La primera mitad del presente año ha sido intensa en materia de política exterior, sino por el número si por la relevancia de los acontecimientos. Sin duda, y como siempre, en primer lugar se encuentra la relación con Estados Unidos, hoy más complicada que nunca por la serie de declaraciones y decisiones que hicieron no solamente el presidente Donald Trump, sino varios otros funcionarios de de alto nivel de su gobierno, a partir de la importancia que la dan a la guerra contra el crimen organizado ya consideradas “terroristas.
Nuevo Canciller
Habría que mencionar en primer término el relevo institucional en la Cancillería mexicana derivado de la renuncia de Juan Ramón de la Fuente, quien esgrimió temas de salud para dejar de dirigir los asuntos de política exterior. Su lugar lo ocupó, por decisión presidencial desde luego, quien hasta ese momento ocupaba la Unidad de asuntos con América del Norte, Roberto Velasco.
Caracterizado por su juventud y una trayectoria gubernamental relativamente corta, Velasco prometió a la hora de su ratificación por el Senado, la conducción de una política exterior que contribuya “activamente al nuevo entendimiento global gracias a los preceptos constitucionales que nos rigen, como el legado histórico de Juárez, Carranza y Estrada, y nuestra vocación democrática.”, así como a la prosperidad de la nación mexicana y en protección efectiva “para quienes están lejos de casa”. Un posicionamiento que, en el fondo, no representa innovación alguna en términos discursivos ni estratégicos.
La relación con Estados Unidos
El hecho de más relevancia y alarma para el gobierno mexicano fue la solicitud de extradición a fines de abril del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y de otros nueve funcionarios de ese estado de la República mexicana, acusados de estar ligados al narcotráfico. A pesar de que había rumores sobre las intenciones del gobierno estadounidense, puede afirmarse que la solicitud fue una sorpresa desagradable tanto para la presidenta Claudia Sheinbaum como para Roberto Velasco, el recién nombrado Secretario de Relaciones Exteriores, que de inmediato tomaron una actitud defensiva, negando la extradición con el argumento de que no había pruebas o que no eran suficientes.
La situación se complicó pues mientras Claudia Sheinbaum defendía a Rocha Moya, dos de sus funcionarios se entregaban voluntariamente a las autoridades norteamericanas, quizá con la esperanza de conseguir un mejor trato si se les daba la oportunidad de constituirse en testigos protegidos, lo que no ha sucedido hasta ahora.
El argumento de la falta de pruebas o de que estas son insuficientes técnicamente es descabellado, de hecho se incluye en el texto del Tratado de Extradición bilateral del 20 de noviembre de 1978 y ratificado el 26 de febrero de 1980. En su artículo 3º. Se dice “Sólo se concederá la extradición si se determina que las pruebas son suficientes, conforme a las leyes de la Parte requerida, bien para justificar el enjuiciamiento del reclamado si el delito del cual se le acusa hubiese sido cometido en ese lugar, bien para probar que es la persona condenada por los tribunales de la Parte requirente.”
Luego entonces, la posición de la presidente es correcta hasta ahora; sin embargo, si las pruebas se acumulan no podrá volver a utilizar esta premisa y deberá buscar nuevas formas de responder la solicitud si se mantiene en la idea de abstenerse de extraditar: de facto, ya lo hizo al sostener por un parte que no puede extraditarlo porque si lo hace, después van a solicitar la extradición de cualquier otro funcionario, palabras más palabras menos.
Asimismo, ha utilizado continuamente el argumento de la defensa de la soberanía y la no intervención, lo cual a mi parecer también es correcto en principio, sólo que pasa por alto que a pesar de todas las amenazas de intervención directa en territorio mexicano a fin de atacar a las mafias del crimen organizado, la solicitud fue hecha por la los canales tradicionales de la diplomacia, motivo suficiente para descartar una actitud intervencionista en este limitado asunto.
No es que no importe la defensa de la no intervención como históricamente se ha hecho y sigue totalmente válida sobre todo frente a Estados Unidos, pero importa distinguir entre intervención y vía diplomática. Además, hay suficientes pruebas y denuncias, presentadas cuando los actos acaecieron, de que hubo participación del crimen organizado para que Rocha Moya fuera electo gobernador sin grandes trabas.
La jefa del ejecutivo tiene un manejo de la problemática en dos tiempos. En el primero, en la plaza pública frente a sus partidarios hizo una defensa extrema de la soberanía, con el desgastado discurso del nacionalismo, que los gobiernos emanados de la Revolución acostumbraban sacar a relucir cuando se presentaba algún asunto que querían relegar a un segundo plano, en este caso los vínculos de Rocha Moya con el narcotráfico, llegando a la acusación de que Estados Unidos querían o estaban interviniendo en el proceso electoral llevados a cabo en el presente año y los que se realizarán el próximo.
En el segundo tiempo, en modo mundial de futbol, realizó declaraciones más medidas en las que disculpó al Presidente Trump de las actitudes intervencionistas y descargó pecados de su gobierno en funcionarios de derecha y extrema derecha.
Si continuamos con el símil del futbol, contamos con un tercer tiempo que se desarrolló con el comentario del embajador De Estados Unidos en México acerca de que era momento de cooperar y no de dividir, en la lucha contra el narcotráfico. No esperó mucho en recibir la respuesta presidencial centrada en la exigencia pública de que se limitara a temas de “coordinación y colaboración” y respetara la política interna de México.
Y como parte complementaria, en la parte que corresponde a los partidarios de un equipo, se encuentra la carta que el expresidente López Obrador envío a su ex colega norteamericano, instándolo a no dejarse dominar por una serie de funcionarios que según los calificativos que les endilgó el ex mandatario, son de la peor especie, y a volver a su antiguo trato que también según AMLO fue de cordialidad y buenas maneras. Se menciona esta misiva porque, a querer o no, pues contó con el respaldo de Sheinbaum, se integra a la política exterior de nuestro país.
En contraste con la negativa a proceder de conformidad con la solicitud de Estados Unidos referente a la extradición del gobernador de Sinaloa, ahora con licencia, anteponiendo la soberanía como barrera para hacerlo, no existió problema para enviar a Estados Unidos a 92 integrante de las mafias criminales mexicanas sin juicio previo, mediante la justificación que da la Ley de Seguridad Nacional. En esta línea, la presidenta de México arguyó que Estados Unidos no había respondido a 269 requerimientos de extradición, entre el 1 de enero de 2018 y mayo de 2026. La respuesta de Estados Unidos es que se entregaron más de 3o0 personas por petición mexicana.
Por otra parte, en tanto defiende la no intervención de Estados Unidos en asuntos mexicanos, la presidenta no tiene inconveniente en opinar sobre el proceso electoral en Colombia, en favor del candidato de izquierda, Iván Cepeda. La contradicción es evidente, No intervención en algunos asuntos, pero sí intervención en otros.
Debe decirse que hasta ahora no hay una respuesta pública por parte de las autoridades norteamericanas la postura de México. Incluso la visita del secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, a la Ciudad de México el 21 de mayo pasado para tratar asuntos de seguridad, narcotráfico y migración, fue, más allá de cualesquier especulación y de rumores fantasiosos, una visita sin sobresaltos, al grado que dos semanas después este funcionario elogió a la presidenta Sheinbaum por su disposición a mantener una buena cooperación, más alta que la del gobierno anterior, dijo. No sólo esto, añadió que si el gobierno mexicano creía en su soberanía, había que respetarlo.
EL TMEC
Dado todo lo anterior, a lo que hay que prestar atención es a un tema estrechamente ligado y de suma importancia para México; nos referimos a las ya iniciadas negociaciones para la renovación del Tratado de Libre Comercio México, Estados Unidos Canadá (TMEC), la incertidumbre rodea dichas negociaciones, bajo las amenazas, una vez más, de Donald Trump de que no piensa renovar el Tratado, toda vez que Estados Unidos no necesita nada de lo que se produce en México ni nada de lo que Canadá produce.
Si recordamos las fórmulas de negociación que el presidente de Estados Unidos recomienda, no es difícil hallar que nos encontramos ante una posición maximalista que le consiga mayores concesiones de sus contrapartes. De cualquier modo, el gobierno mexicano y sus negociadores deben estar atentos a las maniobras que con toda seguridad existirán si no se quiere dejar a nuestro país en desventaja, en lo que será en la realidad un nuevo tratado.
En otras palabras, es difícil que finalmente Trump se deshaga del TMEC porque de su buen funcionamiento dependen también varias economías locales y estatales de la Unión Americana. Según palabras del secretario de Economía, si Trump quisiera deshacerse del TMEC ya le hubieran avisado a México. No estoy tan seguro de que tal aseveración tenga mucho sustento en la realidad.
México y la ONU
Cómo sucede cada vez que hay un nuevo informe desfavorable, de nueva cuenta hubo un enfrentamiento el gobierno mexicano y la Organización de Naciones Unidas, específicamente con el Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU, este órgano presentó un informe que señala que “existen indicios fundados de que la desaparición forzada se practica de manera generalizada y sistemática en el país” motivo que lo llevó a activar el Artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas., solicitando remitir el caso con carácter de urgencia a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El informe sostiene que en las desapariciones se encontró “la participación directa de servidores públicos, así como su apoyo o aquiescencia con grupos delictivos, lo que configura crímenes de lesa humanidad; la concentración en México del 38% de todas las acciones urgentes a nivel mundial, sumando cientos de casos, con notable incidencia reciente en estados como Chiapas y Jalisco”.
De igual modo, el organismo detectó deficiencias de los organismos gubernamentales encargados del tema en las búsquedas en terreno, retrasos graves en peritajes forenses (telefonía, video vigilancia) y nula protección a familiares buscadores y defensores de derechos humanos.
La respuesta fue la usual desde hace ya varios gobiernos, de todos los signos políticos: el rechazo absoluto, la negación y la molestia con la ONU, con respuestas absurdas como la quien en ese entonces era la presidenta del partido oficial, de que el Comité no parte de Naciones Unidas.
Otras respuestas, en particular la oficial, recurrieron a argumentos manidos: “tendencioso, ni el gobierno actual, ni el anterior practican o practicaron la desaparición forzada, la mayoría de los casos son perpetrados por el crimen organizado y no por agentes del Estado”.
Para más argumentos, el Gobierno de México añadió que no tolera, permite ni ordena desapariciones forzadas y resaltó que en esta administración se ha emprendido una reforma legislativa e institucional, en coordinación con colectivos de familiares, para atender este flagelo. Sin embargo, la palabras recientes de la presidenta mexicana al sostener que había algo o alguien contrario al régimen detrás del grupo de las madres buscadoras y que estas deben ser investigadas, parece darle la razón al Comité contra las Desapariciones forzadas sobre la deficiencias notas en su informe.
Es importante resaltar que el procedimiento de llevar a la Asamblea General el caso de las desapariciones forzadas en México es de carácter preventivo y tiene por objeto movilizar la atención y el apoyo internacionales, más no de establecer la responsabilidad penal individual.
Lo sorprendente del caso, es que hay una sola línea gubernamental, no de ahora sino de hace tiempo, que rechaza señalamientos, que todos ven, adentro y afuera, de la ONU, Lo sorprendente es que se trata del gobierno de un país fundador de la ONU, que es el más entusiasta e a la hora de apoyar sin restricciones iniciativas prácticamente de cualquier tipo provenientes del organismo mundial. Aquí, igual que en el asunto de las extradiciones solicitadas por Estados Unidos prevalece una interpretación particular de la soberanía nacional.
La firma del Acuerdo con la Unión Europea
La esperada y postergada firma del Acuerdo Global Modernizado (AGM) y el Acuerdo Interino de Comercio México y la Unión Europea finalmente se dio El 22 de mayo. En la firma, que tuvo lugar en la Ciudad de México durante la VIII Cumbre UE-México, participaron la presidenta Claudia Sheinbaum, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Ahora habrá que esperar a su pronta ratificación por parte del Senado mexicano para su plena entrada en vigor.
La renovación del Acuerdo incluye temas como la desgravación arancelaria inmediata para el 86% de los bienes agrícolas y protege productos mexicanos emblemáticos a través de indicaciones geográficas, la integración de cadenas de suministro, flexibiliza las reglas de origen en sectores clave (automotriz, aeronáutico y químico) e incorpora regulaciones para el comercio digital. El tratado se sostiene sobre la base del diálogo político, la cooperación para el desarrollo sostenible, y la modernización de la relación económica.
La importancia de la firma de este Tratado, o de su modernización si se quiere ajustar a los términos correctos, contiene varias aristas, entre ellas: propicia la diversificación con un socio que, si bien ocupa en la actualidad un bajo porcentaje del comercio exterior de México, ofrece importantes mercados alternativos para los productos mexicanos en momentos en que se discute la renovación del TMEC; y México no se queda rezagado en sus relaciones comerciales con la Unión Europea, ante la firma de otros acuerdos de esta zona geográfica con, por ejemplo el Mercosur, Corea del Sur, África oriental y Meridional e India.
Las relaciones con España
Aunque no hay todavía una completa regularización de las relaciones, sí existen signos de que tal vez pronto las relaciones estén completamente normalizadas. La visita del Rey Felipe VI a la exposición mexicana “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena” fue propicia para que el monarca español declarara que hubo “mucho abuso” y “controversias morales y éticas”, lo que puede tomarse como la respuesta que el anterior mandatario mexicano solicitó al Rey acerca pedir disculpas por los abusos cometidos durante la conquista. No es exactamente una disculpa, sin embargo, es un reconocimiento de que si hubo esos abusos que algunos políticos españoles insisten en negar
La participación de la presidente Claudia Sheinbaum a España, en Barcelona para ser exactos, en la Cumbre en Defensa de la Democracia, invitada por su colega español, Pedro Sánchez, es otra manifestación del paulatino acercamiento, En otros momentos esta visita hubiera sido impensable, sobre todo después del desencuentro que se presentó durante la toma de posesión de la mandataria mexicana en 2024, cuando no se invitó al rey Felipe VI, ocasionando la ausencia también de Pedro Sánchez. La relación pareció alejarse más que nunca y se pronosticaba un distanciamiento mayor cada vez.
Afortunadamente no fue así. Es verdad que no fue una visita oficial ni hubo discursos protocolarios ni otras formas diplomáticas acostumbradas en estos casos, pero es innegable que el encuentro entre la presidenta mexicana y el mandatario español debe haber propiciado intercambios de posiciones y acercamientos políticos,
La conjunción de posturas de portavoces del gobierno español y del gobierno mexicano, incluida su titular, ante la provocadora visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad de Madrid, a México dio cuenta de esta similitud de posturas.
No fue lo único, la concesión del premio Princesa de Asturias al escritor mexicano Gonzalo Celorio debe verse como uno más de estos gestos de acercamiento. Entre todos los escritores latinoamericanos, se escogió a uno que cuenta con una obra que no está, a decir de sus críticos, en las ligas mayores de la literatura de habla hispana de este lado del mundo. Se trata de una obra agradable a la lectura pero que no es ciertamente innovadora. De todos modos, la obra de Celorio se deja leer con facilidad y es justo celebrar su premio por parte de los mexicanos y como el gesto que se suma a otros, como la concesión de igual premio al Museo de Antropología e Historia en 2025, y ahora la posibilidad de que haya una reunión entre el rey de España y la presidenta de México (anunciada por esta misma), durante la estancia del primero en México, quien estará el 26 de junio en Guadalajara con el objetivo de asistir al partido España contra Uruguay, en el marco del mundial de futbol 2026,
Las relaciones con América Latina
Los resultados de los procesos electorales pintan un lienzo complicado para la política exterior de México. La oscilación del péndulo político hacia la izquierda deja pocos socios con los que se pueda y quiera hacer alianzas; salvo Brasil y Uruguay el panorama parece un yermo para la izquierda latinoamericana o para quienes se identifican con ella.
México mantiene sus controversias con Ecuador y con Perú; con Chile se nota un enfriamiento de la relación y con seguridad pasará lo mismo con Colombia si se cumplen las predicciones de las encuestas sobre el triunfo del candidato conservador de la Espriella. En Venezuela no hay manera de saber a qué atenerse en tanto se mantenga el tutelaje, es un decir, de Estados Unidos. Con Bolivia, la defensa mexicana de Evo Morales, que está en plena actividad de azuzar a sus huestes en contra del presidente Jaime Paz Zamora, no ofrece una relación cercana con el actual gobierno de este país.
Para ser más precisos, en la situación con Ecuador se vislumbra una relativa solución en cuanto la Corte Internacional de Justicia. Como ya se dijo en otras oportunidades, existe la plena seguridad de que la CIJ dará la razón a México en el asunto de la invasión a la Embajada por las fuerzas armadas ecuatorianas; lo que ya no es tan seguro es cuál será la resolución sobre el tema del asilo al ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glass.
Con Perú, si cómo va el recuento de votos la presidencia se queda en manos de Keiko Fujimori, las relaciones pueden persistir en el mismo estado, pues la todavía candidata pertenece al Partido Fuerza Popular, que voto a favor de tal designación.
La relación con Cuba pasa por tiempos difíciles, no por voluntad de los dos países sino por el factor externo que representa el asedio de la administración trumpiana a la isla del Caribe. Se sabe bien que Claudi Sheinbaum tiene una afinidad con el régimen socialista cubano, pues eso está en sus genes políticos, no actuales sino desde siempre como activista estudiantil y con seguridad desde su familia.
Por ello, no dudó en enviar varios cargamentos de petróleo para aliviar un poco la escasez del combustible que afectaba a todos los habitantes cubanos en varias áreas de su vida cotidiana. Lo hizo hasta que llegó la amenaza de imposición de aranceles a los países que suministraran el combustible a Cuba. La explicación que dio la presidenta mexicana es que fue una decisión soberana de su gobierno, por un parte, y por otra que se habían terminado los contratos existentes que regían el susodicho suministro. A cambio, en mantenimiento de la solidaridad, empezó a remitir a Cuba, cargamento de ayuda humanitaria, alimentos y medicinas.
Lo importante para el gobierno mexicano es mantener el apoyo a un gobierno que considera legítimo y electo por el pueblo, además de afín en proyectos políticos, así sea sólo en algunas medidas.
Brasil es por ahora la mejor alternativa en términos de sociedad política y económica, si se dejan de lado las rivalidades tradicionales. La conversación video telefónica entre el presidente Lula y la presidenta Sheinbaum, recién el 10 de junio para revisar la agenda bilateral. Entre los temas tocados están la próxima celebración de la VI Reunión de la Comisión Binacional México-Brasil, que constituye el principal mecanismo bilateral de diálogo político y cooperación, con miras a concretar las distintas iniciativas pendientes de ejecutarse, de las que destacan la revisión y ejecución del marco jurídico bilateral comercial, asunto de importancia sustantiva ya que hasta ahora no se ha concretado un tratado de libre comercio.
Otros temas que emergieron en la conversación fueron el fortalecimiento y preservación del multilateralismo, del derecho internacional, de la democracia y del principio de la no-injerencia, particularmente en el contexto global complejo que vivimos. También, los dos presidentes coincidieron en la posición de levantar el embargo a Cuba y compartieron su preocupación con la grave situación humanitaria en el país caribeño.
Sin duda, la cooperación en todos los ámbitos de la relación bilateral es básica no solo para Brasil y México sino para toda América Latina, aun en momentos en que la sombra de la política ensombrece a la región.
En este contexto destaca la reunión de la Alianza del Pacífico que sobrevive contra todo pronóstico. La reunión de “alto nivel” se llevó a cabo en la ciudad de México y sus ejes de trabajo fueron: Proyección Global, orientada a analizar y fortalecer la inserción internacional de los cuatro países miembros de la alianza; Economía Digital y Tecnología, para impulsar la innovación, la transformación tecnológica y fortalecer el mercado digital.
Es un buena noticia que el gobierno mexicano mantenga esfuerzos para que la Alianza sobreviva; sin ser la gran experiencia de integración latinoamericana, supone una plataforma para que sus integrantes y sus asociados tengan al manos un foro en el que se pueda intercambiar experiencias, opiniones y productos, que de otra manera no tendrían lugar.
La diplomacia inercial
Es claro que los eventos y acciones mencionados en los párrafos anteriores no constituyen el total del ejercicio de la política exterior de México y de su diplomacia, herramienta por medio de la que se ponen en marcha fórmulas de vincularse con el mundo. Llamadas y conferencias virtuales de la primera mandataria con sus pares de Canadá y Corea del Sur, giras de la subsecretaria por diferentes partes del escenario internacional, reuniones bilaterales, iniciativas y mantenimiento de una destacada actividad multilateral, nombramientos en todos los niveles, representan el núcleo del trabajo diplomático que sostiene el complemento fundamental de la presencia de México en un medio que se caracteriza siempre por su extrema movilidad y continuas crisis. Se hace todos los días, sin descanso y sin descuido, independientemente de los asuntos que reciben los reflectores de los medios informativos y…de los analistas. [ C ]

Licenciado y Maestro en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM ; tiene una Especialización en Promoción Cultural por la UAM y ha sido profesor en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, en el área de Relaciones Internacionales. Autor de artículos publicados en revistas mexicanas y extranjeras. Diplomático retirado con rango de Embajador. Actualmente es profesor investigador de la Universidad del Mar, campus Huatulco, adscrito el Instituto de estudios Internacionales “Isidro Fabela”.
