesar de ello, su presencia en esos lugares enriqueció el ambiente intelectual de la época y su poesía no pasó desapercibida.
El poemario de Hidalgo consta de dos partes. La primera se titula “Invitación a la vida poética”, escrita en prosa, a modo de veintinueve apartados, se constituye en el arte poética del Simplismo, cuya esencia es la metáfora, la máxima expresión del uso poético del lenguaje. Otro aspecto que destaca en su concepción de la poesía es la importancia de la pausa, a la que otorga un valor estético; además proporciona al lector un estado psicológico reflexivo que lo hace detener después de la lectura de cada verso, al menos unos cinco segundos. Hidalgo no solo da muestras de su genio creador, sino también de su particular forma de verse a sí mismo, como cuando se presenta ante los demás como un espía e incluso tiene un altercado con un comisario que le reclama su condición de tal, y el poeta responde: “Todo poeta es un espía”. He aquí la síntesis de su poesía: “Un poeta es un ser que siempre está espiando el momento en que se posa ante sus ojos un átomo de infinito para ponerlo en verso” (p. 77).
La segunda parte del libro contiene cuarentaiún poemas simplistas, entre los cuales podemos destacar el poema titulado “Balada simplista de invierno”, perfecta comunión de la tristeza con la naturaleza; “Visión simplista desde 2000 m. de altura” o “Arenga simplista a los ascensores”, que pueden leerse como una crítica a la modernidad; o el poema “Nada simplista” donde solo aparece el título y la página en blanco, o aquellos poemas donde predomina la brevedad como “Haikai simplista” de solo tres versos, o y el más largo titulado “Oda simplista a Arequipa”, que cierra el libro con estos versos, con los cuales muestra su afecto a la tierra donde nació:
¡Arequipa, mi recuerdo
doblado en cuatro pliegues te lo envío
en sobre certificado
por ese mismo correo!
La poética simplista de Alberto Hidalgo dialoga con otras corrientes vanguardistas como el futurismo o el creacionismo de Vicente Huidobro; pero tiene un sello propio y una forma muy singular de concebir la poesía. El simplismo se constituye como un proyecto poético ya iniciado en sus poemarios anteriores, los cuales aún presentaban cierto aire modernista, pero también el rastro futurista presente en algunos de los poemas. Hidalgo era un poeta que buscaba una voz propia y esa voz la halló en el simplismo que él mismo creó. Hidalgo exalta la trascendencia de la metáfora en ese afán de apropiarse del mundo a través del lenguaje. Los versos salen abruptamente de su imaginación, pero obligan al lector a detenerse para captar la belleza a través de esa poética de la pausa, como ese amor simplista que “quedó anclado / en la bahía del instante”.
Queda aún mucho por conocer e investigar sobre la vida y obra de Alberto Hidalgo. En las últimas décadas hay un ferviente interés por leerlo y valorarlo en su real dimensión, y ello ha llevado a reeditar sus obras, gran parte publicadas en Argentina. Por ello, celebro la reedición de Simplismo por la editorial arequipeña Caligari, que ha demostrado no solo mucho cuidado en la edición del libro, sino también un interés genuino en difundir la literatura de autores que trascendieron la región con el fin de rescatar su legado para las nuevas generaciones, más aún tratándose de figuras tan importantes del ámbito literario nacional e internacional. Con esta magnífica publicación, Caligari Ediciones y su joven director, egresado de la las aulas agustinas, van en esa excelsa dirección.

Narradora, ensayista e investigadora. Docente principal del Departamento Académico de Literatura y Lingüística de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA), Perú. Investigadora RENACYT. Doctora en Ciencias Sociales por la UNSA. Ha publicado libros y artículos en revistas internacionales. Autora del libro de cuentos Objetos de mi tocador (2004). rnunezp@unsa.edu.pe
