Para Guayo y Pepe, desde nuestros mundiales en San Román
Desmarque
Es relativamente conocida la íntima relación con el futbol que tuvo el incombustible Henry Kissinger asesor de seguridad nacional y Secretario de Estado de los Estados Unidos (1973-1977).
Artífice de la diplomacia de Richard Nixon, Kissinger fue una celebridad paradójica. Por un lado, se le asocia con la intensificación de la guerra de Vietnam en 1969 y 1970, período en que se lanzaron en ese país y en su pequeño vecino Laos, más bombas que en toda la segunda guerra mundial. Se le asocia también al golpe militar a Salvador Allende en Chile (1973) y a la emergencia de dictaduras militares en América del Sur en la década de 1970s (Argentina, Brasil, Uruguay, entre otros) bajo el nefasto Plan Cóndor. Por otro lado, recibió el Premio Nobel de la Paz en 1973 junto con el gran negociador vietnamita Le Duc Tho por los Acuerdos de París que pavimentarían el fin de la llamada guerra americana en esa nación del sudeste asiático dos años después. En realidad, Le Duc Tho rechazó el premio y es legendaria la imagen de la entrega de la presea en Oslo en esa ocasión, con el lugar vacío del negociador vietnamita y su diploma y su medalla en la mesa.
Henry Kissinger entusiasma aún hoy a muchos de nuestros diplomáticos seducidos por la real politik y por algunas de sus obras, particularmente Diplomacy (1994).
Marcaje
Kissinger era un auténtico fanático del fútbol. De niño, cuando vivía en Bavaria, fue fanático del club de su ciudad natal Greuther Furth, club que fuera varias veces campeón en Alemania entre 1916 y 1929. Hay también registro de que gustaba de ir a los estadios. Además, cuando fue designado como consejero de seguridad de Nixon, a finales de los 1960s, pidió que su staff incluyera resultados de partidos de fútbol en los briefings que recibía los domingos por la mañana.
En 1989, Kissinger recibió un reconocimiento como miembro honorario del club Bayern Munich. En esa ocasión, dio una entrevista en la que habló de su gran admiración y cercanía con Franz Beckenbauer y con el astro brasileño Pelé. Se sabe que, en los 1970s, impulsó la llegada del fútbol profesional a los Estados Unidos, cuya imagen simbólica fue el equipo Cosmos, que reunió a grandes figuras. En esa misma entrevista ofreció un punto de vista sobre el fútbol, yo diría que muy estadounidense:
“El fútbol americano y el béisbol se deleitan en la perfección de sus repeticiones; el fútbol en la improvisación de soluciones a imperativos estratégicos en constante cambio. El fútbol americano y el béisbol son una glorificación de la experiencia humana; el fútbol es su encarnación”.
Regate
No cabe duda de que Simon Kuper es el periodista/pensador sobre fútbol más interesante de la actualidad. Por un lado, ha escrito algunas de las obras célebres sobre ese deporte (Football against the enemy y Soccernomics) también ha escrito regularmente en el Financial Times por más de 35 años, además de haber asistido y cubierto puntualmente todas las Copas del Mundo desde 1994.
En su última obra, World Cup Fever (2025), de magnífica factura, Kuper explora laberintos de la FIFA desde su fundación en 1904 y la creación de los mundiales de fútbol en 1928.
También incursiona en los 33 años de la presidencia de Jules Rimet (1921-1954). Cuenta que, para la primera Copa del Mundo de 1930, en Uruguay, Rimet atravesó el Atlántico en barco “llevando en su maleta una estatuilla de 30 cm de alto y 4 kg de peso: el trofeo de la nueva Copa del Mundo”.
Prácticamente desde sus orígenes, la FIFA se puso al servicio de la política internacional y ello se hizo evidente a partir de la segunda Copa Mundial celebrada en la Italia de Benito Mussolini en 1934. Desde entonces, explica Kuper, se reveló “la constante disposición de la FIFA de apoyar a regímenes brutales… arraigada desde un principio. Todo era parte de ´la paz a través del deporte´”.
Jules Rimet fue colaborador del llamado régimen de Vichy y celebró reuniones con altos directivos alemanes del régimen nazi. En 1946, la FIFA designó al trofeo de la Copa del Mundo con su nombre y por lo tanto -según los estatutos de la Federación- dicho trofeo se quedaría de manera definitiva en el país que ganara 3 veces la Copa del Mundo. Por eso, Brasil se quedó con la Jules Rumet luego de ganar las Copas Mundiales de 1958 en Suecia, 1962 en Chile y 1970 en México.
La Jules Rimet fue disputada a partir de la primera Copa Mundial de la posguerra celebrada en Brasil en 1950, cuando tuvo lugar el famoso maracanazo luego de que Uruguay derrotara por 2-1 a Brasil en el recién inaugurado estadio Maracaná. Todavía se pueden ver en las redes videos del estremecedor silencio fúnebre de los más de 200 mil aficionados brasileños en esa ocasión, al sonar el pitazo del árbitro que dio final a ese encuentro.
Rimet terminó su mandato al frente de la FIFA en las vísperas de la Copa Mundial de 1954:
Durante su reinado de 33 años -anota Kuper- la membresía de la federación pasó de 29 a 85 países. Sus asociados lo nominaron para el Premio Nobel de la Paz en 1956. Mientras preparaban el expediente de apoyo, Rimet murió a los 82 años. Aunque yace olvidado en una tumba suburbana, sus obsesiones aún marcan la Copa Mundial.
La FIFA nunca ha ganado el Premio Nobel de la Paz pero, a cambio, en el 2025 creó su propio premio, el Premio FIFA de la Paz-El fútbol une al mundo, entregado por el presidente de la FIFA Gianni Infantino al mandatario estadounidense Donald Trump el 5 de diciembre del 2025.
Un capítulo del libro de Kuper, extraordinariamente interesante, se refiere al otro gran mandamás de la FIFA en el siglo XX, Joseph Blatter, quien estuvo al frente de la Federación cerca de 18 años (1998-2015); es decir, el presidente de la FIFA de más larga duración.
Durante la gestión de Blatter, se registraron los mayores escándalos y se propagó la imagen de la FIFA como una especie de organización amafiada, sin reglas y de una voracidad ilimitada. Kuper explica que:
“lo que importaba a Blatter no era tanto el dinero como el poder y eso lo convirtió en el eunuco del harem que fue la FIFA… La corrupción fue el sistema de Blatter… Y se aseguró de que la gente alrededor de él estuviera corrompida. Si alguien se atrevía a desafiarlo, entonces la maquinaria ética de la FIFA, que él controlaba, mostraría la mala conducta del desafiante. El principal impulsor de este sistema fue Jack Warner (de Trinidad y Tobago y miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA) quien controlaba un bloque de votación de 31 pequeñas federaciones nacionales caribeñas, en su mayoría pequeñas, que en un congreso de poco más de 200 países solían tener el voto decisivo”.
Según Kuper, para la mayoría de los grandes barones de la FIFA que se sentaban en el Comité Ejecutivo del organismo a tomar decisiones, “los sobornos eran el objetivo más importante al momento de elegir a los anfitriones de la Copa Mundial”.
Sin embargo, la decisión sobre las sedes para las Copas Mundiales del 2010 y del 2014 no permitieron grandes márgenes de lucro. El torneo del 2010 se reservó para el continente africano, con muy pocas opciones de sedes (se otorgó a Sudáfrica y España resultó campeón del mundo) en tanto que la copa del 2014 estaba destinada a Sudamérica, y Brasil fue el único país que se postuló -ese fue el mundial del segundo maracanazo luego de que Alemania, a la postre campeón del mundo, aplastara a Brasil por 7 a 0 en su propia sede.
Así, la decisión sobre la sede de las copas del mundo en 2018 y 2022 era muy prometedora para los barones del Comité Ejecutivo de la FIFA: todos los países del mundo eran libres de presentar una candidatura y se elegirían dos sedes en un solo día, lo que ocurrió un 2 de diciembre del 2010.
Esa fecha, en una nevada mañana de Zúrich, marcó el destino de Blatter y de la FIFA. Kuper formula un magnífico planteamiento:
“Otros periodistas han seguido el turbio rastro por el que Rusia y Qatar obtuvieron sus copas del mundo. La mayoría de los miembros del Comité Ejecutivo que votaron en Zúrich fueron posteriormente acusados por las autoridades estadounidenses de delitos penales o sancionados por el Comité de Ética de la FIFA. Mi pregunta no es quién pagó cuánto a quién. Es: ´como se iluminó ese día en Zúrich el cambio en el poder global (del futbol) y el declive de Occidente?”.
Lo que ocurrió en esa sesión del Comité Ejecutivo de la FIFA el 2 de diciembre del 2010 parece un verdadero enigma de estudio para nuestros multilateralistas, acostumbrados a jugar con los equilibrios entre el realismo y el idealismo y con la mira puesta en el bien de la humanidad. Fue como una sesión conjunta, pero al mismo tiempo separada del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU, con reglas puestas al revés, y luego de nuevo de cabeza y más tarde agitadas de un lado a otro.
Los aspirantes a ser sedes de la Copa del Mundo que se decidirían en esa fecha eran: para el 2018, España y Portugal en una candidatura conjunta; Bélgica y Holanda en otra candidatura conjunta; Inglaterra y…Rusia. Mientras tanto, para la candidatura del 2022, competían los Estados Unidos, la República de Corea, Japón, Australia…y Qatar.
Como ocurrió en su momento para la decisión de otorgar la sede a Sudáfrica, -la cual movilizó como parte de su lobby a figuras como Nelson Mandela, Desmond Tutu y Charlyze Theron-, los candidatos occidentales que ansiaban ser sede en 2018 y 2022 se confiaron a una movilización de lobby tradicional y considerando, dice Kuper, que la FIFA funcionaría como una corporación capitalista.
Así, los ingleses integraron un dream team de promoción de su candidatura encabezado por el príncipe William y el Primer Ministro David Cameron, incluyendo también al futbolista David Beckham. Por su parte, la candidatura estadounidense la encabezaban nada más y nada menos que el entonces presidente Barack Obama secundado por Bill Clinton. Los belgas y los holandeses apostaban por presentar una candidatura de carácter ambientalista. Además, las candidaturas occidentales se movilizaron también con un lobby tradicionalista. Por ejemplo, Inglaterra donó grandes sumas de dinero a Trinidad y Tobago para proyectos de futbol. Y también es sabido que, el mero día de la elección, los occidentales se movilizaron al más alto nivel en Zúrich para hacer lobby personal con los miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA y recibieron firmes promesas de recibir apoyo para su candidatura. ¡Sorpresa!: Inglaterra recibió sólo 2 votos para su aspiración, de un total de 22 y un mínimo de 12 votos para ganar.
Mientras tanto, las candidaturas de Rusia y Qatar marcaron la llamada easternization de las decisiones de la FIFA, al parecer mediante ingentes cantidades de dinero para los miembros del Comité Ejecutivo de la propia FIFA. Kuper explica que, como parte de los tratos que se hicieron, hubo inversiones masivas de Qatar en la compra de aviones franceses de combate e incluso la adquisición del club Paris Saint Germain. Por su parte, empresarios rusos habrían inundado el Reino Unido de contribuciones en universidades británicas, museos de arte e incluso se habrían movilizado a través del club de fútbol Chelsea, cuyo propietario en esa época era el multimillonario Roman Abramovich. Estas acusaciones fueron negadas tajantemente por los gobiernos de Rusia y de Qatar.
Así que la decisión adoptada por el Comité Ejecutivo de la FIFA ese 2 de diciembre del 2010 se convirtió a la postre en una catástrofe, el llamado FIFA GATE, que devino en la renuncia de Blatter (2 de junio del 2015) y la suspensión de Michel Platini y la detención de altos directivos del organismo. Esto ocurrió luego de investigaciones dentro de la propia FIFA, pero en especial del FBI, que son harina de otro costal y que nuestros diplomáticos lectores podrán investigar.
Tiro Libre
Hay algunas publicaciones sobre los extremos de la relación entre el fútbol y su contexto y que muy posiblemente se ubican en la categoría de textos clásicos. Por ejemplo, George Orwell escribió justo al terminar la Segunda Guerra Mundial, en 1945, The sporting spirit, a propósito de una gira a Inglaterra el mismo año, del gran equipo Dynamo de Moscu. La gira despertó sentimientos nacionalistas, a flor de piel por la guerra, y también porque nadie esperaba que el Dynamo de Moscu tuviera una actuación memorable y que, luego de partidos contra los equipos ingleses más fuertes como el Chelsea y el Arsenal, resultara invicto.
Orwell anotó que “las competiciones deportivas internacionales conducen a orgías de odio;… lo significativo es la actitud de las naciones que se enfurecen con estas absurdas competiciones y creen seriamente -al menos durante breves periodos- que correr, saltar y dar patadas a un balón son pruebas de la virtud nacional”.
En un extremo opuesto se ubica Albert Camus, quien escribió sobre fútbol en la línea más recurrente que existe para explicar la indeclinable fascinación por ese deporte: el permanente retorno a la infancia. Camus recordaba sus épocas en la Universidad de Argel y decía que:
“después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más he aprendido, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol… preservemos esta gran y digna imagen de nuestra juventud”.
Sin embargo, no cabe duda de que uno de los mejores textos que evoca la relación entre el fútbol y su contexto es La guerra del fútbol de Ryszard Kapuscinsky (1932-2007). Intuyo que a las generaciones actuales de diplomáticos no les dicen nada ese nombre. Sin embargo, en su momento fue considerado el mejor periodista del mundo, colaborador de los periódicos más importantes del orbe incluyendo el Time y el New York Times y autor de por lo menos 18 libros. Se trata de un periodista polaco que fue corresponsal en México cerca de 7 años y cuyo instinto de animal periodístico lo llevó a lanzarse desde la capital mexicana a Tegucigalpa, Honduras. Fue también el primer periodista que dio a conocer el inicio del conflicto bélico entre Honduras y El Salvador en 1969: la guerra del fútbol.
En ese indispensable y memorable texto para diplomáticos, Kapuscinski cuenta que el 14 de julio de 1969 mandó el siguiente cable desde la capital hondureña:
“Hoy a las 6:00 de la tarde empezó la guerra entre El Salvador y Honduras. La aviación de El Salvador bombardeó cuatro ciudades hondureñas stop. Al mismo tiempo las tropas del Salvador violaron la frontera con Honduras intentando penetrar en el interior del país stop. En respuesta al ataque del agresor la aviación de Honduras bombardeó los más importantes centros industriales y objetivos estratégicos del Salvador y las fuerzas terrestres emprendieron acciones defensivas.”
En su extraordinario texto, Kapuscinski cuenta que en América Latina “la frontera entre el fútbol y la política es tan tenue que resulta casi imperceptible”. Concluye explicando que, en realidad, la guerra del fútbol no tenía nada que ver con el fútbol:
“La guerra del fútbol duró 100 horas. El balance: 6 mil muertos. 2 mil heridos. Alrededor de 50 mil personas perdieron sus casas y sus tierras…La verdadera causa de la guerra del fútbol radicaba en que… El Salvador, el país más pequeño de América Central, tiene la densidad de población más alta de todo el continente americano (más de 160 personas por kilómetro cuadrado); la gente se agolpaba en un espacio tremendamente reducido cuando la inmensa mayoría de la tierra está en manos de 14 poderosos clanes de terratenientes… Honduras (112 mil km²) es casi 6 veces mayor que El Salvador, al tiempo que tiene una población 2 veces menor (alrededor de 2 millones y medio de habitantes) … Los campesinos del Salvador se establecían en Honduras…. Su número alcanzó unos 300 mil. El gobierno pretendía entregar a los campesinos hondureños las tierras ocupadas por los campesinos de Salvador. Eso significaba que 300 mil emigrantes salvadoreños debían regresar a su país, donde no tenían nada. A su vez, el también oligárquico gobierno de El Salvador se negó a recibirlos llevado del temor de una revuelta campesina. El gobierno de Honduras insistía y el gobierno de El Salvador se negaba: las relaciones entre los dos países se volvieron muy tensas. A ambos lados de la frontera los periódicos llevaban a cabo una campaña de odio, calumnias e insultos… En estas circunstancias les tocó jugar a las selecciones nacionales de Honduras y El Salvador… El partido decisivo se jugó en terreno neutral, en México (ganó El Salvador por 3 a 2). El fútbol ayudó a enardecer aún más los ánimos de chovinismo y de histeria pseudo patriótica tan necesarios para desencadenar la guerra y fortalecer así el poder de las oligarquías de los dos países. El Salvador fue el primero en atacar; tenía un ejército mucho más fuerte y contaba con una victoria fácil (pero) la guerra terminó en un impasse. La frontera se mantuvo intacta…”
El texto de Kapuscinski es magistral desde el punto de vista periodístico. Pero hay otras dimensiones literarias de nuestro amado deporte. Por ejemplo, el libro de Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra (Siglo XXI, 1995) tiene un carácter casi bíblico para los amantes del fútbol. Se trata de 142 viñetas maravillosamente escritas, que evocan todos y cada uno de los aspectos del fútbol incluyendo las 12 copas mundiales transcurridas entre 1950 y 1994.
Galeano se remonta a los orígenes: “hace 5000 años, los malabaristas chinos bailaban con la pelota con los pies y fue en China donde tiempo después se organizaron los primeros juegos”.
Y recuerda que: “en México y en América Central, la pelota de caucho era el sol de una ceremonia sagrada desde unos 1500 años antes de Cristo (y)… así las pinturas de Teotihuacán y de Chichén Itzá revelan que en ciertos juegos se pateaba la pelota con el pie y con la rodilla. Un mural de hace más de 1000 años muestra a un abuelo de Hugo Sánchez jugando de zurda en Tepatitl” (Teotihuacán).
Galeano también anota que en 1314 el rey Eduardo segundo estampó su sello en una real cédula que condenaba este juego plebeyo y alborotador (mientras que) … en 1349 Eduardo III incluyó al fútbol entre los juegos estúpidos y de ninguna utilidad y hay edictos contra el fútbol firmados por Enrique IV en 1410 y Enrique VI en 1547… (Mientras tanto) en 1592, en su Comedia de los errores, Shakespeare recurrió al fútbol para formular la queja de un personaje: -ruedo para vos de tal manera…? ¿Me habéis tomado por una pelota de fútbol? Vos me pateas hacia allá y él me patea hacia acá. Si he de durar en este servicio debéis formarme de forrarme de cuero… (Y, por otro lado), en Florencia el fútbol se llamaba calcio, como se llama todavía en toda Italia. Leonardo da Vinci era hincha fervoroso y Maquiavelo jugador practicante. Participaban equipos de 27 hombres distribuidos en 3 líneas que podían usar manos y pies para golpear la pelota y despanzurrar adversarios”
Galeano recuerda que el fútbol y la patria están siempre atados y con frecuencia los políticos y los dictadores especulan con esos vínculos de identidad. Asimismo, hace un recorrido por el genio de algunos de los grandes jugadores de la historia: Desde los modernos y reconocidos como Pelé, Maradona, Cruyff, Franz Beckenbauer, Romario, Zico y Hugo Sánchez y también otros históricos como Di Stefano, Leónidas, Garrincha; Raymond Kopa; Bob Charlton y la araña negra Lev Yashin.
Recuerda que el gran teatro del fútbol es una suma de habilidades como el arte de sacar ventaja; el arte de hacer tiempo y el arte de hacer todo tipo de travesuras a espaldas del árbitro; mientras que “el gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna”.
Tiros de Esquina
Hace poco se publicó en la edición revista Rolling Stone (febrero 2026) un magnífico titulado Goles, poder y silencio: el fútbol nunca ha sido ni será ajeno a la política. Su autor, Gabriel Cavallo, anota que “el deporte más lucrativo del planeta nunca ha sido verdaderamente neutral ni mucho menos apolítico como insiste en presentarse en los últimos años”. Para él, se trata de una falsa neutralidad:
“… esa neutralidad ha funcionado más como una herramienta flexible para administrar silencios, habilitar alianzas y proteger intereses económicos que como un principio ético “.
Anota que el fútbol internacional puede ser contextualizado en 2 conceptos: el soft power y el sportswashing. El softpower se refiere a “la capacidad de un estado para influir y mejorar su imagen global… mediante la atracción cultural, simbólica y mediática”. El sportswashing se refiere “al uso deliberado del deporte” para promover la imagen de élites o estados como una “operación de maquillaje internacional”. Explica también que el fútbol puede ser una herramienta de resistencia y presenta varios ejemplos, como la famosa gira del Barcelona por México en 1937 y los posicionamientos políticos de futbolistas, por ejemplo, el francés Eric Cantona, el brasileño Sócrates y el holandés Ruud Gullit.
En realidad, el futbol siempre ha operado y obedecido a su contexto. En las redes, hay una página de enorme interés para los diplomáticos. Es una página del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Se titula simplemente Office of the historian (Oficina del historiador), que presenta documentos oficiales desclasificados.
En México siempre hemos tenido diplomáticos que rinden informes memorables, incluso en la actual era digital en que las modalidades de lenguaje y el ritmo de la comunicación han variado radicalmente. Aun así, la palabra escrita sigue siendo de un alto valor para medir la capacidad de un diplomático. Algunos de los informes de nuestros diplomáticos legendarios han sido recogidos en libros. Pero desde hace tiempo parece imperar la prisa simplemente una ventana a la desmemoria. Así que parecería una buena idea tener nuestra propia página web con documentos producidos por nuestros diplomáticos y que ya pueden hacerse del conocimiento público.
En esa citada página Office of the historian, se recogen memoranda de Henry Kissinger, en su calidad de asesor de seguridad nacional de Nixon, relacionados con la ya mencionada guerra del fútbol, el gran conflicto que se desató entre El Salvador y Honduras en 1969, lateralmente relacionado con la Copa del Mundo, la cual tendría lugar al año siguiente en México, y que detonó un conflicto bélico aparentemente a partir de un partido de fútbol. Esas comunicaciones muestran el permanente interés de Kissinger por nuestro deporte.
Por ejemplo:
Washington, July 9, 1969
Kissinger reported that El Salvador had broken diplomatic relations with Honduras following 10 days of anti-Salvadoran riots in Tegucigalpa that began when Salvadoran soccer fans assaulted Honduran fans during a World Cup regional playoff in San Salvador…
Source: National Archives, Nixon Presidential Materials, NSC Files, Box 786… A stamped notation on the memorandum indicates the President saw it.
Washington, July 9, 1969
Kissinger indicated that the Salvadoran-Honduran dispute might become an armed conflict…
Source: National Archives, Nixon Presidential Materials, NSC Files, Box 786,
Washington, July 11, 1969
The Bureau of Intelligence and Research (INR) reported that despite Central American mediation efforts, Salvadoran bellicosity threatened to deepen the crisis between El Salvador and Honduras.
Source: National Archives, RG 59, Central Files 1967–69, POL EL SAL–HOND.
Washington, July 15, 1969
Kissinger reported that El Salvador had initiated air attacks against Honduras…
Source: National Archives, Nixon Presidential Materials, NSC Files, Box 786,
Jugar en Casa
En México, como en el mundo, no son muchos los escritores que toman como tema el fútbol, a pesar de que hemos sido sede de la inauguración de 3 mundiales (1970; 1986 y 2026).
“En qué se parece el fútbol a Dios?, se pregunta Galeano. En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales.”
Hay por ejemplo un texto memorable de Carlos Monsiváis, a propósito del mundial de 1986, con uno de sus títulos característicos: ¡!!!GOOOL!!! ¡SOMOS EL DESMADRE! En ese texto, en uno de sus memorables subtítulos – en realidad subtextos que despliegan hilarantes comedias- Monsivaís escribió “SIEMPRE LO HEMOS DICHO: EL MUNDIAL DE FÚTBOL DEBERÍA SER LA NUEVA ONU”.
Pero no cabe ninguna de que el gran escritor mexicano sobre fútbol es Juan Villoro. Lo recibimos en Vietnam en abril del 2026 y organizamos varios eventos. En ellos, lo presentamos como uno de los grandes escritores de México en la actualidad y también uno de los grandes pensadores/escritores sobre fútbol en todo el mundo, a la altura de Kuper y Galeano, entre otros.
Quizá vale la pena recordar que Villoro ha sido bastante cercano a la diplomacia. A los 25 años, fue agregado cultural de la embajada mexicana en la entonces República Democrática Alemana, es decir en Berlín Oriental, entre 1981 y 1984, bajo la influencia del gran escritor y diplomático Sergio Pitol a quien considera como su gran maestro. Además, el filósofo Luis Villoro, padre de Juan, fue Representante Permanente de México ante la UNESCO (1983-1987).,
En materia de fútbol, Villoro es el que mejor escribe, el más acucioso, el más divertido y el más profundo de nuestro país. En su libro Los once la tribu (1995), publicó su extraordinaria Conversación con Ángel Fernández, el mejor cronista de fútbol que haya existido en México, aunque hoy pocos lo recuerden. Villoro ha completado ya una primera trilogía indispensable sobre fútbol conformada por Dios es redondo (2006); Balón dividido (2014) y, muy recientemente, Los héroes numerados (2026).
Su último libro, Los héroes numerados, no tiene pierde. Bajo el concepto de que “la mejor alineación es la que suscita historias”, propone una rocambolesca selección que arranca con la alegría trágica del portero colombiano René higuita. Y continúa, entre otros,con “la elegante rebeldía (del) mejor libero de la historia”, el alemán Franz Beckenbauer; el artillero húngaro Ferenk Puskás; el mediocampista serbio Luka Módric, “fugitivo de la guerra”; y el delanterop brasileño Garrincha, “el ángel de las piernas torcidas”
En Los héroes numerados Villoro evoca las travesuras futboleras de Henry Kissinger, algunas muy conocidas y otras mucho menos, sobre todo aquellas que impactaron a nuestro propio futbol.
La primera tiene que ver con el infausto episodio de los llamados cachirules[1] en 1988, revelado por el periodista Antonio Moreno. Fue el primero en cotejar la lista de jugadores registrados por la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) con un boletín de prensa que contenía los nombres de los jugadores convocados para el Mundial Sub 20 (que se celebraría en Arabia Saudita en 1989). A su vez, el periodista de La JornadaMiguel Ángel Ramírez revisó en el registro civil las actas de nacimiento presentadas por la FMF para inscribir a los jugadores en ese campeonato Sub 20. Varias Actas habían sido falsificadas “con tal torpeza, dice Villoro, que cuatro o cinco futbolistas habían nacido el mismo día”.
El propio Moreno ha explicado en diversas entrevistas que la FIFA ya sospechaba de este tipo de prácticas. Al parecer, en algunos países africanos, los niños que nacían en lugares distantes no eran registrados sino hasta años después; y en sus actas de nacimiento se asentaba la fecha en que fueron registrados y no la fecha de su nacimiento. Las sospechas se confirmaron, pero no en ningún país africano sino en México. La reacción de la FIFA fue inmediata y la FMF intentó atenuar el castigo, según relata Villoro:
“México fue sancionado y perdió la oportunidad de participar en las olimpiadas de Seúl 88… el presidente de la federación, Rafael del Castillo, pensó que podría revertir la decisión. Semanas antes, Joao Havelange, máximo jerarca de la FIFA, había convivido con él en una boda de su familia. Las decisiones fuertes del fútbol no se toman en las canchas sino en los hoteles, los restaurantes y los festejos, las zonas de convivencia y compadrazgo de los directivos. Confiando en su relación de cercanía, y sabedor de los sobornos que Havelange recibía de Adidas y otros patrocinadores, Del Castillo pensó que podría convencer a una persona con un muy discrecional sentido de la honestidad. Viajó a Zúrich donde recibió otra sorpresa: México no sólo sería excluido de las Olimpiadas de Seúl sino también del mundial de Italia 90. Nunca una infracción en las categorías juveniles había perjudicado a la selección mayor de un país. ¿Que justificaba ese castigo sin precedentes? En las novelas policíacas los culpables suelen ser quienes se benefician del delito. Lo mismo sucedía en esa ocasión: si México no iba a Italia su lugar sería ocupado por Estados Unidos. Del Castillo llegó a Suiza prometiendo apoyos y regalos, pero Havelange ya había recibido una oferta más tentadora. El siguiente mundial se celebraría en Estados Unidos donde el interés por el balompié era casi nulo; por lo tanto, urgía calentarlo con la presencia del equipo estadounidense en Italia. De lo contrario, la copa de 1994 sería un fiasco”.
En efecto, el castigo a México no tuvo precedentes. Como anota Villoro, nunca una infracción cometida por equipos juveniles se había trasladado al ámbito de las selecciones profesionales. Y, en este caso, se aplicó una suspensión amplia a México de 2 años: nuestras selecciones de fútbol fueron impedidas de participar en las olimpiadas de 1988, en la Copa mundial Sub 20 de 1989 y en la Copa del Mundo de Italia de 1990. Además, a siete de los más altos directivos de la FMF, incluyendo a su presidente, Rafael del Castillo, se les suspendió definitivamente.
La oferta más tentadora que recibió el presidente de la FIFA Joao Havelange, para que Estados Unidos jugara en lugar de México en el Mundial de Italia 1990, provino directamente de… Henry Kissinger quien, explica Villoro, en 1974, había ayudado al directivo brasileño en los cabildeos para quedar al frente de la propia FIFA y desde 1986 colaboraba con la federación de su país en la promoción del mundial que se celebraría en Estados Unidos.
“Cuando Rafael del Castillo (el presidente de la FMF) movió fichas en Zúrich, ignoraba que, del otro lado del tablero, el doctor K movía las suyas. La pasión por el fútbol, contraída en la Alemania de su infancia, acompañó a Kissinger en sus labores geopolíticas”.
Villoro fórmula una pregunta brillante:
“Qué pruebas hay de la responsabilidad de HK en el fútbol internacional? Resulta difícil ver su silueta en el tapiz pero abundan los datos de que anudó cabos decisivos en él revés de la trama”.
Hay una segunda pista mucho más conocida y que se sigue discutiendo hasta nuestros días. El episodio ocurrió en el contexto de la Copa Mundial de 1978 celebrada en Argentina, gobernada entonces por una dictadura militar encabezada por el general Rafael Videla.
Antes que ningún otro político, explica Villoro, Kissinger advirtió la importancia geopolítica que el fútbol tendría para su país de adopción. Gustavo Veiga escribió en Página 12 acerca de las 2 visitas que Kissinger hizo en vísperas del mundial de 1978 al almirante César Guzzetti, canciller de Argentina; Una en Santiago, donde ambos brindaban apoyo estratégico a la dictadura de Pinochet y otra en Buenos Aires. La copa fue la ocasión propicia para lavar la imagen de una dictadura que tanto dependió del respaldo estadounidense”
Así que Kissinger apoyó con entusiasmo al gobierno argentino para la celebración de ese evento al que asistió como invitado especial y a cuyo comienzo declaró “este país tiene un gran futuro a todo nivel” (Galeano).
La memoria suele retener únicamente a los ganadores de la Copa Mundial. No suele registrar las dificultades de la odisea. Y el de 1978 no parecía un mundial fácil para Argentina, a pesar de jugar en casa y con el apoyo de su público. Y a pesar, también, de tratarse de un torneo bastante simple, de únicamente tres fases: dos fases de grupos y la final. Era un mundial de 16 equipos. A la segunda ronda pasaban 8 equipos divididos en 2 grupos y los punteros de cada uno de esos dos grupos pasarían a la final.
En la primera ronda, Argentina ganó 2 partidos, pero perdió con Italia así que pasó como segundo de grupo a la siguiente fase decisiva. En esa segunda ronda, en la que se decidiría el pase a la final, derrotó a Polonia, pero empató con Brasil. De manera que tenía que jugar un partido absolutamente decisivo contra Perú para pasar a la final. Para ello, tenía que ganar por una diferencia de cuatro goles; sólo así podría superar a Brasil que tres días antes había goleado a Perú 3-0. Parecía una hazaña muy difícil ya que Perú tenía a la estrella Teófilo Cubillas, uno de los goleadores del torneo.
Nunca podrán ser aclaradas las sospechas sobre ese partido, que se ubica entre los más polémicos en toda la historia de los mundiales. Veinte minutos antes del inicio del partido, el presidente de Argentina, El general Rafael Videla, y el doctor Henry Kissinger hicieron una visita al vestidor del equipo de Perú. Hay todo tipo de versiones sobre esa visita, incluyendo la del capitán del equipo peruano, Chumpitaz, quien dijo que cuando Videla y Kissinger entraron a su vestidor, “comenzamos a mirar a cada uno de ellos preguntándonos: ¿No deberían haber ido al vestidor de Argentina y no al nuestro…?”.
“Argentina obtuvo con creces el resultado que necesitaba -dice Galeano-, pero la goleada 6 a 0 llenó de dudas a los malpensados y a los bien pensados también. Los peruanos fueron apedreados al regresar a Lima”
Hay versiones y evidencias circunstanciales de que el gobierno argentino entregó 35 mil toneladas de granos al gobierno de Perú, país que venía de enfrentar un terrible terremoto. Asimismo, hay versiones de que el banco central argentino liberó 50 millones de dólares de depósitos peruanos congelados y también que de habría entregado armamento al ejército peruano. Pero se trata solamente de versiones. La verdad nunca la sabremos, pero todos observan, aún sin quererlo, la mano de Kissinger cuya oficina siempre dijo que no tenía registro alguno (no recollection) de esa inolvidable visita al vestidor peruano en el mundial de 1978.
En la final del mundial de 1978 se requirieron tiempos extras para que Argentina derrotara a Holanda por 3 a 1. Kempes fue el mejor jugador de la copa y el goleador con 6 tantos mientras que el peruano Cubillas y el holandés Resenbrink lo siguieron con 5 goles cada uno.
Tiempo Extra
En un largo viaje en el 2025, vi en el avión el famoso documental Mexico 71 (2023), producido por las hermanas Serena y Venus Williams así como por la futbolista Alex Morgan. Es un documental de Netflix que rescata el mundial de mujeres en México de 1971. Fue el primer mundial femenil, por cierto, absolutamente repudiado y proscrito por la FIFA.
En ese mundial compitieron grandes jugadoras mexicanas y nuestro equipo llegó a la final, contra Dinamarca. En el documental aparecen -42 años después- las jugadoras que hicieron historia como la Pelé Vargas y la peque Rubio. Pasaron muchos años para que se reconociera El juego de la mujer, como diría el escritor Héctor Toledano. Surgieron después jugadoras como Mía Jam que, según el propio Toledano, era como” Michael Jordan versión mujer”. Luego otras como la propia Alex Morgan y Jenni Hermoso, de técnica exquisita, jugadora de los Tigres y campeona del mundo con España en 2023. Jenny fue protagonista de uno de los más grandes escándalos del fútbol de nuestros días cuando el Presidente de la Federación española la besó en la boca sin su consentimiento en la entrega de la Copa Mundial en ese año en Australia. El presidente de la federación española fue suspendido y más tarde la audiencia nacional de España lo condenó por agresión sexual mientras que el entrenador de la selección fue despedido.
No cabe duda de que uno de los grandes y afortunados cambios en el fútbol del siglo XXI ha sido la irrupción de las mujeres. Por esa razón, uno de los capítulos más interesantes y afortunados de Los héroes numerados de Juan Villoro se titula simplemente Las mujeres. El fútbol que marca la diferencia. Hace una revisión histórica desde el primer partido de fútbol femenino del que existe registro oficial, en 1881 en Escocia, y el largo invierno de prohibicionismo -prácticamente a lo largo de todo el siglo XX- en naciones como Francia, España e incluso Brasil.
“El machismo en los deportes tiene una larga trayectoria, anota Villoro. Baste recordar que el Barón de Coubertin, máximo promotor de los juegos olímpicos de la era moderna advirtió en 1896 que si las mujeres participaban la contienda sería ´incorrecta, impráctica, insulsa y antiestética´”.
Fue hasta muy recientemente, que el fútbol femenino profesional se normalizó en prácticamente todo el mundo. Villoro nos cuenta en su libro que asistió a la final del mundial femenil prohibido de 1971, al que llama el mundial secreto. “Todo mundo quería ver a las mujeres que destacaban como no lo habían hecho los hombres”.
En su acuciosa revisión, Villoro recuerda historias de diferentes mujeres futbolistas y las condiciones particulares que caracterizan ese deporte para ellas. Nos dice, por ejemplo, que muchas madres se resistieron durante largo tiempo a que sus hijas practicaran el fútbol y también explica desafíos como la maternidad, no sólo debatible sino contradicho por el éxito de muchas supermamás, atletas que lograron enormes éxitos luego de ser madres. Y platica también la historia fascinante y compleja de la comentarista Marion Reimers.
Los héroes numerados, de Juan Villoro, completa una fenomenal trilogía, que ya hizo historia en nuestra memoria futbolera. [ C ]
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Hanoi, Vietnam, junio del 2026 (El año de nuestro tercer mundial)
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Referencias-.
Albert Camus, Lo que debo al fútbol (1957), Revista France Football, https://rednel.blogspot.com/2014/06/lo-que-debo-al-futbol-por-albert-camus.html
Carlos Monsivaís, ¡!!Goool!!!. Somos el desmadre, Cuadernos Políticos, número 47, México, Era, julio-septiembre de 1986
Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra, Siglo XXI, 1995
Fabio Morabito, Mauricio Mejía, Héctor Toledano y Juan José Teyes, Tiros Libres Letras Libres, mayo del 2002, año cuatro, número 41
George Orwell, The sporting spirit, https://www.orwellfoundation.com/the-orwell-foundation/orwell/essays-and-other-works/the-sporting-spirit/
Juan Villoro, Los héroes numerados, Seix Barral, México, 2026
Juan Villoro, Los once de la tribu, Crónicas. Nuevo Siglo, Aguilar, México,1995
Ryszard Kapuscinski, La Guerra del futbol y otros reportajes, Anagrama, México 2006
Simon Kuper, World Cup Fever, Profile Books, Great Britain, 2025
George Orwell,The sporting spirit, https://www.orwellfoundation.com/the-orwell-foundation/orwell/essays-and-other-works/the-sporting-spirit/
Office of the historian https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1969-76ve10/ch19
[1] Este divertido término a la usanza mexicana proviene del actor Enrique Alonso conocido como Cachirulo que aparecía disfrazado de niño en el programa televisivo Teatro Fantástico que apareció en la televisión por más de 3 lustros, entre 1955 y 1969

Alejandro Negrín Muñoz ha desempeñado diversas funciones diplomáticas a lo largo de su carrera. Desde 1983, es parte del Servicio Exterior Mexicano, desempeñándose como embajador en varios países, incluyendo Polonia y Vietnam. Fue director del Instituto Cultural de México en Estados Unidos y ha trabajado en la promoción cultural y comercial de México en el extranjero. Su enfoque en la promoción cultural y la cooperación internacional ha sido fundamental para fortalecer las relaciones de México con otros países.
