José Watanabe (1945-2007) fue un destacado poeta peruano que formó parte de la Generación del 70, al igual que Antonio Cisneros, Abelardo Sánchez León, Rodolfo Hinostroza, Enrique Verástegui y otros poetas que se reunían en torno a Hora Zero o Estación Reunida. Aunque él mantuvo cierta distancia de los postulados poéticos sobre todo de los primeros respecto al poder de cambio social de la literatura, sintió la efervescencia política que se vivía en el Perú en la década del setenta. En una entrevista declaró que: “Nosotros no teníamos ese sentimiento de decepción o quietismo, pensábamos que el cambio estaba, por decirlo de alguna manera, a la vuelta de la esquina”[1].
Nació en Laredo (La Libertad) en 1946. Estudió arquitectura, pero no concluyó la carrera y se dedicó más bien a la poesía, al cine, al teatro y a la literatura infantil. En 1970 junto a Antonio Cillóniz ganó el concurso “El Poeta Joven” con su poemario Álbum de familia (1971). A éste le siguieron El huso de la palabra (1989), Historia natural (1994), Cosas del cuerpo (1999), El guardián del hielo (2000), Habitó entre nosotros (2002), La piedra alada (2005), Banderas detrás de la niebla (2006).
En 2002, obtuvo el Premio José Lezama Lima, de Casa de las Américas con su poemario El guardián del hielo, antología publicada por la editorial Norma, con la selección de la poeta colombiana Piedad Bonnett, lo cual le permitió que se convirtiera en uno de los autores más leídos no sólo en el mundo hispano hablante, sino también inglés, aunque ya sus poemas habían sido traducidos anteriormente a ese idioma con el título Path through the canefields (1997).
El guardián del hielo reúne una selección de poemas provenientes de cuatro libros publicados a lo largo de casi treinta años. En primer lugar aparecen los textos de Álbum de familia, del cual el poeta en un testimonio dijo que lo había escrito cuando vino a estudiar a Lima: “Son poemas que tienen que ver con un joven que viene de provincia y se siente algo desorientado en una ciudad tan caótica”[2]. Lo que caracteriza a estos poemas es el vitalismo, los versos largos y el intento de captar el ritmo acelerado de la vida urbana [3].
El segundo poemario incluido en el libro El guardián del hielo es El huso de la palabra. El poeta en otro testimonio declaró: “Mi preocupación era la palabra misma no el tema. Quería consolidar de alguna manera un estilo de palabra muy apretada, muy concisa, muy especial”[4]. Aquí Watanabe empleó versos más cortos y de un ritmo más sosegado, asimismo más símbolos e imágenes. La temática se centra en la naturaleza y la infancia perdida.
Luego viene Historia natural. El poeta sostiene: “Lo que quería hacer con Historia Natural es una filosofía muy simple pero muy válida, que yo aprendí de niño: La vida es física, no es intelectual (…) Por otro lado, fue un poemario que aspiraba a ciertas fábulas con animales. De alguna manera, la parábola es una forma de conocimiento y allí aplicaba la técnica del Haiku: es decir las cosas que he visto, pero con cierta complicidad para que se entienda otro nivel debajo de lo dicho”[5]. En este poemario los elementos formales se han depurado más, y la temática se va centrando en la fugacidad de la vida humana, opuesta a la renovación de los ciclos naturales.
Finalmente, el cuarto libro incluido, Cosas del cuerpo, es ya una muestra de la depuración literaria completa. El poeta sobre este poemario dijo: “Allí fui más claro al decir que lo físico es lo que importa. De alguna manera, planteo que el cuerpo es nuestra única patria, la única posesión real que tenemos[6]. Aquí la maduración personal y artística del autor le permite armonizar los elementos retóricos y estilísticos con sus propias reflexiones, llegando a fusionarlos en una poética centrada en el cuerpo y su materialidad elemental. En este libro está incluido el poema que da título al poemario El guardián del hielo.[7]
La poesía de José Watanabe tiene varias fuentes. Una de ellas es el haiku, cuyo misticismo y sabiduría oriental le permite penetrar profundamente en la realidad, en la naturaleza y alcanzar una plena comunicación con ella. Si bien sus poemas no son haikus, poseen un efecto similar. Algunos críticos mas bien ven en ellos parábolas, de ahí que cultive la narratividad en el poema. El mismo poeta declaró: “Yo intento caminar y ver. A veces me tomo algunas licencias, como montar una escenografía, pero en esencia cuento lo que veo.[8] Para Watanabe, la parábola es la elevación de la anécdota al conocimiento.
Los tres ejes de su poesía son la experiencia familiar, el cuerpo y la naturaleza. La experiencia familiar proviene básicamente de Laredo, su lugar natal. Ahí su padre, un inmigrante japonés, le traducía los haikus. Watanabe afirma: “Laredo es la única patria que he tenido, el resto de lugares son sólo lugares de paso… Ese Laredo que vive en mi corazón o en mi imaginación, es el único lugar donde me siento realmente bien.”[9] Laredo es la escenografía de gran parte de sus poemas, y eso no significa que sea un poeta nativista, él mismo se consideraba un poeta más o menos naturalista, porque casi siempre escribe lo que ve. Le interesan las imágenes objetivas y da preferencias a elementos naturales como las cuevas, las piedras, los desiertos y los animales, a los cuales los humaniza con su mirada: “Los miro pensando igual cuando miro a una persona.”[10][ C ]
[1] Alonso Rabí Do Carmo, http://www.educared.edu.pe/estudiantes/literatura/watanabe2.htm#10)
[2] Enrique Planas, en Caretas, Nro. 1626, 2005.
[3] Javier Agreda, http://es.geocities.com/agreda5/literatura/watanabe.html
[4] Enrique Planas, idem.
[5] Javier Agreda, idem.
[6] Enrique Planas, idem.
[7] Javier Agreda, idem.
[8] Alonso Rabí Do Carmo: http://www.educared.edu.pe/estudiantes/literatura/watanabe2.htm#10
[9] idem.
[10] Pedro Escribano, en La República, 18-12-2006.

Narradora, ensayista e investigadora. Docente principal del Departamento Académico de Literatura y Lingüística de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA), Perú. Investigadora RENACYT. Doctora en Ciencias Sociales por la UNSA. Ha publicado libros y artículos en revistas internacionales. Autora del libro de cuentos Objetos de mi tocador (2004). rnunezp@unsa.edu.pe
