En la geografía mundial, Groenlandia representa una isla, cuya extensión forma parte de las tierras heladas del planeta. Más de cuatro quintas partes de su superficie (2,175,600 Km2) están cubiertas de hielo y las variaciones en sus niveles han sido motivo de interés científico y geopolítico. El calentamiento global ha hecho cada vez más evidente el acceso a sus recursos naturales, que durante siglos permanecieron casi impenetrables debido a las inclemencias del clima.
Uno de los principales y más valiosos recursos de la isla es el agua. Según el National Snow and Ice Data Center (2021), Groenlandia posee una capa de hielo de aproximadamente 3,400 metros de grosor y un área de 1.7 km². A ello se suman los casquetes polares y otros glaciares que forman parte del agua congelada, además de la riqueza de agua dulce conformada por ríos —como el Borglum— y una gran cantidad de lagos bajo la capa central de hielo. Se presume la existencia de 56 lagos aún por descubrir, además de los cuatro ya identificados (Daley, 2019). Estas cifras evidencian la fuerte inversión que se requiere para la investigación y explotación de este recurso, cuyo costo de exportación, puede resultar elevado debido al estado en el que se encuentra.
El interés que despierta Groenlandia hacia el exterior no se limita solo al agua, también comprende sus recursos minerales definidos en lo que se conoce como tierras raras, que junto con el uranio y otros minerales, son utilizados en la fabricación de productos que hoy en día forman parte de nuestra vida cotidiana como paneles solares, teléfonos móviles, computadoras, electrodomésticos, entre otros. Este conjunto de minerales, está compuesto por 17 elementos del grupo 3 de la tabla periódica y poseen características esenciales para la industria tecnológica. Según Gemini ai (2026) en este grupo figuran el Neodimio (Nd), utilizado principalmente para la fabricación de imanes permanentes empleados en los motores eléctricos y aerogeneradores; el Escandio (Sc), que en forma de aleaciones de aluminio es utilizado para la industria aeroespacial (aviones o satélites); el Itrio (Y), que se utiliza en la fabricación de pantallas LED, sensores de microondas y láser; y el Gadolinio (Gd), usado en medicina como agente de contraste en resonancias magnéticas.
El apelativo de “tierras raras” no alude a su escasez en la naturaleza, sino a la dificultad de encontrarse en concentraciones puras que faciliten su extracción para su aprovechamiento. Este conjunto de minerales también forma parte del grupo de los lantánidos, que representa una agrupación de 15 elementos, a los que se suman los metales de transición y que, en su conjunto comparten propiedades químicas similares. Aun cuando se sabe que China es el principal productor mundial de tierras raras, (ocupa más de un tercio de las reservas conocidas), Mongolia ocupa el primer lugar en producción. Sin embargo, el control económico sobre la explotación y procesamiento lo mantiene China, quien ha priorizado su crecimiento industrial e invertido en centros de investigación especializados.
El interés de China en la riqueza mineral de Groenlandia se ha visto fortalecido con la firma de convenios a largo plazo para la compra de minas, la dotación de mano de obra barata y la apertura de nuevas rutas marítimas hacia el Ártico, que le aseguran acceso a materias primas y sostienen el 46% de su PIB (Aznar, 2022). No hay que olvidar que China representa la “fábrica del mundo”: (VV.AA. 2014).
En el mismo orden de ideas, la ubicación geográfica de Groenlandia, ha puesto de manifiesto el interés de otras potencias, pese a que, si imaginamos que esta isla, la más grande del mundo, está situada entre los paralelos 59° y 84° latitud norte y se ubica dentro del círculo polar ártico, cualquiera podría pensar que en esas condiciones extremas de clima, ni siquiera puede haber vida, por lo que, ¿Quién podría fijarse en este territorio?; pero no es así, su condición inhóspita no le resta valor geopolítico ni medioambiental, por el contrario, ha generado disputas territoriales entre países como Canadá y Rusia por la delimitación de costas con fines pesqueros, además de acuerdos marítimos que ha establecido con Dinamarca desde 2006.

Esta misma posición geográfica, pone de manifiesto la comunicación del Ártico con el Atlántico, un paso que, durante la Guerra Fría, estuvo bloqueado para impedir el tránsito de submarinos soviéticos hacia el Atlántico, lo cual le restaba dominio a Rusia sobre la zona. Actualmente Dinamarca, junto con las islas Feroe, controlan los pasos GIUK (Groenlandia, Islandia y Reino Unido) y GIN (Groenlandia, Islandia y Noruega). Y por si fuera poco, su posición la sitúa en el triángulo conformado por Europa, Norteamérica y Rusia, a través del cual se han impulsado nuevas rutas de navegación que benefician a puertos importantes. Estados Unidos, por su parte construyó una base militar en Thule, un sitio ubicado entre la distancia que separa a Nueva York de Moscú y que funciona como escudo antimisiles en defensa de Estados Unidos y países aliados y cuenta con un sistema de alerta temprana.
Se sabe, desde hace tiempo, que la región ártica posee importantes recursos energéticos como el petróleo, el gas natural y el carbón, los cuáles abundan principalmente en el Este de Groenlandia. Y se ha demostrado que esta región cuenta con una mayor concentración de hidrocarburos, debido a su historia geológica en cuyo caso el costo de la extracción sigue siendo muy alto debido a la presencia de los icebergs que se mantienen como un reto latente. (Valer 2021). A esta riqueza de recursos energéticos se agregan sus yacimientos importantes de petróleo, que de acuerdo a Aznar (2022), representan la mitad de las reservas del reino Saudí.
Otros recursos como el paladio, los diamantes, el cobalto y el níquel, son motivo de interés en la isla además de su riqueza pesquera, cuya explotación constituye el 90% de sus exportaciones, aún con una economía inestable que fluctúa con la variación de sus precios en el pescado y mariscos.
Ahora bien, si Groenlandia siempre ha existido donde se encuentra, ¿Por qué ha despertado tanto interés geopolítico en los últimos años?; el cambio climático ha intensificado este interés. El deshielo de sus casquetes polares representa el 25% del aumento del nivel del mar (Sánchez, 2022), lo que facilita el acceso a sus recursos naturales y a la apertura de rutas marítimas más seguras, ante lo cual Rusia, China y Estados Unidos se mantienen atentos.
En 1946 Estados Unidos ofreció 100 millones de dólares a Dinamarca para comprar la isla, oferta que fue rechazada y que derivó en un acuerdo para la construcción de la base militar en Thule (Cánovas, 2020). Resultado de este acuerdo, Estados Unidos ha continuado con la realización de investigaciones científicas no solo en sus reservas minerales, sino en la explotación y exportación del agua, situación que actualmente se ve comprometida por el cambio climático que acecha al planeta.
Rusia, por su parte, ha manifestado intereses diferentes que se han encaminado hacia un dominio militar y económico. Actualmente reclama el dominio de la cordillera submarina denominada Lomonósov ya que afirma, ésta conecta con su plataforma continental, de comprobarse este hecho, Rusia podría adquirir cierto dominio sobre la región.
Pese a todos estos intereses, Groenlandia mantiene estrechos vínculos con Dinamarca, de quien adquirió autonomía en 1979 y de quien políticamente mantiene su soberanía y seguridad, aun cuando internamente la isla tome sus propias decisiones sobre sus recursos, sigue manteniendo dependencia económica de Dinamarca.
En resumen, e independientemente de los intereses que despierta, Groenlandia se encuentra fuertemente amenazada por los efectos del cambio climático ya que el fenómeno del deshielo se está dejando ver con mayor fuerza; este proceso, como ya se mencionó dejará al descubierto muchos minerales y recursos energéticos que provocarán una disputa mundial en esta gran carrera por el dominio del Ártico, lo cual pone de manifiesto una realidad compleja en la cual no sabremos que privilegiar, si lo humano, lo social, lo económico, lo cultural, lo político, o el medio ambiente.[ C ]
Referencias:
1. Aznar Fernández-Montecinos Federico (2022) Dinamarca y el Ártico, el caso de Groenlandia. Capítulo 5. En: Cuadernos de Estrategia.
2. Cánovas Sánchez, B. (2020). ¿Por qué Groenlandia es un factor estratégico en el Ártico? Instituto Español de Estudios Estratégicos. DIEEEO 148/2020. Disponible en: https://www.ieee.es/ Galerias/fichero/docs_opinion/2020/DIEEEO148_2020BARCAN_Groenlandia.pdf
3. Conoce Groenlandia: La sociedad y su gente. Disponible en: https: //www.groen-landia.com/conoce-groenlandia/personas. Consultado en Aznar (2022)
4. National Snow and Ice Data Center (2021) Quick Facts on Ice Sheets. [NSIDC.com] https://nsidc.org/learn#:~:text=The%20Greenland%20Ice%20Sheet%20extends,times%20the%20size%20of%20Texas
5. Daley, J. (2019) More than 50 Lakes Found Under Greenland Ice Sheet. [versión electronica] Smithsonian Magazine
6. Valer Serna Renato. (2021). Los Recursos Naturales Estratégicos de Groenlandia y el interés del Reino de Dinamarca y Estados Unidos de América en el período del 2016 al 2020. Tesis. Universidad San Ignacio de Loyola. Lima Perú.
7. VV.AA. (2014). Documentos de Seguridad y Defensa 66 Geopolítica del Ártico. Dos visiones complementarias. España-Singapur. Instituto Español de Estudios Estratégicos
8. https://www.politicaexterior.com/articulo/mirar-un-mapa-groenlandia-la-clave-del-artico/

CECILIA GUTIERREZ NIETO. Geógrafa por convicción y maestra en Geomática desde hace más de una década, se ha dedicado a la docencia en temas como Cartografía y Sistemas de Información Geográfica. Ha escrito diversos artículos de divulgación y colaboraciones para diversos libros. Actualmente es coordinadora académica del área de Formación a Distancia en un centro de Investigación. Sus líneas de interés áreas de interés incluyen Geomática y Sociedad, Bases de Datos Espaciales, Sistemas de Información Geográfica, Cartografía, Geografía y Educación.
