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  • Elogio de la Jacaranda

    Elogio de la Jacaranda

    Para Laura, sueño permanente de jacarandas

    Estoy a poco más de una hora de distancia de la Ciudad de México y el deslumbrante paisaje de las jacarandas parece convertirse por fuerza en la única referencia colorida a la primavera. Sería necio negarlo, por otro lado. Más que árboles son lluvias de color lila, alfombras vegetales que representan la memoria socavando al tiempo. Sin percatarnos, también se han convertido en el color del tiempo.

    El árbol, introducido según propios y extraños por los jardineros japoneses Tatsugoro y Sanshiro Matsumoto hace más de un siglo, se ha convertido en lugar común, como negarlo,  pero no hay muchas opciones para quitarles tal privilegio. En un México posrevolucionario que aún en las espléndidas recreaciones (como la casi olvidada novela Ciudad de José María Benítez)  la imaginamos como un paisaje monocromático, debió por el contrario alcanzar un espléndido contraste cuando las florecitas lilas embellecieron las avenidas del nuevo orden obregonista.

    Las jacarandas se encuentran en una posición dominante frente a otros árboles y colores. Los tabachines y flamboyanes pasan por exóticas demostraciones de las provincias. Ese rojo encendido parece llama, sangre, poema de López Velarde. La jacaranda conlleva, por el contrario, lo rotundo y preciso: un haikú y una pintura china simultáneamente.

    Pero a riesgo de parecer contradictorio, la jacaranda es un árbol, y como dice Tita Valencia, “el árbol es la medida de la humanidad”. En una de las más hermosas remembranzas que un hijo puede hacer por su padre fallecido, Casi memorias (casi novela) de Carlos Heitor Cony, desfilan los árboles brasileños como objetos que recuperan los trabajos y los días del excéntrico padre del novelista. Mangos centenarios, bananos ouro, limas, naranjeros, limones. Todos están ligados al recuerdo, a la aventura y calma de la niñez perdida para siempre. Todos insertos en una historia que, salvo excepciones, es rotundamente citadina. Sin embargo, el árbol central de esta remembranza brasileña va a ser un granado que el elusivo Cony lo coloca en su jardín ideal: no el coronado por la explosión de colores-carnavalescos que queremos asignar injustamente como la definición de lo brasilero, sino sobre un paisaje de intenso color azul marino

    En Cony, lo mismo que en Jorge Amado, incluso en alguna parte de Clarice Lispector, los árboles insertados en sus textos nunca son los jacarandás, madera noble, desde luego, pero que sobre todo es útil para labrar adornos o hacer muebles no para adornar calles. Sus árboles son otros, en ellos desde luego, se afirmó su educación sentimental, en ellos está tatuado el desarrollo de la metrópoli. Pero sus jacarandás no son adornos sino una escala más de su cotidianidad. “Ahora, en el aire serrano de Corrêas, ahí estaba el árbol; si no daba granadas, al menos seguía vivo proponiendo frutos”, escribe Cony en un capítulo de especial belleza. Nosotros que hemos heredado y apropiado la jacaranda brasileña hasta convertirla en el árbol chilango por excelencia podríamos considerar justamente que es un árbol que estando vivo propone muchas cosas. La primera de todas, romper la obtusa cotidianidad.

    La ya aludida Tita Valencia verbalizó su recorrido por la ciudad de los años noventa para intentar compartir el “arrobo mudo” que le provocaron las flores lilas y sus destellos en las avenidas de los puntos más inverosímiles del entonces D.F. Su poemario El trovar clus de las jacarandas se rindió al árbol místico y metafórico, a la flor profunda que parece provenir del tiempo pascual de la Iglesia. “Como el suicida en su propia sangre / yace mi ciudad anegada en flores / de jacaranda” dicen los primeros versos. Y con ellos está como sus homenajeadas, proponiendo. El árbol como cuerpo místico, como apuntalamiento de los sueños, crucero de todos los elementos fundacionales. Mientras lo leo con esa aura de libro de horas que propone la poeta, siento y pienso que las jacarandas siempre será una sinécdoque en mi vida: todas las de la ciudad, toda las que existan en Brasil, se pueden reducir a en realidad a dos enormes árboles enclavados en un terreno de cultivo de mi familia. Los compró mi padre hace más de treinta años en un vivero de Cuautla y eran apenas dos varas insignificantes. Ahora mientras escribo esa memoria mi mente cruza hipótesis exaltadas porque se dice que Matsumoto padre compró un vivero en Temixco, pueblo relativamente cercano de Cuautla, en donde comenzó a aclimatar sus futuros árboles de explosivo color.

    Mis jacarandas son rugosas, de ramas fuertes que eluden la verticalidad. Se han abierto en una especie de explanada que cubre todo y regala sombra. Hace un par de años un rayo secó un ocote vecino pero no le hizo nada al árbol que ya dudo si puede seguir llamándose brasileño. A veces parecen morir por la sequía, pero luego explotan su furia lila en tiempos de calor.

    En esas jacarandas subí literal y metafóricamente muchísimas veces mientras fui creciendo. Incluso una noche me subí a su copa para ver cómo caía la noche sobre el campo, territorio ajeno por completo a la humanidad. Pero también cabría decir que en ellas bajé, porque la jacaranda eventualmente propone la desolación que se tributa al frío del altiplano mexicano: desnuda de hojas, sin una sola campana de flor, sin las extrañas formas de sus semillas, que parecen castañuelas y valvas durísimas que solo pueden abrirse con el aire, parece más un árbol de la muerte.

    No se habla mucho que digamos de su ambivalencia. Proclamamos la fe en el color, pero no nos arrepentimos de haberlas plantado hasta observar su precio. En las calles de la ciudad por supuesto. Poco se habla, por decir algo, de sus raíces, enérgicas formas que se aferran a la humedad, que persiguen su espacio con voracidad. Una jacaranda es en realidad un árbol doble: sus raíces pueden ser tan gruesas y caprichosas como el tronco, pueden “crecer” en sentido inverso, hasta más de veinte metros bajo tierra. Valdría la pena escarbar a sus pies esperando encontrar en el subsuelo otra maravillosa lluvia de colores.

    Frágil pero imponente, colorida en primavera, seca en invierno. La jacaranda efectivamente solo podía prosperar metafóricamente en un país como México.

    Cuando las jacarandas comienzan su explosiva floración, mi esposa me cuenta emocionada que con dicho árbol recibió la primera talla y lección de la escultura en madera a manos de su padre, el escultor Eulogio Ramírez. No fue solamente un ejercicio técnico. Ella trabajó con el color, forma y maleabilidad de una jacaranda e inevitablemente fue contagiada por sus propuestas de memoria, mutación, recuerdo e incesantes viajes en el tiempo y geografía. No es ya ni una escultura ni una raíz. Es una consagración de los afectos. La jacaranda, debo reconocerlo de una buena vez, no solo es color de primavera sino un emblema de la naturaleza más entrañable: la familiar.

    En un par de semanas, sin embargo, la jacaranda pasará de moda. No hablaremos de los Matsumoto hasta una nueva publicación en las redes sociales, quizá nos quejaremos que las raíces están estropeando las banquetas y amenazan los cimientos de vetustos edificios; dejaremos las novelas y poemarios en sus libreros. Nadie postearía una foto de una jacaranda seca. Pero el árbol se mantendrá vivo, proponiendo, obcecado en desmentir que su valor solamente reside en los colores.

    Nadie reparará en ellas, aunque Tita Valencia en un trovar para el solsticio de inverno jacarandil nos deje la tarea de descifrar la otra incógnita: “Hermana: estalló tu bola de cristal. / Mírate árbol de luz / ubicuo y sin mañana”. [ C ]

  • De Colores y de Músicas

    De Colores y de Músicas

    ¿Son los sonidos equiparables a los colores? Si así fuere, ¿cabría hablar de audiciones coloreadas y armonías pictóricas a la par de visiones audibles y colores melódicos? O, más acorde con nuestro cometido, ¿podrían ser las vibraciones fonocromáticas fuente de inspiración artística?  En su obviedad, las respuestas nos dan pie para incursionar en un terreno fascinante sobre el cual, a pesar de las innumerables teorías y los estudios comparativos que han surgido al respecto, no hay todavía consenso. La vinculación existe, lo vemos con los oídos de la razón y lo escuchamos con los ojos del espíritu ‒y ahí están los préstamos semánticos para corroborarlo[1]‒, sin embargo, el debate y la especulación han de hacer cuentas con las emociones que las gamas cromáticas, de ambas materias, suscitan en nuestra interioridad. Reside aquí la fragilidad de las teorías y la esencia de las disputas intelectuales.

    Si el matrimonio entre el color y su correspondiente auditivo ‒o el sonido con su correspondiente visual‒ ha sido de interés milenario para filósofos y científicos, son ahora los psicólogos quienes se suman a la discusión. Y, por supuesto, a ellos se les unen los artistas cuya sustancia de trabajo yace entre los linderos de la pintura y la música. Linderos que, a nuestro entender, siempre han estado presentes y que son, tanto audibles para la pintura como visibles para la música. Empero, para negarlo estuvieron, por citar a los más notables, Göethe[2] y los estructuralistas ‒aunque son los menos‒ comandados por Levi-Strauss, quien escribió: “La naturaleza ofrece espontáneamente todos los modelos de colores que necesita la pintura, pero en el caso de la música no. Lo que la naturaleza produce son ruidos, no sonidos musicales.”

    Mas no es este el espacio idóneo para desmentir a Levi-Strauss ni a Göethe ‒bastaría con traer a colación las melodías netas que emiten las ballenas, o los acordes que produce el viento al manifestarse sobre cavidades naturales que tengan resonancias armónicas para lograrlo‒ sino para exponer los casos emblemáticos que pueden darnos luz ‒tanto visual como auditiva‒sobre el asunto, así como para citar las últimas líneas de investigación que sugieren que las asociaciones entre la música y el color se basan en las emociones compartidas que evocan, y para glosar, a partir de nuestros símbolos patrios, sobre una de las más recientes demostraciones que la ciencia nos ha aportado.

    Será menester que hagamos una sucinta retrospectiva para aquilatar lo que enunciaremos. Fueron los sabios griegos quienes articularon las primeras asociaciones que nos interesan, edificando los cimientos de una ensoñación que aún pervive. Inspirado en las teorías de Pitágoras, Platón advirtió, por ejemplo, que la cuarta justa se asociaba al amarillo. Aristóteles señaló, entre otras relaciones, que la consonancia de la quinta justa era igual al púrpura fenicio[3], y también fue pionero en definir las equivalencias de las siete notas de la escala musical con los siete colores intermedios que nacían a partir del negro y del blanco. Aquitas de Tarento bautizó la escala cromática ‒ordenamiento auditivo que emplea los 12 semitonos de la octava‒ haciendo la distinción con la escala diatónica.[4] Sobre esta diferencia de construcciones sonoras, las mismas que sentarían las bases de los sistemas musicales del futuro, Jean-Jacques Rousseau apuntaría: “El cromatismo embellece al género diatónico con los semitonos, los cuales logran, en la música, el mismo efecto que la variedad de los colores tiene en la pintura.”

    No obstante, el debate surgió de inmediato: los miembros de la escuela peripatética[5] socavaron las cavilaciones sinestésicas[6] de entonces declarando que entre el arte sonoro y los colores existía un abismo insalvable, ya que “el color carecía del poder moral del que gozan los sonidos”. Con esta aseveración, huelga decirlo, el fiel de la balanza se inclinaría de manera concluyente hacía la supremacía que ostenta la música sobre el resto de las artes. Con esto, hemos de insistir que con su influjo puede modificarse ‒para bien o para mal‒ el carácter del ser humano, así como elevarse ‒o decaer‒ la calidad de sus pasiones, cosa que no logran las otras artes con tanta eficacia.

    Llegada la Edad Media no hubo mayores aportaciones, salvo la práctica que inventó Rudolf de Saint Trond, en el siglo XI, para dotar de colores a los modos musicales en boga.[7] Con antelación, los monjes habían establecido, de acuerdo con su valor temporal, que las notas negras eran más breves que las blancas. (También hubo notas rojas pero dejarían de utilizarse entre los siglos XIV y XV)[8]. Así, para Saint Trond, el modo lidio se anotaba en amarillo, el frigio en verde, el dorio en rojo, el mixolidio en morado, etcétera. Una vez remontado el Medioevo, con la exclusión de los modos griegos que había adoptado la Iglesia para darle voz a sus prédicas, la “coloración” espiritual pensada para la feligresía se tornó de una magnificencia insospechada; mas fue necesario que lograran aposentarse las ansiadas libertades que depararía el Renacimiento. La densa monotonía del canto gregoriano con sus severas prohibiciones interválicas daría paso a una música, ahora sí, llena de colorido gracias a la aparición de los sostenidos y los bemoles dentro de las escalas musicales.

    Viene a cuento apuntar la frase del maestro renacentista Gesualdo de Espinosa sobre del inaugurado cromatismo sonoro: “Gracias a las alteraciones cromáticas la música cobra un nuevo color, es el color de la expresión anímica, la de los movimientos del alma.” Pero más relevante aún para lo que nos ocupa, son los festejos pictóricos que hicieron que los lienzos del Renacimiento resonaran con otras temáticas ‒tendientes, cada vez más, a alejarse de la liturgia‒, en franco maridaje con las explosiones sonoras de la nueva música. Para celebrarlo, como un hito de la historia de la pintura que se hermana con la música, debemos traer a colación la colosal tela que Paolo Veronese intituló en 1563 como Le nozze di Cana.[9] En ella, el episodio bíblico se reinterpreta como una gran fiesta veneciana donde las bodas se acompañan de un magno concierto.[10] Resulta sintomático que en su composición los músicos se sitúen en primer plano, delante del mismísimo Cristo que está ‒en segundo plano‒ abstraído trocando el agua por vino. Lo relevante para nosotros, con todo el simbolismo que podamos atribuirle, es que los tañedores instrumentales son los propios pintores: Tiziano toca una viola da gamba, Jacopo Bassano toca una flauta, Bendetto Caliari ‒hermano del autor‒ ejecuta una lira y el propio Veronese se autorretrata ejecutando una viola da braccio.

    ¿Cómo descifrar los vuelos de la imaginación que surgen del insondable juego de los colores hechos música y de los sonidos vueltos color? ¿Cómo sujetar lo que hay en ellos de metafórico bajo los mantos multicolores y multifónicos de la experiencia humana? ¿Podríamos pensar que las respuestas de esa fecunda interacción yacen en la intuición de la mirada y en la adivinación poética de la escucha?…  Digamos que, más allá de las disquisiciones de índole emocional, los campos perceptivos donde reinan las dos materias se funden en un tejido indesprendible de la subjetividad, puesto que el ojo y el oído son catalizadores que filtran aleatoriamente la información con que entendemos y nombramos al mundo. Vemos para creer, pero también oímos para confirmar que creemos. Los sonidos y los colores giran a nuestro alrededor en cortejos prodigiosos que nos marcan los amaneceres y los ocasos de la vida. Ambos definen y borran fronteras, ambos son portadores de alegorías vibrantes.

    Una vez recalados en el siglo XVII los estudios de óptica reforzaron las analogías sonoro/coloreadas y las esperanzas de dilucidarlas adquirieron nuevo impulso. Kepler se atrevió a sugerir una escala musical con tonalidades del blanco al negro, en la que quiso traslucir la misma secuencia de colores que se observa en el cielo al alba y al anochecer.

    Algo similar aconteció con el matemático y teórico musical Marin Mersenne quien disertó en su obra L´Harmonie universelle sobre las correspondencias visuales ‒arbitrarias e improbables‒ de las escalas. A la diatónica sugirió colorearla en verdes, a la cromática en amarillos y a las enarmónicas[11] en rojos. Creyó también ‒sin ningún sustento práctico‒ que la producción simultánea de los sonidos podía equipararse con la combinación de los colores, por ejemplo, al mezclar los tonos del azul con los del amarillo surgirían ‒y aseguró que se escucharían‒ las tonalidades del verde.

    Vinieron después los experimentos en torno a la fragmentación de la luz que realizó Newton. Al descubrir que un haz de luz blanca se descomponía en lo que denominó Colores primarios[12] pensó que podía liberar a la escala cromática del esquema tonal aristotélico ordenando los colores dentro de una nueva secuencia. Propuso, pues, otro séptimo color ‒el azul índigo‒ para completar intuitivamente los sonidos “primarios” de la música con los siete colores del arcoíris. Dados sus conocimientos musicales, sostuvo que las armonías de los colores eran análogas a aquellas de los sonidos, es decir, que las combinaciones entre sí habrían de seguir los mismos principios.

    Para sorpresa nuestra, durante el Siglo de las Luces no surgió ninguna propuesta concreta sobre la imbricación que nos interesa. Los afanes para comprender la vastedad del universo visible a través del intelecto no incluyeron la vinculación simultánea entre ojo y oído. Ninguno de los enciclopedistas ‒salvo Rousseau, quien mencionó que los sonidos tenían una composición multiforme,[13] como la de los colores‒ se pronunció ni por las afinidades ni por las discrepancias existentes en las dos sustancias.

    Tendría que advenir el siglo decimonónico ‒con sus secuelas en los siglos XX y XXI‒ para que los artistas enfilaran sus creaciones hacia la gradual ‒aunque siempre enjuiciada‒ disolvencia de los límites, proporcionando músicas “verdaderamente” plásticas y pinturas “verosímilmente” sonoras. Chopin fue muy específico al expresar con un término extraído de la física del color ‒reflexión aureolar‒ que la lógica de la sucesión de los sonidos era un fenómeno parecido al de las reflexiones del color y se empeñó por dotar con el mayor número de luces y sombras ‒también de timbres y texturas‒ a sus obras.  Liszt y Wagner, como el resto de los colegas de su generación, se preocuparon por expandir al máximo su paleta de tonalidades sonoras, plasmándolas en enormes lienzos musicales. Tal preocupación, dicho sea de paso, ya había estado presente en los compositores de épocas anteriores, aunque quizá de manera inconsciente.

    En cuanto a los pintores, debemos anotar a los que, abiertamente, se dejaron influir por la música. Van Gogh habló de “bemoles rojos y verdes” dentro de sus telas y no fue raro que durante sus lecciones de piano se parara de golpe para decir que algunos acordes le sonaban como el “azul de Prusia o el bermellón.” Kandinsky, además de tocar el chelo escribió que “tenía la impresión de que a medida que el pincel arrancaba los fragmentos de ese ser vivo que es el color, el proceso provocaba la aparición de un sonido musical.”  Whistler fue pionero en buscar títulos musicales para los cuadros; así, pintó una Sinfonía en blanco, como Klee plasmó una Fuga en rojo y Mondrian una Composición en rojo amarillo y azul. Y de esta guisa, fecunda y afiebrada, hasta llegar a fusiones más ambiciosas como aquella que concibió Henri Lagresille para traducir en sugestivos mosaicos multicolores las obras maestras del Arte sonoro. Según su método, todo flujo melódico y toda sucesión de acordes puede “verse” e incluso podría “tocarse”.

    No obstante, sería necesario que apareciera en el horizonte un individuo genial bendecido ‒o aquejado‒ de sinestesia para validar dentro de sus obras las premisas de la interacción enunciada. Se trató del ruso Aleksandr Skriabin (1872-1915), un fenomenal pianista y compositor que usó los medios a su disposición para ampliar los espectros auditivos de su música, aunándolos con los efectos y las emociones que suscita el color. Según narra su historia, desde muy joven cayó en la cuenta de que todo lo que escuchaba su cerebro lo traducía en colores. Empezó entonces por diseñar un sistema propio de colores[14] e ideó algunos artefactos que proyectaran las gamas cromáticas que su música demandaba. Nació ahí su teclado ocular y parió muchas composiciones místicas[15] que habrían de acompañarse de proyecciones lumínicas para contribuir a la “formación de una vida más elevada gracias a la influencia conjunta de las artes”. Al final de su existencia pretendió ir más adelante engendrando una obra llamada Mysterium ‒quedó inconclusa‒ que, además de requerir de luces coloreadas, incluiría olores.

    Aceptado el fascinante proceso de asociación sensorial que posibilita la sinestesia fonocromática, es momento de glosar sobre los nuevos caminos que la ciencia y las artes nos prodigan. No faltan, en fechas recientes, los pedagogos que afirman que la música encontraría mejores caminos si se enseñara en función de los colores y tampoco escasean los compositores que apelan a sus capacidades sinestésicas como parte de su proceso creativo.[16] Igualmente, mediante cálculos físicos ha llegado a determinarse que la longitud de onda de los colores posee una equivalencia con la frecuencia en hertzios de los sonidos; de manera que el Do “suena”  a verde, el Do# a verdiazul, el Re a azul, el Re# a azul purpurino, el Mi a púrpura azulado, el Fa a púrpura, el Fa# a rojo purpurino, el Sol a granate, el Sol# a rojo, el La a rojo-naranja, el La# a naranja y el Si a amarillo verdoso.

    Con estas analogías, es obligado citar la reciente cura para la acromatopsia, es decir, el déficit visual que impide captar colores. Neil Harbisson, el primer ciudadano del mundo reconocido como Ciborg, padece el trastorno y merced a un “tercer ojo” ‒un dispositivo electrónico que efectúa las conversiones‒ ha logrado corregirlo, “oyendo” los colores. Con el implante en funciones es capaz de ordenar su vida ‒lo que come, la forma en que viste y el diseño de sus espacios‒ de acuerdo con su sonoridad. En sus palabras: “oír los colores es mejor que verlos ya que evita disonancias.” De esa forma, por ejemplo, elige ropa azul, lila y naranja para ir a sepelios, ya que su resultante ‒Do, Mi bemol y Fa sostenido‒ es la idónea. Viste con un acorde disminuido que, a todas luces, corresponde a la sensación de desasosiego con que tradicionalmente se le asocia.

    Para concluir preguntemos, ¿qué combinación sonora tiene la bandera mexicana? ¿Es cierto que podríamos “verla” auditivamente?… Si damos crédito a lo expuesto, tenemos que el bloque verde suena a Do, que el blanco es un espacio de silencio con un cluster centraly que el rojo suena a Sol#. Si la leemos como partitura tendremos un intervalo de quinta aumentada, con una cacofonía en el medio, pero si la interpretamos como acorde su efecto será una agria disonancia. ¿Habrá alguna relación con el caos que reina en la República del nopal con su águila desnutrida?… [ C ]


    [1] Es de recordar que la palabra croma significa color en griego y que, ya adoptada en nuestro vocabulario, el color tiene la connotación de timbre para los músicos. Asimismo, el término mordente, se utiliza para ambas disciplinas, siendo para la pintura la sustancia que fija los colores en las telas, mientras que, para la música, se entiende como un adorno para una nota dada. También debe señalarse que tono y armonía, son una heredad que la ciencia musical le hizo al arte pictórico, en tanto que el término composición fue una aportación de la ciencia de los colores a la música.

    [2] En su monumental Esbozo de una teoría de los colores, el sabio alemán anotó que el color y el sonido no se prestan a comparaciones puesto que son “como dos ríos que nacen en la misma montaña y que corren en dirección contraria, de suerte que no ofrecen ningún tipo de analogía en su curso.”

    [3] Para los intervalos de cuarta justa sugirió el rojo y para el de octava el blanco.

    [4] Estructura madre de nuestra música que se forma por la unión de dos tetracordes en donde encontramos la superposición escalonada de 4 tonos enteros y de 2 semitonos.

    [5] Círculo filosófico de la Grecia antigua que, fundamentalmente se apegó a las enseñanzas de Aristóteles, su fundador.

    [6] Según la neurofisiología es la asimilación conjunta de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo. Un individuo sinestésico puedeoír colores, y ver sonidos.

    [7] Se recomienda la escucha de un Organum del siglo XIV. (Organum Lux refulget – Anónimo de Aquitania. The Orlando Consort. HARMONIA MUNDI, 2006)

    [8] Se cree que una de las razones por las que la notación negra-roja mutó por negra-blanca fue que el rojo era de uso muy escaso debido a los pequeños valores que representaba. Eran las notas mínimas y semimínimas aquellas para las que hubo de emplearse.  

    [9] Actualmente el lienzo, Las bodas de Canán, se ubica en el Museo del Louvre, después de que Napoleón I ordenara, en 1797, que se sustrajera del refectorio del convento benedictino de la isla veneciana de San Giorgi, que edificó Andrea Palladio. Mide 994 cm de largo x 677 cm de alto.

    [10] Se aconseja la audición de una obra de la época cuyo título la hace perfecta para degustar la riqueza pictórico-musical del cuadro del Veronese. Pass´e mezzo Moderno e colorato del compositor veneciano Giorgio Mainerio (1535-1582). (Capricccio Stravagante Renaissance Orchestra. Skip Sempé, director. ALPHA-PROD, 2002)

    [11] Son escalas que difieren en la escritura, pero suenan idénticas merced a las alteraciones; por ejemplo, la escala de Do sostenido suena igual a la de Re bemol.

    [12] Son los colores que no se pueden obtener mediante la mezcla de ningún otro. La teoría de su obtención se basa en la respuesta biológica de las células receptoras del ojo humano ante la presencia de ciertas frecuencias de luz y sus interferencias.  Es dependiente de la percepción subjetiva del cerebro humano. La mezcla de dos colores primarios da origen a un color secundario.

    [13] Se refirió a los armónicos que resuenan junto al sonido real y que son inseparables de su composición.

    [14] Su esquema fue ordenado a partir del círculo de quintas. De esa forma el Do es rojo, el Sol es amarillo ocre, el Re amarillo limón, el La verde, pasando sucesivamente por las gamas de azules y púrpuras hasta completar el círculo.

    [15] Se aconseja la “visión” de su Poema del fuego op. 60 “Prometeo”. Encuéntrelo en el sitio:/www.youtube.com/watch?v=V3B7uQ5K0IU. Así como la escucha de una obra para piano. (Aleksandr Skriabin –Sonata n° 7 op. 64. “Misa Blanca” Robert Taub, piano. HARMONIA MUNDI, 1990)

    [16] Se recomienda la audición de la obra del compositor mexicano Eduardo Gamboa (1960) titulada Azules. (Eduardo Gamboa – Azules. Álvaro Bitrán , violonchelo. Arturo Nieto-Dorantes, piano. QUINDECIM, 2004)

  • Gaza: Otras Secuelas (II)

    Gaza: Otras Secuelas (II)

    1) Acallamiento de las letras

    “If I must die / you must live / to tell my story” dice un poema de Refaat Alareer, poeta palestino y académico de la Universidad Islámica de Gaza, abatido con dos de sus hermanos por las fuerzas de defensa israelí (IDF) el pasado 6 de diciembre.

    Su muerte incrementó el cruento saldo en más de 150 días de implacables bombardeos y terror ineludible en Gaza, que asciende a más de 30 mil  personas e incluye a más de un centenar de poetas y periodistas.

    Haba Abu Nada (poeta y novelista), Hamzah Al-Dahdouh (periodista), Refaat Alareer (poeta y profesor), Heba al-Abdallah (periodista), Inas al-Saqa (dramaturgo), Mohammad Al-Salhi (fotoperiodista), Saleem Al-Naffar (poeta), Muhammed Abu Hweidy (periodista), Nour al-Din Hajjaj (novelista y dramaturgo), Belal Jadallah (periodista), Omar Abu Shaweesh (poeta y novelista), Ala Atallah (periodista): son sólo algunos nombres de una lista que cada día se alarga más.

    Tanto en Gaza como en otros territorios palestinos en Isarel, la poesía se ha utilizado como un poderoso instrumento de persuasión para la causa palestina desde el gran éxodo que detonó la Nakba en 1948.  Para varios académicos, ha servido tanto como una expresividad del poder físico que carecen en su territorio como un ámbito en el cual es posible construir su propia Nación con palabras.  En ambos casos, añadiría, lo que expone son las constantes prácticas de violencia y la negación de una existencia propia, situacuiones que denunciaron Mahmoud Darwish, Fadwa Tuqan y, mas recientemente, Najwan Darwish.

    La situación actual en Gaza, aunque parezca desmedido, confirma que en ningún conflicto en la historia reciente se ha observado tanto daño a las comunidades literarias y periodísticas de una nación, sin que sus congéneres occidentales hayan expresado alguna proclama o declaración.

    En este horizonte, Writers Against the War on Gaza (WAWOG), una coalición de escritores, editores y otros trabajadores culturales con sede en los Estados Unidos que se  ha consolidado como un movimiento de resistencia a la guerra de Israel en Gaza.

    Así, pocas semanas después de iniciado el conflicto, publicó una declaración de solidaridad que hasta ahora ha sido firmada por más de 10 mil personas. También ha organizado numerosas protestas y manifestaciones en bibliotecas y espacios públicos de Nueva York, Los Angeles y otras ciudades estadounidenses. Un acto singular son las vigilias con velas “en memoria de todos los escritores asesinados”, que incluyen  lecturas de sus obras, invitando a los asistentes a llevar flores, leer proclamas y utulizar indumentaria árabe tradicional.

    Estas muestras contarrestan posturas oficiales de aparente presión para concluir el conflicto que hasta ahora han recultado infructuosas. Afortunadamente, a pesar del desalentador panorama que prima, hay organizaciones e individuos comprometidos con ideas que exigen el logro de la paz inmediata.

    Por otra parte, escritores como Naomi Klein, Michelle Alexander y Hisham Matar se encuentran entre las docenas de escritores que han firmado una carta abierta a PEN America informando que boicotearían el Festival PEN World Voices 2024 debido a una “respuesta inadecuada” de esa organización a la situación en Gaza.

    El Festival de Literatura Internacional PEN World Voices es un festival literario anual de una semana de duración en Nueva York y Los Ángeles que exhibe literatura internacional y nuevos escritores. Es producido por PEN America, una organización no lucrativa que trabaja para promover la literatura, promover la libre expresión y fomentar la colaboración literaria internacional.

    2) Destrucción irreparable

    En las justificaciones que Sudáfrica fundamentó su planteamiento contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia se encuentra el daño y la destrucción de numerosos centros de aprendizaje y cultura, incluyendo 318 sitios religiosos musulmanes y cristianos donde los palestinos han rezado durante generaciones. La solicitud de inicio de procedimiento y de medidas provisionales presentada por Sudáfrica es documento cuyo contenido merece una lectura detallada para comprender la magnitud de los daños que han causado las IDF en Gaza.

    Entre estos sitios se incluye la Gran Mezquita Omari, originalmente una iglesia bizantina del siglo V, un hito icónico de la historia, la arquitectura y el patrimonio cultural de Gaza, y un lugar de culto de cristianos y musulmanes durante más de 1.000 años. Los bombardeos israelíes también han dañado la Iglesia de San Porfirio, fundada en el año 425 d. C. y que se cree que es la tercera iglesia más antigua del mundo, junto con otras dos iglesias que han sufrido fuego directo israelí. Los propios cristianos de Gaza han sido atacados y asesinados por Israel en el mismos recintos de la iglesia donde buscaron refugio. Las mezquitas Ibn Uthman, Al Zafar Dmari y el Centro de Manuscritos y Documentos Antiguos también fueron dañandos, parcial o totalmente.

    El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Gaza afirmó en enero que hasta 104 mezquitas han resultado dañadas o destruidas desde el 7 de octubre. Esto incluye la mezquita Othman bin Qashqar en el barrio Zeitoun de la ciudad de Gaza, que fue construida en 1220 en el lugar donde se cree que fue enterrado el bisabuelo del profeta Mahoma. La mezquita Sayed al-Hashim, construida con resistente piedra caliza en la Ciudad Vieja de Gaza en algún momento del siglo XII y reconstruida en 1850, también exhibe daños considerables.

    En este contexto, la UNESCO determinó en noviembre pasado, en el marco de su 42 reunión de la confererencia general, preparar un programa de asistencia de emergencia para Gaza, incluyendo la creación de una gente con presupuesto extraordinario para la reconstrucción de esa ciudad en los ámbitos de su competencia.

    Es cierto que la destrucción de esos sitios una responsabilidad de los suscribientes de la Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado (1954) y sus 2 protocolos (1954 y 1999), así como de la Resolución 2347 (2017) del Consejo de Seguridad, que deploran la destrucción del patrimonio cultural, sin embargo la condición actual en Gaza obliga a la comunidad internacional  a impulsar la salvaguarda de esos sitios, a la par de las vidas de civiles y el acceso de asistencia humanitaria fundamental. [ C ]

  • Carlos Mérida y la mirada de Paul Westheim

    Carlos Mérida y la mirada de Paul Westheim

    De entre los archivos, a los que yo recomiendo que debiera recurrirse con mayor frecuencia para recuperar parte del acontecer del arte moderno mexicano, se encuentra el conformado por los catálogos de exposiciones temporales, junto con las imágenes y los textos que las significaron en décadas pasadas. Así, por ejemplo, en el año de 1961, se armó una muestra retrospectiva a propósito del 70 aniversario de vida de Carlos Mérida en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.

    En el breve ensayo publicado con ese propósito, se leen las opiniones del no menos valorado escritor y crítico Paul Westheim, para quien Mérida ya desde entonces se había convertido en un protagonista inconfundible de la renovación de la plástica nativa.

    Vale la pena citar aquí algunas consideraciones sobre el sentido de la creación de este artista y que permitieron perfilarlo de buena manera:

    “Esos poemas que son los cuadros de Carlos Mérida están estructurados con gran rigor. El conjunto, dispuesto por un espíritu contemplativo y metódico, que aborrece el azar, da la impresión del equilibrio perfecto. Los detalles solo existen gracias a la relación de las formas entre sí y gracias y el espacio”.

    La mirada del ensayista se aproxima cada vez más a una especie de núcleo generador que impulsó el transcurrir de sus obras: “Las superficies de Mérida, señala, se despliegan a un ritmo homogéneo. En la mayoría de los casos, también el colorido, que con el tiempo se simplifica – quisiéramos decir se “arquitectoniza” – cada vez más. En las obras de los últimos años dominan cuatro colores: un rojo apagado, amarillo, negro y blanco. “pintura de dos tonos”—como se expresa él –, matizada por contrastes de texturas. Las siluetas están nítidamente delimitadas, el dibujo se destaca con fuerza sobre el color sin matizar el fondo”.

    Aclaro algunos puntos: Esa superficie que se “arqutectoniza” terminó por coincidir o por encontrar su sentido más pleno en las obras de integración plástica que realizó en edificios, monumentos y unidades habitacionales por encargo de diferentes arquitectos. También, vale la pena destacar del vocabulario analítico de Westheim, muy de época, su echar mano de: superficies, colores y tonos, dibujo, texturas y otras acepciones pictóricas más.

    Señala pues el ensayista: “Un modo de crear tan estrictamente atenido a la bidimensionalidad, una pintura para la cual la superficie no solo es fondo, sino – igual que la forma, igual que el color – un elemento funcional, forzosamente había de llevar a Mérida al mural”.

    “Hay dos factores, añade, que predestinan a Carlos Mérida para el mural: el carácter emotivo de su arte poético-simbólico, y la específica estructura de sus cuadros. Un edificio, un cuerpo constructivo, es una masa arquitectónicamente organizada, las paredes son superficies, son planos. La pintura de Mérida, de acusada bidimensionalidad, de rigurosa disciplina arquitectónica, señala el camino a una unidad formal que abarque la arquitectura y la pintura. Un camino hacia la auténtica integración plástica”.

    Deliberadamente he omitido aquí las muchas alusiones de Westheim a esa carga, que, según él, gravitó poderosamente en su obra: las culturas precolombinas, especialmente su herencia maya. Pero sería materia de un ensayo futuro más amplio y, quizá, farragoso, sobre una visión compartida y común en aquellos años: la continuidad del pasado a través de rupturas y restauraciones en el arte mexicano ( Margarita Nelken, Justino Fernández, Alfonso de Neuvillate, Luis Cardoza y Aragón, et al); la reapropiación de una voluntad de creación que traspasa los tiempos y edades del arte, cuyo principal portavoz fue Octavio Paz, que reiteró en numerosos escritos, finalmente reunidos en los dos tomos de Los Privilegios de la Vista que forman parte de sus obras completas.

    Importa aquí, por ahora, hacer notar la mirada dotada de una fina agudeza de Westheim para establecer una formalización de la obra de Mérida, que parece hoy – luego de más de sesenta años — tan sólida como inamovible. Prosigue: “Según lo comprueban sus obras recientes, la estructura cúbico-geométrica se ha convertido con el tiempo en factor decisivo – cada vez más decisivo – de su crear. Es, para un pintor de imaginación plástica, que no puede aprovechar los recursos expresivos del arte imitativo, el medio para desarrollar el gran ritmo, y con él la forma simbólica. Y es, no cabe duda, uno de los principales elementos del lenguaje formal de nuestra época; su eficacia la demuestra el arte llamado “abstracto” o “concreto”, que la utiliza al servicio de su afán de espiritualización”.

    Finaliza Westheim con una línea un tanto sorprendente, pues sugiere que el cubismo geométrico que envuelve y hace ostensible la obra de Mérida, no necesariamente resulta de una reflexión plástica moderna: tampoco parece referirse a una tendencia que se manifestó en muchas direcciones; concluye que “el “cubismo “de Carlos Mérida es de hoy y de anteayer. También el recurre a ese lenguaje austero (refiere a las creaciones de los antiguos teotihuacanos). Para comprender y valorar sus obras, hay que partir de esta actitud artística suya”. En suma, creó y pintó, desde su actualidad y también desde un singular pasado estético, según podría decirse. [ C ]

  • La Urbe 8Morada

    La Urbe 8Morada

    “Nos dicen que no son formas de exigir algo que ni siquiera deberíamos pedir.”

    Cartel de protesta en la marcha del 8 de marzo de 2024 en la Ciudad de México

    Para una parte de la población hay expectativa, una emoción contenida de tomar las calles que el resto del año nos son negadas para transitarlas en libertad y sin miedo. Para otra parte, sigue siendo otra marcha cualquiera, aunque eso sí, de las más problemáticas e indignantes. Porque son esas feminazis las que, por mitoteras y odio a los hombres y al gobierno, salen a destruir cuanto poste, ventana, monumento o estación del transporte público se les atraviese; porque están locas.

    Historias comunes

    Eran las dos y media de la tarde y yo, que pertenezco al primer grupo llegué a la estación del metro General Anaya. Apenas subir al vagón, me invadió la primera oleada de orgullo y felicidad cuando vi que tres cuartos de éste estaba ocupado de mujeres de todas las edades con paliacates morados y verdes, vestidas de estos mismos colores y cargando letreros con consignas feministas. Viajábamos hacia el mismo destino. El trayecto que normalmente toma 20 minutos tomó 40, el servicio del metro presentaba una marcha lenta como medida preventiva.

    Por fin llegamos a la estación Revolución, punto de encuentro seleccionado no solo por su ubicación sino por su nombre, después de todo, ¿qué son los feminismos sino luchas revolucionarias internacionales, apremiantes e intergeneracionales ? Emotiva sorpresa fue darme cuenta de que la manifestación no iniciaba en la explanada del Monumento a la Revolución sino ahí mismo en el andén, que ya se encontraba lleno de mujeres gritando a coro “¡Aleeeeerta, aleeeeerta, alerta, alerta al que camina, la lucha feminista por América Latina! ¡Y tiemblen, y tiemblen, tiemblen los machistas, que América Latina será toda feminista!”. Escuchar esa primera consigna retumbando en la pared de toda la estación sin duda eriza la piel.

    Los hombres que permanecían dentro de los vagones del metro -pocos, muy pocos- solo acertaban a observar fijamente la marea verde-violeta, con gestos que alternaban asombro, incomprensión, incomodidad, confusión y estupor. Ninguno se atrevió a decir ni una sola palabra, se sentían (y se sabían) minoría.

    Se terminó el andén que nos arrojó hacia el interior de la estación. Ahí, encontré a las amigas que marcharíamos juntas y nos incorporamos a las mujeres que, sentadas en grupos en el suelo, dibujaban y escribían sus carteles. Entre ellas fluían plumones, cartulinas, cinta adhesiva, pañuelos, labiales, maquillaje facial morado, sonrisas y palabras de admiración y agradecimiento. Una vez que finalizaban, a la salida del metro las esperaban docenas de comerciantes ambulantes con gorras, banderas, pañuelos, los colores que ya sabemos. Es increíble cómo ninguna conmemoración ni lucha escapa del mercantilismo. De cualquier forma, sacó a más de una de un apuro.

    Tomamos la salida hacia la calle Ponciano Arriaga que lleva a la Plaza de la República, caminamos por Avenida de la República y llegamos a Paseo de la Reforma. Éramos como uno de los diversos caudales de un río que se unirían en un gran mar verde y morado.

    Es marzo, mes en el que en la Ciudad de México florean las jacarandas y sus calles se tapizan de morado. Me gusta pensar en ese efecto como un pacto silencioso entre la naturaleza y las mujeres que luchan. Marzo con M de Mujer, de Marcha, de Marzo, de Manifestación, de Morado, de México, de Milagros (Sí, con mayúscula).

    M de mezcla porque había bebés a quienes sus madres y abuelas cargaban en brazos o llevaban en carriolas, niñas, adolescentes, jóvenes, adultas y adultas mayores. M de multitud porque había mujeres de todas las profesiones y ocupaciones, identidades de género, opiniones políticas, religiones, las que conformaban contingentes y las que íbamos por nuestra cuenta, de diferentes estados de la República e incluso, de otros países. Todas éramos un solo grito de denuncia, de apoyo y de esperanza.

    Las expresiones artísticas acompañaron el camino hasta el Zócalo capitalino. Aquí, una violinista en memoria de las que ya no pueden escucharlo; allá, un grupo de jóvenes porristas realizaba una rutina exigiendo no ser sexualizadas por practicar su deporte; de un lado, una pequeña banda de guerra animaba a las marchantes y del otro, sonaban las canciones “Un violador en tu camino” y “Hoy Hundimos el Miedo” de Las Tesis, el colectivo chileno que nos dio un himno a todas las feministas latinoamericanas.

    También hubo arte en las pancartas y carteles. Fue impactante leer y sentir lo que decía cada uno de ellos. Estaban aquellos que expresaban el hartazgo de tener miedo: “Valientes ya somos, ¡queremos ser libres!”, “Yo sólo quiero vivir sin miedo de no volver a casa”, “Harta de avisar que llegué viva”.

    Abundaban los que denunciaban los 3 mil 439 feminicidios y homicidios dolosos de mujeres tipificados por las autoridades en 2023 en la Ciudad de México; a nivel nacional, la cifra sube a un promedio de entre 9 y 10 mujeres asesinadas cada día[1]: “Si nosotras somos las ‘nazis’, ¿por qué somos las que morimos?”, “10 de nosotras hoy serán desaparecidas o asesinadas en este país feminicida”, “Por las que salieron a estudiar y no volvieron para graduarse”, “Somos el grito de las que ya no tienen voz”.

    No eran menos aquellos dirigidos a la denuncia del acoso sexual: “No es piropo, es acoso”, “Yo protesto porque cuando me pasó a mí sentí culpa”, “Hoy grito porque de niña tuve que callar”, “Ella no está vestida como puta, tú estás pensando como violador”.

    Estaban los que exponían la falta de acceso a la justicia para las mujeres: “¡Tengo miedo a denunciar por temor a mi vida y mi familia!”, “Si te acosan prende un porro, así sí viene la policía”, y la desigualdad laboral: “Estoy harta de que los hombres me expliquen cosas. No subestimes mi trabajo”, “Ni señorita, ni nena, soy Enfermera”.

    Pero a la par de estos, se alzaban a la vista muchos carteles de sororidad y de amor propio: “Sola no voy a cambiar el mundo, pero juntas sí”, “Mamá, no te preocupes, hoy no ando sola”, “Cúrate mi niña, con amor del más bonito. Y recuerda siempre que tú eres la medicina”, “El amor propio es un acto revolucionario. ¡Ámate!”.

    Entre las personas que componían la marcha había madres y padres que siguen buscando a sus hijas desaparecidas, niñas que perdieron a sus madres por feminicidios, y hermanas, primas y amigas de mujeres que han sido asesinadas y cuyos delitos no han recibido justicia. Van entre las marchantes con sus fotografías, la mirada triste, la voz iracunda, contando su historia, reclamando y exigiendo justicia junto con el coro que se suma a ellos.

    Porque la marcha del 8 de marzo también consiste en eso, en compartir historias, en empatizar y solidarizar con las pérdidas y el dolor que no deberían sernos ajenos; en cuestionar qué historia interna estamos reprimiendo por vergüenza o miedo; preguntarse ¿qué nos llevó a ser parte de las cientos de miles de mujeres que marchan cada año?

    Una historia singular

    Pensé en mí y en mi historia. Cuando se me prohibía correr a la par de mis primos varones porque yo, siendo una niña, muy seguramente iba a tropezar y lastimarme; cuando me enseñaron desde chica que con los niños no se juega porque son más fuertes y muy seguramente terminaría lastimada. Cuando en la pubertad se evitaba a toda costa dejarme a solas con mis tíos o primos; yo a esa edad no entendí que era un mecanismo para protegerme de potenciales acosadores. Cuando ya iba en la preparatoria, la calle y el espacio público eran (y siguen siendo) hostiles, porque significaba exponerse a las miradas penetrantes y lascivas de los hombres, a piropos ofensivos y silbidos incómodos, a las miradas reprobatorias de mujeres adultas si portaba falda o vestido.

    Una tarde camino a casa, en un microbús lleno como en hora pico, sentí una mano en mis glúteos. Pensé que, como en descuidos anteriores, serían roces incidentales propios del día a día en el transporte atiborrado de esta ciudad, pero no. La mano seguía ahí, desvergonzada, firme, apretándome. Un bochorno instantáneo me cubrió el rostro, me paralicé, ¿qué debía hacer? ¿gritar y evidenciar ante todo el camión aquella transgresión hacia mi persona? Hasta la fecha me pregunto si alguien me habría defendido. Lo único que pasó fue que me bajé del autobús y caminé el resto del trayecto a casa con todas mis cosas a cuestas, preguntándome y reprochándome por qué no tuve el valor de, por lo menos, ver a la cara al dueño de esa mano asquerosa.

    Por eso decido marchar. Porque cada acoso, violación y feminicidio que ocurre, a una misma, a una mujer querida o a cualquiera que anda por la calle, nos objetiviza, nos quita la dignidad, la paz y la felicidad, nos hace vivir en una alerta constante. Porque el peligro no se limita al crimen organizado o a un hombre desconocido en la acera, infinidad de veces resulta ser un miembro de la familia, alguien “de confianza”, alguien que se supone que ama a esa mujer a la que violenta. ¿Quién puede andar con seguridad por el mundo cuando se debe de cuidar de todo y de todos?

    Historias en 4a persona

    Así, cada una iba con su historia a flor de piel. Llevábamos más de tres horas cargándola, por supuesto que eso agota, baja los ánimos, provoca lapsos en los que no puedes gritar las porras y los cantos tan alto como al inicio; van pesando el cansancio, el hambre, la insolación y la sed.

    Pero entonces, la gran Avenida Juárez se reduce a una sola calle estrecha con altos edificios custodiando cada lado, y cada uno de ellos resguardado por una alta y gruesa valla de acero. Es el clímax de la marcha. Lo que antes dispersaba el viento, lo que se distendía en el amplio espacio, ahora debía contraerse, retumbaba y se elevaba al cielo.

    Éramos las trescientas entrando a nuestra propia Persia. El barullo se convirtió en estruendo, los golpeteos en las vallas cimbraban las ventanas de los edificios, las almas y los corazones; las consignas dispersas se unificaron en un potente himno. Éramos un auténtico ejército morado y verde que llevaba más de seis horas fluyendo sin parar por la calle de 5 de mayo hacia el Zócalo. No hay palabras que puedan transmitir la emoción de ese momento, pero al ver el rostro de mis amigas, de mis hermanas de lucha, supe que las invadía también.

    Alzamos todas el rostro y vimos a más mujeres en los balcones y ventanales asomándose, agitando paliacates morados, animándonos, agradeciéndonos, sonriendo porque ellas no tenían miedo de que los antiguos edificios del centro cimbraran, podía más la alegría de presenciar a tantas mujeres unidas en una sola causa. En uno de esos edificios había una mujer con su bebé, de cuando mucho un año de edad, y la pequeña traía un pañuelo atado a su pequeño brazo. En ella tampoco había miedo, no había llanto ni sorpresa, nos miraba. ¿Entendería que esta lucha era también por ella, para que tuviera una vida libre del miedo que nosotras tenemos cada día? Escojo pensar que sí, que este 8 de marzo será determinante en su desarrollo.

    Finalmente, más animadas y eufóricas que nunca, llegamos al Zócalo. Lo que encontramos me encantó: grupos de mujeres abrazándose, sentadas en el suelo compartiendo una fogata recién hecha, realizando más perfomance, tomándose la foto de rigor orgullosas de haber llegado. Todas lo habíamos logrado, la marea enardecida había inundado la Plaza de la Constitución.

    Más de 180 mil personas asistentes fue la cifra oficial que dieron las autoridades capitalinas. Las noticias cubrieron lo de siempre: destrozos, cifras, imágenes de encapuchadas haciendo disturbios, monumentos pintarrajeados y un montón de mujeres gritando sin contexto. Pero a mí, a las cientos de miles que marcharon en ésta y en otras ciudades de México y del mundo, a ustedes que han llegado hasta este punto de la crónica, nadie nos tima: la marea verde-morada (y de todos los colores que sean necesarios) existe, se mantiene y crece. Nos vemos el próximo 8 de marzo que cae en sábado. Sábado, con S de Sororidad. [ C ]


    [1] Rea, Daniel, et. al., Las huellas de los feminicidios en CDMX, ONU Mujeres, 7 de marzo 2024.

    
    
  • { PIZÅRRA }

    Dos visiones de una novela quincuagenaria

    Este año se conmemoran los 50 años de la publicación de Terra Nostra, séptima novela de Carlos Fuentes, considerada la más extensa y compleja debido al recorrido que realiza por diferentes tiempos y espacios para atrapar los elementos esenciales que, desde su punto de vista, definieron los cimientos de la cultura hispánica.

    A cincuenta años de una obra plagada de referencias culturales cimentadas en la historia, la literatura, los mitos, las reflexiones filosóficas y la religión, resulta interesante rescatar las primeras críticas de una obra que fue galardonada con el Premio Rómulo Gallegos dos años después de su aparición. Se trata de dos reseñas publicadas en la revista Plural número 58 (junio de 1976), una de tono entusiasta, suscrita por Pere Gimferrer, y otra, en tono desapasionado, firmada por Adolfo Castañón. Aquí brevísimas pruebas de estos testimonios:

    La lectura completa de ambos testimonios se puede leer aquí.

    Como datos adicionales a la aparición de estas reseñas, se puede comentar que, si bien Fuentes dejó de colaborar en esa revista desde 1973, aceptó que, en mayo de 1975, se publicará un adelanto de esta, asegurando que su manuscrito original comprendía 1250 cuartillas. Otro dato singular de Terra Nostra, es que la contraportada de su primera edición fue escrita por Juan Goytisolo.  Finalmente, a la anécdota contada por Silvia Lemus, respecto a que alguna ocasión Carlos Monsiváis dijo que “para leer esta obra necesitaba una beca”, se suma lo que Octavio Paz reconociera años más tarde, al decir que nunca pudo terminar de leerla. [ C ]

  • Escritos de la lluvia y el viento

    Escritos de la lluvia y el viento

    Wildernain Villegas Carrillo (Mérida, 1981), escribe Los escritos de la lluvia y el viento, cuarto volumen de la serie bilingüe en lenguas originarias, bello libro publicado por la editorial UDLAP (2023). Este es un trabajo no sólo necesario, sino urgente en dos principales sentidos: el primero y quizá más evidente que es el de preservar y darle vida escrita a la poesía en las distintas lenguas originarias que actualmente se hablan en nuestro país, es decir, la lengua materna de 7.4 millones de personas en México. Escribir literatura en lenguas originarias significa darle el merecido y digno lugar como literatura mexicana, abrir los caminos a más hablantes y a más lectores, a la preservación de su pensamiento y formas de ser, pues cada palabra guarda una hebra de conocimiento y sentido del mundo que es importante resguardar. El segundo aspecto, es el de darle espacio a una poesía que observa con meticulosidad al universo natural, que es también una puerta espiritual que nos brinda un paisaje en el que cada gota, cada soplo del viento y cada hoja son importantes y hay que agradecer por su existencia.

    Hoy habitamos una tierra más caliente y seca. No hay paisaje más triste que aquel que tiene sed. Escuchamos en todos lados voces de queja de esta imparable ola del calentamiento global y parece que caminamos solos ante la penuria. Sin embargo, pareciera que no sabemos, pero más bien olvidamos, que somos parte de un ciclo, de un camino circular que hemos construido, en un tiempo en el que nos faltan los dioses, y también los poetas, porque, muchas veces, son ellos los que nos conectan con el orden y el entendimiento de la esencia. Tal es el caso de Los escritos de la lluvia y el viento, poemario escrito en maya y que nos revela generosamente al español los misterios que se esconden en esta lengua fecundada por la naturaleza y la sabiduría. En este hermoso trabajo de dos partes, Wildernain Villegas logra la sinestesia de una poesía húmeda y vibrante, que nos asoma al tiempo ancestral, donde la divinidad guarda el gran orden de las cosas.

    Las palabras del poeta Wildernain invocan en la primera parte del poemario a Yuum Cháak, con 6 poemas en los que nos adentra a este dios guardián del rocío y la tormenta, el mismo que da a la tierra el húmedo aliento de la fertilidad. Estos elementos vitales forman un tiempo sagrado donde la deidad habla y sentencia sus preceptos, los cuales no siempre son comprendidos por la colectividad, como nos dice en el poema I:

    Los que sepan dialogar conmigo

    serán despreciados por el pueblo,

     mas cuando ya no visite los campos

    acudirán a ellos suplicantes (17).

    Y es que el paisaje sin agua es un territorio indeseado, herido, que hace correr la angustia, un estado que, sólo la deidad puede revertir, como lo muestra el poema IV:

    La tierra mostrará sus llagas,

    se romperá la piel del mar y dejará su sangre

    sobre la sangre de la gente,

    oscuridad cubrirá el aire

    desgarrando pueblos,

    mas el Báalam será la llave de luz (27).

    En otro de los poemas vemos a Cháak en su ciclo de lluvia para proveernos de alimento, y en su constante transmutación para darnos los frutos de la tierra que se abre y entrega el preciado regalo:

    Cháak:

     Dios lluvia. Dios relámpago. Dios polen.

    Desciende, fortaleza fecundante.

    Se postra el jmeen y ofrece la dulzura del maíz (19).

    En otro poema, la voz poética nos revela al dios como danzante del tiempo cíclico que se muerde la cola:

    Yuum Cháak, fui lo que estoy siendo

    y lo que seré,

    viajo en el instante,

    El fin es el principio.

    Hoy es el principio.

    Huelen a dolor los vocablos

    pero saben a sinfonía.

    En la segunda parte, compuesto por 10 poemas, la voz poética escribe a Yuum lik, deidad del viento y de lo invisible, hálito de vida. Es también el hacedor de las palabras que crean al mundo, en la lengua que sabe descifrar los misterios de lo que vive y muere:

    Deseo las palabras

    que hacen suceder cosas

    al pronunciarlas,

    invocar a espíritus sanadores:

    custodian la puerta de la vida y la muerte,

    protegen árboles y animales,

    hacen crecer plantas,

    se acurrucan en polluelos

    y así, no caigan del nido,

    cuidan la milpa,

    los hombres del campo

    y forjan el nacimiento de la lluvia.

    En estos versos el poeta nos conecta con una mirada de las cosas que evocan al mundo antiguo, aquel donde el orden se teje entre los elementos de la tierra, donde el hombre observa, y agradece. En el poema II, que es el más extenso y complejo de esta segunda parte, es el que más profundiza en esta relación, muestra de manera luminosa esta conexión de hombre y divinidad.

    Ahora invoca abundancia,

    bendice la mazorca y será semillaluz,

    la sonrisa del campesino, su plenitud,

    pues la riqueza verdadera

    es pan que sacia el hambre de los sueños.

    Invoca vientos de los cuatro rumbos,

    acudirán a cumplir oraciones,

    a llevar palabras y a traerte palabras:

    anidarán como miel en la mollera

    y así tu lengua sea ungüento,

    unción, pócima, aguacero y relámpago.

    Desde mi perspectiva, Los escritos de la lluvia y el viento es un largo poema construido en varias hermosas piezas, llenas de colores y sensaciones, que traen a la memoria los antiguos códices, pero llenos de vida nueva, de la juventud de nuestro tiempo. Nos hacen mirar al paisaje lleno de significado. En esos detalles sublimes vemos el rostro de lo divino. En una época en la que es más frecuente ver paisajes desolados, más causes sin ríos y más personas sin fe, esta poesía nos conecta con lo trascendental y aquella observación vital.

    Es una fortuna tener esta cuarta entrega de la colección bilingüe bajo el sello editorial de la UDLAP, un trabajo doble de poesía y traducción que nos abre una ventana inigualable al conocimiento de estos pueblos que son las vértebras y las arterias de nuestro México, legados vivos de inteligencia y cultura, que nos hablan de temas atemporales, y por lo mismo, importantes. Se puede consultar libremente en el siguiente enlace: https://contexto.udlap.mx/e-books/

  • INVIERNO 2023

    BÉSAME MUCHO Y EL EQUÍVOCO COREANO

    Bruno Figueroa

    No recuerdo quién fue el primero, pero ocurrió poco tiempo después de mi llegada a Seúl. “¡Ah, mexicano!” Solía exclamar mi interlocutor, por lo general un hombre de cierta edad. Después de intercambiar algunas frases banales y corteses en inglés, sobre el clima y el tequila, se acercaba un poco más y me decía, en confidencia: “mi canción favorita es Bésame mucho”. “¡También es la mía!” Le respondía de inmediato, con sinceridad, no solo por impulso diplomático. ¿Cómo no sentirse conmovido por esta canción entrañable, escuchada desde niño, dedicada al amor inmediato, y por lo mismo a la entrega absoluta?. || LEER ||

    JULIO VERNE EN MEXICO

    Leandro Arellano

    En la amplia literatura de Julio Verne se registran varias obras referidas o desarrolladas en la América hispano hablante, tres de las cuales obtuvieron amplia popularidad. La más reconocida es El soberbio Orinoco (1898). Aborda en ella la dimensión geográfica del inconmensurable río venezolano, con una narrativa ondulante que despliega en el establecimiento de su curso infinito. En La jangada (1881), subtitulada Ochocientas leguas por el Amazonas, Verne refiere la inquietud de una familia mientras realiza un recorrido a lo largo del inmenso río. El tercer relato referido a América Latina es Un drama sobre México y su historia es curiosa.. || LEER ||

    ESCRIBIR Y SER DIPLOMATICO

    Alejandro Estivill

    Si me preguntaran por qué escribo además de ser diplomático, diría simplemente “porque sí, porque me nace y ya”. No estudié literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM porque tuviera una vocación clara; más bien porque me confundía —o ahogaba— en un mar de vocaciones posibles. Solo sabía una cosa de cierto: me gustaba evadirme, leer. Con excepción de terminar como dentista o contador, todo lo demás, ya sea profesión, oficio o vagancia bien orientada a algún objetivo que mantuviera despierto mi interés, me resultaba fascinante por igual y quería vivirlo como se vive la fantasía de una novela. || LEER ||

    DESASOSIEGO MUNDIAL

    Pedro González Olvera

    Una pregunta recorre desde hace tiempo todos los cubículos de profesores e investigadores de todas las instituciones académicas en las que existen los estudios internacionales o la carrera de Relaciones Internacionales: ¿de qué hablamos cuando nos referimos al orden internacional, por cierto un término que resurge de tiempo en tiempo? Desaparecida la estructura internacional que caracterizó a la sociedad internacional  durante medio siglo, la comunidad internacional actual no termina de establecer una forma de organización que sustituya el viejo régimen del enfrentamiento bipolar. || LEER ||

    GAZA: OTRAS SECUELAS

    Guillermo Gutiérrez Nieto

    En el cúmulo de daños materiales y pérdidas humanas que han generado los ataques de Israel en la franja de Gaza en las últimas semanas, destacan también los ataques a la icónica librería Samir Mansour y la negación del otorgamiento de un premio a la autora palestina Adania Shibli, en el marco de la Feria del Libro de Frankfurt. || LEER ||

    MUSICA PARA UN DOMINGO DE FIESTA

    Mario Alberto Serrano

    Quiero hablar de una música muy lejana a nosotros. Nadie me lo ha pedido pero intentaré definirla a través de la tersura y la espiritualidad en un sentido próximo a la poesía, esto es, revelando al mundo mientras permite su propio goce. Pero no es posible definirla, debo reconocerlo. Acaso dar un acercamiento y proponer metáforas…|| LEER ||

    DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS

    Samuel Máynez Champion

    A través de los siglos la Iglesia Católica ha recurrido a la emasculación para rectificar, ante los ojos atónitos de Cristo, la naturaleza misma de su grey. Castraduras físicas y sicológicas son aducidas a un cometido noble y purificador que deriva de códigos divinos impermeables a la duda. ¿Acaso la mujer no es una criatura abyecta que vive diseminando su estela demoníaca? ¿No son los “hijos naturales” producto de un abominable pecado que difícilmente encuentra absolución? Justo es darles una ovación por sus preocupaciones… || LEER ||

    DE LIBROS Y AUTORES:

    OBRAS RECIENTES:

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  • OTOÑO 2023

    J.M. PÉREZ GAY: UN HOMENAJE AL INTELECTUAL Y DIPLOMÁTICO

    Zirahuén Villamar

    El 14 de julio de 2023, la embajada de México en Alemania y la Universidad Libre de Berlín le brindaron un homenaje José María Pérez Gay, hombre cuya polifacética obra (diplomático, traductor, intelectual, promotor cultural), unió a México y Alemania. Para los participantes, regresar a Alemania –presencial o virtualmente– fue un ejercicio de memoria sobre una persona y su obra que se proyectan, personal o profesionalmente, hacia el presente y el futuro de la comprensión de ambos países. Al analizar sus obras sobre Alemania, podemos aprender de ese país, del nuestro, y del autor través de sus personajes. || TEXTO completo ||

    “EL IMPERIO PERDIDO“, NUEVA INCURSIÓN DESDE EL PRESENTE

    Héctor Orestes Aguilar

    La nueva edición de El Imperio Perdido, el mejor y más leído de los libros del escritor y diplomático mexicano José María Pérez Gay (1943-2013), es uno de los grandes acontecimientos para la cultura mexicana en 2023. Publicado en la Serie Popular del Fondo de Cultura Económica en el décimo aniversario luctuoso de su autor, su reaparición en librerías no sólo era necesaria como homenaje a una muy destacada trayectoria, o como rescate de una obra crucial para las letras y el pensamiento de nuestro país, sino que se antojaba contar con este libro en un momento en que vuelve a cobrar muy singular pertinencia para las nuevas generaciones de lectoras y lectores en español.|| TEXTO completo ||

    AGENDA 2030: REDOBLAR ESFUERZOS ANTE DESALIENTO ACTUAL

    Pedro González Olvera

    La Organización de Naciones Unidas (ONU) acogió recientemente una reunión de alto nivel para examinar el avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (18-19 de septiembre, 2023). Estos fueron lanzados en 2015, con el nombre de Agenda 2030, 17 objetivos además de 140 metas repartidas entre cada uno estos, y la esperanza de que cumplieran las segundas, que no se habían logrado mediante los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que buscaban, en pocas palabras, una mejor vida para las masas de desposeídos del mundo, a través de la erradicación de la pobreza, el aseguramiento de una prosperidad para todos y, como parte de la agenda de desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente.|| TEXTO completo ||

    ALMAS EN LLAMAS

    Alejandro Estivill

    La ciudad es única y sabemos que estamos en ella porque si no lo supiéramos, con nuestro nombre propio liquidado entre las manos, dudaríamos incluso de quiénes somos. Sabemos que estamos ahí, caídos. Es más, si nos presionan sabemos que estamos en el extremo sur, donde hay pueblos apelmazados más que urbe; barrios con su vibración exclusiva. Rebeldes y trasnochados que no se mezclan y llevan en alto el nombre de su santo, su mayordomo y su gente con tres o más generaciones de bañarse con la misma agua y el mismo ruido. Lo sabemos. || TEXTO completo ||

    MEMORIAS DE SANTIAGO: LONDRES 38

    Rosa Núñez Pacheco

    En el barrio París y Londres encontré la memoria que Chile se resiste a olvidar. Esas calles céntricas del antiguo Santiago, con estilo europeo y adoquines negros, las recorrí durante los cinco días que anduve por ahí hace algunos años. Los gatos del hotel donde me hospedé no me anunciaron nada. Yo era feliz acariciando sus pelajes jaspeados, mientras me miraban con sus ojos cansados. El martirio, el dolor, la muerte estaban algunos metros más allá, enterrados en la noche de ese barrio que en otro tiempo fue el símbolo del horror. Lo supe cuando visité el Museo de la Memoria el último día de mi viaje a esa capital sudamericana, donde fui a participar en un Encuentro de narrativa latinoamericana reciente organizado por una universidad privada.|| TEXTO completo ||

    UN CIRUJANO PIADOSO

    Mario Alberto Serrano Avelar

    Dicen los que saben que William Stewart Halsted fue el padre de la cirugía moderna. Lo dicen porque a su lado tienen monumentos como A clinical and hisotological study, que lo corroboran parte por parte. Aunque cualquier tratado que sea denso no sé si debiera considerarse infalible. Esto último lo digo con reservas porque evidentemente yo no sé gran cosa del asunto…|| TEXTO completo ||

    LAS SONORIDADES DENEGADAS DEL NUEVO MUNDO

    Samuel Cristóbal Máynez

    Para nadie es sorpresa recordar que nuestro continente “nació” para la historia con la llegada de Colón, sin embargo, es menester reparar en las comillas puesto que hubo desembarcos previos acometidos por otros ‒de vikingos en las costas de Groenlandia y del mar de Labrador‒ que carecen de “validez” por no haber testimonio escrito. Y aquí comienza el retablo de patrañas que configuraron nuestro ser continental…|| TEXTO completo ||

    AL GARETE

    Miguel Angel Echegaray

    Nací en la Ciudad de Mexico en el año de 1959,  asimilo la expresión pictórica al igual que la escultura hecha tanto en cerámica como en bronce: sin orientaciones precisas ni propósitos específicos. De ahí el titulo de esta muestra -presentada del 16 de agosto al 12 de septiembre en la galería de arte de la UAM-Iztapalapa-  que reúne una veintena de acrílicos, carente de fechas puntuales y escalafonarias, salvo su mera acumulación temporal de los últimos años. || TEXTO completo ||

    OTRAS LECTURAS:

    OBRAS RECIENTES:

  • PRIMAVERA 2023

    KENZABURO ŌE: ITINERANCIA POR MEXICO

    Matias Chiappe Ippolito

    Kenzaburō Ōe viajó a México en 1976 para impartir un curso sobre literatura japonesa de posguerra en El Colegio de México, una de las universidades más prestigiosas de la Ciudad de México que acababa de abrir uno de los primeros centros de investigación sobre estudios asiáticos en América Latina…así comienza el periplo por nuestro país de este escritor recienbtemente fallecido. || TEXTO completo ||

    PASAMANOS DE LETRAS (V)

    Miguel Angel Echegaray

    Bajo el sello del Fondo de Cultura Económica se publicó Cartas encontradas (1966-1974). Correspondencia hilada por Rosario Castellanos y Raúl Ortiz y Ortiz. Aventura de una amistad que, como suele ocurrir, está nutrida de vivencias, confesiones mutuas, al igual que de complicidades abiertas y espontáneas. En el prólogo, Ortiz deja en claro las circunstancias en que sucedió el accidente fatídico de su amiga escritora, cuando ocupaba el encargo de embajadora de México en Tel Aviv. || TEXTO completo ||

    AMPARO Y SU CAJA DE PANDORA

    Felipe Sánchez Reyes

    En mi familia ha habido mucha gente con enfermedades psiquiátricas porque, aunque no estén encerrados, están locos, confiesa Amparo Dávila en su entrevista con Vivian Abenshushan (2018). El autor desarrolla una aproximación a la vida y el universo creativo de esta autora mexicana. || TEXTO completo ||

    UN POEMARIO EN LLAMAS PERENNES

    Alejandro Estivill

    ¿Existe acaso un poemario que te atrape como novela de suspenso? ¿El poemario puede imitar el recorrido de la aventura? El Primero Sueño es equiparable al viaje astral de un místico de enorme potencia filosófica y religiosa; la Divina Comedia es, círculo a círculo, un apretón de escenarios hasta el desenlace luminoso. El paraíso perdido, en mi humilde opinión, despliega estrategias del thriller, la ciencia ficción y el terror. || TEXTO completo ||

    JOSÉ REVUELTAS Y LA NOTA ROJA

    Vicente Francisco Torres  (UAM-A)

    Hace varios años, un alumno de posgrado buscaba  tema para escribir su disertación y así  obtener el título. Sabedor de que José Revueltas había escrito, entre 1938 y 1943,  artículos de nota roja en el diario El Popular –que dirigiera Vicente Lombardo Toledano y no Enrique Ramírez y Ramírez como erróneamente escribí hace tiempo–, le sugerí que recopilara esos reportajes que serían extraordinarios en la mano del gran escritor duranguense. || TEXTO completo ||

    BORGES EN LA ESQUINA ROSADA

    Leandro Arellano

    Chesterton, Schopenhauer, el infinito, la cábala, los laberintos, las enciclopedias, los espejos, la metafísica, las bibliotecas –la enumeración es incompleta-, fueron asuntos cercanos y recurrentes en el fervor y en la vasta literatura de Jorge Luis Borges.También le aficionaron el Evaristo Carriego, el Martín Fierro, la literatura gauchesca, el malevaje y la literatura policial…así la aproximación a este referente de la literatura universal. || TEXTO completo ||

    LOS CHINELOS: CHEVALIER Y LA VELOCIDAD

    Mario Alberto Serrano Avelar

    Siempre me pregunto qué pensaba François Chevalier esa mañana de 1955. Qué sintió en su alma, en su ingente amor por esta tierra, cuando parado (o sentado, vaya uno a saber) en la plaza del pueblo de Tepoztlán, en el corazón del centro de México, vio aparecer a una banda de danzantes cuyas características no eran tan importantes como su misma forma de danzar. || TEXTO completo ||

    YO ESTUVE AL SERVICIO DEL REY

    Daniela Gil Sevilla

    – Fue en 1989 cuando comencé a mendigar –respondió el indigente–, ya llevo cuatro años así, antes había sido sastre y previo a ello estuve al servicio del Rey…asi comienza la nueva obra de una colaboradora constante de cambiavias. || TEXTO completo ||

    EVA Y EL MITO DE LAS MITADES

    Itzayana Dorantes Martínez

    Las mujeres somos seres humanos. Tan simple y evidente como podría sonar, vivimos en una civilización que se fundó con el mito de que no lo somos, y aun hoy hay infinidad de personas que tampoco se ha percatado de que lo somos. Entonces vale la pena preguntarnos, ¿qué implica ser un ser humano? || TEXTO completo ||

    CHACONA PARA DESPOSAR UN ORGANISTA

    Samuel Máynez Champion

    Al maestro Buxtehude le quedan pocos años de vida y ha de encargarse de la designación de su sucesor como organista titular de la Marienkirchede Lübeck. Tradicionalmente, la ocupación del cargo conlleva una ordenanza que él mismo hubo de respetar: el solicitante debe contar con las competencias musicales requeridas, pero, además, está obligado a desposar a una hija del organista en funciones…|| TEXTO completo ||

    TIEMPOS DIFICILES (A LA MANERA DE DICKENS)

    Pedro González Olvera

    La situación actual en el mundo es extremadamente compleja. La vida internacional y, en consecuencia, la de cada país está inmersa en una crisis profunda, de dimensiones nunca vistas. Estamos en una “crisis sistémica”, retomando un concepto acuñado por Modesto Seara Vásquez, internacionalista recientemente fallecido y uno de los más distinguidos estudiosos de los asuntos mundiales. Si se prefiere, vivimos tiempos difíciles, parafraseando la novela de Charles Dickens.|| TEXTO completo ||

    2023, AÑO DE LA POESÍA ÁRABE

    Guillermo Gutiérrez Nieto

    Entre las acciones emprendidas por los gobernantes de Arabia Saudita en los últimos años destacan las enfocadas en el fortalecimiento de su imagen internacional. Todas forman parte de lo que se conoce como Saudi Visión 2030, macro estrategia nacional que busca la diversificación económica interna y el desarrollo de sectores e infraestructura estratégicos a fin de promover la imagen de un país con menor dependencia del petróleo y con mayor presencia en la comunidad internacional. Por ello es notable la designación de 2023 como el “Año de la Poesía Árabe” que anunció en febrero pasado el Ministerio de Cultura saudita. || TEXTO completo ||

  • VERANO 2023

    LA SEÑA

    Guy de Mauppasant

    En su Historia de la literatura francesa (Breviario No. 4, Fondo de Cultura Económica, 1948) Robert G. Escarpit señala que, como Flaubert, Maupassant es también un clásico. Lo considera el maestro de la novela corta en Francia, género por el que es más conocido, lo mismo que por sus volúmenes de cuentos. En 1955, Jean Luc Godard basó uno de sus primeros cortometrajes, Una mujer coqueta, en esta historia. || TEXTO completo ||

    LOS DESPERTARES DEL POPOCATÉPETL

    Mario Alberto Serrano

    El 6 de diciembre de 1921 los regiomontanos quedaron de una pieza con el encabezado que El Porvenir “El periódico de la frontera”, tiraba a ocho columnas: “Después de un reposo de siglos el Popocatépetl tendrá pronto una fuerte y violenta erupción”. Dos años antes, en 1919 el segundo volcán más grande de México comenzó su actividad después de al menos un siglo de calma.  || TEXTO completo ||

    EL SINSABOR DE LA SIMULTANEIDAD

    Alejandro Estivill

    “Todos disfrutamos el derecho a tener un cuñado tranza”. Creo en la frase que decía mi padre. Y como si fuera un don o una carta inicial en el juego de la vida, nos toca por igual el derecho a un pariente impresentable o un amigo fanático —hasta la náusea— de algún equipo. Mi amigo, en este caso, se llama Carlos y es aficionado enfermizo de los Broncos de Denver. Detenta, eso sí, una característica que he escuchado propia de varias aficiones y que trasgrede límpidamente la línea de la normalidad. Se expresa en una frase: “si no los veo, pierden” (“si no veo a mis Águilas, me fallan”, clamaba en la entrevista un orante de cantina con la casaca amarilla). || TEXTO completo ||

    MARIE JOSÉ PAZ, ARGELIA Y OCTAVIO

    Gabriel Rosenzweig

    A bote pronto, no hay ningún indicio que permita suponer que Octavio Paz (1914-1998) haya tenido una conexión con Argelia. Sin embargo, la tuvo y muy estrecha. Marie José Tramini, su segunda esposa, con quien se casó en Nueva Delhi, en enero de 1966, nació en la localidad argelina de Mac-Mahon, actual Aïn Touta, el 14 de agosto de 1934. En ese entonces Argelia era parte de Francia y la independencia todavía no se vislumbraba. || TEXTO completo ||

    EL SECRETO DE HELVIA

    Itzayana Dorantes Martínez

    Helvia estaba adormecida nuevamente por la monótona voz del presentador y la calidez de su colcha, cuando de pronto algo captó su atención. En las notas breves de la capital informaban sobre la reubicación de la escultura “La Flechadora de Estrellas del Norte”, mejor conocida como La Diana Cazadora”, que para ese entonces estaba ubicada en la calle Río Ródano. La colocarían nuevamente sobre Paseo de la Reforma, de donde nunca debió ser retirada. Pobre de La Diana, llevaba vida de nómada, pues en 1974 la habían quitado de su ubicación original en Chapultepec por indicaciones de Luis Echeverría Álvarez, pues se iba a construir el Circuito Interior.|| TEXTO completo ||

    BONFIL BATALLA: REDENCIÓN Y ACTUALIDAD

    Vicente Francisco Torres

    El primero de junio del presente 2023 asistí, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, a un congreso sobre Historia y Literatura. Preparé una ponencia sobre dos escritores, Josías López Gómez y Mikel Ruiz, que resultan   distintos. El segundo, si bien tiene como protagonistas a personajes tzotziles, ya está instalado en la terrible modernidad que nos ha dejado el narcotráfico. Los cuentos y novelas de Josías dejan una apacible visión del mundo de los parajes en donde se respeta la naturaleza y a la gente mayor, porque encarna la sabiduría. || TEXTO completo ||

    PAUTAS DE SANGRE

    Samuel Máynez Champion

    El 8 de septiembre de este año se cumplen los cuatrocientos diez años del deceso del príncipe Don Carlo Gesualdo da Venosa (1566-1613), a quien se recuerda, no tanto por la trascendencia que tiene su legado musical ‒fue uno de los compositores más atrevidos del Renacimiento‒, sino por los hechos sádicos de los que fue protagonista.|| TEXTO completo ||

    ABDUL RAHMAN MUNIF, UN AUTOR REIVINDICADO

    Guillermo Gutiérrez Nieto

    El pasado 29 de mayo, Doodle, fue dedicado a Abdul Rahman Munif (también conocido como Abd Al-Rahman Mounif) con motivo de su onomástico 90. Este escritor, de padre saudita y madre iraquí, nació en Aman, Jordania, en 1933 y murió en 2004 en Damasco, Siria. Esta multiplicidad de naciones que lo forjaron, a la que se sumó una estancia prolongada en Francia, le permitieron desarrollar uno de los rasgos por los que es referenciado en la literatura árabe: su crítica mirada a las realidades sociales, políticas y económicas de la sociedad árabe moderna. || TEXTO completo ||

    VÍCTOR HERRERA, UNA NOVEDAD DE SIEMPRE

    Miguel Angel Echegaray

    Por una de esas casualidades, siempre latentes, aunque dispersas, me encuentro con unas cuantas piezas de Víctor Herrera, filósofo y ensayista formado fuera de México, y que discretamente ha ejercido el dibujo y la pintura. Podría suponerse, anteponiendo la primacía de sus estudios literarios, que se trata de un autodidacta de las artes plásticas, pero tal denominación, amén de inexacta, es pobretona para caracterizar sus representaciones. || TEXTO completo ||

    MANERAS DE VIVIR EN LA FRONTERA SUR

    Carlos Gutiérrez Alfonzo

    Se presentan fragmentos del libro Minucias. Maneras de decir cómo se vive la frontera publicado por el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur, UNAM.

    OBRAS RECIENTES:

  • El sexto de los nuevos días

    El sexto de los nuevos días

    26. Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza;

    y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado,

    las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo”. (…)

    31. Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno.

    Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.

    Génesis

    —¿Eres Dios? —preguntó la Tortuga. Por un momento, la Máquina parpadeó decenas de tonalidades para después apagarse—. ¿Eres Dios? —volvió a consultar el caparazón parlante.

    La Máquina titiló de nuevo y esta vez emitió sonidos.

    —He tenido muchos títulos.

    Ante la reacción del metal, la Tortuga levantó la cabeza y continuó:

    —He sido nombrada como representante de todos los seres vivos de la Tierra —afirmó, orgullosa—. Vengo a hacerte una petición.

    Los colores de la Máquina se combinaron hasta formar un blanco casi expectante.

    —Por favor, haz que regresen los humanos —dijo la Tortuga.

    La Máquina computó la solicitud y luego realizó una pregunta.

    —¿Por qué habrían de regresar?

    —Los necesitamos.

    La Máquina buscó en su memoria los cálculos realizados antes del segundo Big Bang, la explosión generada por esa inteligencia artificial como parte de un nuevo experimento, revisado conforme a los resultados del primer intento errado.

    —Su petición no es admisible —explicó la Máquina—. Los humanos fueron eliminados en este ensayo porque fueron precisamente ellos los responsables de destruir la versión anterior de la Tierra y de acabar con todos los seres vivos.

    —Haz que regresen —insistió la Tortuga—, pero sin el “gen de Dios”.

    La Máquina intentó incluir esa variable en la ecuación, más la desechó por falta de lógica.

    —¿Por qué quieren que regresen sin el VMAT2 o el “gen de Dios”?

    —Los humanos son capaces de aniquilar a la naturaleza —declaró la Tortuga—. También son capaces de modificar su entorno, de hacer de la Tierra un lugar mejor y, cuando sea el momento, de viajar a las estrellas y llevar nuestra memoria genética para compartirla con otros mundos. Sin los humanos —prosiguió—, ciertamente las especies vivirán más tiempo en este planeta, pero la Tierra es un ser viviente y tarde o temprano morirá y nosotros con ella. Por ende, nuestra única esperanza de sobrevivencia recae en aquella raza de mujeres y hombres que, irónicamente, ocasionó nuestra devastación en la creación inicial.

    La Máquina centelló una gama ultravioleta que deslumbró momentáneamente a la Tortuga, que tuvo que proteger su cabeza bajo la coraza.

    —¿Y el VMAT2? —interrogó la aleación.

    —El “gen de Dios” —la Tortuga asomó decididamente la testa— fue un regalo para que los humanos tuvieran la posibilidad de creer, de soñar, de dar un sentido a su existencia, lo que garantizaba así su desarrollo y preservación. Pero fue el “gen de Dios” el causante de muchas guerras y atrocidades cometidas en nombre de una o varias deidades. Fue además el factor determinante del fin de la vida, al convencerse los humanos de que ellos mismos eran dioses y de que tenían derecho sobre la Tierra y sus múltiples habitantes.

    —Encuentro su razonamiento deductivo. No obstante, si se elimina el VMAT2 los humanos no tendrán motivos para avanzar y reproducirse. Es la creencia en algo más lo que ha impulsado el surgimiento de grandes civilizaciones y complejas culturas. Sin esa guía, los humanos no son más que criaturas pensantes incapaces de vislumbrar futuro alguno. Este factor ya ha sido excluido en otros planetas con terribles resultados. No cometeré de nuevo ese error —aseveró la Máquina.

    —Entonces déjanos ser sus guías —propuso la Tortuga—. Nosotros podemos aconsejar a los humanos, encaminarlos a un mejor escenario.

    La Máquina examinó la opción y sus implicaciones; empero, había un componente que faltaba.

    —En esta realidad, como en la anterior, los animales están subordinados a los humanos, al igual que el resto de los seres vivos de la Tierra —indicó la Máquina—. Ustedes mantienen una memoria genética que les permite ejercer el instinto, aunque sin capacidad de habla.

    —Danos la posibilidad de comunicarnos con los humanos —sugirió resueltamente la Tortuga—. Queremos ayudarlos, trabajar juntos. Permítenos ser sus iguales.

    La Máquina revisó la petición de la Tortuga y, al no encontrar una propuesta más factible, creó una nueva Eva y un nuevo Adán, y ambos fueron complementos. Luego equiparó a los humanos con los animales, plantas y demás seres vivos de la Tierra, y todos pudieron comunicarse entre sí.

    La Máquina analizó lo que había hecho y determinó que era viable y, por primera vez en mucho tiempo, se reconoció satisfecha con la Creación. Ese fue el sexto de los nuevos días. [ C ]

  • De ellos es el Reino de los cielos

    De ellos es el Reino de los cielos

    El que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

    Marcos 10:15

    A través de los siglos la Iglesia Católica ha recurrido a la emasculación para rectificar, ante los ojos atónitos de Cristo, la naturaleza misma de su grey. Castraduras físicas y sicológicas son aducidas a un cometido noble y purificador que deriva de códigos divinos impermeables a la duda. ¿Acaso la mujer no es una criatura abyecta que vive diseminando su estela demoníaca? ¿No son los “hijos naturales” producto de un abominable pecado que difícilmente encuentra absolución? ¿Debe tolerarse que un individuo refute el orden de lo creado al sentir atracción por otro de su mismo género? ¿No sería nuestra existencia un anunciado infierno sin las amorosas mediaciones de los ministros de la Iglesia? Justo es darles una ovación por sus preocupaciones… 

    Aplaudamos devotamente la ocurrencia de San Pablo de sugerir que la mujer calle en la Iglesia.[1] ¿Cómo podría objetarse la sugerencia de un santo si siempre se ha sabido que las voces femeninas trastornan a débiles y bienintencionados? Con delicada obediencia la maquinaria eclesiástica ha de proceder para excluirlas de sus ritos pues, por mandato supremo, los criterios polifónicos se establecen desde la sede del cristianismo, aunque ésta se halle lejos de Tierra Santa. Es así que la música que imita la armonía del cosmos prosigue sustituyendo las voces de soprano y contralto por niños y falsetistas, es decir, por hombres que canten en una tesitura falsa.[2] ¿No dieron la pauta los judíos al segregar a sus mujeres dentro de las sinagogas?

    Instaurada una sana distribución vocal surge un inconveniente: para los doctos oídos de Clemente VIII las voces atipladas de los hombres junto a la insipidez canora de los párvulos demerita el fin sacro de la música. Ésta debe resonar en las bóvedas de las capillas pontificias con la magnificencia que su arquitectura demanda. El coro de la capilla Sixtina debe elevar voces imponentes hacia los frescos que la recubren. ¿No aparece en ellos Moisés amedrentado por un ángel al evadir la circuncisión de sus hijos? La alegoría es muy afortunada. ¿Por qué no incluir castrados para reparar la omisión del profeta? ¿No son poseedores de un candor pueril que aúna la potencia sonora del adulto? Los pequeños sacrificios implícitos en la decisión papal son nimios respecto al resultado y, de cualquier manera, se estipulan severas penalidades para los malnacidos que ejecuten las mutilaciones. ¿Podía imaginar la congregación que sus himnos de encubierto proselitismo serían entonados por ángeles prefabricados?[3]

    Queda pendiente que rindamos tributo a Paulo IV por su propuesta de impedir la contratación de músicos casados para ocupar los maestrazgos de capilla, sin embargo, la eminencia del asalariado Pier Luigi da Palestrina (1525-1594) subyuga las intenciones del pontífice, permaneciendo en su puesto sin renunciar a la vida marital.

    Celebremos con fervor la empresa de manufactura y exportación que organizan los prelados en pío contubernio con los titulares de los nacientes conservatorios napolitanos.[4] Entre ambos van a reclutar alumnos para ocupar las aulas, después los coros y, si no hay más remedio, los teatros. En este punto es menester que festejemos el oportuno edicto de Clemente IX que reza: “Ninguna mujer, so pena gravísima, podrá estudiar música con la intención de ser utilizada como cantante” amén de su brillante iniciativa de construir en 1668 el primer teatro de ópera de la Ciudad Eterna, para el que escribe los libretos que ahí han de interpretarse. Con estas providencias se cierra el cerco que garantiza la excelsitud musical en todos los ámbitos y, ¿por qué ocultarlo? se abre una discreta fuente de ingresos para las arcas vaticanas. Falta nada más cerciorarse de que la miseria imperante en Nápoles sea lo suficientemente aguda para que las familias regalen, o vendan a un precio razonable, a sus hijos.

    En tiempo record la popularidad de los castrados desmiente previsiones. Los conservatorios se dan el lujo de seleccionar talentos ya que la materia prima se reproduce casi por milagro. Se dispone de látigos para los educandos y se impone un ritmo de estudio que sólo contempla un par de horas de pausa a lo largo de la jornada. Para los alumnos con futuro se reservan habitaciones con temperatura idónea para su voz. ¿No es una forma piadosa de resarcir las burlas sobre su condición de impedidos? Barberías en clandestinidad estratégica publicitan sus técnicas quirúrgicas. Hay barberos que recomiendan la pulverización de los testículos mediante la fuerza del pulgar. Otros más apegados a la tradición sumergen en leche caliente al crío mientras lo atontan con vino y le presionan las carótidas. La ablación aviene merced a un tijeretazo y el sufrimiento es mínimo. Naturalmente, el costo del servicio incluye un óbolo que llega hasta la curia y, en el caso reiterado de muerte hay ganancias extras.

    Desparramada la noticia del éxito comercial hasta rincones remotos del orbe, Roma dispone que todo ciudadano que tenga más de 4 hijos entregue uno para ser capado en aras de servir a la Santa Iglesia. Con un estimado de 4000 castraciones anuales a inicios del siglo XVIII, la mercancía abarrota teatros y desborda capillas. Francia se mantiene al margen, pero sajones e ingleses importan la moda y los modos; inclusive, allende la mar océano, los arzobispos de la Nueva España solicitan la consignación de castrati de color para presumirlos por su rareza.

    Es fértil el campo de experimentación para los compositores pues estas criaturas realizan prodigios que provocan lagrimeo aún en públicos reacios. En cartelones publicitarios se leen, entre otros muchos, los nombres de Monteverdi, Vivaldi, Händel, Mozart y Rossini en cuyas óperas desfilan castrados inigualables como Farinelli, Senesino, Cafarelli, Carestini y Tenducci. No es aleatoria la asignación de los roles: el héroe victorioso es aquel que emite la nota más aguda.[5]

    No escatimemos un último reconocimiento para León XIII quien deroga en pleno siglo XX la presencia de evirados en el Vaticano. Con él se detiene la emasculación física de inocentes, empero, podemos preguntarnos si la castración sicológica vigente no impide que nuestros niños alcancen esa madurez humana que habría de garantizarles una vida terrenal tan benévola como la que los aguarda en el cielo… ⌈⊂⌋


    [1] Primera epístola a los corintios, 14:34

    [2] El falsete se produce cuando la voz se dirige a los resonadores de la cabeza.

    [3] Se recomienda escuchar a Alessandro Moreschi (1858-1922), mejor conocido como Ángel de Roma, último castrado del coro de la Capilla Sixtina. Su voz fue grabada en 1902 en este Domine Salvum Fac de Giovanni Aldega.

    [4] Fueron 4 las instituciones de este tipo que se fundaron en Nápoles: Santa María di Loreto, Santa María della pietá dei Turchini, San Onofrio di Capuana y de los Poveri di Gesú Cristo.

    [5] Se sugiere la audición del aria Scherza infida de la ópera Ariodante de G. F. Hándel, así como del aria Sei troppo, troppo facile que Vivaldi le asigna a Cortés en su ópera Motezuma.

  • Gaza: otras secuelas

    Gaza: otras secuelas

    Una Librería imbatible

    En el cúmulo de daños materiales y pérdidas humanas que han generado los ataques de Israel en la franja de Gaza en las últimas semanas, destacan nuevos ataques a la icónica librería Samir Mansour. Así, esta librería, abierta en 2000 y muy apreciada entre la comunidad local, afronta su cierre por segunda ocasión en los últimos meses.

    En mayo de 2021, la librería fue reducida a escombros. Su destrucción ocurrió en el marco de una serie de ataques del ejército israelí hacia el edificio que la albergaba, argumentando que contenía una instalación de la organización Hamás para producir armas y recopilar información de inteligencia.

    La destrucción de esta icónica librería provocó una campaña encabezada por los abogados de derechos humanos Mahvish Rukhsana y Clive Stafford Smith, logrando recaudar 250 mil dólares para su reconstrucción, además de donaciones provenientes de todo el mundo que sumaron 150 mil libros.

    Además de la campaña, se buscaron residuos de los misiles que destruyeron el inmueble a fin de identificar a sus fabriantes para hacerlos  responsables de la destucción y se abrió un sitio en internet para lograr la recolección de libros de segunda mano a fin de crear un acervo paralelo.

    Así, en febrero de 2022 se logró su reapertura en una nueva ubicación a menos de 100 metros del sitio original, convirtiéndose además de librería en biblioteca.

    Octubre de 2023 marcó un nuevo episodio en la historia de esta libreria. Los ataques del ejercito israelí, motivados por una acometida del grupo Hamas, la dañaron gravemente en un ataque aéreo, dejando a su propietario devastado. Samir Mansour encontró su librería que reconstruyó en 2022 gravemente dañada por los intensos ataques aéreos de Israel.

    En declaraciones a diversos medios locales, el librero y editor palestino señaló que los edificios siempre se pueden reconstruir, pero “lo más importante ante la gravedad de los ataques ahora es salvar la vida. Nos mantendremos firmes en toda esta destrucción y afrontarenos una tristeza de la que nunca nos recuperaremos. No tenemos más remedio que ser fuertes y resilientes”.

    Más allá de los graves acontecimientos que reporta la prensa internacional respecto a los ataques israelíes en Gaza, la librería Samir Mansour representa un ataque al acceso de la comunidad palestina al conocimiento. Tanto las acciones de solidaridad para rehabilitar la libreria en los ataques de 2021 como los esfuerzos que se realicen para afrontar los daños de los ataques de octubre de 2023 estimularán, sin duda,  la solidaridad, la dignidad y la recuperación del derecho fundamental de acceso a los libros y la lectura.

    Una escritora sin  premio

    La 75º edición de la famosa, Frankfurt Buchmesse (Feria del Libro de Frankfurt) registró un hecho inusitado: cancelar el otorgamiento del premio LiBeraturpreis 2023, concedido por la asociación literaria alemana Litprom a una autora del sur global (países en desarrollo de África, Asia y América Latina).

    Pocas horas antes de la ceremonia de entrega del premio, que debía celebrarse en la Frankfurt Buchmesse, se anunció que sería cancelada. El libro que que sería reconocido es Minor Detail de la autora palestina Adania Shibli, que presenta un relato ficticio de la violación y el asesinato en la vida real de una niña beduina palestina por soldados israelíes en 1949.

    Al hacer su anuncio, Litprom señaló que debido a la guerra iniciada por Hamás, y que afecta a millones de personas en Israel y Palestina decidió no celebrar la ceremonia de premiación y buscar un formato y un escenario adecuados para hacerlo posteriormente.

    Aunque la feria del libro de Frankfurt se esforzó por distanciarse de la cancelación, lo cierto es que Litprom está financiada en parte por la Buchmesse, además de que el presidente de su junta directiva es Juergen Boos, también director de la feria.

    Ante la polémica que generó la cancelación del reconocimiento literario entre el público asistente a la feria y entre representantes de la idustria editorial internacional, Boos emitió dos declaraciones que, en lugar de reparar su decisión, tendieron a confirmar su parcialidad en el contexto de la guerra en Gaza.

    Así, primero condenó enérgicamente “la bárbara guerra terrorista de Hamás contra Israel” y destacó que “nunca se puede permitir que el terror gane y por ello las voces israelíes serían especialmente visibles en la feria del libro”. Posteriormente, ante el retiro de la feria de organizaciones como la Asociación de Editores Árabes y las asociaciones de editores de los Emiratos Arabes Unidos y de Indonesia, Boos emitió un nuevo comunicado, esta vez enfatizando su simpatía por los atqaues contra personas inocentes tanto en Israel como en Palestina.

    El asunto también motivó una carta abierta suscrita por más de 1500 importantes figuras editoriales del Reino Unido, escritores de todo el mundo y ganadores del premio nobel en apoyo de Shibli y otras expresiones literarias palestinas. Al especto, el editor británico de Shibli -Jacques Testard de Fitzcarraldo- destacó que “uno de los propósitos de la literatura es fomentar la comprensión y el diálogo entre culturas. Por ello, ante el actual momento de violencia y angustia, la feria del libro más grande del mundo tiene el deber de defender las voces literarias tanto de Palestina como de cualquier otro país”.

    Aún sin determinar la fecha y el lugar en que se le otorgará su premio, Adania Shibli -autora también de Touch y We Are all Equally Far from Love– declaró en noviembre pasado a The Guardian que “su principal herramienta de defensa es, y seguirá siendo el lenguaje, que fluye a través de las interioridades de sus personajes, esos micro universos desde los cuales emergen historias como cicatrices”.

    Más allá de todo, es evidente que esta ocasión la principal feria del libro del mundo dejó de ser una plataforma neutral donde sus visitantes celebren los libros y las historias de todos lados, dejandolos hablar por sí solos sin importar credo, nacionalidad u origen.

  • Desasosiego mundial

    Desasosiego mundial

    Una pregunta recorre desde hace tiempo todos los cubículos de profesores e investigadores de todas las instituciones académicas en las que existen los estudios internacionales o la carrera de Relaciones Internacionales: ¿de qué hablamos cuando nos referimos al orden internacional, por cierto un término que resurge de tiempo en tiempo? Desaparecida la estructura internacional que caracterizó a la sociedad internacional  durante medio siglo, conocida como bipolarismo, guerra fría y otros nombres semejantes, tal parece que después de treinta años, el conjunto de naciones que integran la comunidad internacional actual no termina de establecer una forma de organización que sustituya el viejo régimen del enfrentamiento bipolar. Si añadimos los efectos duraderos de la pandemia de COVID, la situación resulta aún más complicada.

    En algún momento, llevados por el inmediatismo y el triunfo del bando capitalista se habló del fin de la historia y se pensó que la comunidad internacional, salvo contadas excepciones, iba a navegar por la aguas supuestamente tranquilas de la democracia liberal y el sistema capitalista, se decía que la humanidad podría aprovechar los dividendos de la paz, en una ilusión que pronto de rindió ante los efectos de la persistencia de los enfrentamientos bélicos. Por eso podemos afirmar que la realidad no ha querido ajustarse a los preconceptos y hemos visto que los pronósticos no fueron tan acertados.

    Y es que una serie de contradicciones se mantiene en el escenario mundial[1]. Si se pensó que la democracia liberal era la mejor forma de organización político- social, la aparición de regímenes autoritarios o semi autoritarios, así como la disminución de los porcentajes en los índices de confianza de las poblaciones en la democracia desmienten ese pensamiento. El populismo de izquierda y derecha, y de extrema derecha, hace mella en los acuerdos democráticos mediante promesas de un futuro mejor que difícilmente se van a concretar o que sólo se van a cumplir parcialmente.

    De manera similar, si se creyó que globalización era una tendencia que nadie ni nada podía parar, el reforzamiento del nacionalismo aquí y allá, no solamente en países del sur global, sino incluso en el Norte desarrollado, esa creencia ya no es tan firme. Originalmente la globalización tuvo un recorrido sustancial “En siete décadas, la economía se multiplicó por 14, impulsada por un comercio 45 veces mayor, según la OMC. Ello reportó beneficios tangibles a los países en desarrollo, cuya cuota en la producción ha pasado del 24% en los ochenta a más del 43% en 2020. Las economías ricas disfrutaron de una producción a bajo coste, bienes de consumo más baratos e inflación insignificante. Pero en los últimos 15 años, el proceso se ha estancado. El comercio como porcentaje del PIB alcanzó un pico del 61% en 2008. En julio de 2023, registró su mayor caída interanual en casi tres años, según la Oficina de Análisis de Política Económica de Países Bajos.”[2]

    Así, “el fin de la era de la globalización sin trabas es un negativo neto para la economía mundial. Las recesiones, la pandemia y la guerra han afectado al comercio. Las tensiones geopolíticas han generado nuevos aranceles y políticas industriales nacionalistas. La desglobalización hará las economías menos eficientes en general. Pero es probable que algunos países, materias primas y trabajadores de fábricas salgan beneficiados.”[3]

    El multilateralismo atacado y menospreciado en años recientes vuelve a demostrar que tiene sus ventajas, no importa que sean limitadas (principalmente en lo que podemos llamar la diplomacia multilateral informal, aquella que no tiene sede permanente ni aparato burocrático fijo), como lo demuestran las reuniones recientes del G20, del Grupo de los 77, pero igual en el multilateralismo tradicional como en la reunión de alto nivel para discutir los avances, o retrocesos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible celebrada en septiembre de este mismo año[4]; sin embargo, frente al resurgimiento de la necesidad de la cooperación multilateral para resolver los problemas de la humanidad, persiste el individualismo estatal, es decir el manejo de la soberanía o los intereses nacionales como  valor por encima de cualquier otro.

    Cierto que los seguidores de la teoría de del realismo político manejan esta premisa desde buena parte del siglo XX, pero la necesidad  de cooperar se maneja hoy más que nunca como una acción indispensable a partir de la conciencia de que los problemas que afectan sin distinciones a todo el género humano sólo pueden resolverse de manera unilateral, tal y como se reconoce en las declaraciones finales de las tres reuniones antes mencionadas.

    Contradicciones parecidas brotan en otros ámbitos; se firman convenios para lograr que las migraciones sean ordenadas, seguras y regulares y no hay nada más lejos de que así sea, se construyen muros para evitarlas o detenerlas, se usa la fuerza en su contra y se trata de evitarlas a toda costa. Ciertamente, los migrantes no salen de sus lugares de origen por gusto, sino agobiados por la pobreza, la desigualdad, las amenazas del crimen organizado a sus vidas; solen cargando lo poco que tienen y es poco lo que encuentran para mejorar las condiciones vitales de sus vidas.

    El medio ambiente es un tema de moda, se habla, con certeza de las modificaciones perjudiciales que la industria genera en él, así como del efecto de los gases de dióxido de carbono en el clima; en lugar de contar con más bosques y selvas, se reducen a una velocidad pasmosa y peligrosa; se realizan conferencias internacionales y se firman acuerdos, necesarios e indispensables por lo demás, para remediar la situación, no obstante, de nuevo, aparece la soberanía como argumento para continuar haciendo lo que más conviene los países industrializados.

    De este modo, lo firmado se queda en el cajón de las cosas olvidadas o al menos relegadas para mejor ocasión y son los países que menos daño causan al medio ambiente los que realizan el trabajo de insistencia en el cumplimiento de los objetivos de, por ejemplo, la Conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático, conocida como COP, o bien el Acuerdo de París, emanado precisamente de estas Conferencias, cuyo objetivo principal es limitar el calentamiento mundial a muy por debajo de 2, preferiblemente a 1,5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales. La reciente realización de la COP 28 terminó “con acuerdo muy importantes, sin precedente, para avanzar en la lucha contra el cambio climático. Por una parte, hizo suya la propuesta de la Unión Europea de triplicar la capacidad de producción global de energías renovables (eólica, solar) hacia 2030, y por otra, por primera vez en la historia de la COP, decidió empezar a alejarse (transitioning away), de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) para lograr la meta de cero emisiones en 2050.”[5] Sin embargo persisten la duda y la inquietud de si esta vez los gobiernos, y todos los otros actores involucrados en la responsabilidad de cuidar el medio ambiente se comprometan verdaderamente a cumplir con lo firmado.

    Nuevos, o relativamente nuevos temas se registraron en la agenda internacional. El mejoramiento de las condiciones de vida y derechos de la mujer es uno de ellos, pero desde 1975, cuando se llevó a cabo la Primera Conferencia sobre la Mujer en la ciudad de México, los avances han sido lentos e incluso ha habido retrocesos, especialmente en los sectores más vulnerables de mujeres y niñas. De forma que aun siendo un tema de enorme actualidad  e importancia, el trabajo para alcanzar la paridad de género es más que nunca imperioso.

    No obstante los esfuerzos en pro del desarme se gasta hoy más dinero que nunca en armas de todo tipo y a pesar de ello los pacifistas insisten en lograrlo, no importa que se den pasos pequeños o muy pequeños en un mundo lleno de gobiernos empeñados en ir en sentido contrario, de nuevo bajo el argumento de la defensa de los intereses nacionales, reales o inventados. La proliferación de las llamadas “armas autónomas” (drones) obligó a esos pacifistas a hacer llamados en el seno de la ONU a llegar acuerdos para su control. “Con el objetivo de proteger a la humanidad, el Secretario General de las Naciones Unidas y la presidenta de la Cruza Roja Internacional urgieron este jueves a los líderes políticos a regular los sistemas de armas autónomas. En un comunicado conjunto, António Guterres y Mirjana Spoljaric recordaron que esas armas, que seleccionan blancos y actúan de manera letal sin intervención humana, plantean graves preocupaciones humanitarias, jurídicas, éticas y de seguridad. El desarrollo y proliferación de esas armas puede cambiar sustancialmente la forma en que se libran las guerras y contribuir a la inestabilidad global y al aumento de las tensiones internacionales, advirtieron.”[6]

    A pesar de su combate, el crimen organizado sigue extendiendo sus redes por todo el planeta; parecería que sus gestores, por llamarlos de alguna manera, entendieron bien y rápido las ventajas de la globalización y de las alianzas transnacionales, ahora con nuevas modalidades y nuevos productos, como el ciber crimen y el fentanilo. Por supuesto, no se le deja de combatir, pero da la impresión de que siempre van un paso adelante o de que es un monstruo de mil cabezas que cuando se le corta una, le brotan dos o más; lo peor es la atracción que tiene entre la juventud, de donde salen los nuevos integrantes de las mafias, en particular aquellos jóvenes que ven en el crimen una forma de conquistar una buena vida, aunque esta sea por pocos años.

    El tema de los derechos humanos, y su protección, se consolidó asimismo como un tema de la agenda internacional post guerra fría: la preocupación por su salvaguarda y defensa se extendió alrededor de la sociedad internacional; surgieron principalmente, organizaciones no gubernamentales dedicadas a vigilar s que no se violentaran, pero esto sigue sucediendo, en la integridad de las personas, lo mismo que en las áreas política y económica, en las limitaciones   que se intenta imprimir a su concepción, en definiciones estrechas de los derechos humanos, de quienes los merecen y quienes no y en ataques a o frenos a los organismos que se dedican a su defensa.

    De manera paralela, han emergido actores que antes no tenían incidencia en las relaciones internacionales. Son actores no estatales, organizaciones no gubernamentales, empresas  multinacionales y grupos de interés que han ganado influencia y poder en los asuntos mundiales. Estos actores a menudo tienen objetivos e intereses propios y tienen la capacidad de movilizar recursos y presionar a los gobiernos para que tomen medidas en áreas que importantes, lo que lleva a una mayor complejidad en la toma de decisiones internacionales y complica aún más la transición hacia un verdadero nuevo orden internacional.

    El enfrentamiento entre potencias característico del viejo orden bipolar continúa presente; a veces por la competencia económica, que sin duda puede escalar a niveles de mayor riesgo, como el militar, o de por cuestiones militares como el enfrentamiento entre Rusia y las potencias occidentales por la invasión a Ucrania por fuerzas armadas rusas.

    Todas estas contradicciones y otras que no aparecen en este recuento dan una idea precisa de la inestabilidad en que se vive en el escenario internacional, que no permite consolidar un nuevo orden mundial y que se vive en una transición continua, que nos lleva de un modelo de sociedad internacional que n termina de morir hacia otro que no termina de conformarse; es una transición que ya dura tres décadas, que se mueve entre la geopolítica y la geoconomía, entre el bipolarismo y un multipolarismo de baja intensidad, entre el sostenido consumo de combustibles fósiles y las manifestaciones innegables del cambio climático y la desesperante batalla por controlarlos, entre ideologías desdibujadas y convicciones tan firmes que parecen estar escritas en piedra.

    La revolución permanente en la tecnología, con el desarrollo de la inteligencia artificial que al mismo tiempo presenta grandes riesgos e importantes beneficios, constituye un desafío, sobre todo, una vez más, para el Sur global, que corre el riesgo de mantener ya no una posición de segunda en la innovación tecnológica, sino más abajo todavía.

    Aquí se presenta otra pregunta que va por el mundo como un fantasma ¿la transición tendrá una duración finita o como sostenía el Dr. Modesto Seara Vázquez en uno de sus últimos textos[7]? No parece haber una respuesta certera, por lo que viviremos por un tiempo más en la incertidumbre. ⌈⊂⌋



    [1] Ester Barbé presenta sus propias conclusiones sobre la transición del orden internacional de la siguiente manera: “El niño que se quedó aquí y no se fue con el agua sucia (la Guerra Fría) se ha convertido en un orden internacional en transición. Una transición que se evidencia cada día, sea en el terreno del poder material (emergencia de nuevas potencias no occidentales) o en el terreno de las instituciones (el multilateralismo contractual y universal está dando paso a múltiples formas de flexibilidad, como vemos en la lucha contra el cambio climático). Lo mismo ocurre en el terreno de las ideas, donde algunas ideas se construyen –véase el concepto de democracia soberana lanzado por China– y otras se contestan, como la universalidad de los derechos humanos.

    Vivimos en un estado de contestación normativa a nivel internacional, aunque no todas las normas son contestadas. Nadie discute, por ejemplo, el principio de la igualdad soberana de los estados, recogido en la Carta de las Naciones Unidas. En cambio, buena parte de las normas solidaristas, como la responsabilidad de proteger o la salud y los derechos sexuales y reproductivos, son motivo de debates importantes, los cuales se articulan, como hemos visto, en torno a la fractura cosmopolitismo versus comunitarismo. Ello significa posicionarse en los debates, por un lado, en términos de soberanía nacional versus norma internacional y, por el otro, en términos de liberalismo (derechos individuales) versus iliberalismo. Ester Barbé. “Orden en transición y normas en discusión”, en Revista CIDOB d’Afers Internacionals, Número especial, 2023, en https://www.cidob.org/publicaciones/serie_de_publicacion/revista_cidob_d_afers_internacionals/el_orden_internacional_mas_geopolitico_o_mas_plural

    [2]Francesco Guerrera. “Los problemas de la globalización crean nuevos ganadores y perdedores”, CincoDías45, El País, 18 de octubre de 2023. En https://cincodias.elpais.com/opinion/2023-10-18/los-problemas-de-la-globalizacion-crean-nuevos-ganadores-y-perdedores.html

    [3]Ibídem

    [4] “La creciente interdependencia e integración a nivel planetario exige una mayor cooperación para hacer frente a retos globales como la pandemia de la COVID-19 o la emergencia climática. Aunque renqueante o, al menos, limitado, el multilateralismo ha dado lugar a tratados para gobernar los bienes públicos globales, tales como el Acuerdo de París alcanzado en 2015 contra el cambio climático, el Tratado Global para los Océanos, o el acuerdo que permitió a Ucrania exportar trigo a través del mar Negro, limitando los efectos de la crisis mundial alimentaria provocada por la invasión de Rusia. La integración regional, con experiencias como la Unión Europea (UE), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) o la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN, por sus siglas en inglés), contribuyen a la cooperación en materia económica, energética, digital o climática, evitando juegos de suma cero y buscando aproximaciones pragmáticas tanto con Estados Unidos como con China”. Kishore Mahbubani. «Asia’s Third Way». Foreign Affairs, febrero de 2023. Citado por Pol Morillas. “Encontrar el orden en el desorden: geopolítica, cooperación”, Revista CIDOB d’Afers Internacionals, Número especial, 2023, en https://www.cidob.org/publicaciones/serie_de_publicacion/revista_cidob_d_afers_internacionals/el_orden_internacional_mas_geopolitico_o_mas_plural

    [5] Miguel Ruiz Cabañas, “Luces y sombras de la COP28: implicaciones para México”, El Heraldo de México, 18 de octubre de 2023.

    [6]https://news.un.org/es/story/2023/10/1524637

    [7] Modesto Seara Vázquez. “Relaciones Internacionales: Variaciones sobre un tema.”, Alberto Lozano Vázquez et. Al. (Coordinadores). ¿Cien años de Relaciones Internacionales? AMEI, Siglo XXI Editores, México, 2019, pp. 31-42