Apenas una Curiosidad

No puedo acoplar la fecha con el año preciso. Si, parcialmente la circunstancia no menos etérea: a mi amigo Álvaro Uribe lo convidó otro escritor, francés, conocido suyo para sumarse a un proyecto editorial un tanto extravagante; escribir un breve relato en un no menos pequeño formato , acompañado de unas cuantas ilustraciones.

Álvaro encontró divertida la idea y decidió colaborar en la serie “Comme sí”; me convidó a hacer unos dibujos y así ocurrió tan curiosa edición: en un cuarto de folio tamaño carta, escrito a lápiz, escribió una especie de microrrelato sin  cavilaciones desmedidas, con el título de “Esta vez” y, después, en la primera paginita interior: Érase una vez que eran dos.

Hicimos solamente seis ejemplares; mismo texto y cada uno acompañado de viñetas diferentes, y que fueron a parar, el primero, a un una suerte de bibliotequita o cosa parecida; el segundo, a las manos del ingenioso editor; los cuatro restantes los conservamos Álvaro y yo.

Viene a cuento (un poco más extenso), apuntar que Álvaro solía rematar las dedicatorias de sus libros para gente cercana con un sencillo dibujito montado sobre la primera letra de su nombre. Pregunte a su amigo más entrañable, Víctor Herrera, por el origen de tal dibujito. Me explicó que desde sus primeras publicaciones las rubricaba para los cuates con ese trazo: “Álvaro, aunque no lo creas, tenía un pelo lacio largo, con un fleco tipo Beatle. Su firma era en rigor un autorretrato”.

 Agradezco a Tedi López Mills su gentileza de permitirme reproducir ésta que es apenas una curiosidad. [₪]