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  • MCC, 11 años de Acción Cultural

    MCC, 11 años de Acción Cultural

    Una verdad irrebatible es que las instituciones son forjadas con una visión y una misión, pero el trabajo de quienes las encabezan definitivamente es lo que les da sentido de existencia y dirección. Tal es el caso del Mexican Cultural Centre (MCC), fundado en la ciudad de Nottingham el 16 de septiembre de 2013 por Eduardo Estala Rojas y Lidia Ángeles García González.

    Se trata del primer centro virtual sin fines de lucro, registrado en el Reino Unido y México, que promueve y difunde la cultura mexicana, a través de proyectos académicos, culturales y artísticos. Desde su fundación, su página web incluye artículos, reportajes, poesías, cuentos, ensayos, traducciones y libros digitales.

    Además, de forma presencial organiza seminarios, conferencias magistrales, presentaciones editoriales y proyecciones cinematográficas en universidades, museos, centros de idiomas, centros culturales y ferias de libro. Otra parte sustantiva de su trabajo son la Cátedra MCC de Diplomacia Cultural (2022) y el Seminario Permanente de Estudios Masónicos en México (2023). El centro forma parte también del Observatorio Latinoamericano de Democracia Digital.

    Estala Rojas, escritor, periodista y editor, es residente en Guanajuato, Estado que ha reconocido su trabajo como creador, gestor cultural y líder social. Recientemente el Congreso de la misma entidad, lo reconoció con la máxima distinción al mérito ciudadano. Por otra parte, el Instituto Internacional de Derecho Cultural y Desarrollo Sustentable, reconoció su compromiso con la promoción y el desarrollo de la cultura de México. Destaca, además, el reconocimiento a su trabajo creativo con la obtención, entre otros, del Premio Nacional de Diseño: Diseña México 2021; el Premio Nacional Medalla al Mérito en Artes, Cultura y Literatura, Ali Chumacero (2023) y el primer lugar en el II Concurso Internacional de VideoPoemas POEX2023, en España.   

    El trabajo del MCC ha sido reconocido por diversas personalidades, Edgardo Bermejo, por ejemplo, considera el trabajo realizado por el centro como estimulante y con posibilidad de réplica en otros países y en otras ciudades de Europa, en donde radican comunidades mexicanas nutridas y variadas.

    Por su parte, el doctor y científico Alejandro Madrigal, considera al MCC como una de las plataformas más importantes sobre México en el Reino Unido que promueven y dignifican la cultura mexicana a nivel nacional e internacional, apoyando a los emigrantes y mexicanos en todo el mundo. Reconoce también el talento de su director y considera la plataforma digital del MCC como un modelo a seguir para la difusión de la ciencia y la literatura.

    En el mismo sentido, Julio Frías Peña, profesor titular del posgrado en Artes y Diseño de la UNAM, considera al MCC como un punto de encuentro cultural y digital con sus contenidos editoriales, así como con sus actividades presenciales en el extranjero y en México. Por ello, lo ve como un ejemplo respecto a cómo la sociedad civil organizada puede proyectar la imagen y el prestigio de México en el mundo.

    Sin embargo, lo planteado por Adolfo Castañón, escritor, traductor y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, resume la razón del MCC: “el Mexican Cultural Centre tiene que ver con la creación de un espacio comunitario entre la cultura mexicana e hispanoamericana y la cultura escrita en inglés en los Estados Unidos y en Gran Bretaña. No sólo viene a llenar un vacío sino que también ennoblece la presencia de la cultura hispánica en las redes sociales y permite un mejor conocimiento entre las culturas de origen hispánico y de otras lenguas”.

    No hay duda que once años suman logros y maduración de un espacio que, de forma presencial y digital, difunde las diversas manifestaciones culturales de nuestro país en el Reino Unido. ¡Enhorabuena por ello y que vengan muchos años más para celebrar! [ C ]

  • Queso

    Queso

    Nota y traducción de Leandro Arellano

    Celebración de Chesterton

    Gilbert Keith Chesterton nació en Londres hace siglo y medio -el 29 de mayo de 1874- en el ilustrado barrio de Kensington, donde era reconocido por el vecindario gracias a su monumental corpulencia y su semblante rubio, de niño feliz. En vida lo alcanzó la fama de ser el autor más popular de su tiempo. Su nombre y su literatura – a la que singularmente puebla el humor- cubrieron una época. Londres lo leía cada mañana en los diarios.

    Practicó ejemplarmente casi todos los géneros literarios. Ensayista, biógrafo, historiador, poeta, fue también el creador de la saga policial del Padre Brown.  Su obra supera los cien volúmenes, escribió Jorge Luis Borges, gran aficionado de su literatura.  Escritores notables de nuestra lengua reconocieron a la inglesa como una literatura modelo o ejemplar, y a Chesterton como uno de sus gloriosos exponentes. Alfonso Reyes tradujo al español varias obras centrales del autor, como El hombre que fue jueves, Ortodoxia, El candor del Padre Brown y alguno más. 

    La saga del Padre Brown la conforman cinco tomos de cuentos de trama policial en manos de un clérigo. Fue autor también de varias biografías admirables. Su reputación de poeta la acredita La balada del caballo blanco, y El hombre que fue jueves, novela vertiginosa, llena los anhelos de distintas corrientes literarias. Pero acaso lo más valioso de su obra –escribió José Emilio Pacheco- puede ser su literatura efímera: los ensayos sobre nada en particular, en los que cabe el mundo entero. En celebración de 150 años de vida literaria del autor, presentamos la traducción de uno de sus ensayos, el cual revela con nitidez las cualidades de su literatura:  

    QUESO

    Mi próxima obra, en cinco volúmenes, “El abandono del queso en la literatura europea”, es un trabajo a tal punto sin precedentes y detalles laboriosos, que dudo que me alcance la vida para terminarlo. Acaso alguna descarga de ese super manantial de información podría permitir salpicar estas páginas. Con todo, no puedo explicar por completo el abandono al que me refiero. Los poetas han sido misteriosamente silenciosos en materia del queso. Virgilio, si recuerdo bien, se refiere a él en varias ocasiones, pero con demasiado celo romano. No se lanza de lleno en el queso.

    El único otro poeta que puedo recordar ahora, quien parece haber poseído alguna sensibilidad en este punto, fue el anónimo autor de la rima infantil que dice: “Si todos los árboles fueran pan y queso”, lo cual es, sin duda, una rica y gigantesca visión de gula mayor. Si todos los árboles fuesen pan y queso existiría una considerable deforestación -en cualquier sitio de Inglaterra donde he vivido. Bosques anchos y salvajes se plegarían y palidecerían ante mí, tan rápido como corrían tras de Orfeo. Excepto Virgilio y el anónimo rimador, no puedo recordar otro verso sobre el queso. Sin embargo, posee todas las cualidades que requiere la poesía exaltada.  Es una palabra corta, fuerte; rima con alo y eso (punto esencial); que es enfática en sonido lo admite aun la civilización de las ciudades modernas, pues sus ciudadanos, sin intención aparente excepto énfasis, dirán a menudo “enquésalo” o “vaya queso”. La sustancia en sí es imaginativa. Es antigua -a veces en caso individual, siempre en el tipo y las costumbres. Es simple, al ser un derivado directo de la leche, que es una de las bebidas ancestrales, no fácilmente corruptible con agua soda.  Creo que saben, espero (bien que yo mismo acabo de pensarlo), que los cuatro ríos del paraíso fueron de leche, agua, vino y cerveza. Las aguas gaseosas aparecieron sólo después del pecado original.

    Pero el queso tiene otra cualidad, es nada menos que el alma del canto. Alguna vez, durante una serie de charlas en una jornada asaz extravagante a lo largo de Inglaterra, una jornada de tan irregular e ilógica catadura, que me impuso el tomar mi almuerzo en cuatro días sucesivos, en cuatro posadas a la orilla de la carretera, en cuatro condados. En todas las posadas no tenían más que pan y queso. No puedo imaginar por qué un hombre ha de querer más que pan y queso, si puede tener suficiente. En cada posada el queso era bueno y en cada una era diferente. Se hallaba el noble queso Wensleydale en Yorkshire, un queso Cheshire en Cheshire, y así sucesivamente. Es justo aquí donde la verdadera civilización poética difiere de esa indigna y mecánica civilización que nos mantiene en la esclavitud. Las malas costumbres son universales y rígidas, como el militarismo actual. Las buenas costumbres son universales y distintas, como la caballerosidad nativa y la autodefensa. Tanto la buena como la mala civilización nos cubren con una cabina y nos protegen del mundo exterior. Pero una buena civilización se extiende sobre nosotros libremente, como un árbol, variada y complaciente porque está viva. Una mala civilización se yergue y sostiene firme sobre nosotros como una sombrilla -artificial y matemática en forma; no sólo universal sino uniforme. Así ocurre con el contraste entre las sustancias que cambian y las sustancias que son las mismas doquiera que penetren. Por una sabia sentencia del cielo los hombres fueron conminados a comer queso, pero no el mismo queso, que siendo en verdad universal, cambia de un valle a otro.  Pero si comparamos el queso con el jabón (esa sustancia vastamente inferior) tiende a ser no más que Jabón Smith o Jabón Brown, enviado automáticamente a todo el mundo.  Si los Indios Rojos tienen jabón, es jabón Smith.  Si el gran Lama tiene jabón, es jabón Brown. No hay nada sutil y extrañamente budista, nada tiernamente tibetano en su jabón. Imagino que el gran Lama no come queso (no lo merece), pero si lo hace se trata de un queso local probablemente, relacionado con su vida y su visión. Fósforos de seguridad, alimentos enlatados y medicinas patentadas son enviados a todo el mundo; pero no son producidos en todo el mundo. Por lo tanto, hay en ellos una identidad cerrada, nunca ese juego de variaciones leves que existe en las cosas producidas por la tierra, la leche de vaca o los frutos del huerto. Usted puede obtener un whisky con soda en cualquier rincón del Imperio; razón por la que muchos constructores de imperios enloquecen. Pero no se saborea ni prueba el entorno, como con la sidra de Devonshire o las uvas del Rhin. No se acerca usted a la Naturaleza en ninguno de los incontables tonos de humor, como en el sagrado acto de comer queso.  

    Cuando acabé mi peregrinaje en las cuatro posadas a orillas del camino, arribé a una de las grandes ciudades del norte y me dirigí, con rapidez y total inconsecuencia, a un enorme y sofisticado restaurante donde sabía que encontraría muchos otros productos, además de pan y queso. También podría obtener eso, no obstante, o esperaba obtenerlo, pero me fue recordado que había entrado a Babilonia, dejando atrás Inglaterra. El camarero me trajo queso, pero queso rebanado en miserables trocitos; ocurrió así que en vez de pan cristiano me trajo galletas.  Galletas, para alguien que ha comido queso en cuatro regiones de provincia. Galletas, para quien ha probado una vez más la bendición del viejo maridaje entre pan y queso. Me dirigí al camarero en términos cálidos y emotivos. Le pregunté quién era, para separar aquello que la humanidad había juntado. Le pregunté si no sentía, como artista, que una sólida pero dócil sustancia como el queso combinaba naturalmente con una sustancia sólida y dócil como el pan. Comerlo con galletas era como comerlo con trozos de tiza. Le pregunté si cuando rezaba su arrogancia lo hacía pedir la galleta nuestra de cada día. Me dio a entender que sólo obedecía una costumbre de la sociedad moderna. He decidido levantar mi voz, por lo tanto, no contra el camarero, sino contra la sociedad moderna, por su inmenso e incomparable mal moderno. [ C ]

  • Elias Khoury y el sino palestino

    Elias Khoury y el sino palestino

    En el 48 no luchamos porque no sabíamos ni tan siquiera lo que era luchar.

    Ganaron porque no luchamos. Ellos tampoco tuvieron que hacerlo.

    Simplemente ganaron. Fue como un sueño.

    Elias Khoury (La Cueva del Sol)

    Elias Khoury ya no estaba cuando la inteligencia israelí utilizó mensáfonos (pagers) equipados con explosivos para atacar a los integrantes del grupo Hezbolá en Líbano. Tampoco estaba cuando, días más tarde, Israel inició una de las arremetidas más intensas en los últimos años en ese país para aniquilar al máximo líder de ese movimiento de resistencia creado en 1982.

    Elías Khoury, escritor, ensayista y dramaturgo libanés, murió días antes, dejando un vacío tanto en las letras árabes como en el ámbito político regional ya que él, además de narrar en sus novelas el éxodo palestino en diversos momentos, fue un crítico acérrimo de las acciones cometidas por Israel contra los palestinos, principalmente los embates y la destrucción de campos de refugiados, situación que lo llevó a exhibir la relación simbiótica entre la literatura y la Nakba perpetua, ese ciclo continuo de violencia contra el pueblo palestino desde 1948, el cual con el tiempo se ha convertido en un proceso perseverante de dislocación y violencia.

    Elías Khoury (Beirut, 1948-2024) escribió 15 novelas, así como obras de teatro, algunas de las cuales han sido traducidas a varios idiomas, incluido el español. Sus obras literarias exploran diversas técnicas de escritura y formas narrativas y, en todas, el tiempo desafía la noción y el ritmo.

    Su vasto conocimiento sobre Palestina se acumuló principalmente a través de las historias de otros. Mientras estaba en la escuela primaria, él aprendió sobre la Nakba de sus amigos palestinos que habían llegado al Líbano como refugiados. Su empatía hacia la difícil situación palestina se fortaleció con el tiempo y durante sus años de secundaria enseñó en campos de refugiados en Beirut y sus alrededores.

    Ya de joven, se unió a los fedayines (combatientes palestinos) en Jordania hasta los eventos de Septiembre Negro de 1970, cuando el reino hachemita expulsó a los grupos de resistencia. Posteriormente Khoury lucharía junto a los palestinos en la guerra civil en el Líbano (1975-1990).

    Su inmersión en la vida palestina es inseparable de su carrera literaria. Como parte del proceso de investigación para su novela “Bab Al Shams”(1998) fue a los campos de refugiados alrededor de Beirut y Sidón para realizar entrevistas a profundidad con cientos de palestinos sobre la caída de Galilea y Haifa .

    Esta técnica permea en sus sus creaciones, confirmando así que los escritores son testigos cruciales de su época. En sus novelas, él elabora historias fragmentadas y recuerdos de la Nakba en diversos momentos. En la mayoría de sus obras literarias, Khoury delinea meticulosamente un catálogo de tragedias, que van desde la pequeña escala hasta la monumental, todas las cuales, desde su percepción, explican lo que él definió como la Nakba continua.

    En sus historias transcurren la limpieza étnica de Palestina, el establecimiento de guetos dentro de las ciudades, los nuevos asentamientos israelíes, la imposición de autoridades militares sobre los ciudadanos palestinos, la proliferación de asentamientos, la difícil situación de las aldeas no reconocidas y un largo etcétera de situaciones que, en conjunto, puede considerarse un símbolo semiótico de la continuidad de la Nakba, lo cual, según él, es lo que alimenta la resistencia perpetua ya que no se limita al pasado, sino que es, en cambio, una realidad vivida hasta el presente.

    La postura de Khoury respecto al fenómeno palestino se enriqueció con la diversidad de actividades que desarrolló a lo largo de su vida. De 1992 hasta 2009, Khoury fue editor de la sección cultural del principal periódico del Líbano, An-Nahar. Hasta su muerte, fue coeditor con el poeta Mahmud Darwish de la revista Palestine Studies, publicada por el Instituto de Estudios Palestinos con sede en Beirut. También enseñó en diferentes universidades, entre ellas las de Nueva York, Columbia, Princeton y Houston, así como en la de Londres.

    Sus artículos de opinión enfatizaron en la necesidad de la unidad de toda la nación árabe en la lucha por la causa palestina y su novela “La Cueva del Sol” es una de las obras literarias más importantes escritas sobre Palestina e imprescindible para comprender el éxodo palestino entre 1946 y 1948.

    Para algunos críticos, con sus obras “Yalo” (2008) y “El espejo roto” (2012), Khoury prosiguió el proyecto del escritor Ghassan Kanafani (asesinado en 1972) de dar a los palestinos un imaginario literario propio. Su último ensayo “Nabka Continues”, publicado antes de su muerte, aborda la historia de esta catástrofe desde el punto de vista de intelectuales palestinos como Walid Khalidi, Edward Said y Basil al-Araj. En muchos sentidos, representa un vínculo entre las generaciones pasadas y las actuales y encarna la lucha por los derechos y la dignidad de los palestinos.

    A la luz de la situación actual en la Franja de Gaza y de la extensión del conflicto a otros países de la región la obra de Khoury nos confirma que vivimos en una Nakba constantemente presente, la cual ahora se manifiesta con los nuevos acontecimientos. Así, sus obras no sólo arrojan luz sobre verdades históricas, sino también exponen la destrucción continua del presente. Su negativa a aceptar acuerdos de paz superficiales pone de relieve la importancia de abordar las causas profundas en lugar de conformarse con soluciones temporales que perpetúen la opresión. 

  • Bitácora de un trajín internacional reciente

    Bitácora de un trajín internacional reciente

    En el conglomerado de estrategias públicas que realizan los gobiernos destacan las relacionadas con su accionar internacional. En este ámbito, desde los albores de la actual centuria, México exhibe lo mismo vision de alcance amplio que yerros cuyas consecuencias inmediatas y mediatas son ya pauta del nuevo ciclo gubernamental presto a iniciar. Eso refiere el autor en esta cronologia de años recientes.

    [ 1 ] La premisa

    Desde poco antes de que iniciara su mandato como presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dejó en claro que no se iba a ocupar en demasía de la política exterior y ni hacer una diplomacia presidencial. Con una contundente frase sintetizó lo que quería para México en sus relaciones con el mundo: “la mejor política exterior es la interior”; lo que quería decir que si al interior del país se establecía un orden pacifico, sin corrupción y con atención a las demandas del pueblo, ello era suficiente para dar una buena imagen, de respeto y autoridad en un contexto internacional por más complicado que fuera. Lo hechos le demostrarían que la frase no se iba a cumplir como era su deseo. Al final de sus seis años de gobierno los hechos demuestran que en materia de política exterior la imagen de México entre la comunidad internacional es la que él esperaba. Aquí presentamos apuntes sobre algunos de los claroscuros, más de los segundos que de los primeros, que caracterizaron el mandato de AMLO en materia de política exterior.

    [ 2 ] Un Presidente singular

    Desde el arranque de su presidencia AMLO enfrentó, obligadamente por lo demás, los problemas que siempre acarrea la relación con Estados Unidos. Tuvo ciertos éxitos. El principal, contener a Donald Trump en sus excesos y amenazas contra México, pero a un alto costo: el cambio de la política migratoria mexicana de puertas abiertas a los centroamericanos y de persona de otras partes del mundo que quisieran venir a México (pues según dijo el presidente, muy temprano en su mandato, el presidente “donde comen dos, comen tres”), a una serie de restricciones con contingentes de la Guardia Nacional cuidando las puertas fronterizas tanto en el norte como en el sur. O peor aún, aceptar que para cualquier efecto práctico México se convirtiera en un “tercer país seguro” al que el gobierno de Estados Unidos deportaría a quienes entraran sin documentos a pedir asilo, como lo narra el ex secretario de Estado, Mike Pompeo en su libro de memorias.

    No cabe duda, de otro lado, que ante los ataques de Trump, el entonces responsable de la política exterior mexicana, se empeñó de sobremanera en responder a la nueva ola anti mexicana encabezada por políticos de extrema derecha, como el senador John Neely Kennedy y el representante de origen cubano Mario Díaz Balart, aunque esta ocasión expresando su preocupación por el tema del tráfico de drogas, en particular el fentanilo. Parece obvio que no lo logró.

    [ 3 ] El giro con otro mandatario

    Antes de esta andanada anti mexicana, por fortuna John Biden había llegado a la presidencia de Estados Unidos. El nuevo mandatario norteamericano mostró tolerancia desde el principio de su mandato, e incluso antes, hacia los frecuentes desplantes y cambios de humor del jefe del ejecutivo mexicano hacia Estados Unidos, como no reconocer su triunfo electoral hasta que no fuera oficializado por los órganos competentes, lo que técnicamente puede ser correcto, pero no tanto en política internacional, a menos que haya dudas sobre los resultados electorales. O bien, al no asistir a la Cumbre de las Américas bajo el argumento de que debía ser invitada la totalidad de los países americanos, incluidos Cuba, Nicaragua y Venezuela, cuyos gobiernos son inaceptables no sólo a Estados Unidos sino a otros países de América.

    Ya con Biden en la presidencia se presentó una demanda inédita ante los tribunales estadounidenses en contra de los fabricantes de armas, en función del daño que sus productos causan, en manos criminales, a los mexicanos por la facilidad con que pasan la frontera y llegan a manos de las mafias mexicanas. La demanda no prosperó pero esta acción representó una victoria, si se quiere relativa para el gobierno mexicano y es que, en efecto, el sólo hecho de llevar a los fabricantes a los tribunales ya fue una ganancia en términos de imagen de México.

    [ 4 ] Un vecino incómodo

    En la relación con Estados Unidos quizá una de característica que hay que tomar en cuenta fueron las declaraciones ambiguas de AMLO, quien un día acusaba, no sin razón en diversas ocasiones, de intervencionismo a políticos estadounidenses, y al otro declaraba sin ambages tener buenos vínculos con la aún mayor potencia mundial. Se logró en términos generales de Ejecutivo a Ejecutivo, pero no sucedió lo mismo con el poder legislativo. Asimismo, se acabó con la Iniciativa Mérida y se sustituyó por un acuerdo más cómodo al gobierno de México, el Entendimiento Bicentenario, que subrayó la soberanía nacional como primera premisa y acepta la colaboración con el vecino del norte mediante el establecimiento de un enfoque integral y de largo plazo que oriente las acciones bilaterales a futuro.

    En este contexto debe inscribirse el episodio de la detención del secretario de la Defensa Nacional en el gobierno anterior, quien fue arrestado en Los Ángeles acusado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) de cinco delitos vinculados al narcotráfico. La primera reacción del presidente fue celebrar el  arresto porque eso mostraba que en épocas anteriores había un “narco gobierno”. Sólo que no contaba con la reacción de las fuerzas armadas mexicanas que, a trasmano, exigieron que el gobierno mexicano pidiera la liberación de Cienfuegos y su regreso a México. A partir de las presiones, la actitud gubernamental cambió. El presidente dijo entonces que las acusaciones contra el general eran fabricadas y una posible venganza porque no había conseguido una cooperación como la que tenía con la Marina años antes de su administración. El ahora ex canciller Marcelo Ebrard fue el encargado de negociar la libertad del ex secretario de la Defensa, aparentemente con la amenaza de retirar toda la cooperación con la DEA si ella no se concedía. Sin duda fue una buena negociación de parte de México.

    [ 5 ] Regreso a la normalidad

    Las relaciones bilaterales en la era Biden no están exentas de contradicciones, sin embargo, el intercambio frecuente de visitas de funcionarios de un lado y del otro, permitió si no superar los problemas si al menos atemperarlos. No tenemos en este recuento una crisis parecida a las que se sucedieron durante el gobierno de Donald Trump. El presidente Biden prefirió el dialogo y aceptar la relativa autonomía que el vecino del norte históricamente ha aceptado para México en su política exterior en asuntos que no afecten su seguridad, como ahora la migración y el crimen organizado.

    [ 6 ] La pandemia

    Una importante tarea fue la adquisición de las vacunas contra la pandemia de Covid. Lo que en sus inicios parecía una más de las responsabilidades de la Secretaría de Salud, se convirtió en la denominada “diplomacia de las vacunas”. Primero, porque logró obtenerlas donde las hubiera, lo mismo en los grandes laboratorios privados que en China o Rusia; segundo porque desplegó toda una estrategia de donación de vacunas a países latinoamericanos y caribeños, a veces en un acto de redistribución, o sea entregar vacunas sin costo de las que, a su vez, se habían recibido de la misma forma; y tercero, por la tarea de rescatar a mexicanos varados, cerca de 20 mil, en distintas partes del mundo a causa de la suspensión de vuelos y cierres de aeropuertos por temor a la propagación del virus.

    Este último aspecto merece reconocimiento ya que el operativo fue eficiente, permitiendo la vuelta a suelo nacional de personas que por uno u otro motivo estaban fuera de él y no contaban con las medidas desesperadas que se impusieron ante la emergencia sanitaria. Se trata de una extensión de las tareas de protección que todos los días realizan las Embajadas y los Consulados de México en cualquier parte del mundo, en un área en la que se ha acumulado mucha experiencia y mucho trabajo. Miles de mexicanos saben lo que significa ser atendidos por los funcionarios, sobre todo los de carrera de esas dependencias mexicanas, gracias a lo cual han podido ser atendidas sus demandas, desde visitas o salida de la cárcel hasta su retorno al país, pasando por ayuda económica que les permite sobrevivir o la recuperación de sus pasaportes,

    [ 7 ] Una vecindad afable

    Respecto a los vecinos latinoamericanos, uno de los principales quehaceres fue alcanzar la consolidación de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), mediante la asunción de la presidencia pro tempore durante un par de años. Lo hizo bajo la óptica generalizada en el gobierno de México de que podía constituirse como una alternativa a la Organización de Estados Americanos, a la que se considera un organismo obsoleto que sirve en la justificación de golpes de Estado. Las reuniones iniciales fueron exitosas en términos de asistencia de representantes de los países de la región, excepto Brasil, cuyo presidente (Jair Bolsonaro) se negó, invariablemente, a asistir donde estuvieran presentes Cuba, Venezuela y Nicaragua. Visto a distancia, parece que tampoco hubo esmero para que asistiera Brasil, al menos mientras esa persona tuviera el mandato.

    Empero, el objetivo mexicano se ha ido diluyendo al dejar la presidencia de la CELAC en otras manos; ni se consolidó, ni parece tener un futuro halagüeño. No hay un consenso en el proyecto de que la OEA deje su lugar a la CELAC. México no cuenta con apoyo del resto de los países latinoamericanos en su batalla en pro de la desaparición de la OEA, sólo los tres países mencionados líneas arriba, como no lo tuvo antes para derrotar al actual secretario general en su reelección. Menos propicio parece ahora el horizonte de la CELAC ante el pleito abierto del gobierno mexicano con el Secretario General de  la OEA y después del enfrentamiento entre la representante de México en el organismo  y los del Caribe a raíz de un tema enlazado con el presupuesto del esta última organización. Y si vemos con seriedad la propuesta de crear una agencia espacial latinoamericana, divulgada como uno de los grandes logros de la CELAC, no parece contar con los recursos necesarios en una aventura de ese tamaño.

    Otro de las labores que se llevaron a cabo respecto de Latinoamérica fue el despliegue de planes específicos de cooperación con tres países centroamericanos, Guatemala, Honduras y El Salvador, y otros de El Caribe para implantar dos programas sociales: Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro en Centroamérica y el Caribe (al que se le configuró para que llevara este nombre), mediante apoyo financiero a esos países para que pudieran crear empleos y evitar la migración masiva que se distinguió durante todo el sexenio con el nombre de las “caravanas de migrantes”.

    Según la Agencia Mexicana para la Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), en información contenida en el sexto informe de labores de la Secretaría de Relaciones Exteriores, “en el periodo que comprende del 1 de julio de 2023 al 31 de julio de 2024, la AMEXCID continuó implementando el programa ‘Sembrando Vida’ en Guatemala, Belice y Cuba. Adicionalmente, más de 3,600 beneficiarios de la AMEXCID en El Salvador y Honduras han sido atendidos a través de la colaboración ‘Sembrando Oportunidades’ en conjunto con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)”. Se trata de un proyecto cuyo éxito, aún relativo, no se puede escatimar.

    [ 8 ] Una diplomacia incautada

    Hasta aquí hemos mencionado los éxitos, con sus limitaciones, pero en sentido contrario, podemos hablar de varios problemas, algunos de ellos, que pudieron haberse evitado, si el Presidente hubiera hecho un esfuerzo. En el marco de lo que podemos llamar la “diplomacia presidencial”, se manejaron varios frentes abiertos por el jefe del Ejecutivo por reclamos u opiniones sin ninguna limitación sobre asuntos históricos o contemporáneos o francamente internos de otros países. En el primero de los casos tenemos la solicitud por carta que AMLO hizo al Rey de España y al Papa Francisco, a fin de que el primero, a nombre de su gobierno, y el segundo, a nombre de la Iglesia católica, pidieran perdón por los excesos cometidos a las poblaciones indígenas durante la conquista española. La ausencia de respuesta española fue el detonante para que el presidente considerara “en pausa” los vínculos; y además criticó a las trasnacionales de ese país que solo venían a “robar”. El Papa no tuvo empacho en pedir perdón, parece que una de las especialidades del jefe del Estado Vaticano estriba en eso.

    Posteriormente, la cancillería realizó actividades con el propósito de que la relación bilateral con España se condujera por un sendero menos complicado, con la realización de la XIII Reunión Binacional México España (la más alta instancia de reuniones de este tipo), misma que el presidente desautorizó muy poco después de su celebración y tan sólo un día después de una visita oficial a México del ministro de Relaciones Exteriores español, José Manuel Albares.

    [ 9 ] Tiempo de desencuentros

    Con varios países hubo desencuentros. El primero se dio a raíz del golpe de Estado efectuado en contra del presidente de Bolivia, Evo Morales, quien intentaba reelegirse y en una serie de episodios confusos, los jefes de las fuerzas armadas bolivianas le sugirieron que “renunciara”. México le concedió asilo a Morales en la Embajada, así como a otros funcionarios de su gobierno y solicitó oficialmente revindicar y demandar el respeto al orden constitucional y a la democracia en Bolivia. Todo sumado llevó al nuevo gobierno, encabezado por Jeanine Añez Chávez, a declarar “persona no grata” a la Embajadora de México, situación que en los hechos significó un serio deterioro de las relaciones bilaterales hasta que hubo votaciones y resultó electo un compañero de Morales.

    Una situación similar sucedió con Perú. A raíz de los acontecimientos en los que el presidente Pedro Castillo fue apartado de su cargo por tratar de dictar un estado de excepción y suprimir el Congreso, el presidente López Obrador se ha negado, hasta ahora, a reconocer al gobierno de Dina Boluarte. El conflicto escaló rápidamente con la declaración de persona non grata al embajador mexicano, después con la decisión de Perú de retirar a su Embajador, más tarde con la negativa del presidente de México a entregarle la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico, finalizando con la declaración de persona no grata al mandatario mexicano y la respuesta de este con la declaración de que en tanto no existiera democracia en Perú, México no  tendría negociaciones económicas ni comerciales bilaterales. La verdad es que, al igual que lo han hecho otros mandatarios, el mandatario mexicano dejó, en el problema con Bolivia y en este, de lado el principio de no intervención y la Doctrina Estrada, sobre el reconocimiento de gobiernos.

    Apareció entonces una figura diplomática inventada por AMLO que no llega a la ruptura de relaciones diplomáticas pero tampoco quiere tener nada que ver con la contraparte y que ha sido utilizada en diversas oportunidades, la de “pausar” las relaciones, ya sea con otros gobiernos o ya sea con embajadores acreditados en México, cuando no le parece que la situación se apega a lo que él considera correcto.

    Ante ello, la actitud desde la Cancillería fue la de mantener la ecuanimidad y explicar que pausa quería decir que había una serie de acontecimientos de los cuales no se conocía cuál iba a ser el resultado final en Perú (sic) y que las relaciones no se iban a romper. Posteriormente agregó, en medio de la tormenta, que México no escalaría el conflicto y lo enfrentaría con “paciencia y sabiduría”. Con todo, no dejó de asegurar que en Perú se violaban los derechos humanos. En fin, no le encontró la cuadratura al círculo creado por el presidente.

    El caso más grave en el contexto latinoamericano es el que se dio con Ecuador. La decisión del gobierno obradorista de asilar al ex vicepresidente Jorge Glas, acusado por el gobierno de Daniel Noboa del delito de peculado, para regresarlo a prisión en donde ya había estado por el delito de corrupción, fue el detonante para que las fuerzas armadas ecuatorianas invadieran la sede de la Embajada mexicana en Quito, violando todo lo establecido por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. Esto desembocó en la ruptura de relaciones entre los dos países y que el gobierno mexicano interpusiera una demanda contra Ecuador ante la Corte Internacional de Justicia. Es importante señalar que un motivo para el enojo ecuatoriano, que por supuesto no justifica la invasión de la Embajada, fue el comentario de López Obrador sobre las elecciones en las que el ganador fue Noboa, dando a entender que había habido fraude en las mismas, pues no era explicable que la candidata de izquierda fuera en primer lugar en las encuestas y después el ganador fuera Noboa, lo que de nuevo representa un acto de intervención en los asuntos internos de Ecuador.

    Lo que es verdad en estas diferencias con los tres países latinoamericanos es que el principio de no intervención y la Doctrina Estrada fueron dejados de lado por las preferencias ideológicas del presidente y que, además, lo hizo de manera pragmática, o bajo las acciones cobijadas por el pragmatismo principista, como lo llama Rafael Velázquez, o bajo el postulado que hubo lo que llamo “causas superiores” que obligan a dejar temporalmente el principio y la doctrina mencionados. No es el único que lo ha hecho, otros presidentes igual han recurrido a la misma práctica, pero no lo hicieron con tanta frecuencia ni a modo que se desentendiera de ellos, paralelamente a que lo usara, por ejemplo, contra los Estados Unidos o el Parlamento europeo.

    Con relación a otros países latinoamericanos, AMLO intercambió comentarios poco amables con el recién electo presidente de Argentina, Javier Milei, lo que añadió otro conflicto con vecinos del sur. En cambio, con Cuba, Venezuela y Nicaragua y sus gobiernos autoritarios o, según la perspectiva desde la que se vea, francamente autoritarios, “las relaciones fueron de la no intervención, el silencio, la mediación, el rechazo a las sanciones y la solidaridad más o menos abierta, en especial, con el país caribeño”.[1]

    No olvidamos la Alianza del Pacífico, de la que no hubo un interés presidencial mayor, o sí lo hubo pero en modo negativo, cuando se negó a entregar la presidencia de este mecanismo multilateral a la presidente de Perú, bajo el pretexto de “no querer legitimar un golpe de Estado”, ni a un gobierno “espurio”.

    [ 10 ] Otra vuelta al mundo

    Europa no fue la excepción en esta errática conducta. En primer lugar no hubo un interés mayor por intensificar las relaciones con la Unión Europea, al contrario.  “En el periodo 2018-2024, las relaciones México-Europa entraron en una fase de distanciamiento, producto de la divergencia entre los valores nacionalistas enarbolados por el gobierno mexicano y el marco liberal sobre el cual se habían conducido desde finales del siglo XX. Hubo fricciones diplomáticas y tensiones en materia de inversiones, medio ambiente y derechos humanos. Los contactos políticos y diálogos sectoriales se redujeron y se acentuó su desinstitucionalización.”[2]Pero lo más grave fue el episodio en que AMLO envió una carta a diputados del Parlamento Europeo, a los que calificó, en un leguaje inusitado y muy poco diplomático, “borregos” e injerencistas, por haber aprobado una resolución en la que se pedía más protección a periodistas y defensores de los derechos humanos.

    Sobre este mismo espacio geográfico, tampoco se concluyó el proceso de modernización del Tratado de Libre Comercio, un asunto que queda pendiente para la próxima administración presidencial.

    Un desinterés semejante existió durante el gobierno de AMLO sobre Asia y África. En el primer caso, China fue objeto de acercamiento y alejamiento. A veces eran socios y otras veces era un país con el que se debía guardar distancia. Y de nuevo la diplomacia de las misivas. Una carta al presidente Chino, Xi Jin Ping, en la que pedía que detuviera los envíos de fentanilo a México, droga que después era enviada a Estados Unidos, fue apenas respondida por una funcionaria media de la Cancillería China, asegurando que su país no estaba enviando cargamentos de ese tipo a México. Y respecto de África, este continente francamente no existió en el pensamiento presidencial.

    [ 11 ] Replicas a tambores de guerra

    La cuestión de la invasión de Rusia a territorio de Ucrania y la ambigüedad con la que se manejó fue un problema adicional política exterior mexicana. Era obvio que se trataba de una violación flagrante al derecho internacional y así lo votó la Delegación mexicana en la ONU, pero el presidente prefirió mantener una postura de “neutralidad” y presentar un plan de solución al conflicto que ponía en pie de igualdad a los dos países, que no gustó a los ucranianos.

    Una situación similar sucedió con los titubeos gubernamentales ante el enfrentamiento entre Israel y el Hamas, mientras que la Cancillería ha apoyado resoluciones en la ONU sobre la necesidad de avanzar en la solución de dos Estados y de sumarse a la investigación por parte de la Corte Internacional de Justicia para que verifique si Israel ha cometido genocidio, así como los llamados al cese inmediato de las hostilidades, el mandatario mexicano ha declarado que en el conflicto entre Israel y Palestina, el Gobierno de México ha actuado con mucha prudencia y neutralidad y no ha tomado partido y postura porque, justificó, no ayudaría a que se detenga esta guerra que suma más de 35 mil palestinos asesinados.

    [ 12 ] Voces en otros ámbitos

    Si en el espacio bilateral hubo problemas, el multilateral no fue la excepción. Reacio a los viajes internacionales, el presidente apenas realizó unos cuantos viajes. “A lo largo de su sexenio, AMLO sólo llevó a cabo una gira por Centroamérica y visitó Colombia, Chile y Cuba. Asistió una vez a una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU y participó en una reunión de la APEC en San Francisco. Llevo a cabo una visita a Washington para celebrar la entrada en vigor del T-MEC. Nunca llevó a cabo visitas a Europa, Asia, África u Oceanía. Su horizonte internacional fue muy reducido”.[3] En el Consejo de Seguridad propuso un Plan Global contra la Pobreza, para dar  una vida digna a 750 millones de personas. Su plan no tuvo el efecto deseado y por el contrario fue sujeto de críticas, sobre todo por no ser el foro adecuado para hacer una propuesta de tal naturaleza. No sólo esto, en repetidas ocasiones llamó a la ONU “florero”, porque según él no resolvía los problemas internacionales.  Salvo a la reunión de la APEC en San Francisco, no hizo acto de presencia en ningún otro foro internacional como el Grupo de los 20, motivo por el cuál la presencia de México como actor importante de las relaciones internacionales, terminó por desdibujarse, y por lo tanto también su capacidad de negociación mundial.

    [ 13 ] Señales a los de casa

    De los asuntos que más controversia causaron en el ámbito interno destaca el manejo del Servicio Exterior (SEM). Los nombramientos emanados directamente de Palacio Nacional de varios políticos, intelectuales y artistas, como Embajadores o Cónsules, implican que el presidente no confió nunca en el Servicio Exterior de Carrera o que utilizó los puestos diplomáticos para favorecer a exgobernadores de otros partidos por algún favor de tipo político. Además, con el acuerdo presidencial fueron nombrados varios diplomáticos de carrera de rangos inferiores, igual como Embajadores o Cónsules, mientras varios ministros  o Embajadores permanecían sin asignación de puestos o eran relegados a oficinas que no eran propias de su rango. Se eligieron primeros y segundos secretarios como Embajadores en países de América Latina, más por lealtad a un funcionario que por realmente contar con la preparación necesaria en la ocupación de tan alto cargo.

    Incluso el presidente habilitó a su esposa como enviada especial por varios países para que fueron devueltos o prestados objetos históricos o artísticos que salieron durante el Virreinato o los primeros años de la independencia, como el llamado “Penacho de Moctezuma”, sin que obtuviera su cometido, para disgusto de nuevo del jefe del ejecutivo, que califico la negativa de Austria de “arrogante y prepotente”.

    Esto es, una notoria descomposición de la columna vertebral del SEM impropia de la ya larga tradición de ascender por concursos de oposición, hasta lograr el anhelado último rango, precisamente el de Embajador. Aparte de la transgresión a la ley del SEM y de partir la columna vertebral del sistema de ascensos del primer servicio civil de carrera que existe en el país, el mensaje que se envió a las jóvenes generaciones es que vale más estar cerca de quien toma las decisiones que un esfuerzo meritocrático constante

    Asimismo, en semejante tenor, el presidente acostumbró anunciar en sus conferencias de prensa cuando decide una flamante designación, incluso sin haber recibido el beneplácito del país receptor, como lo instruye la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Esta conducta concitó, por ejemplo, el rechazo público de la canciller de Panamá ante el anuncio de que el propuesto tenía acusaciones de acoso sexual.

    Mencionemos también el fallido intento de nombrar Embajadora Eminente a la actual representante de México ante la OEA. La ley del SEM (Art. 24) consigna que entre los requisitos que deben cumplir los candidatos a ocupar una de las 10 plazas de este tipo se encuentra el de 10 años de antigüedad en el rango, requisito que la representante no cumplía. Las manifestaciones de desacuerdo fueron de tal amplitud, que tuvo que darse marcha atrás a esta decisión. Si el entonces responsable de la política exterior mexicana no fue al artífice de la medida, sí tuvo que cargar con el peso de su rechazo.

    [ 14 ] Una política, dos voces

    Aquí empezaba a aparecer lo que ya se perfilaba como una doble diplomacia, la presidencial y la de la SRE; por una parte la Cancillería decía una cosa o votaba en la ONU en un sentido sobre una determinada situación, como la invasión rusa a Ucrania, o la situación en Medio Oriente, con el enfrentamiento entre Israel y Hamas, en que la SRE reconoce el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y apoya la fórmula de dos Estados, como base para alcanzar una paz duradera, mientras el jefe del ejecutivo declara que, en ambos casos México es neutral, haciendo un lado la larga tradición de México del respeto irrestricto al derecho internacional.

    [ 15 ] El peso de la inercia

    Este breve recuento podría alargarse, pues contrario a lo que deseaba el presidente de México, la política exterior tuvo siempre una presencia destacada, no siempre por los mejores motivos. No sólo por los ejemplos que hemos tomado para ilustrar lo sucedió en la materia durante el sexenio 2018-2024, sino porque al tiempo que estos ejemplos se sucedían, también se ejecutaba lo que podemos denominar “política exterior inercial”. Me refiero a que, a contracorriente de la cúspide, se continuaron desde la Cancillería y otras secretarías de Estado, visitas de funcionarios de otros países y viceversa, firma de acuerdos de todo tipo, principalmente de cooperación, actividad en los foros internacionales, sobre todo en la ONU por la Representación Permanente, en fin lo que se hace desde hace muchos años de manera cotidiana en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Sólo basta repasar los informes anuales de trabajo de la Secretaría de Relaciones Exteriores para constatar la realización de la “política exterior inercial. Un ejemplo, del que ya hablamos párrafos antes es la protección a los mexicanos en el exterior, no sólo en momentos de catástrofes a tragedias, sino en el día a día de Embajadas y Consulados. [ C ]


    [1] González, Guadalupe y Velázquez, Rafael. (2024). “Cambios y continuidades en la política exterior de México hacia América Latina: acciones deliberadas y reacciones forzadas.” En Rafael Velázquez, Jorge Schiavon y Adriana Sletza Ortega. La política exterior de México 2024-2030: Diagnóstico y propuestas. AMEI, México, 2024, pp. 67-76. Este libro, además de integrarse por artículos escritos por especialistas en diferentes temas es el primero que se elabora sobre el tema y con toda seguridad será de lectura obligada para los interesados en la política exterior de México.

    [2] Ruano, Lorena. “Reconducir la relación con Europa”. En ibíd., p. 77.

    [3] Pellicer, Olga. “Política exterior de México 2018-2024. Un sexenio atípico, un futuro incierto”, en Ibíd., p. 30

  • Atmósfera e intimidad de la MBP

    Atmósfera e intimidad de la MBP

    Uno

    Es una música que muy pocas veces tiene desperdicio. Porque no sólo es una música sino una sonoridad. Una cartografía, una cosmografía de ritmos y melodías que como debe ser, se arraigan en la matriz de su propia cultura. Alguna vez platicaba con amigos que la música brasileña suena invariablemente a Brasil. Pero cuando uno supera el lugar común (ese que oculta las sorpresas en cuicas, silbatos, cavaquinhos y carnavales) se sorprende de cómo esta cultura musical ha logrado ensamblar como pocas una infinita variedad de sonidos de los más diversos confines del mundo. Los ensambles, la instrumentación y la experimentación formal con sonidos, disonancias y ritmos universales siempre los he encontrado magistrales en esta música (por caso, Novelnohovo y Ney Matogrosso que tienen innegables sonoridades orientales y jazzísticas, y Marisa Monte, una sonoridad de música de cámara), de manera que no, esta música suena a muchas otras cosas y al mismo tiempo solo a ella misma.

    Como puedo perder fácilmente la ruta de este texto, pensaba que algunas metáforas podrían servir como ancla. Por ejemplo, hablar de los colores implícitos en cada propuesta. Pero eso justamente habla de los prejuicios carnavalescos y rítmicos, porque ya oído con atención, el color que evidentemente predomina es el místico e indefinible de la saudade. Y eso también es caer en otro juego del lugar común sobre la nostalgia que baña a esta musicalidad surgida en el sur del continente. Ante semejantes callejones sin salida, creo que me resulta más honesto decir que es una música de oxímoron que logra poner gran belleza y alegría en los temas tristes; en las cadencias nostálgicas está la vitalidad. Disfrutarla no requiere de tantas palabras, por eso, para el que ha escuchado la también llamada MPB (música popular de Brasil), el asunto del idioma pasa a ser el último de los temas o inconvenientes.

    Pero sigo pensando en sí tendrá algún color definitorio. Ese que consigue resaltar la belleza latente en la grisura. No es una pregunta fácil, no tiene respuesta de hecho, pero en algunos performance de Marisa Monte, cabe una hipótesis: se trata simplemente de un barrido penetrante de luz blanca, la que te despoja de ideas y te pone frente a una propuesta seria y profundamente artística.

    Dos

    La época de internacionalismo para la música brasileña sucedió a finales de los años cincuenta del siglo pasado. Pero no como un producto cultural en solitario sino más bien, como una propuesta más dentro de toda la explosión artística del enorme país amazónico.

    Contra la definición enciclopédica, la bossa nova no sólo es la interpretación “moderna” de la samba y la fusión con el jazz, sino un producto cultural dentro de un proceso intenso y riquísimo de la cultura moderna de América Latina. Detrás de una “forma nueva” está el ansia de lograr una expresión artística propia, personalísima, amplia. Detrás inmediato está el modernismo (recordar que la capital planificada, Brasilia, fue fundada recién en 1960) la antropofagia, el movimiento concreto, el cosmopolitismo de Rio; la poesía concreta, el arte contemporáneo, el tropicalismo. En algunos casos, por qué no, el durísimo signo de vivir bajo un poder dictatorial. La represión militar encontró que los lenguajes de la juventud siempre van pasando relevo y de las consignas y manifestaciones tuvo que ocuparse en censurar obras de teatro y letras de canciones que ponían el dedo en la llaga, así que vale la pena decirlo, esta también fue una música revolucionaria, la protesta del arte sobre las milicias, la rebelión cultural del continente.

    Por si todo lo anterior fuera excesivo, en esta música también pesan las ventajas de un país multicultural que no se arredra por tener como eje las diferencias y las regiones. Rio de Janeiro-Sao Paulo; el riquísimo sur y el empobrecido norte (que en sí mismo es una metáfora de todas nuestras culpabilidades y delirios occidentales); el sertón y la selva, los extranjeros y los negros, la playa y la agricultura. De manera que decir que solo es una “forma nueva” me parece pobre e injusto. Definirla por el contrario una tarea casi imposible, por lo que desde ahora vale decir nuevamente, se tiene que escuchar. Te gusta o no te gusta, pero no puedes dejarla pasar como algo inadvertido.

    Tres

    La época de gloria como ya se dijo, estuvo entre los años cincuenta y setenta del siglo pasado. Pero pocas musicalidades permiten una relectura de los viejos maestros en favor de una renovación estilística. Por eso es que ese tono tan característico sigue perpetuándose, como si viviéramos en un eterno presente de modernidad. Que los músicos profesionales lo expliquen mejor, pero en tanto movimiento musical, subyace un experimento formal por seguir profundizando las sonoridades de las que hablaba al inicio. Nuevos ensambles, timbres y fusiones vienen y seguirán llegando, lo pienso en la evolución de un artista como Caetano Veloso que nacido en 1942, ha pasado por distintas colaboraciones y experimentos, pero afincado a una base común le permite seguir explorando y expandiendo la musicalidad brasileña.

    Existen, luego entonces, sus grandes dioses, como Tom Jobim, Joao Gilberto o Vinicius, pero también sus profetas que como no sucede por ejemplo con la música mexicana, saben dialogar con sus mayores y refrescarlos.

    Yo no pensaría entonces que hay covers sino un vaso comunicante y correspondencias. Porque esta música, también es importante subrayar, ante todo es poesía. Por eso se puede escuchar a Cartola, a Martinho da Vila, a Paulinho da Viola, a toda la Velha Guarda da Portela en voces jóvenes y cada nueva propuesta mantiene intacto el poder expresivo, la belleza rotunda de sus letras y la fuerza de la interpretación original.

    Es, entonces, una música en plena evolución que “suena a Brasil” pero sigue creciendo cincuenta años después: “nosotros digerimos sus ecos y sus sensaciones, y todo un aprendizaje que nos dejaron sus grandes músicos en esa transformación armónica, melódica, rítmica y una forma de interpretar”, dice Toquinho en medio de un concierto y recalca “la bossa nova no es una canción ni una forma de hacer canción. La bossa nova es una atmósfera musical, es una manera de tratar una canción”.

    Cuatro

    Esta música es extensa y a veces inabarcable porque también tiene huecos que pese a todo lo anterior, son patrimonio casi exclusivo de su propia cultura. En la película Aquarius (2016, director Kleber Mendonça Filho) Clara Bragança, interpretada fabulosamente por Sônia Braga, es una crítica musical jubilada que vive en un departamento atestado de discos. Cada momento de su vida está marcado por la música y sus referencias, por las historias que guardan y por lo que provocan el ser interpretadas de nuevo. Entonces, como también sucede con el cine de Bollywood, Clara escucha de pronto canciones que parecen solamente decirle algo a los propios brasileños, momentos en los que parece que nuestra indiscreción por oír propuestas es como un verdadero pecado y de las que si esperamos poder extraerles algo, necesitaremos algo más que una reproducción muchas veces repetida.

    No obstante, tales momentos serían los menos, porque el conjunto es redondo y universal. Que cada quien haga su lista. A veces de protesta, a veces traducida con mejor o peor calidad (Jobim hecho bolero: quizá; Roberto Carlos: empalagando innecesariamente las baladas) es un tronco sólido del que todo músico local busca cobijo y raja leña.

    Voy finalizando para dejar que usted busque su propia selección o playlist. Pero antes de cerrar, resulta parte del encanto el saber que es una música que sigue poniendo mucha atención en la calidad vocal, en cada pista los intérpretes brasileños confirma lo obvio pero que en esta modernidad se olvida: la voz también es un instrumento que debe tocarse con maestría. Y esa belleza vocal (canal de la belleza poética) barre las diferencias idiomáticas: Maria Creuza, Marisa Monte, Arnaldo Antunes, Elis Regina, Djavan, Celso Fonseca, Ney Matogrosso, Eliane Elias, Maria Bethania, Casuarina, . El idioma no importa, importa la sensibilidad.

    Eso, en estos tiempos, significa muchísimo. [ C ]

  • Un programa de inmersión compartida

    Un programa de inmersión compartida

    CdMx, 10.06.2024 – 5:00 hrs.

    Reviso por milésima y última vez, la lista que escribí en la parte anterior de un ticket viejo para asegurarme de no olvidar nada para el viaje: pasaporte, cartera, el formato que nos dio la Embajada para entregar en la ventanilla de migración, todos los componentes de los atuendos que seleccioné para cada uno de los próximos ocho días. Luchando contra el peso del sueño, mi madre se despierta para despedirme, es un abrazo que no quiero interrumpir, pero es hora de irme. Mi hermana, práctica y responsable, se despedó una noche anterior, pues su profesión de educadora no le deja mucho margen en las mañanas para lo que no sea prepararse y salir corriendo a entregarse a dieciocho pequeñas almas en formación. Mi padre, responsable como siempre y cuidándome a pesar de mis tres décadas de vida, se levanta antes que nadie, para llevarme al aeropuerto y asegurarse de que llegue sana, salva (y a tiempo).

    En la puerta correspondiente del aeropuerto, veo a Daniel, una de las ocho personas seleccionadas por la US-México Foundation para un programa que en ese momento no nos quedaba del todo claro aún. Sabíamos que era un intercambio de diplomacia pública: el Consejo Americano de Jóvenes Líderes Políticos (ACYPL para ser más prácticos) nos llevaría durante ocho días por tres ciudades estadounidenses para reunirnos con funcionarios del gobierno federal y locales, con líderes de organizaciones civiles y empresarios. El patrocinio fue por parte del Departamento de Estado de los EEUU. Leí en los ojos de mi compañero la misma incertidumbre y emoción que me invadían también.

    Unos minutos antes de abordar, nos alcanzaron Nuria y Estefanía, delegadas del mismo programa. En el mismo vuelo, estaba Ulises, uno de los intérpretes que nos apoyarían en esta misión. A las ocho de la mañana, volábamos directamente a Washington, DC.

    Washington, DC, 10.06.2024 – 14:00 hrs.

    Dulles es un aeropuerto inusualmente silencioso para tratarse de una capital. Nosotros cuatro somos los más ruidosos, estamos eufóricos y nerviosos. En la sala de llegadas internacionales ya nos esperaba Emily, staff de ACYPL y responsable de que nuestro programa de intercambio saliera de acuerdo al plan.

    El traslado del aeropuerto a Washington D.C. fue apacible y callado; supongo que todos tratábamos de absorber esa frondosidad y verdor que se revelaban ante nuestros ojos. Alguno comentó: “Washington es una maqueta”; pero ¡qué maqueta más bonita e impecable! Para mí, fue la prueba irrefutable de que el desarrollo urbano puede coexistir con la naturaleza, porque ahí estaban los parques, grandes, medianos, pequeños o minúsculos, casi en cada cuadra, y el río Potomac con sus límpidas aguas que reflejaban orgullosas los monumentos nacionales. Pero todo con su debida proporción, Washington tiene apenas 671 mil habitantes; pienso en la Ciudad de México, con sus casi 9 millones de personas; por lo que, sin duda, mantener la naturaleza, la limpieza y el orden se vuelve infinitamente más complejo.

    De regreso a la delegación mexicana, María José, Sarahí y Diego llegaron dos horas después de nosotros por venir de otros estados de la República Mexicana. Junto con ellos llegó Julio, el segundo intérprete con quien armaríamos una mancuerna muy especial durante el resto del viaje. ¿Y el octavo? Bruno tuvo el infortunio de que su primer vuelo se retrasara, lo que llevó a una serie de eventos desafortunados que lo hicieron aterrizar en la capital estadounidense hasta la una de la madrugada. Una víctima más del saturado tráfico aéreo de nuestro planeta.

    Washington, DC, 11.06.2024 – 9:00 hrs.

    ¿Qué idea tienen ustedes de los Estados Unidos? Me atrevería a afirmar que, salvo que hayan trabajado o visitado por un tiempo considerable dicho país, solemos tener la planificada imagen de los medios de comunicación, de las películas y series hollywoodenses, de las historias que nos cuentan los familiares cercanos o lejanos que la mayoría de las y los mexicanos tenemos en aquel país. Otra maqueta prefabricada. Para mí, este viaje rompió con varios de esos estereotipos.

    La primera reunión de nuestra apretada agenda fue con las direcciones de Diplomacia Pública con Canadá y México, de Asuntos Mexicanos; así como la de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado; fue el contacto directo inicial con funcionarias y funcionarios públicos; el primer momento para romper el hielo. Comprobamos el dominio que los temas económicos, comerciales y de migración tienen en la agenda bilateral.

    ¿Las prioridades para el Gobierno de los EEUU? Las cadenas de producción y suministro, la producción en el campo, inversiones, así como la balanza comercial y las finanzas. México recientemente superó a China como el mayor social comercial de los Estados Unidos de América y, de acuerdo con sus propias palabras, nunca antes había habido tantas conversaciones en un alto nivel entre los países. Estando en el territorio que se ha constituido históricamente como el máximo defensor y representante del capitalismo, no debió de habernos sorprendido una de las declaraciones realizadas por el personal del Departamento de Estado: Everyone wants to make money (todo el mundo quiere hacer dinero), ¿por qué el caso de la relación entre México los EEUU sería diferente? Claro, estaríamos hablando en este contexto de una prosperidad compartida, si le va bien a uno, le va bien al otro, y viceversa.

    Por fortuna, el resto de la agenda nos permitió ver que la agenda bilateral es mucho más compleja y rica que el mero aspecto comercial y de seguridad. Conocimos a líderes del Instituto del Grupo Hispano del Congreso y gracias a ellos supimos que actualmente hay más de 65 millones de personas que conforman la comunidad latina en EEUU, provienen de más de 20 países y hay muchas organizaciones y personas luchando por darles voz y herramientas para que logren puestos directivos en todos los sectores.

    Aquí viene a cuento otras de las grandes mentiras que hemos ingerido sin cuestionar: el de que las personas latinas en EEUU no han progresado. Hoy por hoy, hay 60 personas de ascendencia hispana en el Congreso, diferentes ciudades tienen alcaldes y presidentes de sus ayuntamientos de origen hispano, en el poder legislativo existen figuras públicas tan poderosas como Alexandria Ocasio-Cortez. En suelo estadounidense, una de cada cinco personas es hispana y, para 2050, la población latina será mayoría. La realidad es que las y los latinos están ocupando cada vez mayor espacio en los puestos de toma de decisiones.

    Sin embargo, como nos compartió Marco A. Davis, Presidente del Instituto del Grupo Hispano del Congreso, también es una realidad que no podemos hablar de la comunidad latina como un grupo homogéneo y con intereses delimitados; por el contrario, se trata de uno de los grupos más diversos y heterogéneos de la población, que no ha logrado concretar una causa común de lucha, a diferencia de la afroamericana. Por ello, las comunidades hispanas, como sería más conveniente llamarles, requieren de un colectivo de líderes, no de figuras individuales.

    Por la tarde, tuvimos una clase magistral del sistema político estadounidense con Shannon Billings, Jefa de personal de ACYPL, quien nos explicó el complejo sistema de balances y contrapesos que es el aparato gubernamental en EEUU, de cómo en algunos estados de los 50 que conforman la Federación el Gobernador tiene mucho más poder que en otros y su aún más complejo sistema electoral: en el cual no se utiliza el voto popular directo, como en la mayoría de las repúblicas latinoamericanas, sino que se tiene todo un aparato cuyo pináculo está representado por el Congreso Electoral, el sistema bipartidista, el papel que juegan los 17 “estados indecisos”, entre otras particularidades. Definitivamente, sin esa reunión no hubiésemos podido sacar el mismo provecho de las reuniones que nos esperaban con distintos líderes de los Comités de los Partidos Demócrata y Republicano.

    Ya eran cerca de las seis de la tarde y estábamos exhaustos; ¿el mejor remedio? Una cerveza bien fría, y qué mejor que una acompañados de la cálida recepción e interesante plática del Vice Presidente de Relaciones Públicas de Constellation Brands, Edgar Guillaumin, grupo empresarial que ahora produce y exporta las cervezas Modelo a nivel internacional. Por si no hubiera sido suficiente con la gran charla y la atención de la comida y bebida, Edgar nos obsequió a cada uno una preciosa lata conmemorativa de Modelo con motivo de los 200 años de la relación México-Estados Unidos. Afortunadamente, sobrevivió a la violencia con la que tratan las maletas en los aeropuertos y al paso por aduana.

    Washington, D.C., 12.06.2024 – 9:00 hrs.

    Este día inició con una de las reuniones que más me entusiasmaban: la reunión con la Embajadora mexicana en EEUU Ana Luisa Fajer, oriunda de la Ciudad de México, internacionalista por la UNAM, Maestra en Estudios de África por el COLMEX y miembro del Servicio Exterior Mexicano desde 1993. Ella y el personal de la Embajada se preocuparon por hacernos sentir como en casa, nos recibieron con un grandioso desayuno consistente en un gran plato de fruta, unos chilaquiles bien picosos con frijoles de guarnición.

    Mientras degustábamos el banquete, tuvimos el privilegio de escuchar de la Embajadora misma un breviario sobre los aspectos clave y los retos (esta vez desde la perspectiva del Gobierno mexicano) de la relación bilateral más activa del mundo, pues somos el país con la red consular más grande en un solo país a nivel internacional: México tiene 53 consulados en dicho país, además de la embajada. Me permito compartir algunos de los datos expuestos, que volaron mi mente y vale la pena tener en cuenta en este panorama de campañas electorales en el país vecino:

    • Actualmente, hay 37.4 millones de mexicanas y mexicanos viviendo en Estados Unidos, de los cuales, 5.4 millones tienen una situación de indocumentados.
    • El comercio total entre ambos países sumó en 2023 casi 799 billones de dólares; y en un minuto, se transaccionan 1.5 millones de dólares en productos. Para poder competir comercialmente con China, EEUU nos necesita.
    • En EEUU, 5 millones de empleos dependen del comercio directo con México.
    • La Inversión Extranjera Directa de México en Estados Unidos ronda los 54 billones de dólares.
    • Compartimos una frontera de 3,200 kilómetros y cada 12 años, nuestras elecciones federales coinciden (como en este año tan coyuntural, políticamente hablando).
    • El 75% de las armas ilegales que circulan en México provienen de los Estados Unidos de América.

    Con el estómago y el cerebro llenos, tomamos la foto grupal de rigor, incluyendo la fotografía exclusiva de las cinco delegadas junto con la Embajadora, lo cual se haría una tradición el resto del viaje; y partimos a nuestra reunión con el Comité de Liderazgo Estatal del Partido Republicano, para platicar con Edith Jorge-Tuñón, Directora Ejecutiva Adjunta, de ascendencia puertorriqueña (a propósito de las latinas ocupando cada vez más puestos de mando en diferentes sectores y en todo el espectro político). Edith nos explicó el funcionamiento de los dos principales partidos en comités que se encargan de encaminar y posicionar a sus candidatos para los respectivos puestos de elección: poder legislativo, alcaldías, presidencia, etc.

    Ese día también conocimos a Sam Mudrick, asociado de una consultora especializada en el trámite de visas y solicitudes de inmigración a EEUU, quien nos ilustraría sobre todos los tipos de visas que existen para ingresar a dicho país, así como lo que él visualizaba en materia de migración con las elecciones estadounidenses que están a la vuelta de la esquina. Su visión no fue muy esperanzadora con respecto al cambio: auguró un panorama aún de limitaciones y puertas (semi)cerradas en la frontera. También pudimos platicar con las vicepresidentas de Administración, Comunicación y Relaciones Pública de Global Strategy Group, una consultora de ideología demócrata que se ocupa de generar bases de datos y estrategias de imagen pública para las candidaturas de ese partido.

    Washington D.C. 13.06.2024 – 10:30 hrs.

    El día más inspirador para mí, por haber tenido la oportunidad de platicar con mujeres líderes en los medios de comunicación, sociedad civil y gobiernos locales. Por la mañana, la activista Nina Jankowicz, especialista en las relaciones con Rusia y Europa del Este, nos relató cómo sus opiniones con respecto a la crisis con Ucrania le valieron el acoso y hostigamiento de las autoridades, al grado de comprometer su vida personal y su salud, pues estaba embarazada en ese entonces. Pero esto no detuvo a Nina, la impulsó a crear su organización civil, The American Sunlight Project, dedicada a combatir la desinformación en redes sociales y medios digitales, así como a proteger la libre expresión de periodistas e investigadores.

    Después, conocimos a Muthoni Wambu Kraal, Directora Ejecutiva de la iniciativa Women’s Democracy Lab, feminista, afrodescendiente, demócrata; y a Johana Bencomo, Directora del Programa Presidentas del Futuro de dicha iniciativa, alcaldesa de la ciudad Las Cruces en Nuevo México, nacida en México que migró a EEUU cuando tenía 8 años. Ambas nos compartieron sus historias dentro de la política estadounidense, las estrategias de sororidad política que impulsan desde sus plataformas y cómo empoderan a las mujeres de las “minorías” para convertirlas en líderes políticas: negras, latinas, árabes, asiáticas, africanas, indígenas, migrantes, refugiadas, multirraciales y de la comunidad LGBT+.

    Pero no sólo estaban interesadas en contarnos de su lucha, querían escuchar de la nuestra. Mis colegas delegadas compartieron sus propias historias, los retos que han tenido para ejercer sus liderazgos en sus respectivas tierras y sectores; hubo especial conexión con las que viven y trabajan en estados fronterizos. Fue sorprendente y agradable escuchar de estas líderes estadounidenses que en México estamos algo avanzados en el tema de cuidados y conciliación de la vida laboral y personal de las mujeres pues, aunque queda mucho por hacer, en México ya se posicionó el tema, se tienen algunos programas e iniciativas pendientes de discusión en las Cámaras, eso es algo inexistente aún en EEUU.

    Al finalizar, la delegación partió al Aeropuerto Internacional de Dulles para viajar a la segunda ciudad que nos abriría sus puertas: Denver. Y como no todo podía ser perfecto, la buena fortuna de la que habíamos gozado hasta el momento se cobró su contraparte al ponchar un neumático del vehículo que nos recogería en el aeropuerto, por lo que tuvimos que esperar más tiempo del previsto, eran ya cerca de las 11 de la noche. Las vías de comunicación del aeropuerto a la ciudad estaban en reparación, por lo que nos tomó un par de horas incorporarnos a la carretera para ir rumbo a la ciudad; sin embargo, ni el cansancio ni los desafortunados retrasos impidieron que pasáramos ese trago amargo cantando canciones mexicanas que, considerábamos las mejores y más actuales para que Emily conociera. Una renovada disculpa al conductor y a los intérpretes que debieron escuchar nuestras desafinadas voces por casi dos horas. La cereza del pastel fue un cargo erróneo por parte del hotel a nuestras tarjetas, que solo debían quedar de garantía. Pero lo habíamos logrado, habíamos llegado a Denver.

    Denver,Colorado, 14.06.2024 – 9:00 hrs.

    Nuestra primera reunión en aquella ciudad fue de manteles largos, nos recibió el Fiscal General del Estado de Colorado, de quien pudimos escuchar los grandes retos y estrategias desde el punto de vista del poder judicial. El Fiscal, Phil Weiser, nos explicó sobre la experiencia generando lineamientos que permiten manejar el agua potable de manera sustentable en el estado, haciendo frente a las constantes sequías que lo azotan. También expuso el combate a la corrupción en el servicio público como parte de las prioridades de la Fiscalía, que incluye prevenir y erradicar la negligencia, el amiguismo y abuso de poder. Sí, también en Estados Unidos ocurre. Y como tercera prioridad, mencionó la protección al consumidor, estableciendo que no importa qué tan poderosos sean los empresarios, siempre tienen que rendir cuentas y actuar dentro del marco legal. De igual forma, el personal de la Fiscalía nos explicó las acciones que realizan para asegurar que las personas migrantes tengan acceso a información sobre sus derechos en sus idiomas y del contacto constante que tienen con ellos para su protección. Finalmente, se abrió un interesante debate sobre el tema de la reforma judicial en México (que para ese entonces aún no era una realidad); en opinión del personal de la Fiscalía General de Colorado, que las y los jueces sean electos por el pueblo es peligroso, pues al tener que hacer campaña comprometen intereses, aunque reconocieron que en otros estados funciona así.

    Después acudimos a la sede Legislativa del Estado de Colorado, donde tuvimos la oportunidad platicar con Robert Rodríguez, Líder Mayoritario del Senado Estatal, quien nos compartió información sobre la importancia de la comunidad latina en Colorado, ya que representan el 25% de la población, por lo que tienen 9 escaños en el senado (el número más alto en la historia). También nos compartió que el estado tiene la primera legislación en materia de inteligencia artificial a nivel nacional, y que las prioridades desde el poder legislativo en el estado son el financiamiento para la educación, la atención a la población migrante y que éstos tengan las herramientas para aprender inglés, hacer accesible la vivienda y la inversión en movilidad.

    La siguiente reunión fue con el departamento de Agua de la Ciudad de Denver, fue sorprendente también darse cuenta de que allá se enfrentan los mismos retos en materia de acceso al agua: crecimiento demográfico, mayores temperaturas, sequías, falta de regulación, todo lo cual lleva a la escasez del vital líquido. Pero algo que llamó mi atención fue que el personal en todo momento utilizó la frase a “nuestros clientes”, para referirse a quienes consumen el agua, ¿acaso no es el agua un derecho humano? Es curioso el término mercantilista que se utiliza en EEUU para gestionar un recurso que debe ser considerado un bien público, no un producto susceptible a ser comprado.

    Finalmente, conversamos con la responsable de la política de migración y asilo de la ciudad, Anne- Marie Braga, quien nos compartió la visión y estrategias de Denver como ciudad santuario para las personas migrantes, se busca en todo momento tomar decisiones que pongan el bienestar de las personas al centro de las mismas. Todo esto fue reforzado por Jamie Torres, Presidenta del Consejo de la Ciudad, quien vivió en carne propia la pobreza y la falta de hogar durante su adolescencia, y es lo que ahora la motiva para trabajar por una ciudad que tenga una red de apoyo comunitario sólida para toda persona que lo necesite.

    Denver,Colorado, 14.06.2024 – 18:00 hrs.

    ¡Go Rockies! A petición expresa de nuestras dos delegadas del norte, ACYPL nos consiguió entradas para un partido de baseball del equipo local, contra los Piratas de Pittsburgh. Sinceridad ante todo, de dicho deporte no entiendo ni los estadios, porque me perdí una vez estando adentro, pero también es verdad que el ambiente que se vive en esos partidos es vibrante. Fanáticos de todas las edades, grupos de todos los tipos: familias, amigos, parejas; todo el mundo vitoreando, cantando, tomándose fotos, consumiendo al por mayor… Tal parece que lo que sucede en el diamante es la menor de las prioridades. Gracias a Fany aprendimos una de las tradiciones del baseball: si tu equipo va perdiendo, debes usar la cachucha al revés, y no hablo de tener la visera en la nuca, sino literalmente voltear la gorra para que la tela interior sea la que queda por fuera. En esa ocasión no funcionó pues los Rockies perdieron 5 carreras a 2.

    Colorado Springs, 15.06.2024 – 10:00 hrs.

    No hay palabras para describir la majestuosidad de los paisajes que vimos durante el fin de semana. Nos movimos de Denver a Colorado Springs y en el trayecto, visitamos lugares asombrosos. El primero de ellos fue el Parque Red Rocks y su anfiteatro, inaugurado en 1941, el cual es una combinación perfecta de llanuras rojizas y montañas rocosas que dan como resultado un anfiteatro natural para casi 10 mil personas: fósiles de dinosaurios y el pasado de pueblos nativos americanos se combina con la historia moderna del entretenimiento y la música en inglés, pues en dicho recinto se han presentado desde The Beatles, Jimi Hendrix, Bruce Springsteen, U2, Diana Ross, hasta las estrellas actuales del rock, pop y música electrónica.

    Colorado podrá parecer alejado geográficamente del cuadro típico que tenemos de un pueblo del viejo oeste: desértico, construcciones de madera, salones y cantinas, la bola de vegetación seca atravesándose en un duelo de pistoleros. Pero esa es justo la vibra que da un poblado como Golden, solo que, combinado con modernos restaurantes, tiendas de souvenirs y camionetas todo terreno (bueno, y una que otra carreta tirada por caballos). Pintoresco, lleno de vida y con personas inusualmente amables, el pueblo de Golden fue una parada tanto inesperada como bien recibida.

    Colorado Springs, 16.06.2024 – 9:30 hrs.

    Garden of the Gods, el Jardín de los Dioses: 400 acres (algo así como 160 hectáreas) donde el azul profundo del cielo es recortado por puntiagudas formaciones rocosas color de la arcilla, de distintas formas, volúmenes y alturas, todo se adereza con el verde de los árboles y pastizales. En 1909, una familia donó a la ciudad de Colorado Springs el vasto terreno con la condición de que permaneciera siempre abierto de manera gratuita al público, y ahora, es de los paisajes más inspiradores e imponentes para correr, escalar rocas, andar en bici o simplemente caminar por horas admirando la belleza de la naturaleza, eso sí, teniendo cuidado de las serpientes coralillo que pueden salir de cualquier parte.

    Después de ese caleidoscopio natural, el campus de Colorado Springs de la Universidad Estatal de Colorado nos abrió sus puertas para conocer sus instalaciones, la oferta académica, cómo suele ser un día para las y los estudiantes, así como algunos de los programas académicos y culturales que ofrecen.

    Colorado Springs es ciudad olímpica, ¿por qué? Porque ahí se encuentran las oficinas del Comité Olímpico Estadounidense, junto con un museo del que sales con el más alto fervor por las justas olímpicas. Ahí se pueden observar los pebeteros utilizados para encender la llama olímpica desde Berlín 1936 hasta Tokio 2020 (el espacio para el pebetero de París 2024 ya estaba colocado, seguramente al día de hoy ya se encuentra ocupando su lugar en la exhibición); así como un recorrido histórico a través de las medallas entregadas ¡desde los Juegos de Atenas de 1896! El museo también incluye referencias a hitos en la historia de los Juegos, como la victoria del atleta Jesse Owens, la señal de protesta de los atletas afroamericanos Tommie Smith y John Carlos alzando su puño con un guante negro tras ganar los 200 metros en México 68, o la polémica desatada por la contusión en la cabeza del clavadista Greg Louganis durante la competencia, y conocerse después que padecía de VIH, en ese momento no se conocía que realmente no se corría peligro de contagio por el agua de la alberca. El recorrido termina con un video digno de una producción hollywoodense con la historia de atletas olímpicos y paralímpicos estadounidenses, destacando su diversidad, pues muchos son migrantes o descendientes de migrantes, al igual que la fortaleza tras sus luchas personales. Cuando termina, uno quiere ir corriendo a solicitar la ciudadanía estadounidense y ponerse a practicar algún deporte.

    Para finalizar un día épico, nos unimos a la celebración del Juneteenth Festival, también conocido como “Día de la Liberación”. Este festival se celebra en diferentes ciudades como efeméride de la abolición de la esclavitud en Texas, el 19 de junio de 1865 (el nombre viene de las palabras en inglés “junio” y “19”).  Hay música en vivo, interpretada por artistas afroamericanos, foodtrucks y puestos de vestimenta y accesorios de la cultura afroamericana. Fue muy agradable terminar un fin de semana tan intenso y enriquecedor echados en el pasto, platicando sobre nuestras impresiones y bebiendo limonada.

    Colorado Springs, 17.06.2024 – 9:00 hrs.

    La primera reunión del último día fue con distintas organizaciones que se dedican al derecho a la educación y al empoderamiento de las personas jóvenes, tanto agencias gubernamentales como asociaciones de la sociedad civil realizan distintas acciones para promover que las comunidades latinas, afroamericanas, indígenas o de cualquier otra que presente alguna situación de vulnerabilidad pueda acceder y permanecer en la escuela. Desafortunadamente, esta reunión fue muy corta para realizar un intercambio más fructífero en la materia.

    La segunda parada fue un albergue privado para personas en situación de calle a cargo la organización Springs Rescue Mission. La religión es un factor de suma importancia para el funcionamiento de este albergue: diversos versículos de la Biblia pueden leerse en las paredes, se busca que la fe ayude a salir a las personas usuarias de su situación en calle, los valores religiosos impulsan a la ciudadanía a hacer las donaciones que mantienen el funcionamiento del albergue. Considero que, al menos en la Ciudad de México, no hay un albergue, ni público ni privado, que tenga las características del que pudimos ver: admiten a las personas con sus animales de compañía, las admiten incluso si llegan bajo la influencia de alguna sustancia, tienen lockers para poder guardar sus cosas, las mesas en el comedor son redondas para fomentar la convivencia y generar comunidad, hay programas de capacitación para el trabajo dentro del albergue mismo. Es fascinante ver este tipo de buenas prácticas cuando se conjuntan instituciones de diversos sectores en favor de las personas en mayor vulnerabilidad.

    La siguiente actividad nos llevó a la mansión que funge como sede de operaciones de la fundación El Pomar, espacio enorme, histórico y rico en piezas de arte, que ahora sirve como espacio educativo y de trabajo colaborativo al servicio de otras organizaciones civiles sin fines de lucro. El Pomar es una fundación que, en casi 100 años de historia, ha apoyado el crecimiento y éxito de muchas otras iniciativas y proyectos para el empoderamiento de las comunidades y el desarrollo de liderazgos en el Estado de Colorado. Mucho de nuestra estancia y experiencias en Colorado fueron posibles gracias a El Pomar.

    Nuestra última parada fue el edificio del Ayuntamiento de la ciudad de Colorado Springs, donde pudimos platicar con parte del equipo del alcalde, quienes nos compartieron sus acciones y estrategias de empoderamiento comunitario, de proximidad con sus habitantes, de relaciones públicas e incluso en temas como defensa nacional y seguridad desde la perspectiva de los gobiernos locales y la cooperación que ha surgido con el hermanamiento de ciudades y sus redes.

    Colorado Springs, 18.06.2024 – 0:00 hrs.

    Para bien y para mal, no hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla. Llegaba a su fin una de las experiencias más enriquecedoras y emocionantes de mi vida, tanto en el ámbito profesional como en el personal. Este programa de intercambio de Diplomacia Pública fue revelador para mí en muchos aspectos, principalmente en los que ahora comento.

    Primero, porque me permitió ver que tanto México como Estados Unidos y sus ciudades, a pesar de la diversidad de contextos, estamos enfrentando retos muy similares en diferentes materias como la social, económica, política y ambiental. Es gratificante ver que son más los puntos de convergencia que los divergentes, a pesar de las distintas narrativas públicas que buscan convencer de lo opuesto.

    También pude conocer a mujeres y hombres de origen o ascendencia latina, con una historia de lucha y aprendizaje comunitario, familiar e individual, y que ocupan cargos públicos o directivos en gobierno, organizaciones civiles, empresas y think tanks; desde donde están impulsando agendas progresistas y trabajando cada día para empoderar y mejorar la calidad de vida de las y los latinos en EEUU.

    Finalmente, la diversidad de temas y perfiles de ponentes en la agenda que tuvimos fue asombrosa y la gran mayoría de las personas que nos recibieron mostraron un enorme interés en conocer más de México a través de nosotras. Regresé a México con la convicción de que en ambos países hay personas muy talentosas y apasionadas trabajando por hacer de América del Norte una de las regiones más dinámicas y prósperas.

    Hago estas reflexiones mientras caminamos de madrugada al hotel tras una merecida, necesaria e increíble convivencia en nuestra última noche: las delegadas, delegados que pasaron a ser amigos, Emily que fue una excelente anfitriona en Estados Unidos, los interpretes que fueron la pieza que hizo perfecto este rompecabezas. Llego a hacer la maleta y el check-in para mi próximo vuelo, que temerariamente he cambiado de la Ciudad de México a Nueva York, porque no podía desaprovechar la oportunidad de conocer la ciudad que nunca duerme (y comprobar si eso es verdad), pero esa es otra historia… [ C ]

  • Nabokovia Peruviana: un libro contra el olvido

    Nabokovia Peruviana: un libro contra el olvido

    Todos los libros tienen una historia, y la historia de la publicación de Nabokovia Peruviana (2011) se remite a un viaje que realicé el año 2010 al continente europeo. Entre mi equipaje de mano llevaba el libro El descubrimiento de España de Fernando Iwasaki, el cual me sirvió como una guía literaria del país al que por primera vez visitaba. Por intermedio de un amigo común, el escritor Juan Manuel Chávez, en Sevilla pude conocer personalmente al famoso autor que venía leyendo en el avión. Nunca había pasado por mi mente la idea de que un día se publicaría una obra suya con el sello de Aquelarre Ediciones, empresa editora que por ese tiempo emprendí con una buena amiga. Mi procedencia de Arequipa y ser parte de una editorial arequipeña creo que animó a Fernando en ese momento a tener un libro arequipeño.

    ¿Qué motivaciones tenía Fernando Iwasaki para publicar este hermoso libro donde la Ciudad Blanca cumplía un lugar importante? Era la pregunta que me hacía antes de conocer propiamente el texto a editarse en los siguientes meses. Cuando pude leerlo luego a través de la pantalla comprendí sus grandes motivos. Desde la dedicatoria a sus dos grandes amigos arequipeños, Jorge Eduardo Benavides y Carlos Herrera, hasta el colofón en el que aparece nuestro gran Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, pasando por el epígrafe donde figura una postal de Julio Cortázar aludiendo directamente a Arequipa, y los variados ensayos sobre escritores arequipeños como Alberto Hidalgo y Alberto Guillén, entonces comprendí su decisión. Pero sobre todo había una razón  mayor y poderosa: Arequipa era el paraíso de su infancia, tal como lo expresa en el prólogo de Nabokovia Peruviana, a manera de un delicado testimonio.

    Este libro no solo es un homenaje a Arequipa y al recuerdo de esa infancia feliz, sino también un homenaje a escritores peruanos olvidados, transterrados y desleídos. Por ello, en Nabokovia Peruviana, Fernando Iwasaki se propone rescatar la obra de autores que estuvieron de forma temporal o se establecieron de manera definitiva en algunos países europeos como España y Francia durante la primera mitad del siglo XX. Así registra el paso de José Santos Chocano, Felipe Sassone, Félix del Valle, Manuel Bedoya, los hermanos Xavier y Pablo Abril de Vivero, Rosa Arciniega, Ventura García Calderón, Clemente Palma, César Vallejo, Angélica Palma, Manuel Bedoya, Héctor Velarde, Alberto Hidalgo y Alberto Guillén, y cómo estos fueron recibidos por el ambiente literario español de entonces liderado principalmente por los críticos y escritores como Rafael Cansinos Asséns, César González-Ruano y Ramón Gómez de la Serna. Si bien algunos merecieron el reconocimiento y la gloria por su obra, otros lograron solo la indiferencia y el olvido, y también algunas generaron pleitos y escándalos literarios, como fue el caso Alberto Hidalgo y Alberto Guillén.

    La mirada irónica y el infaltable humor con que se ocupa no solo de los dos autores arequipeños, provoca a su vez el deseo de releer y revisar sus obras y conocer detalles de sus peculiares vidas, lo cual da pie incluso a una desmitificación de ciertas figuras de nuestra literatura peruana. Tal es el caso de Hidalgo de quien nos dice: “No es fácil encontrar un parecido en toda la literatura universal, pues su talento y su obra pasaron a un segundo plano por culpa de su personalidad atrabiliaria y retorcida. No habló bien de casi nadie y habló mal de casi todo el mundo” (p. 77). Y de Alberto Guillén, a propósito de la reedición de La linterna de Diógenes (2001) Iwasaki anota lo siguiente: “Ahora ha sido rescatado mas no rehabilitado”. En efecto, los doce ensayos que conforman el libro invitan al lector a volver a los escritores del pasado y dar nuevas lecturas de sus obras ya sea para rehabilitarlos, revalorarlos o simplemente para sacarlos del olvido.

    En algún momento, Fernando Iwasaki señaló que “este es un libro de una erudición peregrina, un libro que sale de las búsquedas por librerías de viejo, librerías de lance”, y justamente en el último ensayo titulado “A la memoria de una piedra sepultada entre ortigas” el autor dice: “Siento una especial predilección por esos escritores menores cuya obra se ha desleído en la niebla o desmigajado en los estantes de las librerías de viejo” (p.123). Es que precisamente este es un libro de ensayos dedicado a autores olvidados, cuyos libros fueron adquiridos por el autor en bibliotecas inverosímiles no solo de España sino también de América Latina y que muchos de ellos ni siquiera figuran en la Biblioteca Nacional del Perú. Esa afición por la búsqueda de libros viejos lo acerca a la afición que tenía Vladimir Nabokov para coleccionar mariposas. Precisamente, el título del libro proviene de uno de los ensayos dedicados a este gran escritor ruso que soñaba con cazar y clasificar mariposas del ande peruano mientras realizaba sus investigaciones entomológicas en la Universidad de Harvard.

    Además del seguimiento que hace de los autores mencionados, Iwasaki rastrea la presencia de personajes peruanos en la literatura universal. De tal forma encuentra en las obras de Edgar Alan Poe, Tolstoi, Thomas Mann, Marcel Proust, etc., peculiares personajes que tienen un sello particular. Por ejemplo, el personaje peruano llamado Jupien que aparece en la obra de Marcel Proust; o la referencia al cielo triste de Lima en Moby Dick de Hermann Melville; o los personajes que aparecen “siempre abrigados con sus chaquetas de alpaca incluso en verano” en La montaña mágica de  Thomas Mann (p. 99), etc. Singulares personajes cuya presencia en la literatura universal nos hace reflexionar sobre  ¿cómo somos vistos los peruanos? o ¿cómo somos representados en la literatura?, ¿acaso pervive la mirada exótica sobre el Perú? y ¿acaso Nabokovia Peruviana no será también un libro exótico?

    De hecho la  doble condición de escritor e historiador de Fernando Iwasaki permite que la relación entre ficción y realidad se troquen adrede, así en su breve  ensayo sobre un cuento de E.A. Poe titulado “Cómico, satánico y peruano”, donde el protagonista muere de un colerón  por culpa de un pájaro peruano,   que resulta ser un “ortolan”,  el autor nos dice: “No estoy dispuesto a consentir que la realidad me arruine la ficción” (p.110),  y acepta sin más que el ave sea peruana porque le da verosimilitud al cuento de Poe,  aunque la Enciclopedia Británica diga que es un ave europea que jamás vuela hacia el Perú. Quizá precisamente por ello el título del libro Nabokovia Peruviana se constituya en una metáfora doble: por un lado, la búsqueda de algo que deseamos profundamente provoca que inventemos una nueva realidad, como Vladimir Nabokov y sus mariposas que anhelaba encontrar; y por otro lado, cómo esa nueva realidad adquiere colores propios, en este caso blanquirrojos como nuestra bandera representada por todos los autores y personajes de los que el autor se ocupa en su libro.

    Finalmente, Fernando Iwasaki escribe en el prólogo: “He querido reunir estas notas volanderas en un libro editado con primor y susceptible de ser adquirido como un arte factum precioso”. Por eso la coedición entre Aquelarre ediciones y la editorial La isla de Siltolá de Sevilla va en ese sentido, un libro objeto que procure al lector el placer de tocarlo, hojearlo y atraparlo en la lectura.  Esta coedición arequipeño-sevillana, ciudades que reúne el atlas sentimental del autor, ha hecho posible que Nabokovia Peruviana emprenda un vuelo intercontinental como las delicadas mariposas de Nabokov que al batir sus alas remueven los recovecos del tiempo y la memoria y con ello nos permite rescatar las obras de aquellos peruanos que emprendieron un vuelo lejano y escribieron sus libros en el exilio tal vez como una forma de luchar contra el olvido. [ C ]

  • Diario Argentino: una Novela de Belgrano

    Diario Argentino: una Novela de Belgrano

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    a actual cancillería de la Embajada de México en Argentina está apenas a dos cuadras de distancia de lo que fue un lugar impregnado de cierta mitología perdurable: la así llamada –por lugareños y vecinos— “Casa del Ángel”, una enorme quinta del Dr. Carlos Delcasse edificada bajo el estilo costumbrista alemán del cambio de siglo, que abarcaba, por su lado más extenso, todo el frente de una manzana de la calle de Sucre. En total, con unos 95 metros de frente por poco más de 50 de profundidad, extendida desde la calle de Arcos, misma donde se localiza la Embajada, hasta la esquina de la calle de Cuba, donde estaba su entrada principal, “al 1919”, como se dice en buen fraseo porteño para referirse al número de puerta. En la terraza principal de ese costado estaba incrustada la escultura angelical en piedra que daba nombre a toda la propiedad, única pieza sobreviviente de la casona, ahora en el Museo de la Ciudad.

    Por muy diversas razones, aquella residencia fue una de las más señaladas de Belgrano a lo largo de buena parte del siglo XX. Descrito todavía como “un mar verde de alfalfa” hasta mediados de los 1850, Belgrano pasó de ser una mera localidad rural que sumaba caseríos y villas campestres aisladas, a ser una ciudad destacada de la provincia de Buenos Aires para enero de 1883, dotada ya con los servicios de una urbanización deseosa de incorporarse al acelerado progreso de la capital, entre ellos el muy célebre “tranguaicito”, línea ramal del Tramway Central de caballos inaugurado por los hermanos Lacroze trece años antes, que, inopinadamente, no era tan lenta como podría imaginarse: los viajes desde el centro de la ciudad hasta la ahora comuna 13,  a partir de las cinco y media de la mañana y hasta poco antes de la medianoche, duraban alrededor de cuarenta minutos.

    En ese ambiente de excentricidad geográfica, pero acaso también temporal respecto al pulso de transición hacia la modernidad plena, transcurre la primera novela de la escritora rosarina Beatriz Guido, de quien celebramos su centenario natal apenas en diciembre de 2022: La casa del ángel, que retomó la impronta legendaria de la mansión de los Delcasse para componer una ceñida narración intimista que le ganó, en 1954, el concurso convocado por la entonces poderosa Emecé, editorial que publicó en su momento de auge tanto a Borges como a Bioy Casares.

    La ópera prima de Guido es una novela de educación sentimental redactada en un engañoso registro naif y una estructura aparentemente sencilla, pero dotada de la malicia suficiente como para generar memorables claroscuros, poco convencionales para lo que, en aquellos días, se atrevían a publicar las autoras argentinas, por lo que ganó muchos lectores en un momento en que la escena literaria argentina le otorgaba poca o nula atención a las creaciones que no estuvieran en el vértice de la disputa estética entre los escritores de los grupos culturales hegemónicos, “Florida” y “Boedo”. Vale decir, el cosmopolitismo y el criollismo.

    A un tiempo, La casa del ángel recrea el despertar erótico y sexual de una adolescente educada en los rigores de una instrucción católica de la cual intenta escapar, sumándole un retablo impresionista de diversas costumbres religiosas, sociales y políticas de la oligarquía y el patriciado porteño de la época. En menos de 120 páginas, sin antecedentes que hicieran prever la profundidad de su calado psicológico, la bisoña novelista alcanzó a recrear una época agobiantemente claustrofóbica para las mujeres. Su mirada y su registro son los de una juventud apartada de lo que sucede más allá de su entorno, asumiendo su microcosmos doméstico como medida de todas las cosas, incluyendo, de manera perturbadora, el decadente tempo cotidiano de una clase que percibe, muy en la lejanía, las tensiones de una realidad social para ellos grotesca y vulgar. Para los habitantes de aquella quinta ajena a la historia inmediata, cada vuelta al hogar equivale a ingresar de nuevo a un teatro, donde perviven incomunicados del mundanal e incomprensible curso de los acontecimientos.

    El libro engrosaría su prestigio al ser llevado a la pantalla grande por el esposo de la autora, Leopoldo Torre Nilsson, en el filme homónimo que catapultó al cine argentino hacia una etapa de completa renovación formal y temática. Realizada tres años después de la premiación de la novela, en 1957, la película eslabonó componentes visuales muy atractivos por entonces y ahora. Por una parte, un manejo de la iluminación, la escenografía, el encuadre y la foto inspirada por completo en el cine expresionista centroeuropeo; tanto, que no puede dejar de pensarse en otras obras cinematográficas latinoamericanas que desarrollaron el mismo lenguaje tardíamente, como El hombre sin rostro (1950), del mexicano Juan Bustillo Oro, protagonizada por un enfebrecido Arturo de Córdova. El empleo del tenebrismo y el lenguaje de las sombras está muy sugerido por Guido, por supuesto, pues la suya, desde su enigmático título, es una novela que apela al fundamental principio de la casa solariega, como en numerosas piezas victorianas y postvictorianas, de Stevenson (Olalla) a Henry James (The Turn of the Screw); hasta Poe (The Fallo of the House Usher) y Sheridan Le Fanu (Uncle Silas). Vale decir, el espacio donde va a desarrollarse el argumento es en sí mismo un personaje que envuelve y determina los hechos cardinales de la trama. En este sentido, el magnífico trabajo de Torre Nilsson se adelanta a lo que, poco tiempo después, Jack Clayton llevará a un grado exquisito con The Innocents (1961), su electrizante versión de la antes mencionada Otra vuelta de tuerca, que desaconsejo mucho ver a solas de noche. Por otra parte, la pausada voz en off de la protagonista, trasplantada del texto original casi letra por letra en repetidos pasajes, hace pensar que el director estaba naturalizando la nouvelle vague en Argentina, idea que la inolvidable música serial de Juan Carlos Paz, uno de los impulsores del dodecafonismo en su país, refuerza en muchas escenas. Es como presenciar la fusión entre las miradas y los métodos de Pabst con los de Godard.

    Para quien no pueda conseguir el libro de Beatriz Guido, acceder a la cinta de Torre Nilsson a través de YouTube resultará sin duda una tentación inaplazable. Ahí se aprecia la buena mano de un director que filmaría posteriormente las novelas más importantes de su esposa, dejando para la posteridad el retrato de una sociedad y una época complejas hasta lo indescifrable. No es un asunto menor que La casa del ángel registre, por ejemplo, la enorme importancia que tuvo para la política, la vida social y la moral de las élites en Argentina la cultura del duelo: en el fantasmal parque de la villa Delcasse, cuya entrada vigilaba un ángel taciturno, guardián silencioso de la noche de los tiempos, se celebraron 384 duelos hasta la muerte de su dueño, en 1941. Uno de tantos tiradores que acudió a la pedana de esgrima de su sala de armas para entrenarse en las artes del florete y de la espada, fue, por cierto, el General Juan Domingo Perón.

  • VERANO 2024

    ZAPATA Y LA REVOLUCION PORTUGUESA

    Bruno Figueroa

    Gran extrapolación de episodios históricos cercanos en planteamientos, aunque con consecuencias disímiles. En ambos Zapata y sus proclamas sobre la tierra y los campesinos fueron emblemáticos y dejaron impronta. [ LEER ]

    ADDIS ABEBA: ENTRE FRAGANCIAS, FELINOS y HIENAS

    Alejandro Estivill

    Describir realidades ajenas o lejanas a nuestros contextos cotidianos requiere de una mirada aguda de quien las vive. Tal es el caso esta instantánea de la capital etíope, donde conviven leopardos y “manadillas carroñeras”. [ LEER ]

    DE LA ACUMULACION DE LIBROS Y ÁCAROS

    Mario Serrano Avelar

    Sobre todas las consecuencias que conlleva el atesoramiento de libros en nuestra vida, predomina lo que nos dice el autor: “tenerlo representa una alegría indescriptible: no es un regalo ni una sorpresa, sino un rencuentro o un destino, pues se dice que cada libro tiene su lector”. [ LEER ]

    DIARIO ARGENTINO: UNA NOVELA DE BELGRANO

    Héctor Orestes Aguilar

    Siempre es gratificante descubrir los móviles de una obra literaria, trátese de un sitio, un objeto o un momento histórico. Aquí se habla de una casa icónica, de una novela que detonó variedad de interpretaciones y de una autora icónica en la literatura universal. [ LEER ]

    DE CUCHILLOS Y PALABRAS EN TRANCE

    Guillermo Gutiérrez Nieto

    La reciente publicación de un libro de Salman Rushdie sobre el ataque que sufrió en 2022 por un fanático religioso es la pauta para discurrir sobre un fenómeno de creciente relevancia en los últimos años. [ LEER ]

    CONVERSACION CON MI MADRE

    Jorge Valdés Díaz-Vélez

    Creación poética. [ LEER ]

    INVIDENCIAS CREATIVAS

    Samuel Máynez Champion

    Aun con una limitación física fundamental, compositores musicales de diversas épocas han logrado composiciones excelsas, tal es el caso del mexicano Alejandro Meza León, rescatado en esta colaboración. [ LEER ]

    MATERNIDADES Y LITERATURA EN MEXICO

    Itzayana Dorantes Martínez

    Ambicioso recorrido por el sentido de la procreación humana en el proceso creativo literario. Coatlicue y Tonantzin so el toque de piedra en este andar de letras que lo mismo refiere Campobello o Mistral, que a Castellanos o Foppa… [ LEER ]

    UN EMBROLLO DIPLOMATICO

    Pedro González Olvera

    Un fenómeno que trasciende fronteras y reposiciona la concepción de soberanía es el asilo, cuya solicitud inevitablemente motiva un careo entre entidades receptora y emisora. Este es un caso-modelo. [ LEER ]

    PASAJES DE PARIS

    Rosa Núñez Pacheco

    Singular narración sobre la visión de un visitante incansable acerca de una ciudad que irremediablemente trastoca. Walter Benjamín y sus pasajes de esta urbe son una fuente literaria siempre viva. [ LEER ]

    ¿ NEGAR UN ABRAZO ?

    Los procesos de reconciliación nacional conllevan altas dosis de tragedia y voluntad para superar agravios. Colombia exhibe una lacerante realidad en este ámbito, aunque de ella emana también un futuro halagüeño. [ LEER ]

    SHERLOCK HOLMES VINTAGE. Vicente F. Torres

    AL LLEGAR AL TUNEL. Daniela Gil

    UNO DE LA PESTE. Leandro Arellano

  • Addis Abeba: entre Fragancias, Felinos y Hienas

    Addis Abeba: entre Fragancias, Felinos y Hienas

    H

    abía una vez, entre los diplomáticos acreditados en Etiopía, un relato de buen talante que recorría bocas y oídos al recordar una aventura con animales feroces, perfumes y paciencia. Cuenta la historia que cuando el rey Menelik II fundó la capital de este país (Addis Abeba o “flor nueva”), decidió buscar siempre un espacio idóneo, con buen clima y exento de alimañas, de serpientes, de malaria y otras enfermedades tropicales. Quiso que su capital quedara ubicado al centro de toda la geografía etíope, como unidad simbólica entre las etnias diversas de su imperio y su magnificencia: algo acorde a su poderío (no sería cualquier cosa que él hubiera sido el vencedor de los italianos invasores en la batalla de Adwa de 1896, con lo que se destruyó la fuerza misma de la doctrina del Destino Manifiesto). Pero más buscó, al establecer su capital, lograr el reconocimiento de las grandes potencias al nivel de sus méritos de fama, ahora fama global.

    Comenzó entonces a ofrecer terrenos; todos ellos, buenos lotes de gran dimensión alineados hacia la parte norte de la ciudad. Magníficos espacios para potencias europeas y americanas. Reino Unido, Bélgica, Rusia, Estados Unidos, Francia, Alemania, España y la propia Italia cuentan hoy con hectáreas de bosques gracias a ese gesto fundacional de quien fuera magnánimo en su victoria; grandes terrenos diplomáticos de diversas dimensiones, pero notables por albergar más de lo que se conoce como una embajada tradicional.

    En el caso francés, el terreno de su embajada no sólo acoge un gran bosque con cancillería de notable dimensión, residencia de embajador, caballerizas, refugio de tortugas y espacio para esparcir aquí y allá diversos edificios para servicios, invitados, trabajadores y demás. Más aún, dio pie a una colonia etíope completa adyacente, conocida como Ferensay (ፈረንሳይ) que cuenta con 40 mil habitantes, mezquita, parque, panadería con exquisiteces, iglesias ortodoxa y católica, y equipo de futbol, entre otras peculiaridades afrancesadas.

    Alemania, otro de los terrenos más notables por sus dimensiones y variedades, no se queda atrás con una bella selva bardeada, notablemente más céntrica que el conglomerado francés. Ahí fue donde, más de 100 años después del fallecimiento de Menelik II, las cámaras de seguridad registraron la presencia de un sonriente leopardo. Esas cámaras, indispensables en este tipo de fortalezas diplomáticas en una ciudad repleta de peligros, exhibían un animal fiero, flaco, hambriento y correoso, pero imponente por igual. La bestia había decidido pasearse principalmente por ahí por el vestíbulo de la zona consular entre los varios jardines y edificios diplomáticos alemanes.

    Los leopardos en Addis Abeba están más presentes de lo que se esperaría en una urbe de cuatro millones de habitantes, conspicua como pocas, con tráfico caótico y desbordado, capital política de África y espacio de un profuso y bullente comercio. Las hienas, siempre en grupo, se escabullen también por las malezas que generan los ríos al atravesar la ciudad, y son visitantes ocasionales durante la noche, aunque no entran a las embajadas porque andan siempre a ras de la planicie. Un leopardo acostumbra trepar árboles, brincar de follaje en follaje ignorante de las bardas, por altas que las construyan, y no tiene empacho en permanecer solitario para ocultarse donde mejor le venga en gana.

    El rumor popular afirma que entre leopardos y hienas se mantiene a raya el crecimiento poblacional de los perros y los gatos callejeros, que por cierto son muchos. Estas dos especies de grandes depredadores son lo alto de una bizarra cadena alimenticia urbana. Más rotundo es el comentario que establece con certeza —yo albergo algunas dudas— que los mendigos y desamparados vagabundos que carecen de techo, duermen con frecuencia en la parte alta de los pasos a desnivel, a centímetros del correr veloz y peligrosísimo de los autos; y escogen semejante “refugio sin refugio” porque ahí no llegan las hienas de noche. En un parque, debajo de un puente o en cualquier callejón oscuro, un hombre podría ser manjar apetecible para semejantes manadillas carroñeras, sobre todo si lo notan débil, enfermo o tullido.

    Cuando le mostraron la imagen, el embajador de Alemania llamó al servicio de cuidado a la vida silvestre de Etiopía temeroso de que el felino bajo su jurisdicción tuviera exceso de hambre y eligiera algún chiquillo, hijo de funcionario o de un peticionario de visa. Tal dependencia pública, complicada por muchas prioridades más y con escaso presupuesto, se hizo de rogar y solicitó los recursos financieros para atender el caso. El Embajador, un tanto sorprendido, se vio obligado a recurrir a sus propios medios. Pronto se halló explicando lo del leopardo a un veterinario, amigo de salvar a esas pobres bestias y poseedor de los pocos rifles en el país con dardo tranquilizador. El problema sería, dijo aquel especialista, atraer y luego capturar un felino sabio y diestro que duerme invisible en la copa de un árbol y se mueve cauteloso y certero apenas en horas selectas de la noche.

    Había una solución: se confeccionó una jaula grande en cuyo centro había que colocar un señuelo. Nada mejor como carnada, decía el especialista, que un gato de tamaño medio y preferentemente de rayas blancas y negras porque eso lo hace vistoso y atractivo. El embajador preguntó por la suerte del pobre gato y se le aseguró que aquella celda estaría diseñada con otra celda interior para que su ocupante, la carnada, no corriera riesgo alguno. ¡Adelante entonces con la búsqueda del gato voluntario para atrapar a la bestia!

    No. Un momento. El ducho veterinario comentó que un gatito rallado no sería suficiente. Se requería de un extra, un olor especial. Y sucede que los leopardos, al menos los de Addis Abeba, son afectos a caer en la atracción seductora e irresistible que les suscita un solo perfume: Obsession de Calvin Klein. La captura no se lograría con CK Be, tampoco Eternity, menos una fragancia externa como Poivre de Caron, Anaïs Anaïs o Jardins de Bagatelle de Guerlain. No, nada de eso. Obsession de Calvin Klein u Obsession de Calvin Klein. Así que… a conseguirlo.

    Esta fragrancia Obsession surgió en los laboratorios de la empresa del diseñador americano Calvin Richard Klein allá por 1985, lo que la convierte ya en un clásico… Pero está lejos del CK-One que ha cumplido 30 años ininterrumpidos en la cúspide. Obsession es un aroma exitoso, pero su presencia ha decaído desde el 2014 hasta nuestros días y ya no es cosa de que esté a la venta en cualquier esquina. Menos se le halla en tierra etíope donde cada importación, del producto que sea, es todo un problema. En los catálogos que circulan entre diplomáticos (apenas hay dos libros accesibles, delgados, deprimentes y repetitivos), no aparece el Obsession; y el embajador alemán, fiel a su disciplina para seguir las instrucciones del especialista, se resignó a enviar el más extraño de los comunicados que hubiera lanzado como jefe de la misión alemana en la capital diplomática de África hacia la reducida comunidad germánica de la ciudad. ¿Alguien tendrá por casualidad una botella del perfume o del agua de colonia de Obsession de Calvin Klein? Es muy necesaria, importante. Se trata de una causa humanitaria, ecológica, orientada a la preservación de la vida animal. A alguien, hombre o bestia, uno u otro, se le estaría salvando la vida con la generosa aportación de una botellita de Obsession de Calvin Klein.

    Una dama entre las aludidas resultó la feliz poseedora de una de las últimas botellas en Addis y la ofreció gustosa. Era tiempo de bañar sutilmente al gato-carnada, evitando igualmente remojar al cazador quien se mantenía alejado de la operación y que se colocaría cuidadosamente con el ángulo adecuado para apuntar su rifle y el dardo tranquilizador. Él no debía portar aroma de perfume que lo pusiera en peligro directo ante un leopardo atraído, obsesionado y pasional.

    Se armó la trampa y el gato oloroso, carnada del momento, comenzó a maullar.

    La noche llegó. El maullido cubría irredento el ambiente. El leopardo no se presentó. Pasó una segunda noche de maullidos, de olor, de pelambre perfumada. No hubo movimiento. Tres, cuatro noches…, y el leopardo, que pudo ser visto en alguna que otra cámara confirmando que aun pululaba por ahí, no aparecía en el ángulo esperado.

    Cuando el hábil cazador, maestro en el uso de Obsession de Calvin Klein, se preguntaba si convendría cambiar la fragancia, y el embajador se manifestaba igual ansioso que preocupado, se optó por la paciencia. Llegó la noche número cinco y la seis, y algunos especulan que el veterinario especialista en fragancias quizá resolvió ir a la jaula y acariciar al gato hasta impregnar sus manos del inconfundible olor. Nadie sabrá de cierto si fue la fragancia o la condescendencia sabia del felino, pero en la noche número siete, el leopardo apareció como la misma Esfinge de Guiza o como las pausas ensayadas que tenía el tigre de Bengala de La vida de Pi. Se mostró fuera de toda ruta, paciente y enamorado para recostarse frente al cazador en un escampado distante de la jaula que se había preparado para su captura.

    El dardo que se ensartó en su muslo fue certero y efectivo. El leopardo durmió apacible mientras lo cargaban a una camioneta, lo llevaban a kilómetros de la ciudad y le colocaban un collarín con GPS de alto precio que no le estorbaría, pero que habría de transmitir en tiempo real su localización. El veterinario podría determinar, con suficiente eficacia, lo que se conoce como su “reincorporación a la vida silvestre”; algo que se escucha paradójico cuando los leopardos y las hienas visitan de vez en cuando la propia vida silvestre de Addis Abeba.

    Tal reincorporación tomó cuatro meses. Algo que se determina por la forma en que el animal salvaje retoma rutas regulares, establece territorios presumiblemente propios y velocidades de traslado más equilibradas. El leopardo terminó por reencontrarse con Addis Abeba con la ventaja de que ahora, si saltara a un patio diplomático, a un parque, a una iglesia, sería fácil alertar de su presencia y volver a optar por Obsession de Calvin Klein.

    En toda la región de Addis Abeba, área urbana y rural, se calcula una población de 50 leopardos, no muchos, pero lejos de la extinción. Al momento de escribir estas líneas, el Embajador de Francia ante Etiopía, porta en su celular la foto reciente, una semana de antigüedad, de un enorme leopardo que ha tenido a bien mostrarse frente a las cámaras de seguridad de uno de los senderos de su terreno protegido por los preceptos de la Convención de Viena. El embajador francés nota con precisión que este hermoso ejemplar es más grande que el leopardo alemán. No porta collarín alguno, deambula un tanto enojado o confundido y, quizá, no anda en busca de un aroma que no sea otro que la mismísima edición especial y de colección, esa que se vende en botella roja, de Chanel No 5, cuyo exorbitante precio deberá solventar la recaudación fiscal y autorizada de la Republique.

  • Conversación con mi Madre

    Conversación con mi Madre

    Nos encontramos bien, estables

    sobre los huesos del cansancio.

    Tu padre sale cada día

    a jugar ajedrez, y pierde

    más vista y habla menos. Yo

    ya hice la paz con la insulina.

    Sus ochenta veranos tratan

    de parecer un poco alegres.

    La oigo a nueve mil kilómetros,

    muy cerca y distante. Su voz

    bruñe los techos esmeralda

    de las mezquitas. Han llamado

    a la oración. La tarde agrieta

    los minaretes de Rabat.

    La imagino en los escalones

    rojos de la entrada, esperando

    a que mi hermano y yo lleguemos

    del colegio para abrazarnos.

    La veo zurcir las rodillas

    rotas de nuestros pantalones,

    la miro hermosa al ir de fiesta

    llenando el aire de perfume,

    sus “vitaminas para el alma”.

    Hace calor, dice, Torreón

    todo es un horno. Duermo poco

    y me levanto con la débil

    luz del alba hacia este dolor

    con marcapasos. Mis amigas

    se han marchitado y quedan pocas.

    Son muchos años, sólo vivo

    para aguardar no sé qué. Desde

    un túnel de arena y de sombras

    pregunta luego por mis hijos,

    por su salud y sus trabajos;

    después lamenta no haber visto

    cómo los dos se hicieron jóvenes

    y fuertes. Contiene el sollozo

    al preguntarme por mi vida,

    por mi visita postergada,

    si estoy comiendo bien, si duermo

    las ocho horas o persisto

    en desvelarme con un libro.

    Sube la luna y se alza el chergüi

    reseco del Sáhara, escucho

    su respirar del otro lado;

    sobre mi corazón, le digo:

    estamos bien los dos, estables.

    Pienso en su próxima pregunta

    pendiente del hilo. Y me callo.

  • De la Acumulación de Libros  y Ácaros

    De la Acumulación de Libros y Ácaros

    Uno

    Como cualquier lector, tengo diversos problemas con mis libros, pero el mayor es que vivo en una casa pequeña. Todo intento por formar una biblioteca se topa con el llamamiento a no acumular. “Es una necedad, me recuerda mi familia, ahogar el poco espacio que tenemos atestándolo de libros, así que no lo hagas”.

    Aunque eso pareciera irrefutable, todo lector que se precie de serlo tiene un número indeterminado de libros que a la primera oportunidad intenta obtener (de hecho los obtiene al costo que sea) y los pasa a las estanterías y huecos subrepticiamente, como si fuera poca cosa faltar a la razón.

    Mi querido profesor Héctor Campero Villalpando, que en 2019 dejó este lúgubre planeta, me confió hace mucho las modificaciones que hizo para que sus estantes fueran  corredizos, fórmula que le permitió duplicar la capacidad de su “breve biblioteca”, de la que decía entre sorbo y sorbo de su infaltable café: “tiene como siete”. Yo le replicaba inocente “¿setecientos?”, y el imperturbable maestro Campero, a quien mucho quise y admiré, me respondía con su sonrisa más socarrona. “Siete mil, Serrano”. Como si fuera cualquier cosa. “Fíjese -continuaba sus confidencias- que alguna vez me llevé a un grupo de archivistas para que me ayudaran a clasificarla”.

    En mi caso, puesto que disto mucho de ser excéntrico aristócrata, reputado académico o funcionario público áureo, mis libros tienen que ocupar cualquier territorio mostrenco de las recias vigilancias que le impone mi esposa: en las esquinas, encima de las mesas, en los closets, cerca de la cocina, fungiendo como cabecera y mesa de noche, rayando el último centímetro de pared, invadiendo el cuarto de mi hijo están los libros que poseo.

    Dos

    Hay una terrible autocomplacencia del lector que se vuelve de hecho pleno egoísmo, cuando habla de “sus libros”. Si abriéramos los ojos veríamos que el mundo de allá afuera está menos dispuesto a tolerar exquisiteces y robos de espacio. Para una persona que no acostumbra a leer, tener libros en abundancia es grosero, absurdo e incluso tonto. ¿Cómo disuadirlos si además, buena parte de esos libros seguramente nunca se van a leer? ¿Cómo comprender que existe un gusto simple y llano por tener El Libro? Roberto Calasso decía que lo esencial es comprar libros que no vayan a ser leídos enseguida, sino que debe llegar su momento, dos, diez, cuarenta años después, cuando ya sería muy difícil hallar el espécimen en la calle, pero por fortuna sí en “un estante poco frecuentado de nuestra propia biblioteca”. Como cita citable está perfecto, pero quien sabe si no antes de que pasen esos cuarenta años yo he sido arrojado a un rincón poco frecuentado de mi familia.

    Tres

    Tener un libro es una especie de necesidad y gozo que se unen de manera contundente: una es parte de la otra. Cuando adquiero un libro siento una alegría que no es fácil describir. No es un regalo ni una sorpresa, sino un rencuentro o un destino, pues se dice que cada libro tiene su lector y entonces me gusta asumirme como tal, enfrentando el reto de entrarle, de conocerlo o de reconocer que lo que se dice de él es cierto.

    Siguiendo esa idea he comprado muchos libros (y otros los he tomado “prestados” para siempre) y sin embargo sé que no tengo ninguno, porque seguirán apareciendo muchos más que inviten a ser descubiertos; libros que no conozco, acaso que no existen aún pero que ya son destellos de luz en la oscuridad. En realidad, ¿qué nueva cosa podría decir al respecto? Al igual que con la tecnología, la apropiación de las novedades genera una terrible ansiedad. Revisar las novedades editoriales lo mismo que ir a una feria de libro es un estoico ejercicio de soportar el desfile de objetos que nunca podrás tener. De ahí que las plataformas para descargar libros en formato digital resulten un escape malsano, casi culposo, donde te pones a bajar cientos y cientos de títulos que seguramente nunca has de leer y peor aún, que pese a tenerlos en la computadora, anhelas de todas maneras tener en físico y, suponiendo que lo último sucediera, tampoco es seguro que los leerías de inmediato.

    “Leer es un placer, tanto como tomar chocolate”, escribió el poeta Enrique Villada, pero lo que no describió fueron las formas perversas para hacerse de ese instante placentero de obtener el libro y tenerlo en tus manos. Hace tiempo pensaba que esa actitud era típicamente compulsiva, pero luego fui entendiendo que es más una relación cercana a la urgencia y la serotonina en grandes dosis. El lector puede parecer compulsivo para el no lector, pero para sí mismo es un estilo de vida, una justificación personal, una educación sentimental. Si hay oficio de lector, éste requiere forzosamente su liturgia para iniciados y sus ritos permanentes para ir donde está el libro y hacérselo.

    En ese sentido no es compulsivo ir a una librería o buscarlos en tianguis, puestos de periódicos, en la calle o en librerías de viejo. En sí mismo, encontrar El Libro es una experiencia vital, algo insustituible. Hace años por ejemplo, en un tianguis encontré la primera edición de Los hombres del alba de Efraín Huerta autografiado y con correcciones autógrafas del propio poeta. El vendedor hizo un gesto de descanso por haberse desecho de un peso. Una carga menos para cuando tuviera que levantar el puesto. Total, ¿es solo un libro, no?

    Cuatro

    Los lectores no vamos de un libro a otro, sino que terminamos leyendo un diálogo que no acaba en la última página, pues como se sabe, un libro extiende su sombra sobre otros. De las infinitas tipologías de lector, siempre seguirá siendo ejemplar la de Borges y su libro infinito cuya lectura poseía la virtud no sólo de enloquecer sino de transformar la realidad del que leía sus páginas. Por supuesto que eso en sí mismo parece exagerado. Clarice Lispector aseguraba deber su tono a que escribía con la máquina en sus rodillas para mejor vigilar a sus hijos. Algunos a veces solo tenemos oportunidad lectora en el autobús o en lugares malolientes. Se me viene a la mente una viñeta de Mafalda para no delatarme del todo. La niña sabihonda apunta con su dedo flamígero: ¡Hey tú! Grandulón ¡¿con qué leyendo historietas ahí eh!?

    En realidad, hay muchas anécdotas sobre la lectura. Ricardo Piglia lo advierte casi al inicio de El último lector, “rastrear el modo en que está representada la figura del lector en la literatura supone trabajar con casos específicos, historias particulares que cristalizan redes y mundos posibles”. Cada lector podría narrar su propia experiencia y salvo rarísimas excepciones pocos atinarían los mismos ejemplos para escribir sobre el gusto de leer. En todo caso, cada escritura sobre la lectura estaría remitiendo de nuevo a la lectura, y se conformaría ad infinitum una máquina infernal auto definitoria de la literatura misma. Leo algo que me dice por que me gusta leer. Hasta uno mismo debe aceptar que hay mucha pose y ridiculez en ello.

    Cinco

    Quiero concluir con un lugar común de los libros: ¿qué pasa cuando leemos algo que nos resulta tan familiar que terminamos por pensar que es nuestra propia historia?

    Así me sucedió hace poco con el Relato de habitación y remodelación de la colombiana Andrea Cote, una postal literaria de la ciudad de Bogotá en tanto biblioteca en naufragio.

    Les comparto: una pareja de ancianos, Raúl y Sara, viven en una casa pequeña que se ha convertido en la casa de los libros por la enorme cantidad de éstos que Raúl, profesor universitario retirado, fue acumulando a lo largo de los años “con la ilusión de leerlos y que siguió haciéndolo con entusiasmo enciclopédico hasta que sobrevino el acto de coleccionismo y, finalmente, el acto de locura”. La historia teje el recuerdo, el cariño al barrio, a la ciudad y el amor de pareja alrededor de un par de jubilados viviendo en medio de una montaña de libros; hasta que vuelven a tomar protagonismo y son denunciados como artefactos de locura: Sara, que siempre está reclamando a su marido el comprar libros y libros comienza un buen día a leer numerología, cábalas y experimentos esotéricos para hablar con Quevedo vía médiums hasta que logra confundir la realidad con la fantasía.

    Mientras lo leía iba riéndome. Primero quedito y luego a carcajadas, porque en el tránsito de esa lectura supe que Mario y no Raúl, estaba dentro de la “teoría de los Ácaros” que Sara elaboró puntillosamente para explicar las contingencias del humor y de la espiritualidad del que vive rodeado de libros:

    Su teoría era que el polvo de ellos, que se sabe especialmente favorable para el cultivo de Ácaros, tenía con el tiempo un efecto pulmonar letal… [aunque] después de un exagerado contacto con los Ácaros, privilegio de los lectores, el efecto del insecto ya no es letal, pero es irremediable. Consiste en desviaciones del comportamiento tales como la melancolía y la inconformidad.

    Cote remata la frase diciendo que eso es asunto “normalmente asociados con artistas e intelectuales” aunque yo sé por experiencia y por lectura, que eso es asunto simple y sencillamente del comprador de libros.

  • Maternidades y Literatura en México

    Maternidades y Literatura en México

    1. Semillas de vida

    La maternidad es el fenómeno que garantiza la supervivencia y permanencia del ser humano; hecho que se prolonga con las labores de cuidado por una cantidad variable de años. Visto desde diferentes crisoles, la maternidad ha sido estudiada, determinada, definida y cuestionada desde diferentes disciplinas: la biología, la medicina, sociología, derecho, política, economía y la cultura. Se le han atribuido responsabilidades, estereotipos, categorías y roles; todos los cuales permean la vida de las mujeres en todas las épocas, todas las geografías y todas las culturas.

    Hoy en día hablamos de maternidades, con sus distintos retos, contextos e individualidades, con la esperanza de romper ese gran molde que busca englobar todas las experiencias en un único modelo patriarcal. Sin embargo, el dilema y las condiciones de estas maternidades es algo que nos permea a todas las mujeres y personas gestantes.

    Madres por elección o porque no pudieron tenerla, todas se enfrentan constantemente al escrutinio social del cumplimiento que lo que se considera sus obligaciones y responsabilidades (rara vez sus derechos); mientras que las que no lo son, tampoco se libran de la condena, cuestionamiento y presión social: ¿ cómo justificar la existencia de una mujer si no es madre, cuando la humanidad se ha forjado con la convicción de que la maternidad es la plenitud del ser femenino, no es su mutilación[1] ?

    Maternidad
    1. Nombre femenino. Estado o cualidad de madre.
    Diccionario de la Real Academia Española.
    2. Hecho jurídico relacionado con la reproducción del ser humano, del cual surgen derechos y obligaciones. Diccionario panhispánico del español jurídico

    2. Letras grávidas

    En el ámbito literario, la figura de la maternidad ha reforzado esta visión determinista, o bien, principalmente desde inicios del siglo XX, para cuestionarla y rebatirla. Abordar la maternidad en la literatura mexicana implica adentrarse en un amplio universo de representaciones, símbolos y realidades que han evolucionado a lo largo del tiempo.

    En la literatura mexicana prehispánica, encontramos representaciones de la maternidad que reflejan la importancia de la fertilidad y la conexión con la tierra. En los mitos y leyendas, las diosas como Coatlicue y Tonantzin personifican la maternidad y la fecundidad, simbolizando el ciclo de la vida y la muerte. Estas figuras maternales se entrelazan con la identidad y la cosmovisión de las culturas indígenas, transmitiendo la idea de que la maternidad es un principio sagrado y una fuerza vital.

    Con la conquista española y la colonización, la visión de la maternidad se vio influenciada por la religión católica y las normas impuestas por la sociedad patriarcal. La Virgen de Guadalupe se convirtió en un símbolo central de la maternidad, representando la virtud, la abnegación y la devoción. A través de la literatura colonial, se exaltaba el papel de la madre como protectora y educadora de sus hijos, reforzando los ideales de la maternidad sacrificial y abnegada.

    En el siglo XIX, con el surgimiento del México independiente y su subsecuente literatura nacionalista, la maternidad adquirió un nuevo significado en la literatura mexicana. Autores como Ignacio Manuel Altamirano exploraron la maternidad en el contexto de la construcción de la identidad nacional en una sociedad dominada por hombres.

    3. Tiempo renovado

    La entrada del siglo XX y el estallido de la revolución mexicana implicó el recrudecimiento de la violencia en todo el país, colocando en una situación de mayor vulnerabilidad a los sectores de los que no habla la historia oficial: las mujeres y las infancias. La escritora y bailarina Nellie Campobello vivió su infancia en el convulso ambiente de Parral, Chihuahua durante los años más cruentos de la revolución; esos recuerdos y vivencias son los que nutrieron su obra Cartucho. Relatos de la lucha del norte de México, publicado en 1931.

    En esta obra, una niña pequeña narra diferentes relatos sobre la violencia de la revolución y cómo esta afectó el ámbito doméstico; asimismo, en 1937 publicó un segundo libro de relatos titulado Las manos de mamá. En ambas obras, el papel protector de la madre es un tema transversal. “En esta obra, se liga la maternidad con la naturaleza: la que todo lo brinda, la que nace y renace para ver crecer a sus hijos. Las manos de mamá (1937) es la carta de amor que escribe Nellie a su difunta madre. Muchos de los relatos de Las manos de mamá se sitúan en el periodo más violento de la revolución. Contrario a Cartucho, la narradora es más fácil de identificar: es la mujer que valora lo mucho o poco que hizo su madre no sólo por ella, sino por todos sus hermanos.”[2]

    Tras el episodio de la lucha armada revolucionaria vino la etapa de la reconstrucción nacional, en el marco de la recién promulgada Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en 1917, la institucionalización de las luchas y causas sociales mediante la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR, ahora el Partido Revolucionario Institucional – PRI) y el desarrollo del sindicalismo. En el ámbito educativo, se buscaba combatir en analfabetismo, generar los perfiles técnicos que el desarrollo del país requería y la difusión de la buena familia mexicana. En estos esfuerzos, la educación para las mujeres se vislumbró como una condición necesaria para lograrlo.

    Sin embargo; “Las acciones del clero, del Estado y de los particulares para educar a las mujeres, poseían una inspiración común: prepararlas no para reivindicar al olvidado sexo femenino en sí mismo, sino para elevar la calidad de vida de los que dependían de sus cuidados: ‘[…] la mujer del tipo general no tiene nada más importante que aprender que aquellos conocimientos que la hagan una buena madre y una buena ama de su hogar… Afortunadamente para la mujer mexicana, ni la enseñanza oficial ni la privada la educan para hombre. No se la impide, sin embargo, que siga carreras profesionales; pero los casos aislados de las señoritas Montoya y Régules como médicas, de la señora Sandoval como abogada, y acaso el de alguna otra, prueban que no está en la idiosincrasia de las hijas de México la propensión a masculinizarse. […] esta perspectiva regeneracionista se limitará, inicialmente, a una mayor adecuación a los nuevos tiempos: una mujer más instruida que sirva mejor al hombre y a sus hijos.’”[3]

    Para el año de 1924, la poeta y educadora chilena Gabriela Mistral, que tanto hizo por el desarrollo de una educación más inclusiva en América Latina, publicaba en México una compilación completa sobre lo que consideraba lecturas esenciales para la educación y el desarrollo de la mujer, la cual no dejaba de lado la maternidad como el hilo conductor que le da sentido a la existencia femenina y un paralelismo con la naturaleza: “No había visto antes [de la maternidad] la verdadera imagen de la Tierra. La Tierra tiene la actitud de una mujer con un hijo en los brazos, con sus criaturas (seres y frutos) en los anchos brazos. Voy conociendo el sentido maternal de todo. La montaña que me mira también es madre, y por las tardes la neblina juega como un niño en sus hombros y sus rodillas…”[4]

    4. Representaciones maternas

    Con este contexto socio-educativo y cultural, el que las mujeres pudieran acceder al ámbito literario en las mismas condiciones que sus pares masculinos era complejo. No obstante, el siglo XX fue testigo de una diversificación de las representaciones de la maternidad en la literatura mexicana. La literatura de autoras como Rosario Castellanos, Olivia Zúñiga, Amparo Dávila, Elena Poniatowska y Laura Esquivel, desafió las concepciones tradicionales de la maternidad y exploró temas como el aborto, la sexualidad y la maternidad fuera del matrimonio. En obras como Hasta no verte Jesús mío y Como agua para chocolate, se cuestiona el ideal de la maternidad como destino inevitable de las mujeres y se resalta la importancia de la autonomía y el empoderamiento femenino.

    En 1972, Rosario Castellanos escribe en Se habla de Gabriel:

    Como todos los huéspedes mi hijo me estorbaba

    ocupando un lugar que era mi lugar,

    existiendo a deshora,

    haciéndome partir en dos cada bocado.

    Fea, enferma, aburrida,

    lo sentía crecer a mis expensas,

    robarle su color a mi sangre, añadir

    un peso y un volumen clandestinos

    a mi modo de estar sobre la tierra.

    Su cuerpo me pidió nacer, cederle el paso,

    darle un sitio en el mundo,

    la provisión de tiempo necesaria a su historia.

    Consentí. Y por la herida en que partió, por esa

    hemorragia de su desprendimiento

    se fue también lo último que tuve

    de soledad, de yo mirando tras de un vidrio.

    Quedé abierta, ofrecida

    a las visitaciones, al viento, a la presencia.[5]

    En este poema -y otros- Rosario da voz a todas las vicisitudes, sentimientos de despojo, de cansancio y desconcierto que conllevan el embarazo y el parto, sus consecuencias físicas y emocionales para las mujeres, utilizando una descripción tácita y dolorosa de lo que ocurre durante el mismo.

    Por su parte, Alaíde Foppa también nos presenta esa visión no idealizada y más bien realista de la maternidad, en la que se le exige a la madre, y en efecto ocurre, que ella deje de existir como ser individual, con proyectos de vida, aspiraciones y sueños; deja de pertenecerse para entregarse en cuerpo y alma a las y los hijos que ha traído al mundo:

    Cinco hijos tengo: cinco,

    como los dedos de mi mano,

    como mis cinco sentidos,

    como las cinco llagas.

    Son míos:

    cada día

    soy más de ellos,

    y ellos,

    menos míos.

    Por la secreta vía de la sangre,

    algo de mi apariencia se llevaron. […]

    Cinco hijos tengo,

    cinco caminos abiertos,

    cinco juventudes,

    cinco florecimientos.

    Y aunque lleve el dolor

    de cinco heridas

    y la amenaza

    de cinco muertes,

    crece mi vida

    todos los días.[6]

    En el género narrativo, Amparo Dávila nos ofrece El último verano, el cual es uno de los cuentos más completos y críticos de esta autora con respecto a la problemática que significa para la mujer el embarazo no deseado, y cómo sus consecuencias son totalmente desproporcionadas con respecto a los hombres. Dávila presenta la enorme carga de la maternidad para las mujeres, cómo el envejecimiento significa para ellas la pérdida de su valor; así como de la contrariedad e impacto del aborto.

    En este relato, la narradora es una mujer de 45 años que, con pretexto de estar viendo su retrato de cuando tenía 18 años, lamenta estar ya en esa edad en la que “no es posible sentirse contenta y animosa cuando de sobra se sabe que una no es ya una mujer sino una sombra, una sombra que se irá desvaneciendo lentamente…”[7]. Sin embargo, recibe la noticia de que está embarazada, situación que ella ya no quiere padecer de nuevo: “Porque, claro, era bien pesado después de siete años volver a tener otro niño, cuando ya se han tenido seis más y una ya no tiene veinte años, y no cuenta con quién le ayude para nada y tiene que hacerlo todo en casa y arreglárselas con poco dinero, y con todo subiendo día a día.”[8] Si bien ella no aborta intencionalmente, el relato da a entender que su inconformidad y frustración la hacen llevar la fatiga de su cuerpo al límite, provocando un aborto natural.

    5. Nuevas aproximaciones maternales

    En la literatura contemporánea, autoras como Guadalupe Nettel y Valeria Luiselli han explorado la maternidad desde perspectivas más intimistas y personales, abordando temas como la infertilidad, la crianza y la relación madre-hijo. A través de narrativas fragmentadas y experimentales, estas obras reflejan la complejidad de la experiencia materna en un mundo cada vez más globalizado y diverso que, sin embargo, sigue exigiendo la misma devoción a las mujeres hacia su descendencia.

    En La hija única, Guadalupe Nettel nos habla de maternidades y de cómo la afrontan tres mujeres distintas, porque, ni destino ineludible ni buscado por todas las mujeres, la maternidad es un proceso que cada mujer afronta desde sus propios medios, contexto, deseos y recursos. Nettel lo tiene claro y nos ayuda a visualizar en su novela que “maternar” es un proceso lleno de incertidumbre, dudas, angustias, dilemas y conflictos, lo que permite cuestionar el mito y la “romantización” que tiene la maternidad y las madres en nuestra sociedad.

    Es innegable que la figura materna es fundamental en la construcción de nuestra identidad al hilvanar nuestras historias de vida. Pero también lo es el padre. Por eso, Alma Delia Murillo exhibe que casi la mitad de las y los mexicanos son hijos de un tal Pedro Páramo, porque vivimos en un país donde los padres abortan masivamente al abandonar los hogares: “bien visto, al menos en este país, son los hombres quienes abortan masivamente; son los hombres quienes abortan de facto a sus hijos, legiones de padres renuncian a millones de hijos y no tuvieron que promover ninguna ley ni arriesgar el cuerpo en una clínica insalubre, nada.”[9]

    La cabeza de mi padre es la historia de vida de la escritora y de muchas hijas de madres autónomas, es decir, aquellas madres que crían a sus hijas e hijos, por decisión o circunstancia, sin una pareja. Es la narración de esa búsqueda que decidió hacer de su padre después de 40 años, para ponerle un rostro, para enfrentar el enojo de años, de preferir decir que su padre había muerto porque era menos doloroso que decir que fueron abandonados.

    6. Procreación enraizada

    En conclusión, desde las culturas prehispánicas hasta la actualidad, la maternidad ha sido un tema recurrente que refleja no solo la experiencia individual de las mujeres, sino también las dinámicas sociales, políticas y culturales de México. A través de diversas obras literarias, se han explorado las alegrías, los desafíos, los sacrificios y las contradicciones asociadas con la maternidad.

    La maternidad liga a mujeres inexorablemente a lo natural, que se traduce en lo social, lo legal y cultural en la limitación a lo doméstico y lo privado. Desde las representaciones prehispánicas hasta las narrativas contemporáneas, la maternidad sigue siendo un tema fundamental que invita a la reflexión sobre la identidad, el género y la condición humana en México.

    La literatura ha sido a la vez reflejo y promotor de esta categorización histórica; pero gracias a las últimas décadas y a la desafiante obra de muchas mujeres, confío en que esta literatura se convierta en el instrumento de su concientización y liberación; para maternidades más humanas, plenas y desmitificadas.


    Notas-.

    [1] Antígona, “Maternidad”, La Nación, México DF, 27 de septiembre de 1953, núm. 624, p. 18

    [2] Kathia Jiménez Alegría, “Nellie como puente entre la literatura, la historia y la post-revolución”, Indómitas: curso de escritoras mexicanas, Plataforma MéxicoX, SEP-FCE, 2023. p. 15. Disponible en: https://drive.google.com/drive/folders/1ygrBOmI6yRuQZ6xRu99O3laA7cOa5VYZ

    [3] Ballarín en López Pérez,  Oresta, “Las mujeres y la conquista de espacios en el sistema educativo”, Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, México, Vol. XXVII, No. 3, p. 79

    [4] Gabriela Mistral, “Poema de la Madre”, Lecturas para mujeres destinadas a la enseñanza del lenguaje, México, 1924, p. 71

    [5] Rosario Castellanos, “Se dice de Gabriel”, Obras, II. Poesía, teatro y ensayo, FCE; México, 1998, pp. 189-190

    [6] Alaíde Foppa, “Mis hijos”, Alaíde Foppa, Analecta Literaria. Letras, ideas, artes y ciencias, s.f., disponible en: https://actaliteraria.blogspot.com/2013/04/alaide-foppa.html

    [7] Amparo Dávila, Cuentos reunidos, Col. Letras Mexicanas, México, 2009, p. 205

    [8] Ibíd., p. 206

    [9] Alma Delia Murillo, La cabeza de mi padre, Alfaguara, México, 2022, pp. 62.63


    Referencias-.

    • Antígona, “Maternidad”, La Nación, México DF, 27 de septiembre de 1953, núm. 624.
    • Castellanos, Rosario, “Se dice de Gabriel”, Obras, II. Poesía, teatro y ensayo, FCE; México, 1998, pp. 189-190.
    • Dávila, Amparo, “El último verano”, Cuentos reunidos, Col. Letras Mexicanas, México, 2009, pp. 201-208
    • Diccionario de la Real Academia Española, Maternidad, consultado en: https://dle.rae.es/maternidad
    • Diccionario panhispánico del español jurídico, Maternidad, consultado en: https://dpej.rae.es/lema/maternidad
    • Dorantes Martínez, Itzayana, “Amparo Dávila: claves de lo siniestro”, Cambiavías. Literatura y otras letras, núm. 26, invierno 2022. Disponible en: https://cambiavias.mx/2022/09/inventario/amparo-davila-claves-de-lo-siniestro/4737/
    • Dorantes Martínez, Itzayana, “Mujeres Escritoras: lectura y creación”, Cambiavías. Literatura y otras letras, núm. 30, otoño 2023. Disponible en: https://cambiavias.mx/2023/09/cambiavias/mujeres-escritoras-lectura-y-creacion/5567/
    • Foppa, Alaíde, “Mis hijos”, Alaíde Foppa, Analecta Literaria. Letras, ideas, artes y ciencias, s.f., disponible en: https://actaliteraria.blogspot.com/2013/04/alaide-foppa.html
    • Jiménez Alegría, Kathia, “Nellie como puente entre la literatura, la historia y la post-revolución”, Indómitas: curso de escritoras mexicanas, Plataforma MéxicoX, SEP-FCE, 2023, 22 pp. Disponible en: https://drive.google.com/drive/folders/1ygrBOmI6yRuQZ6xRu99O3laA7cOa5VYZ
    • López Pérez,  Oresta, “Las mujeres y la conquista de espacios en el sistema educativo”, Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, México, Vol. XXVII, No. 3, pp. 73-93
    • Mistral, Gabriela, “Poema de la Madre”, Lecturas para mujeres destinadas a la enseñanza del lenguaje, México, 1924, pp. 71 y 72
    • Murillo, Alma Delia, La cabeza de mi padre, Alfaguara, México, 2022.
    • Nettel, Guadalupe, La hija única, Anagrama, México, 2020.
    • Zúñiga, Olivia, Retrato de una niña triste, ETC, México, 1972, 88 pp.
  • Un Embrollo diplomático

    Un Embrollo diplomático

    El 17 de diciembre de 2023 el ex vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, llegó a la Embajada de México con el propósito de solicitar su ingreso a fin de que se le salvaguardara pues tenía, dijo, temor por su seguridad y libertad personal. El exfuncionario había sido condenado en diciembre de 2017 a seis años de cárcel por la trama de corrupción de la firma brasileña Odebrecht. En 2022, obtuvo su libertad condicional y la Fiscalía tenía una nueva acusación de peculado en su contra, motivo por el que era buscado por la policía. En la fecha mencionada a Jorge Glas se le recibió en la sede diplomática, en calidad de “huésped”, pues según un comunicado del gobierno mexicano, no había solicitado asilo formalmente.

    La situación se tensó de inmediato en la relación bilateral, pues al gobierno ecuatoriano no le pareció correcta la actitud de su semejante mexicano, hasta que el 3 de abril, en una de sus conferencias de prensa diarias, el presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió en términos negativos a las elecciones en Ecuador, en donde había sido electo como primer mandatario Daniel Noboa. AMLO puso en duda, nada más y nada menos, la legitimidad del proceso electoral e insinuó que había habido “mano negra” en el proceso.

    La reacción de Ecuador fue muy rápida con la declaración de “persona no grata” a la Embajadora mexicana, Raquel Serur, a quien se le dieron tres días para abandonar el país (por cierto es la tercera vez que se declara persona no grata un/una representante diplomática mexicana en el presente sexenio). Hasta ahí todo parecía dentro de los cauces del Derecho Internacional, pues la Convención Internacional de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, en su artículo 9º, establece que los Estados parte puedan declarar a cualquier miembro de una misión diplomática con esa calidad, sin tener que dar algún tipo de explicación. En este caso, los motivos de la decisión eran bastante claros, tal vez exagerados, pero correctos en el marco de la citada Convención.

    Hasta ahí la corrección. El problema es que  no solo fue esto pues la sede de la Embajada se vio rodeada de una fuerza policial desmesurada y no acostumbrada en un escenario normal. La contra respuesta mexicana fue anunciar la decisión gubernamental de concederle asilo al ex vicepresidente Glas, y la instrucción del mandatario mexicano de advertir a organismos internacionales que el derecho de asilo debía respetarse, lo mismo que la soberanía, contenida en la sede Embajada. De paso calificó de “facho” al gobierno de Noboa. Todo esto fue por la mañana del 5 de abril pasado.

    La tensión se fue agravando y en horas de la noche de esa nueva fecha, la policía ecuatoriana ingresó con lujo de violencia a la Embajada para sacar por la fuerza a Jorge Glas, maltratando, incluso físicamente, a los integrantes de la misión mexicana, principalmente al segundo de abordo.

    Con esta acción, Ecuador violó de varias maneras la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, en sus artículos que se refieren a la inviolabilidad de los locales en que se encuentra la misión (art. 22): “Los locales de la misión son inviolables. Los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin consentimiento del jefe de la misión. 2. El Estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad. 3. Los locales de la misión, su mobiliario y demás bienes situados en ellos, así como los medios de transporte de la misión, no podrán ser objeto de ningún registro, requisa, embargo o medida de ejecución”. El artículo 29, adicionalmente,  concede también inmunidad a las personas que ejercen una función diplomática: “El Estado receptor le tratará (al agente diplomático) con el debido respeto y adoptará todas las medidas adecuadas para impedir cualquier atentado contra su persona, su libertad o su dignidad.”

    Es obvio que Ecuador faltó a su deber respecto de sus obligaciones ante el derecho internacional, por más que alegue que lo hizo porque no podía permitir que México violara su soberanía al concederle asilo a un “delincuente”. Violó la sede de la Embajada y rompió la inmunidad de los diplomáticos mexicanos.

    Cabe señalar que la inmunidad diplomática no es una concesión a la persona en sí misma, sino que se otorga como representante de un Estado en otro para que esté en posibilidad de cumplir con su encomienda, o sea la representación física del propio Estado. Debido a ello, si no se respeta esta inmunidad en realidad se está agrediendo al Estado que envía, como se le conoce en el lenguaje diplomático.

    Por lo tanto, la reacción mexicana de ruptura inmediata de relaciones diplomáticas con Ecuador, no podía ser de otra manera. La irrupción violenta de un gobierno en la sede diplomática de otro país implica una respuesta de esta naturaleza, así como la condena de la acción por parte de la comunidad internacional, que protestó ampliamente ante la conducta ecuatoriana pues a nadie conviene la ruptura del orden diplomático, que permite la convivencia pacífica entre las naciones. Los miembros de la OEA casi de forma unánime y la CELAC condenaron las acciones ecuatorianas, lo mismo que otros países en el mundo entero.

    En este punto México tomo la decisión de acudir ante la Corte Internacional de Justicia para demandar la condena de Ecuador por la ruptura de la reglas de la convivencia pacífica internacional y  pedir que se le excluya de la Organización de Naciones Unidas “en tanto no se emita una disculpa pública, reconociendo las violaciones a los principios y normas fundamentales del derecho internacional”. Agregó a su demanda que la CIJ  estableciera medidas cautelares  para Ecuador respetara y protegiera a su personal, bienes y establecimientos diplomáticos de nuestro país.

    Hay varios antecedentes sobre el tema. Uno se refiere a la toma de la Embajada de Estados Unidos y de 52 funcionarios diplomáticos de este país en Irán como rehenes, en el transcurso de la llamada “Revolución de los Ayatolas”, por estudiantes revolucionarios en noviembre de 1979 y hasta el 20 de enero de 1981. La acción fue apoyada por el nuevo gobierno encabezado por el ayatola Ruhollah Jomeiní, quien caracterizó a la Embajada como un centro de espionaje imperialista en donde se conspiraba en contra el movimiento revolucionario. A pesar de lo establecido por la Convención de Viena de 1961, el nuevo líder iraní calificó la toma de la embajada y de rehenes, que tenían un status diplomático, como un acto en contra de la civilización occidental.”[1]

    Otro antecedente, solo que “con características aún más violentas de quebrantamiento de las normas de inmunidad diplomática se refiere al ataque a la Embajada de España en Guatemala por la policía y el ejército de este país el 31 de enero 1980. A raíz de la toma de la sede diplomática por un grupo de disidentes campesinos en protesta por las matanzas perpetradas por el ejército y la policía en la región del Quiché, integrantes de los cuerpos de seguridad asaltaron la Embajada y provocaron la muerte de 379 personas, incluyendo 7 funcionarios y empleados públicos de la propia Representación, entre ellas el Cónsul, de nacionalidad española. A pesar de los insistentes llamados del titular de la Misión de que se retirara la fuerza pública, a fin de impedir el ataque, ninguna autoridad, incluyendo al Ministro de Relaciones Exteriores, quiso intervenir a ese efecto. Luego entonces, el asalto fue solapado por el gobierno del general Romeo Lucas.”[2]

    La diferencia con otros casos fue que, a pesar del rompimiento de relaciones diplomáticas por parte de las autoridades españolas, estas no fueron a la CIJ.

    Ecuador se presentó también ante la CIJ para tratar de demostrar que el quebrantamiento de la ley internacional de su parte tenía una explicación: la concesión del asilo a un “delincuente común” y por intervenir en sus asuntos internos y de utilizar la misión diplomática con fines incompatibles con los que le corresponden de acuerdo a la Convención ya citada. La Ministra de Relaciones Exteriores Gabriela Sommerfeld, defendió la conducta del gobierno de su país, al afirmar que México había dado el primer paso en la violación a la Convención de Viena. En declaraciones a la prensa la Canciller ecuatoriana insistió en que era más grave lo que había hecho México al violar su soberanía por la supuesta intromisión en los asuntos internos del Estado ecuatoriano por dar refugio desde la Embajada a Glas, pese a que este se encontrara con una sentencia en su contra y en libertad condicional.

    Y aquí en donde viene la controversia más complicada, a mi juicio, para los dos países. Ambos se han referido a la Convención sobre Asilo Político firmada por la mayoría de los países latinoamericanos en Caracas, el año 1954, misma que tiene ambigüedades, pues en su artículo III, dice, a la letra “No es lícito conceder asilo a personas que al tiempo de solicitarlo se encuentren inculpadas o procesadas en forma ante tribunales ordinarios competentes y por delitos comunes, o estén condenadas por tales delitos y por dichos tribunales, sin haber cumplido las penas respectivas, ni a los desertores de fuerzas de tierra, mar y aire, salvo que los hechos que motivan la solicitud de asilo, cualquiera que sea el caso, revistan claramente carácter político. Las personas comprendidas en el inciso anterior que de hecho penetraren en un lugar adecuado para servir de asilo deberán ser invitadas a retirarse o, según el caso, entregadas al gobierno local, que no podrá Juzgarlas por delitos políticos anteriores al momento de la entrega”.

    En otro sentido, que parece contradictorio el artículo IV de esa Convención sostiene que “Corresponde al Estado asilante la calificación de la naturaleza del delito o de los motivos de la persecución.” O sea que si un país decide que el asilado es un delincuente común y exige su entrega, el país que concedió el asilo está facultado para afirmar que en realidad el asilado es un perseguido político.

    El presidente mexicano ha insistido en que las relaciones diplomáticas bilaterales no se van a reanudar hasta que Ecuador no ofrezca la disculpa aludida, pues asegura que se trata de demostrar que el derecho internacional no se puede romper sin consecuencias.

    ¿Que se prevé para el futuro inmediato sobre este conflicto? La primera decisión de la CIJ fue negar las medidas cautelares solicitadas por México para proteger los locales de su misión en Ecuador, así como los bienes contenidos en ellas pues según el criterios de sus jueces, todos, estas medidas ya habían sido garantizadas por las autoridades ecuatorianas. Tal decisión fue interpretada como un revés para las demandas mexicanas.

    Sin embargo, parece no haber duda sobre la decisión que habrán de tomar esos mismos jueces respecto de la invasión a la Embajada de México en Quito: será una condena abierta a Ecuador tal y como lo solicita las autoridades mexicanas, con la reparación del daño físico y con las disculpas consabidas. Pero no habrá ninguna decisión sobre la exclusión de Ecuador de la ONU, pues eso no corresponde a la CIJ sino a los miembros de la Organización y no parece estar en su horizonte una medida de este tipo.

    En cambio, lo que no está muy claro es la decisión de la CIJ sobre el asilo de Glas. Como antes se dijo, la Convención de Caracas de 1954 contiene una clara contradicción y esta es la que más ruido va a provocar en el Corte Internacional de Justicia. Por una parte, depende de las pruebas que presente Ecuador sobre la presunta culpabilidad de Glas en los delitos que el gobierno de este país lo acusa. Si son lo suficientemente fuertes, es probable que los jueces se decanten por la postura ecuatoriana; pero, si no lo son o México demuestra que al acusado se le está persiguiendo por sus ideas políticas, entonces México puede obtener que la CIJ demande la libertad de Glas y su entrega a las autoridades mexicanas como asilado político..

    Otro problema que puede impactar en la resolución sobre el asilo es que este constituye una figura que se ha consolidado particularmente en América Latina, aunque tiene muchos antecedentes en la historia, aun no es reconocido ni se acepta en otras partes del planeta, verbigracias Estados Unidos, y es posible, especulo, que dependa de la opinión interpretativa del juez mexicano, Juan Manuel Gómez Robledo, sobre ello y si puede convencer al resto de sus colegas de la importancia que ha tenido históricamente en la región, el asilo político y como este ha salvado vidas de eminentes políticos o de luchadores sociales, como se demuestra fácilmente con el asilo que nuestro país concedió a los republicanos españoles, o los perseguidos sudamericanos cuando en los años 70 se instauraron en varios países de la región regímenes militares dictatoriales.

    En resumen, más allá de las opiniones del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre el proceso electoral en Ecuador, con su tinte intervencionista, lo que está en juego es el respeto a las normas  sobre la convivencia diplomática, que sin duda rompió Ecuador. Condenar esta acción por parte de la Corte Internacional de Justicia no hará sino acomodar las cosas en su lugar, no se trata de estar en favor de un país, por nacionalidad del autor de estas líneas, sino de lo que establece el Derecho Internacional. Por eso se espera la condena a Ecuador por el asalto a la Embajada y el maltrato a los diplomáticos mexicanos. Otro arreglo se espera sobre el asilo. Y esto es importante porque la decisión de la CIJ con toda seguridad sentará precedente.


    [1] González Olvera, P. La inmunidad diplomática en el siglo XXI. Carlos G. Argüelles et al, Derecho Internacional Contemporáneo, México, AMEI, UABC, CESPEM, 2024, p.225

    [2] Ibid. Pp. 226-227.

  • Pasajes de París

    Pasajes de París

    Cualquier escritor que recorre las calles de París hasta perderse, sabe bien que cada paso que da va dejando un rastro que se ovillará luego en la escritura. Uno de esos paseantes que hizo de París un pasaje para su escritura fue Walter Benjamin. Este singular pensador judío alemán la consideró como la capital del siglo XIX y encontró en ella el alma de la modernidad. Por eso volvía ahí una y otra vez, como él mismo anotó en uno de sus textos autobiográficos: “Mi primera estancia en París coincide con el año 1913; en 1923 regresé nuevamente allí, desde 1927 hasta 1933 no paso un año sin que estuviera varios meses en París”[1]; y prácticamente desde 1935 se exilió en dicha ciudad hasta 1940, año cuando se suicidó después de su fallido intento de cruzar la frontera franco española para huir de la persecución nazi y refugiarse después en Nueva York, donde lo esperaría su amigo Theodor Adorno.

    La relación entre Benjamin y París resulta muy peculiar. Su interés por esa ciudad proviene, en principio, de su abierta admiración por la poesía de Baudelaire, así como por las obras de Proust y los surrealistas. Martín Kohan afirma que “Benjamin ´lee´ París fundamentalmente porque lee a Baudelaire”[2]. En su poesía encuentra los planos de la ciudad, es decir, la estructura de los versos lo llevan a descubrir los pasajes parisinos y a revelar los mensajes ocultos en ellos. Beatriz Sarlo agrega que “hoy es casi imposible decidir si comenzó a estudiar a Baudelaire para estudiar el París del Segundo Imperio, o si el objeto ´París´, construido a partir de las galerías, la arquitectura del hierro, las tipologías sociales, fue, desde el comienzo el objeto inabarcable de su obra inconclusa, el Libro de los Pasajes”[3].

    El Libro de los Pasajes representa la construcción de un texto a partir de otros textos, generando así una intertextualidad ad infinitum, cuya función es análoga a la de los pasajes que unían a las principales calles de París. Esa fluida comunicación discursiva, producto de una prodigiosa intercalación de citas, a las cuales Benjamin copia, corta, repite, parafrasea, comenta o las vuelve a copiar hasta hacerlas suyas y producir así un estilo original, una escritura citual, que viaja de una cita a otra. Intencionalmente, el primer tema con que se inicia el sistema de citas de Benjamin corresponde a los pasajes, de los cuales dice que “son galerías cubiertas de cristal y revestidas de mármol que atraviesan edificios enteros, cuyos propietarios se han unido para tales especulaciones. A ambos lados de estas galerías, que reciben luz desde arriba, se alinean la tiendas más elegantes, de modo que un pasaje semejante es una ciudad, e incluso un mundo en pequeño”,[4] ahí el flâneur, el paseante urbano, encontrará todo lo que buscaba.

    La importancia del Libro de los Pasajes radica en que se constituye en una alegoría intertextual, ya que esa prodigiosa selección e intercalación de citas permite reconstruir la imagen de una ciudad que experimentó profundos cambios a lo largo de la historia, sobre todo del siglo XIX, pero también permite leer de una manera novedosa cómo se va gestando en el imaginario social una ciudad destinada a iluminar a otras. Esas lecturas tienen múltiples interpretaciones tanto como las citas de las que están constituidas.  Sarlo anota que “lo único que se puede hacer con este conjunto de citas y materiales es hipotetizar un libro que no fue”[5]. En efecto, al ser el Libro de los Pasajes una obra inacabada permite al lector imaginar no una, sino muchas París que se replican y adoptan sus peculiares formas en distintas partes del mundo; asimismo, permite comprender el complejo tramado de los que están constituidos los discursos, más aún los literarios, que no son más que redes que nos llevan de una obra a otra, a manera de pasajes invisibles que se ramifican en nuestra imaginación.


    [1] Walter Benjamin, Escritos autobiográficos, Alianza editorial, 1996, p. 66.

    [2] Martín Kohan, Zona urbana. Ensayo de lectura sobre Walter Benjamin. Madrid, Trotta, 2007, p. 18

    [3] Beatriz Sarlo, Siete ensayos sobre Walter Benjamin. Buenos Aires, FCE, 2007, p. 18

    [4] Benjamín, El libro de los pasajes. Madrid, Akal, 2005, p. 69

    [5] Sarlo, p. 23