Innokenti Annenski:”Entre mundos”

Innokenti Annenski (1855–1909) fue poeta, filólogo, dramaturgo, crítico y traductor ruso de la Edad de Plata. Aunque desarrolló una intensa actividad intelectual, como poeta publicó poco en vida y fue escasamente conocido por sus contemporáneos. Su único libro de poesía aparecido en vida, Тихие песни (Canciones silenciosas), se editó en 1904 bajo el seudónimo Nik. T-o y pasó casi inadvertido. Su segundo libro, Кипарисовый ларец (El cofre de ciprés), apareció en 1910, después de su muerte. En él se publicó «Среди миров» (Entre mundos), dentro de la sección «Размётанные листы» (Hojas dispersas).

En su poesía están muy presentes la introspección, la duda y los significados abiertos. Con pocas palabras expresa sentimientos complejos sin explicarlos por completo. Influyó en grandes poetas rusos vinculados al acmeísmo, que buscaba una poesía más precisa y contenida frente al simbolismo. Entre ellos, Nikolái Gumiliov, Anna Ajmátova y Ósip Mandelshtam.

Este poema, al igual que «Nieva», de Pasternak, ha sido musicalizado e interpretado a lo largo de los años. Es hermoso por su brevedad, precisión y escuetez. Escucharlo musicalizado emociona hasta el llanto: es profundamente lírico, intimista y reflexivo. Jóvenes rusos con quienes he compartido el poema, han descubierto en él un mundo.

En apenas ocho versos, Annenski deja muchas cosas abiertas. En mi traducción he intentado conservar esa ambigüedad.

El poema empieza con la imagen de múltiples mundos y el brillo intermitente de los cuerpos celestes. En medio de esa inmensidad, el poeta repite el nombre de una sola Estrella, escrita con mayúscula. No sabemos quién o qué es esa Estrella: puede ser una mujer, un amor, un ideal o una certeza.

«No porque la amara» mantiene la ambigüedad del poema. El poeta languidece con «las demás» —томление en ruso—, una palabra difícil de traducir que expresa desasosiego, anhelo y sufrimiento interior. Tampoco sabemos quiénes son «las demás»: otras estrellas u otras mujeres.

En la segunda estrofa aparece la duda y solo en Ella busca respuesta. Los dos últimos versos expresan una paradoja: la Estrella irradia luz, pero con Ella la luz deja de ser necesaria.

Annenski no explica quién es la Estrella ni cuál es la duda. Deja que cada uno lo entienda a su manera. En esa sencillez, tan presente en la poesía rusa, hay ternura y profundidad.

Traducir este poema, aparentemente simple, me ha exigido un esfuerzo particular. El reto ha sido conservar todo lo que encierra sin perder su naturalidad, evitando tanto la literalidad como precisar aquello que Annenski deja abierto. Encontrar ese equilibrio es una de las mayores dificultades de traducir poesía. [₪]

Среди миров

Иннокеннтий Анненский

Среди миров, в мерцании светил
Одной Звезды я повторяю имя…
Не потому, чтоб я Её любил,
А потому, что я томлюсь с другими.

И если мне сомненье тяжело,
Я у Неё одной ищу ответа,
Не потому, что от Неё светло,
А потому, что с Ней не надо света.
Entre mundos

Innokenti Annenski

Entre mundos, en el brillo intermitente de los astros,
repito el nombre de una sola Estrella…
No porque la amara,
entre las otras languidezco.

Y si la duda me pesa,
solo en Ella busco respuesta.
No porque de Ella luz emane,
con Ella luz no hace falta.