Iván Farías / Héctor Fernando Vizcarra
La Revue L’autre Amérique, publicada en Francia y coordinada por Luis Samaniego, dedicó su número 10 a la Novela policiaca latinoamericana (Le polar latino-américain) e incluyó colaboraciones de Iván Farías y Héctor Fernando Vizcarra. Se presentan a continuación, con la autorización de los autores y de la revista, las versiones originales en español de esas colaboraciones .
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1. México noir, una antología a la mexicana. Iván Farías
Comencé a barajar la idea de una antología de género negro luego de conocer la increíble editorial neoyorkina Akashic Books que hacía antologías de cuentos policiacos dedicados a sitios y países específicos. Mi sueño era hacer un libro que, con mucha suerte, pudiera ser comprado por ellos y traducido al inglés. Luego supe que esto ya lo había logrado Paco Ignacio Taibo II con la antología Mexico City Noir, llamada en español, México negro y querido y en francés simplemente, Mexico noir.
En aquel tiempo tenía una buena relación con Nitro Press, una pequeña editorial mexicana y logré convencerlos de hacer dicha antología. Más allá de mis deseos, al ser un lector voraz de policiaco además de librero, lo cual me daba acceso a las novedades editoriales, sabía que había mucha gente escribiendo el género. Mauricio Bares, el editor, finalmente aceptó publicarla bajo mis reglas, que no eran tan complicadas. Iba a ser realmente de policiaco, no de cuentos que parecieran policiaco, como sucede comúnmente en México. Iba a buscar a gente de toda la república y cada uno le iba a pedir un cuento. De algunos ya sabía cuál era el que quería, otros me dieron material inédito. Finalmente, no iba a haber cuotas de ningún tipo, la idea era mostrar lo que realmente sucedía en ese momento.
En general, el mexicano no sabe distinguir muy bien lo qué es una novela policiaca. Muchos creen que si tiene un muerto es policiaco. Esto es debido a que, durante muchos años, el género sufrió el estigma de ser catalogado como literatura desechable, por lo que es poco apreciado. A diferencia de países como Argentina o España, por hablar del ámbito hispanoparlante, donde sí se tiene más conocimientos de lo que trata. Borges y Piglia fueron editores de sellos de policiaco, por decir lo mínimo.
Así, fui recopilando el material y los permisos de gente como Francisco Haghenbeck o Imanol Caneyada, y teniendo las negativas de otros que no querían salir en una editorial pequeña, o que sentían que sus cuentos ya habían sido muy leídos, (como fue el caso de una autora). Finalmente reuní 27 relatos, de gente del centro y del norte del país. En su mayoría eran hombres, y un par de escritores del sur del país.
El impacto fue bastante positivo. La editorial creó una colección de género negro, edito una antología ahora de Latinoamérica, donde yo participé de coeditor. También me abrió la puerta para poder hablar sobre él en universidades de Estados Unidos, Chile y España. Eso sí, nunca la compró Akashic Books pero no pierdo la esperanza de que algún día haga algo con ellos.
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2. Novela negra y campo cultural en México. Héctor Fernando Vizcarra
Que un género literario tenga cierta popularidad no siempre implica su lectura crítica ni el intercambio de perspectivas entre distintos sectores del campo cultural, principalmente entre el espacio académico y los festivales especializados. Por ejemplo, las literaturas policiales en México estuvieron desvinculadas de la crítica académica durante todo el siglo XX, mientras que en el campo literario de creación difícilmente existía una noción de conjunto. Sin embargo, a principios del XXI, investigadores como Vicente Francisco Torres y Miguel Rodríguez Lozano iniciaron una serie de análisis cuidadosos de la narrativa policial y negra a través de su historización y del impacto de ciertas obras ahora canónicas: El complot mongol, Ensayo de un crimen, Días de combate, entre otras. No es que antes no hubiera estudios dedicados a esos textos, sino que eran considerados como obras atípicas dentro del espectro literario mexicano; es decir, sin que existiera aún un concepto de tradición genérica.
Con el auge de la producción literaria que representaba la violencia en la década de los 2000, la crítica debió incorporar como objeto de estudio novelas recientes de autores y autoras de distintas regiones del país, la mayoría de ellos cercanos al género negro. Así, en pocos años se dio un aumento significativo en los análisis teóricos sobre el policial, desde tesis de licenciatura hasta trabajos elaborados por investigadores consagrados. En otras palabras, la literatura policial dejó de ser una anomalía largamente ignorada para volverse uno de los asuntos más examinados en las aulas y en los libros.
Esa inercia dentro de la academia se fue dando simultáneamente entre quienes escriben novela policial y, en poco tiempo, ha habido un reconocimiento recíproco, lo que ha derivado en el fortalecimiento de su divulgación. Congresos, ferias del libro, jornadas de estudio, colecciones editoriales, antologías, cursos y talleres son ahora frecuentes gracias a que los interesados en el tema no han dejado de señalar la vigencia del género negro. Personalmente, he asistido a varios de ellos, como público, ponente e invitado, y me sorprende tanto la fraternidad como el compromiso de quienes están involucrados en la organización de estas actividades que son, por otra parte, cada vez más solicitadas y exitosas en términos comerciales e intelectuales. A final de cuentas, más allá de la especificidad de los encuentros, lo esencial es que en ellos se genera un diálogo imprescindible para intentar comprender la actualidad de México en toda su complejidad.
Como autor he tenido la oportunidad de asistir a la Semana Negra de Querétaro, en octubre de 2023, y a la Guía Roja, en la Feria del Libro de Ciudad Juárez, en junio de 2024. Gracias a esas reuniones he conocido a autores sobresalientes como Adán Medellín, Bernardo Fernández, Macaria España, Manya Loría, Omar Delgado, José Juan Aboytia, Ivonne Reyes, Edgar Contreras, Carlos René Padilla, Elpidia García, Héctor Arreola, José Salvador Ruiz y Ricardo Vigueras. A todos ellos, amigos y colegas, les agradezco sus enseñanzas, los tragos compartidos y las pláticas que seguimos extendiendo sobre el noir mexicano. [ C ]