Dos visiones de una novela quincuagenaria
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Este año se conmemoran los 50 años de la publicación de Terra Nostra, séptima novela de Carlos Fuentes, considerada la más extensa y compleja debido al recorrido que realiza por diferentes tiempos y espacios para atrapar los elementos esenciales que, desde su punto de vista, definieron los cimientos de la cultura hispánica.
A cincuenta años de una obra plagada de referencias culturales cimentadas en la historia, la literatura, los mitos, las reflexiones filosóficas y la religión, resulta interesante rescatar las primeras críticas de una obra que fue galardonada con el Premio Rómulo Gallegos dos años después de su aparición. Se trata de dos reseñas publicadas en la revista Plural número 58 (junio de 1976), una de tono entusiasta, suscrita por Pere Gimferrer, y otra, en tono desapasionado, firmada por Adolfo Castañón. Aquí brevísimas pruebas de estos testimonios:
La lectura completa de ambos testimonios se puede leer aquí.
Como datos adicionales a la aparición de estas reseñas, se puede comentar que, si bien Fuentes dejó de colaborar en esa revista desde 1973, aceptó que, en mayo de 1975, se publicará un adelanto de esta, asegurando que su manuscrito original comprendía 1250 cuartillas. Otro dato singular de Terra Nostra, es que la contraportada de su primera edición fue escrita por Juan Goytisolo. Finalmente, a la anécdota contada por Silvia Lemus, respecto a que alguna ocasión Carlos Monsiváis dijo que “para leer esta obra necesitaba una beca”, se suma lo que Octavio Paz reconociera años más tarde, al decir que nunca pudo terminar de leerla. [ C ]