Blog

  • Pasión y aguante: la argentinidad hegemónica

    Pasión y aguante: la argentinidad hegemónica

    Mi amigo Martín Hadis, uno de los escritores más interesantes de la Argentina actual, quien ha desarrollado una labor inigualable como investigador de aspectos ocultos de la biografía, la historia familiar y la trayectoria académica de Jorge Luis Borges en media docena de volúmenes, se empeña en educarme y me envía, por temporadas, libros que puedan nutrir mi conocimiento de su país. Es muy tenaz y leal, pues lleva más de tres años con esta costumbre tan agradecible. Lo más interesante de todo es que me ha enviado lo mismo antiguos álbumes fotográficos y ensayos escritos por comentócratas televisivos, que libros para niños, compilaciones de letras de canciones de rock, monumentales catálogos de artistas plásticos o, como lo hizo muy al principio de mi estancia en Buenos Aires, novelas gráficas, como El Eternauta, que en 2021 aún no estaba prevista para su adaptación a la pantalla chica, y era absolutamente desconocida para mí. 

    Todos esos materiales se apilan sobre los reunidos por mis propias pulsiones y siguiendo mi propio instinto. Con ellos, paulatinamente o de manera fragmentaria, fui armando un mosaico de atisbos entre la fascinante pero indescifrable sustancia del alma argentina. Son más: se trata de piezas de un rompecabezas muy incompleto, pero que me ha permitido transitar mis días porteños y viajes por el interior de esta república con menos dudas y preguntas más precisas.

    Imagínese la lectora y el lector un gran tablero donde estuviera colocada toda suerte de indicios de una investigación en proceso, tal y como aparecen convencionalmente en los thrillers fílmicos policiacos. Con la salvedad de que, mientras más avanza uno en la colección de evidencias, más remota parece la conclusión de la pesquisa. No hay manera de vislumbrar la resolución del enigma, puesto que ese mosaico de imágenes, todas esas pistas y rastros conjeturales no parecen tener un elemento unificador, a excepción de lo más evidente. Estamos frente a un mapa de grandes proclividades.

    Eso son las argentinidades: pulsiones que parecieran carecer de un núcleo aglutinador; impulsos atomizados disparándose en todas direcciones, sin encontrar un centro que los cohesione.

    *******

    La argentinidad hegemónica es, por supuesto, la pasión futbolera. No hay ninguna otra que se le acerque en cuanto a su amplitud social de convocatoria ni a las energías desatadas en su ejercicio. En una circunstancia muy extraña, durante una de las primeras “Fechas FIFA” de 2025, el 21 de enero, la Selección Nacional de futbol de México vino a jugar al estadio Más Monumental del porteño barrio de Núñez vs. River Plate, partido que “El Vasco” Aguirre aprovechó para traer a un pelotón de jóvenes, la mayoría desconocidos (la única referencia para servidor era “El Memote”, centro delantero de los Pumas), con una obvia finalidad educativa. Vale decir, para que sintieran lo que es jugar en estadio lleno ante una fanaticada inmisericordemente hostil de principio a fin, pues a la hora de los himnos la grada –llena en su totalidad: más de 80 mil espectadores— le hizo saber a los verdes, con una silbatina unánime, que no eran nada bienvenidos. Cuando se dieron cuenta de que jugaban contra un tembloroso tropel experimental, los del “Muñeco” Gallardo fueron, ahí sí, hay que reconocerlo, piadosos, y en un desplante de humanitarismo se conformaron con meter sólo dos goles antes de los veinte minutos de juego, sobrellevando el resto del tiempo con serenidad y paciencia, para citar al clásico. Pero en la tribuna fue todo lo contrario. En ningún momento se detuvieron los canticos, el atronador tamborileo de las porras ni las reprimendas estentóreas al rival. Cada error mexicano era silbado, con la intención de humillar al adversario extranjero, como si se estuviera jugando un partido de vida o muerte. Elias Canetti hubiera tenido que redactar una segunda parte de Masa y Poder, o incluso reescribir ese famoso gran ensayo, si hubiera conocido el despliegue intimidatorio de los hinchas argentinos que, como se sabe, ha obligado a que los partidos de la liga profesional se jueguen sin asistentes de los equipos visitantes, para evitar actos de violencia. En el caso de River, incluso se ha sofisticado el control del ingreso de sus propios aficionados, pues el club concede la entrada sólo si hay un proceso de registro digitalizado previo, para que, al momento de ingresar al estadio, los adminículos de reconocimiento facial puedan identificar a provocadores, vándalos o indeseables.

    Esta argentinidad es la de mayor peso global, sin duda, y es la de más valor identitario al interior de la sociedad. Como los propios ciudadanos del país sudamericano pudieron constatar después del Mundial de Qatar, es la que más prestigio internacional les otorga y la que le da mejores dividendos a la posesión de su pasaporte. Para nadie es un secreto que los jugadores argentinos de futbol, sobre todo aquellos en plena etapa de formación, pero ya señalados por sus facultades extraordinarias dentro del campo, tienen un valor de mercado infinitamente superior a los de sus contrapartes de otros países; para comenzar, de otros países de la región. El reciente caso del delantero Franco Mastantuono es ejemplar, sumamente ilustrativo: antes de cumplir 18 años fue vendido por River Plate al Real Madrid por 63,2 millones de Euros, convirtiéndose así en el objeto de la transferencia más cuantiosa de la historia del futbol argentino.

    En mi “tablero de pistas” sobre las argentinidades se destaca la extrañísima colección de semblanzas Argentinos en Toluca. El futbol también es cultura, del veterano periodista mexiquense Guillermo Garduño Ramírez. Publicado en 2014 por la Universidad Autónoma del Estado de México, este volumen de 244 páginas, profusamente ilustrado e impreso en un buen papel couché, reúne 68 aproximaciones a otros tantos personajes, incluidos jugadores, directores técnicos, auxiliares y preparadores físicos. Es un anecdotario sin mayor ambición histórica o enciclopédica que la de documentar su materia de la manera más amena posible.

    Y lo logra con creces. Porque por estas páginas desfilan figuras sumamente conocidas como, digamos, Hernán Cristante, multicampeón con Toluca como guardameta titular y quien llegó a ser también director técnico de la escuadra; los renombrados técnicos Américo Gallego, José Pekerman y Ricardo Lavolpe; o Juan Antonio Pizzi, el centro delantero que luego sería estelar en Barcelona y acabó naturalizándose español para jugar con la selección nacional ibérica.  Pero también aparecen antiguas referencias fantasmales, sobre todo las de jugadores cuyo paso por los Diablos Rojos fue imperceptible, incógnita o definitivamente olvidable, como la del portero Carlos Hugo Pini, quien se comió 7 goles del León en un partido oficial de la segunda vuelta de la temporada 1973-74.

    Si algo confirma el libro de Garduño es que la argentinidad de mayor impacto en el imaginario popular mexicano es la que han dejado el legado de las grandes figuras del futbol profesional. Son quienes transmiten, de la manera más contundente posible, la vehemencia totalitaria de su patriotismo en la práctica de algo más religioso que deportivo. Como bien lo escribió el recordado cronista español Santiago Segurola en El País, al narrar la final de la Copa Intercontinental en Tokio del año 2000, Boca Juniors saltó al césped a ganarle al Real Madrid con una consigna de guerra muy concisa: “¡Nosotros somos argentinos y ustedes no!” Estoy citando de memoria, por supuesto, pero la victoria xeneize por dos a uno es prueba irrefutable de esa implacable pulsión nacionalista. [ C ]

  • Amin Maalouf, una voz crítica necesaria

    Amin Maalouf, una voz crítica necesaria

    El Premio

    El pasado 1 de septiembre el jurado del Premio de Literatura en Lenguas Romance, galardón que otorga anualmente la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, anunció que en su edición 2025 lo otorgará al escritor galo-libanés Amin Maalouf.

    En su veredicto, el jurado -compuesto por escritores y críticos de la República Democrática del Congo, España, Colombia, México e Italia- destacó que la obra de Maalouf, quien recibirá el galardón el próximo 29 de noviembre en la ceremonia inaugural de la FIL, “tiene un lugar esencial en la literatura contemporánea porque explora con gran lucidez las fracturas y los mestizajes del mundo moderno”.

    En esta edición el Premio de Literatura en Lenguas Romances recibió un total de 63 candidaturas, provenientes de 18 países. Considerando las coincidencias, ya que algunas instituciones y jurados propusieron al mismo autor o autora, el total de escritores evaluados fue de 48, siendo las lenguas representadas: española, francesa, italiana, portuguesa, gallega y catalana.

    Lo fundamental es el reconocimiento que se hace a su pensamiento humanista, crítico y generoso, que ilumina nuestra época atravesada por conflictos entre culturas y memorias, recordándonos que la esperanza reside en el reconocimiento de nuestras herencias compartidas.

    El Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances está dotado con 150 mil dólares y se entrega como reconocimiento al conjunto de una obra de creación en cualquier género literario. Desde su primera edición en 1991 lo han recibido autores como Nicanor Parra, Olga Orozco, Fernando del Paso, Margo Glantz, Emmanuel Carrère, Claudio Magris, Ida Vitale, Diamela Eltit, Mircea Cărtărescu y Coral Bracho, entre otras grandes figuras de la literatura contemporánea.

    El Escritor

    Amin Maalouf (Beirut, 1949) es reconocido como uno de los escritores más brillantes en la actualidad de las letras francesas. Ha incursionado en la novela, el ensayo y el periodismo. Es miembro de la Academia Francesa desde 2011, y ha sido galardonado con múltiples premios, destacando por su defensa del diálogo intercultural, entre ellos se encuentra el Premio Goncourt (1993) al mejor libro de geopolítica, así como el Premio Príncipe de Asturias (2010). Su obra ha sido traducida a más de cuarenta idiomas.

    Maalouf nació y creció en el Líbano, donde recibió una educación jesuita en sociología y economía. Por tradición familiar, durante ciertos años se dedicó al periodismo, sobre todo en el principal periódico de Beirut, Al-Nahar. Cuando estalló la guerra civil en el Líbano, él y su familia emigraron en 1976 a París, donde vive desde entonces.

    En Francia, Maalouf continuó su carrera en el periodismo, pero a partir del reconocimiento a su obra ensayística, Las cruzadas vistas por los árabes (1983) abandonó el periodismo y se dedicó a la literatura a plenitud. Su primer éxito literario ocurrió en 1986 con a la novela León el Africano, en la cual confirmó su potencial como un escritor entre la realidad histórica y la ficción. Le siguieron las novelas Samarcanda, (1988), sobre el poeta y sabio persa Omar Khayyam, y Los Jardines de Luz (1991), sobre el profeta Mani, las cuales le consagraron como una figura importante dentro del ámbito de la novela histórica de inspiración oriental.

    Después de recibir el Premio Goncourt por su novela La Roca de Tanios (1993), que atestigua los enfrentamientos entre Egipto y el Imperio Otomano, Maalouf se retiró para escribir a la Isla de Yeu, sitio al que regresa cotidianamente. En Las escalas de Levante (1996) Maalouf abordó la guerra del Líbano por primera vez y desde entonces es un tema recurrente en su obra. En 1998 publicó su segundo ensayo, Identidades que Matan, (1998) con el cual obtuvo el premio europeo de ensayo Charles Veillon.

    Su espectro creativo se amplió a la par del presente siglo. Así, incursionó en la ópera con el libreto de L’amour de loin (2000), estrenada en el Festival de Salzburgo; los años siguientes realizaría otros libretos para la compositora finlandesa Kaija Saariaho. Además de esta veta, continúa con sus creaciones narrativas, publicando El viaje de Baldassare (2000), y diversos ensayos, entre estos, Orígenes (2004), un libro de memorias, y El desajuste del mundo (2009). Fue elegido miembro de la Academia Francesa en 2009, en la curul 29, que había ocupado hasta su muerte Claude Lévi-Strauss. Obras más recientes de su autoría incluyen las novelas Los Desorientados (2012); Nuestros inesperados hermanos (2020); y los ensayos Un sillón que mira al Sena (2016); El naufragio de las civilizaciones (2019) y El laberinto de los extraviados (2024).

    El Legado

    La huella del periodismo en el universo creativo de Maalouf es inmanente en su trayectoria creativa. Su mirada crítica está presente en sus obras literarias y es algo definitivo en sus ensayos. El tránsito de la ficción a la realidad resultó natural y necesario, si consideramos dos aspectos fundamentales en su existencia: el desenvolvimiento de la historia de su país y la transformación de la aldea global en el último cuarto de siglo que enmarcan sus ensayos.

    En términos latos, este escritor libanés que vive en Francia y escribe en francés, explora los problemas fundamentales de la identidad, las presiones de la religión y la nacionalidad, y las preocupaciones y valores de las diferentes culturas en Oriente Medio, África y Occidente.

    En términos específicos, él considera La roca de Tanios una parábola del exilio. Asegura que uno pertenece no solo a una cultura, un idioma, una religión, una nación, sino a un sistema de valores. Por ello, el diálogo entre culturas es de la más alta prioridad. En alguna ocasión, afirmó que siempre había sentido la necesidad de tratar de establecer caminos entre diferentes culturas, viendo fundamentalmente una sola la humanidad respetuosa de todas las diferencias. Por su parte, en Identidades que Matan, Maalouf rescató las ideas fundamentales que hasta entonces resonaban en su ficción. Aquí explora las razones por las cuales las personas se matan entre sí bajo la bandera de la identidad religiosa, étnica o racial. Para él, una identidad simplista de un solo mundo ya no es viable hoy.

    Los razonamientos de Maalouf respecto al estado del mundo están plasmados en tres obras ensayísticas fundamentales: El desajuste del Mundo; El Naufragio de las Civilizaciones, y El Laberinto de los Extraviados. Su voz global, ya presente en sus primeros ensayos alcanzó plenilunio en lo trascurrido de la presente centuria. El desajuste del Mundo es un análisis sobre el desorden global que caracteriza al mundo desde principios del siglo XXI, combinando contexto histórico, crítica cultural y reflexión filosófica. Además de reconocer su calidad argumentativa varios críticos coinciden en que se trata de una obra que diagnostica problemas fundamentales como el colonialismo moderno, la turbulencia económica y la crisis de legitimidad en las sociedades occidentales. Maalouf se sumerge en sus causas (erosión de la legitimidad moral y fracasos en la gobernanza occidental y en el liderazgo árabe) y ofrece propuestas destinadas a promover la tolerancia y el entendimiento intercultural

    Por su parte, en El Naufragio de las Civilizaciones, señala 1979 como el “año del gran cambio” mundial, cuando una ola de conservadurismo político y religioso (Reino Unido, Estados Unidos, Irán) se extendió por el mundo. Su contenido combina la narrativa personal y el análisis histórico para diagnosticar la crisis global de los siglos XX y XXI, centrándose en el colapso del pluralismo y la coexistencia; la creciente brecha entre Oriente y Occidente y la erosión de los valores humanos compartidos. Los críticos reconocieron esta obra por su visión histórica, su calidad literaria y la urgencia de su advertencia sobre los peligros de la división y la intolerancia en un mundo interconectado, pero cada vez más fracturado.

    En su obra más reciente, El laberinto de los extraviados, Maalouf encuentra objetos de estudio más precisos. Se trata de un análisis histórico y geopolítico que rastrea los orígenes y la dinámica de la confrontación global contemporánea entre Occidente y sus principales actores: Japón, Rusia, China y Estados Unidos. Así, examina las raíces de esta rivalidad moderna y cómo los diferentes caminos de estas naciones arrojan luz sobre las motivaciones y paradojas de los actuales conflictos globales. El libro contextualiza crisis actuales como la guerra en Ucrania, las tensiones nucleares y los cambios de poder global en un marco histórico amplio, destacando las fracturas en la solidaridad occidental y la complejidad de las relaciones internacionales actuales. Como en obras anteriores, Maalouf llama a la humanidad a reaccionar responsablemente a este contexto global desordenado, adoptando un espíritu de solidaridad activa y cooperación para prevenir más caos y destrucción.

    Vistas en conjunto, las obras ensayísticas de Maalouf conjugan elementos esenciales para la convivencia de la humanidad -por ende, de los Estados- en la actualidad. El mensaje fundamental se cimienta en la interconexión de los actores internacionales y la urgente necesidad de trascender identidades excluyentes para lograr que el pluralismo, la tolerancia y el predominio de los valores humanos compartidos sea la normalidad en la aldea global. Al respecto, es necesario enfatizar un postulado presente en sus obras: reconocer que la identidad humana es inherentemente compleja y multifacética; que las personas pertenecen a múltiples comunidades simultáneamente, y por ello es fundamental reconocer la multiplicidad para evitar cualquier expresión de violencia entre iguales, trátese de individuos, grupos o naciones. [ C ]

  • Un florilegio de la Lengua española

    Un florilegio de la Lengua española

    La lengua española está de fiesta este 2025: se cumplen el ciento veinticinco aniversario de la Academia Mexicana de la Lengua y también el ciento veinticinco aniversario del nacimiento de María Moliner, autora individual del monumental  Diccionario de uso del español; por si fuera poco este mismo año se cumplen veinte años de la primera edición del Diccionario Panhispánico de dudas -cuya segunda edición aumentada apareció hace apenas unos meses-; además, en 2025 se publicó la Nueva gramática de la lengua española, en tres volúmenes, elaborada al alimón por la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española.

    Para celebrar por todo lo alto estas publicaciones se conjuntaron estas analectas, a partir de unos pocos ejemplos de los diccionarios seleccionados, los cuales son apenas una parte de todos los diccionarios publicados por la RAE y las Academias de la Lengua Española en los últimos años. El modesto propósito de este texto es invitar a quienes lo lean a echar un vistazo y tal vez consultar estas obras y otros portentos lexicográficos como el Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, iniciado por Rufino José Cuervo, y el Diccionario ideológico de la lengua española, de Julio Casares.

    *

    Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, por RJ Cuervo, y continuado y editado por el Instituto Caro y Cuervo, ocho volúmenes, Editorial Herder, Barcelona, 1998

    Esta obra no es un simple diccionario de conceptos. Como lo indica Rufino José Cuervo Urisarri (Bogotá 1844-1911 París) en la introducción del primer volumen, se trata de “una obra especial en que se dé luz sobre las palabras que ofrecen alguna particularidad sintáctica, ya por las combinaciones a que se prestan, ya por los cambios de oficios o funciones gramaticales de que son susceptibles, ya por el papel que desempeñan en el enlace de los términos y sentencias. Tales son la razón y el asunto de nuestro libro.”

    El Diccionario revisa la ordenación de las palabras según su función, con múltiples ejemplos; ofrece asimismo las fuentes al efecto y las correspondientes etimologías de ser el caso. Las entradas se circunscriben a sustantivos, adjetivos, verbos, preposiciones, adverbios, conjunciones e interjecciones. En los volúmenes más tempranos abundan ejemplos de la literatura de los Siglos de Oro, pero también hay ejemplos del periodo anteclásico, como lo llama Cuervo, cuando la lengua española se encontraba en plena formación y no había una ortografía bien definida como en Calila é Dymna, cuyo manuscrito más antiguo data del siglo XIV, aunque la obra habría sido escrita en el siglo XIII. Los ejemplos desde el mismo primer volumen también incluyen clásicos de la literatura hispanoamericana y peninsular. En volúmenes posteriores hay una presencia importante de obras literarias de autores hispanoamericanos del siglo XX. Se trata de una obra a todas luces monumental.

    Para mejor ilustrar el funcionamiento del diccionario, en seguida se transcriben algunos cuantos ejemplos. Quienes consulten la obra conocerán con fascinación el recorrido de la lengua española a través obras fundamentales de nuestra literatura.

    Tomo primero A-B

    p. 121: “Por no entender el hilo y la coherencia de la sentencia y de la letra santa, se acogieron á las alegorías y sentidos místicos, para salir de las dificultades en que se vieron”, Sig. Vida de S. Jer (como se sabe, S Jerónimo es el santo patrono de los traductores en la Iglesia católica).

    p. 500: “Sierpes apacienta el pecho de una mujer ofendida”, Alarcón, El examen de maridos.

    p. 595: “Son infinitas las veces aqueste/ Cuento de cuentos:/ que pudiendo escoger, usamos los peor”, Quevedo, Cuento de cuentos.

    Tomo segundo C-D

    p. 573: “Non alcedes vuestro à Dios con nescedad ni con voluntades corronpidas”, Calila é Dymna.

    Tomo tercero E

    p. 3: “Dijo que todo era así al pie de la letra, mas que no había de ser todo echa y derrueca”, Quevedo, Cuento de cuentos (“Echa y derrueca, término de borrachos en taberna”).

    p. 516: “Ni aún se contenta Aristóteles con enseñar para la raza más noble del mundo: la férula de su enseñanza sobrevive a dioses que caducan en imperios que se desmoronan”, Rodó, Motivos de Proteo.

    p. 1109: “Toma uno el tranvía eléctrico para ir a oír una ópera; y se pregunta: ¿cuál es en este caso más útil, el tranvía o la ópera?”, Unamuno, Del sen. Trágico de la vida. (La ópera por supuesto, AP).

    p. 1268: “Excitados los presentes a la flagelación contra el cuerpo, contra la carne que nos ha hecho caer, se apagan las luces, comienza el canto Perdón ¡oh Dios mío!”, A Yáñez, Al filo del agua.

    p. 1493: “Ha cruzado [Cristóbal Colón] una poderosa llanura, lo que debe haberle producido la sensación de una navegación inmóvil, está en un extremo de Castilla la Vieja”, Lezama Lima, Cantidad hechizada.

    Tomo cuarto F-G

    p. 752: “- ¿Qué es esto? -preguntó ella recibiéndolas [unas cajitas]. -Ya las verás mañana y te gustarán… ¡Son alhajas! Guárdalas con las otras”, Altamirano, El Zarco.

    p. 200: “-Sí -respondió con un gran suspiro Critilo-, que si los hombres no son fieras es porque son más fieros, que de su crueldad aprendieron muchas veces ellas.” Gracián, El criticón.

    p. 667: Refrán. Más vale caer en gracia que ser gracioso: a veces puede más la fortuna y dicha de un sujeto que el mérito de otro. Cfr. Serrano, Dicc.

    Tomo quinto H-J

    p. 27: “-Yo no oí nada. -Seguramente fue una ilusión. El viento en los árboles… Por la noche se oyen ruidos”, A Sastre, Escuadra hacia la muerte.

    p. 188: “Los castellas son tomados de dichos vulgares, los más de ellos nacidos y criados entre viejas tras el fuego, hilando sus ruecas”, Valdés, Diál.

    p. 415: “Sentándome de un golpe, hice espaldas en la pared, desenvainé mi puñalito, que había siempre alistado entre los bastos, puestos como cabecera, y encogí las piernas de modo conveniente para poderme erguir en un impulso”, Güiraldes, Don Segundo Sombra.

    p. 631: “Te has venido muy lejos. A este lugar escondido. Sin domicilio ni quién dé razón de ti. Nos ha costado mucho trabajo dar contigo después de mucho inquirir”, Rulfo, El llano en llamas.

    p. 645: “El ordinario modo de disfrazar la verdad para mejor insinuarla sin contraste, es el de las parábolas y alegorías”, Gracián, Agudeza.

    p. 723: “No pretendió san Jerónimo traducir palabra por palabra, ni le pareció que era ésta la mejor manera de interpretar”, Sig. Vida de S Jer.

    Tomo sexto L-N

    p. 487: “Pero el otro sonrió y un automóvil pasó velozmente por el callejón, entre rechiflas y mentadas de madre”, Fuentes, Ob. Completas.

    p. 789: “Se me ocurre pensar que México vive un prolongado Directorio, una fórmula de estabilización que, a la vez que procura una notable paz interna, impide un desarrollo cabal de aquello que la Revolución se propuso en su origen”, Fuentes, La región.

    Tomo séptimo O-Q

    p. 266: “Matar el gusano, por satisfacer un deseo vehemente, se usa en México según Icazbalceta y me parece que también lo mencionan otros; la frase es también muy de nuestra tierra”, Suárez, Sueños.

    p. 368: “Cubrió con cera todo el cuerpo del crítico, para evitar que insectos misteriosos lo penetrasen, como recordaba de algunos derviches que sumergidos durante cierto tiempo habían aparecido con parte del cuerpo devorado por las hormigas blancas, esas pirañas terrenales”, Lezama Lima, Paradiso.

    p. 872: “En vez de quemarnos las pestañas aprendiendo volapuk… para sustituirlo después por el esperanto… para substituirlo después por no sé qué cosa, aprendamos bien nuestro castellano”, Nervo, Est. Lit., Obras completas.

    Tomo octavo R-Z

    p. 332: “Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas”, Rulfo, El llano en llamas.

    p. 529: “Pero la vida es corta:/ Viviendo todo falta;/ Muriendo todo sobra”, Lope, Poes. Lír.

    p. 921: “Puso sagaces toques de sensualidad en sus crónicas, describió en una y otra forma las excelencias de las indias, que andaban desnudas y descubiertas las vergüenzas”, Arciniegas, Estud. mesa redonda.

    p. 1002: “Rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma, pasa la blanca tribu de las nubes, perdemos nuestros nombres y flotamos a la deriva entre el azul y el verde, tiempo total donde no pasa nada sino su propio transcurrir dichoso”, O. Paz, Teatro de signos.

    *

    Julio Casares (1877-1964), Diccionario ideológico de la lengua española, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1992. En 1942 se imprimió por primera vez esta obra. Como en el caso de María Moliner, el Casares, como se denomina comúnmente su diccionario, también fue la obra de una sola persona. El lema del Diccionario es “Desde la idea a la palabra; desde la palabra a la idea”. En el prólogo Casares observa: “La república de las letras padece una triste indigencia: mientras el Diccionario de la lengua se acrecienta y se perfecciona de una a otra edición, el caudal circulante de vocablos se empobrece cada día; y si hoy nuestra literatura, salvo honrosas excepciones, se remedia para todos sus fines con unos pocos cientos de voces, borrosas y desportilladas por el continuo uso, ello no es culpa exclusiva de los escritores…” Y más adelante: “Y para esto hay que crear, junto al actual registro por abecé, archivo hermético y desarticulado, el diccionario orgánico, viviente, sugeridor de imágenes y asociaciones, donde, al conjuro de la idea, se ofrezcan en tropel voces, seguidas del utilísimo cortejo de sinonimias, analogías, antítesis y referencias; un diccionario comparable a esos bibliotecarios solícitos que, poniendo a contribución el índice de materias, abren camino al lector más desorientado, le muestran perspectivas infinitas y le alumbran fuentes de información inagotables…” El Diccionario cuenta primero con un inventario metódico en grupos de palabras que guardan relación con una idea determinada: religión, física y química, geología-mineralogía-minería, botánica, etc. Enseguida el Diccionario ofrece una parte analógica de grupos de palabras y una parte alfabética. Cualquier diccionario ideológico se organiza en general bajo este mismo sistema. Dado que el Casares cuenta con unos 80,000 vocablos, aquí transcriben apenas unos cuantos ejemplos de la parte analógica y un número muy limitado de vocablos afines al concepto principal.

    p. 25: amor: amor platónico, querencia, amistad, propensión, Venus, Cupido, lujuria, deshonestidad, pasión, flechazo, donjuanismo, idolatrar, prendarse, engolondrinarse, acaramelarse, rondar la calle, pasear la calle, acariciar, besar, matrimonio, amancebamiento, derretido, poesía erótica, dulcinea, cónyuge, etc.

    p. 152: economía: economía política, patrón oro, capitalismo, socialismo, hacienda, bienes, riqueza, trabajo, ahorro, banca, dinero, renta, impuesto, aduanas, monopolio, sindicalista, etc.

    p. 269: literatura: bellas letras, lenguaje, retórica, poética, gramática, filología, escribir, redactar, dejar correr la pluma, entretejer, narrar, componer, novelar, gongorizar, poetizar, traducir, grafomanía, libro, periódico, crítica, teatro, poesía, prosa, texto, contexto, fábula, trama, episodio, desenlace, nudo, epílogo, purismo, estilo, fraseología, lenguaje, matices, vulgaridad, metáfora, tropo, asíndeton, prosopopeya, eufemismo, retruécano, onomatopeya, claridad, concisión, escritor, literato, retórico, fabulador, poeta, lírico, épico, etc.

    p. 282: mar: charco, océano, oceanografía, neptunismo, alta mar, fondeadero, dique, crucero, brazo de mar, embocadura, archipiélago, bajío, profundidad, escollo, cabo, ribera, costa, playa, sal, alga, marea, ola, golpe de mar, batiente, rompiente, reventazón, viento, tempestad, tritón, sirena, nereida, náyade, ondina, picarse, amainar, pelágico, ultramarino, marina, navegación, etc.

    p. 355: pobreza: indigencia, escasez, carencia, inopia, penuria, estrechez, desdicha, desgracia, piojería, hambre, desnudez, depauperar, arruinar, empobrecerse, dar de culo en las goteras, estar sin un cuarto, a la cuarta pregunta, no conocer al rey por la moneda, no tener sobre qué caerse muerto, no tener con qué hacer cantar al ciego, no levantar cabeza, vivir de milagro, limosna, desheredado, gorrón, pícaro, lázaro, mendigo, pordiosero, zampalimosnas, pelagatos, piojo resucitado, con un trapo atrás y otro adelante, casa de beneficencia, con una mano atrás y otra adelante, etc.

    p. 357: política: política internacional, monarquía, república, garantías constitucionales, libertad, opinión pública, golpe de Estado, reacción, derecha, izquierda, mayoría, minoría, oposición, autoritarismo, fascismo, despotismo, tiranía, gorro frigio, demagogia, comunismo, oportunismo, feminismo, volver la casaca, politicón, politicastro, tránsfuga, patriotero, servil, dinamitero, partido, camarilla, etc.

    p. 413: sueño: amodorramiento, letargo, cabezada, ronquido, duermevela, bostezo, pesadilla, ensueño, vigilia, sopor, sonambulismo, toxicomanía, morfinismo, hipnotismo, síncope, oniromancia, dormir con los ojos abiertos, hacer la rosca, pegar los ojos, dormir como un lirón, dormir el vino, despertar, narcotizar, hipnotizar, arrullar, mecer, hachís, kif, alcoba, cubil, camisón, letargoso, a pierna suelta, etc.

    p. 415: superstición: teosofía, fetichismo, agüero, quimera, duende, martes trece, amuleto, espantanublados, etc.

    *

    María Moliner, Diccionario de uso del español, Editorial Gredos, dos volúmenes, Madrid, 1980. La primera edición apareció en 1966 y fue el resultado de una devoción por la lengua española a tal punto que en la dedicatoria del primer volumen Moliner escribió: “A mi marido y a nuestros hijos les dedico esta obra terminada en restitución de la atención que por ella les he robado.” Manuel Seco, el célebre lexicógrafo, filólogo y lingüista español, publicó el obituario de María Moliner en el diario El País bajo el título “María Moliner: una obra, no un nombre” (CVC. María Moliner. A raíz del Centenario. Manuel Seco.), pues el nombre de María Moliner tiene un vínculo indisoluble con su Diccionario.

    En una carta dirigida al director del diario El País, el 13 de abril de 1997, Fernando Ramón Moliner, hijo de María Moliner, escribe: “Como ella [MM] me dijo después, refiriéndose a sus amigas de aquella época, en el Valencia republicano, «las mujeres valían más que los hombres». Mi padre, catedrático de física, se había quedado sin alumnos. Su trabajo en aquellos tiempos, aún se me presenta como una de las actividades más apasionantes a que una mujer de 37 años pudo dedicarse en la retaguardia: un auténtico trabajo de bibliotecaria, haciendo llegar los libros a la mayor cantidad de lectores posible; a los pueblos (como ya venía haciendo desde antes de la guerra), a los frentes de batalla y… al extranjero.”

    En las páginas de la Presentación de su obra, María Juana Moliner Ruiz (Paniza-Zaragoza1900-Madrid-1981), además de ofrecer una concisa descripción de cómo organizó el Diccionarioy cómo ha de consultarse, aclara varios aspectos del uso del español y critica en más de una ocasión las contradicciones del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). En la página XXVI, al referirse a la reticencia de los académicos para aceptar neologismos de uso común como control o entrenamiento, indica: “Lo insostenible de tal posición purista se hace más patente cuando, como ocurre en la mayoría de los casos, las palabras o expresiones vetadas proceden de la herencia común latina y, al negarse hoscamente a emplear un recurso ofrecido por esa herencia del que se siente necesidad, solamente porque otro de los herederos se ha anticipado a sacar provecho de él, es puerilidad o reparo de hidalgo picajoso.” Moliner también se adelanta a la RAE al introducir criterios nuevos en su Diccionario: “Otra innovación consiste en considerar los signos «ch» y «ll» como dobles, como se consideran en los diccionarios extranjeros; aparte de que tal innovación ha sido ya recomendada por tan alta autoridad como la de Menéndez Pidal…”

    A continuación se transcriben unos cuantos ejemplos del Diccionario de Moliner, como una invitación para consultarlo como un hábito cotidiano:

    Volumen A-G

    p. 180: anejo, -a: (Lat. «annexus», partic. de «néctere», anudar; v. «nect-».) * Unido a otra cosa de la misma naturaleza, más grande o importante: ‘El director vive en un pequeño edificio anejo a la fábrica.’ (Este vocablo se confunde a menudo en México en la expresión “Señor, mándame pena y dolor, mándame males anejos, pero…”; no males “añejos” AP).

    p. 255: De arriba abajo: (I) Desde lo más alto hasta lo más bajo: `Rodar por las escaleras de arriba abajo’. Se emplea mucho en la expresión «mirar de arriba abajo». (II) En dirección hacia abajo: «Se mueve de arriba abajo». (III) * Completamente.

    p. 647: clima: (masc.) ① Conjunto de condiciones atmosféricas de determinado sitio, constituido por la temperatura, la humedad, la nubosidad, los vientos, la cantidad y frecuencia de las lluvias, etc. (V: «benigno, blando, crudo, duro, frío, húmedo, inclemente, lluvioso, magnífico, riguroso, severo, suave, templado, tórrido, tropical, variable.» (Clima y estado del tiempo, por lo tanto, no son lo mismo: el primero se refiere a una condición “permanente”, mientras que el segundo describe las condiciones durante un periodo del día, la semana o el mes AP)

    p. 1443: güito: ① Hueso de *albaricoque que emplean los chicos para jugar. ② (burlesco). * Sombrero.

    Volumen H-Z

    p. 187:  jenízaro: -a (ant.). ① (adj. y n.). Se aplicaba al hijo de padres de distinta *nacionalidad. ② (adj.). * Mezcla o mixto. ③ (adj. y n. ; Méjico). Se aplica al descendiente de cambujo y china o de chino y cambuja. (V. «* mestizo».)

    p. 268: literatura: ① *Arte que emplea como medio de expresión la palabra hablada o escrita. ° Conjunto de obras literarias: ‘La literatura clásica. La literatura francesa del siglo XIX’. (V.; «Letradura, bellas letras, buenas letras, letras humanas.» ° Conceptismo, cuatrocentismo, culteranismo, dadaísmo, gongorismo, impresionismo, marinismo, naturalismo, realismo, romanticismo, simbolismo, surrealismo.

    p. 712: Perogrullo: “(Comp. Con «Pero» -v.- y «Grullo», usado como supuesto apellido.) Personaje supuesto al que se atribuyen humorísticamente las sentencias o afirmaciones de contenido tan sabido y natural que es una tontería decirlas. V. «verdad de Perogrullo».

    p. 899: que: “(Forma, junto con los otros pronombres relativos españoles -cual, cuyo, quien-, una familia derivada morfológicamente de la agrupada en latín alrededor de «quis [qui, quae, quod]»; concretamente: como relativo de «quem», acusativo de «qui»; como interrogativo de «quid», derivado de «quis»; como conjunción completiva del «quid» del interrogativo; y como conjunción comparativa de «quam» , también conjunción comparativa, derivada igualmente de «quis» […] Su función, como en latín, es originariamente de pronombre. La evolución semántica por la cual ha llegado a transformarse en conjunción, completiva o comparativa, no obedece a un proceso lógico de tan fácil comprensión como el de la generalidad de las evoluciones de esa clase; pero esta duplicidad de funciones no es una particularidad de determinada lengua, sino un fenómeno lingüístico que puede llamarse general.”

    p. 1275: tecnocracia: “① Gobierno de un país por técnicos en las distintas materias y no por personas que son políticos exclusivamente. ② * Clase social formada por los técnicos (ingenieros, etc.).”

    p. 1307: tiempo: “(Del lat. «tempus, -oris»; «temperamento, temperar, temperatura, tempestad, templar, témpora, temporada, temporal, temporario, temporero, temprano; atemperar, contemperar, contemplar, contempor…, destemplar, extemporáneo, intemperante, intemperie, intempestivo, obtemperar.)» ① Magnitud en que se desarrollan los distintos estados de una misma cosa u ocurre la existencia de cosas distintas en el mismo lugar. Se le da con mucha frecuencia un valor patético, como sucesión de instantes que llegan y pasan inexorablemente y en que los que se desenvuelve la vida y la actividad, reflejado en el lenguaje con verbos como «acosar, acuciar, aguijar, aguijonear, apremiar, apurar…» […] El estado del tiempo se expresa con los verbos «estar» o «hacer», con «tiempo» o «día» u otro nombre de tiempo, como sujeto: ‘La mañana está fresca’; también con «tener, disfrutar, padecer», etc., en primera persona del plural: ‘Hemos tenido un verano poco caluroso.’”

    *

    Clave: Diccionario de uso del español actual, Editorial SM, Madrid, 1997, con proyecto editorial y dirección de una de las más destacadas figuras de la filología hispánica actual: Concepción Maldonado González, profesora titular y directora del Departamento de Lengua Española y Teoría Literaria de la Universidad Complutense de Madrid, con numerosísimas obras publicadas entre las cuales pueden citarse:

    Libros:

    • Maldonado, C. (ed.) (2009) Herrero, Ángel: Gramática didáctica de la lengua de signos española (LSE), Madrid, SM- Fundación CNSE.
    • Maldonado, C. (ed.) (2003) Aragonés, Luis y Ramón Palencia: Gramática de uso de español para extranjeros, Madrid, SM.
    • Maldonado, C. (ed.)  (2001) Páez, Enrique: Escribir. Manual de técnicas narrativas, Madrid, Ediciones SM, Prólogo de Luis Landero.
    • Maldonado, C. (ed.) (2001) Agencia EFE: Diccionario de español urgente, Madrid, SM.
    • Maldonado, C. (ed.)  (1997) Clave. Diccionario de uso del español actual, Madrid, SM. Prólogo de Gabriel García Márquez.
    • Maldonado, C. (ed.) (1992) Imaginario. Diccionario en imágenes para niños, Madrid, Ediciones SM. Premiado con la Medalla de Bronce de WORLDdIDAC-1994.

     Capítulos de libros:

    • Maldonado, C. (2017) “Word Combinations in General Dictionaries” en S. Torner y E. Bernal (eds.): Collocations and Other Lexical Combinations in Spanish. Theoretical, Lexicographical and Applied Approaches, col. Theoretical Developments in Hispanic Linguistics, Ohio, Ohio State University Press, Taylor and Francis.
    • Maldonado, C. (rev.) Ávila, Raúl (2014): ¿Te la sabes? Seleccionario de palabras que se usan poco, México, Colegio de México.
    • Maldonado, C. (1999) “Discurso directo y discurso indirecto”, en Gramática Descriptiva de la Lengua Española, Colección Nebrija y Bello, Madrid, Espasa-Calpe, 1999, cap. 55, pp. 3549-3595.  Premio Logos 2000, concedido por la Asociación Europea de Lingüistas y Profesores de Lengua.

    El Diccionario Clave se desarrolla en cierta medida como una actualización del Diccionario de María Moliner, por ejemplo la abierta inclusión de neologismos, pero también asume un criterio de pleno reconocimiento a las dos grandes normas lingüísticas del español: la norma castellana y la norma meridional o atlántica (la del sur peninsular, Canarias e Hispanoamérica), según explica el presidente de la Academia Canaria de la Lengua y académico de la Universidad de La Laguna, Tenerife, Humberto Hernández Hernández. El mayor reto para este diccionario, asumido desde un principio, fue responder a la amplia variedad de hablantes del español y sus respectivas peculiaridades. En el primer caso sucede a menudo que algunos neologismos tienen una vida efímera sobre todo si se refieren al ámbito de las nuevas tecnologías. La palabra casete, incluida en el Clave, ha dejado de usarse en buena medida por el arribo de la digitalización del sonido. Por otro lado, si bien la lengua española es un universo en expansión, como muchas otras, las variantes del español atlántico o meridional se extienden por territorios lingüísticos todavía por explorar. En el Diccionario de María Moliner, así se explica la palabra cochinilla: “Insecto hemíptero coccídeo, cuyas hembras viven sobre el nopal y, desecadas y reducidas a polvo, constituyen una materia colorante roja, llamada con el mismo nombre y también con cualquiera de los sinónimos, y, además, «* carmín».” El Clave se limita a indicar: “Insecto hemíptero con el cuerpo arrugado, cabeza cónica, antenas cortas y una trompa en forma de pelo: “La cochinilla, reducida a polvo, se empleaba mucho como colorante de color grana.” Tal vez se encuentra fuera del alcance de cualquier diccionario de la lengua española, pero la grana cochinilla -originaria de México, Diccionario del español usual de México, El Colegio de México, 1996- fue ingrediente indispensable en las pinturas de grandes maestros como Miguel Ángel, Caravaggio, Van Gogh, Renoir, Gauguin, etc. En Las Meninas de Velázquez el pequeño búcaro rojo que una menina ofrece a la Infanta Margarita está pintado con grana cochinilla. Por si fuera poco, ese tipo de búcaro, originario comúnmente de Guadalajara, México, desató en la Corte española una afición por la bucarofagia entre las damas de la realeza pues consideraban que comer trozos de ese tipo de barro les aclaraba la tez y les daba buen aliento en la boca, además de otros efectos positivos nunca avalados por la ciencia.

    *

    Diccionario ideológico de la lengua española, de Manuel Alvar Ezquerra (1950-2020), Editorial Bibliograf, Barcelona, 1995. MAE fue hijo de Manuel Alvar López, quien fue director de la Real Academia Española. Este libro se divide en las siguientes secciones: cuadro general de clasificación: relaciones generales, materia, naturaleza, seres vivos, el individuo, modos de vida; luego vienen treinta y cinco cuadros sinópticos; sigue la parte analógica con mil doscientos setenta y cuatro grupos ideológicos; continúa con un índice alfabético y cierra con un diccionario con definiciones, notas gramaticales y las informaciones lexicográficas de rigor. Su consulta requiere una familiarización paulatina con las diferentes secciones de la obra y sus diversas correlaciones.

    Diccionario del español actual, de Manuel Seco (1928-2021), Olimpia Andrés y Gabino Ramos, Editorial Aguilar, Madrid, 1999, dos volúmenes. Seco fue miembro de la RAE; Andrés también lo fue hasta 2011, si bien continúa colaborando con la RAE. En el preámbulo los autores se lamentan de que la lengua española no haya tenido, hasta 1999, un inventario léxico riguroso, con la excepción del Diccionario de Rufino José Cuervo, aquí ya referido. Y se agrega: “Para redactar un diccionario es indispensable una base documental. Algo que ya nos habían enseñado -en vano, al parecer- los académicos que en el siglo XVIII compusieron el Diccionario de autoridades.” Las principales características del DEA son: se recoge el léxico vivo, no las voces en desuso; la base documental parte de testimonios escritos del uso real del español (fuentes bibliográficas y hemerográficas); las definiciones, además del significado, se presentan en su contexto y se indica su uso; el Diccionario tiene un propósito descriptivo, no normativo; el público destinatario de la obra debe ser una persona con conocimientos básicos de la gramática: escritores, traductores, profesores y estudiantes de lengua española. A continuación se transcriben algunos ejemplos provenientes de textos literarios, históricos, económicos, etc. de autores peninsulares de renombre; pero también citas de algunas publicaciones periódicas de España. Se omiten citas de nota roja o crónica negra, como se dice en España, con descripciones explícitas de agresiones sexuales:

    Volumen I A-F

    p. 211: algarín: m (reg) 1 Macho de perdiz enjaulado que ha perdido el celo y no sirve para reclamo. Tb adj. | Cela Viaje andaluz 201: Por el campo de Jaén llaman algarín al reclamo de perdiz que, a fuer de viejo, ya no chifla. 2 Ratero de huertas y corrales. | Jo. Cruz SJáen 26.1.92, z: Está cansado de perseguir algarines y raterillos de poca monta.

    p. 691: bolchevismo: m (hoy raro) Bolchevismo. | Aparicio Alc 14.10.78, 3: Vladimir Ilich se hartó de romper y fumigar a sus contrincantes, primero con el desdén y la invectiva palabrera y, luego, al despotizarse el blocheviquismo, con los métodos mortíferos de la checa. (En la extinta URSS, la checa era el comité de la policía secreta AP).

    p. 1088: cochinilla: 3 Materia colorante roja que se obtiene de la cochinilla [1] Coccus cacti. | X. Domingo Cam 30.8.76, 51: En pastelería, se usa la cochinilla, sustancia roja que se emplea como colorante natural y se extrae del insecto del mismo nombre, abundante en Méjico y Guatemala.

    p. 2024: estratego: m 1 Estratega [1]. | Abc 19.6.58, 17: A orillas del Mediterráneo su talento de estratego planeaba y dirigía por telégrafo la batalla de Bilbao. I. RQuintano Abc 7.784, 26: Una sedienta caterva de minuciosos e inútiles “estrategos” de café copa las terrazas… para seguir los acontecimientos de la última crisis.

    p. 2133: fáustico-ca: adj. 1 Del Doctor Fausto († 1541), astrólogo de quien se dice vendió su alma al diablo a cambio de la juventud, la ciencia y el poder y que ha sido personaje de diversas obras literarias, esp. El Fausto de Goethe. | G. ÁLimeses 16.2.68, 24: La leyenda fáustica, mucho antes de que la recogiera Goethe en su poema inmortal, andaba ya por las Universidades alemanas.

    Volumen 2: G-Z

    p. 2395: guadalupano-a: 2 De la Virgen de Guadalupe. | GLuengo Extremadura 140: La advocación de la Virgen de Guadalupe se desparrama, en efecto, por toda América; y así tenemos la parroquia de Santa Fe, en la Argentina…; en Colombia…; en Venezuela; en Uruguay… Y no digamos en Méjico, ya que es conocidísima la devoción guadalupana del gran país.

    p. 2542: iberoamericano-a: adj 1 De Iberoamérica (conjunto de pueblos americanos que fueron colonias de España y de Portugal). Tb n, referido a pers. | Inf 16.4.70, 18: En  la Federación de Estudiantes Iberoamericanos…, conferencia-coloquio sobre el tema “La violencia en América Latina”, J.L. Rubio MHi 10.60.29: Los iberoamericanos seguirán teniendo un continente vacío. (No queda claro si está referencia tiene algún vínculo con el libro de Salvador Novo, El continente vacío, 1935, escrito durante su viaje a Sudamérica.)

    p.2759: khmer: (tb con la grafía kmer; pl normal, -s) I adj 1 (hist) [Individuo] de un pueblo de Camboya que desarrolló una importante cultura en la Edad Media. Tb. n. | DCorral ROc 7.63, 61: Los arquitectos kmer emplearon técnicas bastante deficientes.

    p. 2770: ladilla¹: f Piojo del pubis (Phthrius pubis). Cela SCamilo 28: Aquí las ladillas, ¿bailan el minué?

    p. 2901: macró: m (jerg) Proxeneta o rufián. | Umbral Hijo 142: Con el turismo y el sol [las suecas]… descubrieron el macró (al que pedían el reloj en prenda, antes de acostarse con él, por si además era chorizo). (Aquí chorizo se refiere a ladrón, sobre todo en el español peninsular.)

    p. 3263: obsidiana: f (Mineral) Roca volcánica vítrea de color negro o muy oscuro. | ZVicente Balcón 9: Sigue su inspección implacable, disponiendo los floreros…, y las piedras de rayo que coleccionaba Alfonso, junto a cabecitas de barro azteca y cuchillos de obsidiana.

    p. 3344: paja: f 7 (vulg) Masturbación. Gralm con el v HACER. Cela SCamilo 290: Lo que estoy es cachonda como una perra…, acabo de hacerme una paja delante de tu fotografía. Marsé Tardes 34: -Ella es otra cosa… La quiero. -La quieres. Te hace pajas.

    p. 3997: sabbat: (pronunc corriente, /sábat/) m (hist) Asamblea nocturna de brujos y brujas para dar culto al diablo. | CBaroja Brujas 115: Entre 1330 y 1340 aparece por vez primera el “Sabbat” en los procesos inquisitoriales de la zona de Carcassonne, Toulouse.

    p. 4249: Tao: m (Rel china) 1 Principio creador y rector de todo cuanto existe. | VMontalbán Pájaros 300: Yo me reconozco en el dualismo Ying-Yang y aspiro al Tao.  2 Camino de virtud. | Anson SAbc 1.2.70; 10 Tus padres y los padres de tus padres, Huang Ti-chen, que hablaba en voz baja de Confucio, que vivían conforme al “tao”, que rezaban al Buda, ofrecían en el altar familiar de los antepasados racimos claros y quemaban varillas de incienso. Fernández-Llorens Occidente 47: De la combinación de ambos [yin y yang], surgen el progreso, la vida, el tao (el camino) en el que todas las cosas avanzan hacia adelante.

    p. 4467: utoazteca: (tb con la grafía uto-azteca) adj [Familia de lenguas] propias de los indios norteamericanos, que se extiende desde el Norte de los Estados Unidos al Sur de Méjico. Tb los pueblos que las hablan. Tb n, referido a pers.

    p. 4471: vacilar: 3 (juv) Divertirse o pasarlo bien. | Goytisolo Recuento 342: Ahí donde la veis, con ese aspecto de no brillar precisamente por su seso, brilla en cambio por su sexo, por sus orgasmos. Y ella: ¿quieres callar, payaso? Y él: el hecho es que, por lo menos en la cama, vacilamos como cocodrilos.

    p. 4577: whisky: (ing; pronunc corriente, /wíski/ o /güíski/, tb con la grafía güísqui o, raro, whiskey; pl normal, -s, o raro, whiskies, pronunc /wískis/ o /güískis/) m Aguardiente de semillas que se fabrica sobre todo en las Islas Británicas y América del Norte.

    p. 4591: zafio-fia: adj [Pers.] tosca o sin finura. | Laforet Mujer 188: Paulina… no quería soportar las impertinencias de aquel hombre zafio. b) Propio de la pers. zafia. | Sopeña Defensa 64: Seguían los ataques a Unamuno y a Ortega, y hubo uno especialmente zafio contra Xavier Zubiri.

    *

    Diccionario panhispánico de dudas, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española con la colaboración del Instituto Cervantes, Santillana Ediciones, Bogotá, Colombia, 2005. Se trata de una obra de largo alcance y gran profundidad; posee además la virtud de abarcar la lengua española en su ámbito panhispánico, a diferencia del legendario Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco, Aguilar, 1961, circunscrito a sus ejemplos del español peninsular. La Comisión Interacadémica del Diccionario panhispánico de dudas incluye las áreas de Chile, Río de la Plata, Andes, Caribe continental, México y Centroamérica, Antillas, Estados Unidos y España. El coordinador del Área de México y Centroamérica fue el Dr José G Moreno de Alba, de la Academia Mexicana de Lengua, autor del libro Minucias del lenguaje, citado más adelante. Quien esto escribe tuvo el privilegio de contar como maestro de español al Dr Moreno de Alba en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En la Presentación del Diccionario panhispánico de dudas se precisa su propósito:

    “El carácter panhispánico de este nuevo diccionario viene determinado tanto por su contenido -y, específicamente, por la consideración de las variantes regionales- como por su autoría. Han sido, en efecto, las veintidós Academias las que han definido sus líneas maestras y trabajado codo a codo durante más de cinco años en su aplicación y desarrollo. Se propone el Diccionario panhispánico de dudas aclarar la norma establecida y atender a la vez a lo que algunos lingüistas llaman ‘norma en realización’; de ahí que oriente también sobre lo no fijado y formule propuestas guiadas por la prudencia y el ideal de unidad lingüística. Ello lo convierte en una obra abierta, que nace con el propósito declarado de mantener una actualización continua. No se dirige a especialistas, sino al público hispanohablante en general. Por ello, algunos puntos se han obviado las precisiones terminológicas que serían insoslayables en obras dirigidas a lectores especializados.”

    La selección de ejemplos transcritos a continuación buscan dar una visión de conjunto del Diccionario, aunque se reconoce el riesgo de un reduccionismo no intencionado que pudiera dar una idea errónea del verdadero alcance de esta obra defensora de la norma pero abierta con prudencia a la innovación. No se trata de una contradicción, sino de una relación en movimiento entre cambio y continuidad.

    p. 29: agave: ‘Maguey o pita’. Aunque es válido su uso en ambos géneros, es mayoritario y preferible el masculino: «El mezcal y el tequila, […] procesados a partir de agaves mexicanos, son de origen colonial» (Aguirre Antropología [Méx. 1986]).

    p. 86: baño de María: ‘Método de calentamiento suave consistente en introducir el recipiente con lo que ha de calentarse dentro de otro con agua colocado al fuego’. La expresión originaria es de baño de María -con la preposición que corresponde anteponer a todo complemento de un sustantivo-, pues en su origen parece estar la referencia de María, hermana de Moisés, considerada la primera alquimista de la historia; con el tiempo, se acentúa la tendencia a suprimir la preposición de, uso hoy mayoritario.

    p. 239: dondequiera: 2. Este adverbio ha de escribirse hoy en una sola palabra, por lo que no debe confundirse con la combinación ocasional del adverbio relativo donde y la primera o tercera persona del presente de subjuntivo del verbo querer, que significa que significa ‘en el lugar o al lugar que desee’: «Es inhumano quitar a un individuo su derecho a vivir donde quiera» (Hoy [Chile] 19-25.10.83).

    p. 271: español: Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. La polémica sobre cuál de estas dos denominaciones resulta más apropiada está hoy superada. El término español  resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas. Asimismo, es la denominación que se utiliza internacional (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.). Aun siendo también sinónimo de español, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región. En España, se usa asimismo el nombre castellano cuando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco.

    p. 304: frijol o fríjol: ‘Planta leguminosa, de fruto en vaina y semilla en forma de riñón’. También designa el fruto y, especialmente, la semilla. Tiene dos acentuaciones válidas: la aguda frijol, mayoritaria en el uso, y la llana fríjol. Es voz de uso general en América, aunque en los países de América del Sur, especialmente en la Argentina, el Uruguay y Chile, se emplea de preferencia el quechuismo poroto.

    p. 332: habla: ‘Facultad de hablar’ y ‘manera de hablar’. Es voz femenina: «A esto puede responder […] el gusto de Valle-Inclán por las hablas jergales» (Yunduráin Clasismo [Esp. 2000]). Al comenzar por /a/ tónica, exige el uso de la forma el del artículo si entre ambos elementos no se interpone otra palabra (→ el, 2.1.), pero los adjetivos deben ir en forma femenina: «Todo él era un tributo a la ordinariez: la panza innoble, el habla enfática», (GaMárquez Amor [Col. 1985]).

    p. 389: laísmo: 2 Los pronombres la, las proceden, respectivamente, de las formas latinas de acusativa illam, illas. El acusativo es el caso de la declinación latina en el que se expresaba el complemento directo. Por ello, la norma culta del español estándar solo admite el uso de estas formas para dicha función: «LA busqué [a Constancia] en los tres pisos» (Fuentes Constancia [Méx. 1989]).

    pp. 441-442: modo:  1. ‘Manera’. Cuando va seguido de una oración adjetiva, esta puede ser introducida por en (el) que o como: «Echo de menos el modo EN EL QUE yo vivía» (Tiempo [Esp.] 29.1.90); «Era un hombre corpulento, a juzgar por el modo COMO había distendido el somier» (Azancot Amores [Esp. 1980]).

    p. 477: orfanato: 1. ‘Asilo de huérfanos’: «Estuvo en un orfanato» (Gándara Distancia [Esp. 1984]. Esta es la voz mayoritariamente usada en todo el ámbito hispánico […] 2 La voz orfelinato es calco del francés orphelinat (del fr. orphelin ‘huérfano’). Desde principios del siglo XX ha alternado con la formación propiamente española orfanato, cuyo uso es más recomendable. No obstante, la forma orfelinato se considera válida, puesto que goza de aceptación general en el uso culto español y, sobre todo, en el americano: «Varios espías cabildeaban como niños expulsados de un orfelinato» (Cohen Insomnio [Arg. 1986]).

    p. 510: poeta-isa: ‘Persona que escribe poesía’. El femenino tradicional y más usado es poetisa: «Doctora, periodista y poetisa, fue presidenta de la Liga de Mujeres Albanesas» (Alborch Malas [Esp. 2002]. Modernamente se utiliza también la forma poeta como común en cuanto al género (el/la poeta; → GÉNERO², 1a, y 3b): «Sor Juana, la poeta mestiza de México» (Fuentes Esto [Méx. 2002]).

    p. 608: sinsentido: ‘Cosa absurda y que no tiene explicación’: «La carta era un sinsentido, pero lo que hice después fue un desatino» (CInfante Habana [Cuba 1986]). Es un sustantivo masculino y se escribe siempre en una sola palabra. No debe confundirse con la combinación de la preposición sin y el sustantivo sentido: «Apenas se dijeron siete u ocho frases sin sentido» (Vergés Cenizas [R. Dom. 1980]).

    P 685: zapeo: Sustantivo propuesto en sustitución de la voz inglesa zapping, ‘acción de cambiar reiteradamente de canal de televisión por medio del mando a distancia’: «Hay páginas [de la novela] que revelan […] una innegable destreza para la caricatura -como en la escena del zapeo televisivo-» (Abc [Esp] 16.2.96).

    *

    Obras de autores mexicanos

    Hay numerosas aportaciones de filólogos mexicanos al estudio de la lengua española. Enseguida se citan algunos ejemplos.

    Victoriano Salado Álvarez (1867-1931), Minucias del lenguaje, Ediciones de la Secretaría de Educación Pública, Departamento de Bibliotecas, México, 1957. Se trata de comentarios espontáneos y salpicados de anécdotas sobre peculiaridades del habla del español en México. Salado Álvarez fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

    pp. 31-34: En la entrada titulada “Mexicanismos olvidados en El Periquillo” se explica: “Hace tiempo notaba cuántos mexicanismos contiene El Periquillo, en materia de picaresca nacional: ladrones, jugadores, presidiarios y hampones de toda casta, hablaban en el libro lizardesco una lengua muy suya, muy expresiva y muy desconocida para los que no pertenecemos al dominio de la psiquiatría […] Todo esto pertenece a la historia del lenguaje -quizás de la historia de México- y debía investigarse y ponerse en su punto por quien supiera hacerlo […] Y otra labor igual merecen Astucia, Los bandidos de Río Frío, El fistol de diablo, La linterna mágica y todas las obras de Fidel.”

    pp. 231-233: En la entrada titulada “Los licenciados” se cita: “Santa Anna saludaba a las gentes que merecían desprecio llamándolos «Señor licenciado.» Cuando el interesado lo observaba, temblando le decía: «Me permito advertir a su VAS que no soy licenciado», el hombre de Tampico respondía: «Pues merecía usted serlo.» Mal papel han de hacer esos licenciados que se meten a generales y esos generales que se pasan a licenciados. Unos y otros los han de ver con malos ojos.”

    *

    En 1992 el FCE publicó la obra homónima, Minucias del lenguaje, de José G Moreno de Alba (1940-2013) -como se recuerda, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua-, donde se cita la obra de Salado Álvarez pero en una edición de la misma SEP de 1975. Este libro es propiamente un diccionario con cientos de entradas y una advertencia: “Los vocablos a los que precede un asterisco son hipotéticos, reconstruidos, inventados, están mal escritos o son voces anómalas.”

    p. 284: En la entrada “Locuciones adverbiales mexicanas”, escribe Moreno de Alba: “En México, en cambio, [a huevo] significa ‘por fuerza’. Charles Kany cita el siguiente ejemplo de Benita Galeana: «-Nosotras no salimos de aquí, y si salimos vamos juntas. – ¡pues ustedes salen a huevo, contestó el oficial. Y ordenó a los soldados que nos sacaran. – ¡A huevo no nos sacan, nos sacarán muertas!»

    p. 443: “Sobre el léxico pachuco”: “Para explicar hoy cómo era la vestimenta del pachuco se tiene que recurrir a la arqueología cinematográfica y recuperar las películas (algunas ciertamente interesantes) de Germán Valdés (Tin Tan).” Luego se citan algunos vocablos del léxico pachuco como tacuche y bírula. (En la película El rey del barrio, 1949, hay una escena sobre un maltrecho fusible de la corriente eléctrica de la casa de vecindad. Una mujer pide a Tin Tan que reemplace el fusible por uno nuevo y le advierte: “-No te vayas a dar un toque.” A lo que Tin Tan responde: “-Es lo que me quiero dar.” Aquí hay un juego de acepciones. La vecina se refiere a un toque como un pequeña descarga eléctrica, mientras que Tin Tan se refiere a una fumada de mariguana AP).

    *

     El mítico Diccionario crítico de la lengua castellana, de Joan Corominas, en cuatro volúmenes, vio su primera edición en Berna, Suiza, en 1954. En años posteriores la Editorial Gredos, Madrid, reprodujo la original edición suiza. La misma Gredos publicó en 1961 el  Breve diccionario etimológico de la lengua castellana de Corominas. Por su parte, Guido Gómez de Silva (Padua, 1940-Ciudad de México, 2013, naturalizado mexicano desde 1940), fue miembro muy destacado de la Academia Mexicana de la Lengua. En 1985 Gómez de Silva publicó en Ámsterdam, en inglés, el libro Elsevier’s Concise Spanish Etymological Dictionary. En 1988 el FCE y El Colegio de México publicaron esta misma obra con el título Breve diccionario etimológico de la lengua española. Explica Gómez de Silva: “El propósito principal de este diccionario es seguir la pista de cada palabra española hasta el tiempo más remoto posible para hacer conocer al lector la historia de la evolución de la lengua castellana […] Aunque algunas palabras españolas no son de origen indoeuropeo, la gran mayoría de ellas sí lo es. Ya que la lengua indoeuropea (a veces llamada protoindoeuropeo, o indoeuropeo común) no se escribió, sus características deben ser reconstruidas. Esto se hace comparando las lenguas escritas que son sus descendientes (hay, por ejemplo, correspondencias obviamente regulares de sonidos entre lenguas emparentadas). Cabe poner de relieve que Gómez de Silva, además de su doctorado en letras por la UNAM, estudió lenguas orientales en El Colegio de México.

    De los 10,000 artículos del impresionante Breve diccionario de Gómez de Silva, se citan a continuación apenas algunos ejemplos, lo cual por supuesto es una injusticia; pero es obvio, como en los casos precedentes, la imposibilidad de transcribir páginas enteras de las fuentes estudiadas.

    p. 85: “asesino ‘homicida, quien mata a un ser humano ilegalmente y con premeditación’ (asesinar ‘matar a un ser humano ilegalmente y con premeditación’): latín medieval assassinus ‘asesino’, del árabe hashshāshin, plural de hashshash, ‘adicto al hashish’, de hashīsh (raíz h-sh) ‘cáñamo, hierba seca, hashish (extracto estupefaciente de las flores secas del cáñamo)’. Los primeros asesinos etimológicos eran seguidores del Shayj al-ŷabal (‘Viejo de la Montaña’, siglo XI), quienes cometían homicidios secretos bajo el influjo del hashish.”

    p. 114: “bohemio ‘vagabundo, excéntrico, gitano’: bohemio, de Bohemia (región de Chechoslovaquia)’ (por la  de Boihaemum (término colectivo) ‘bohemos; Bohemia’ (siglo I d.c.), literalmente = ‘hogar de los bohii’, pueblo celta que venía de la Galia transalpina y se estableció en parte a lo largo del Danubio en la región llamada, debido a ellos, Bohemia, literalmente = ‘golpeadores, guerreros’, del indoeuropeo bhei- ‘golpear’) + el latín -haemum ‘hogar’, del germánico haima ‘hogar’, del indoeuropeo koi-mo- ‘hogar; íntimo’, de koi-, de kei— ‘estar acostado; cama, hogar; querido (véase ̊  civil).”

    p. 126: “cacahuate (también cacahuete) ‘trepadora procedente de la América tropical, Arachis hypogaea, y su semilla comestible y oleaginosa’, acortamiento y modificación del náhuatl tlálcahuatl ‘cacahuate’, literalmente = ‘semilla de cacao de la tierra’ (las vainas de las semillas de cacahuate se madura bajo tierra), de tlālli ‘tierra’ y cacahuatl ‘semilla de cacao’ (véase ̊  cacao).”

    p. 415: “levógiro ‘que desvía hacia la izquierda (o en dirección contraria a la de las manecillas de un reloj) la luz polarizada’: levo- ‘hacia la izquierda’ (del latín laevus ‘izquierdo’, del indoeuropeo laiwo- ‘izquierdo’ [fuente también del ruso levyy ‘izquierdo’]) + -giro ‘que gira’, del latín gyrus ‘movimiento circular, vuelta, círculo’ (véase  ̊  giro).”

    p. 450: “mensual ‘que sucede cada mes; que dura un mes’: latín tardío mensualis ‘mensual’, del latín mensis ‘mes’ (del indoeuropeo mēn-s– ‘mes; luna’, de mēn– ‘mes; luna’; véanse menisco, ̊  medir) + –ualis ‘de’ (véase –ual).”

    p. 526: “payaso ‘actor que hace de gracioso, divirtiendo al público con su ropa y sus ademanes ridículos’: francés paillase ‘payaso (también = ‘colchón delgado hecho de una bolsa de lona llena de paja’, de paille ‘paja’), traducción del italiano pagliaccio ‘payaso’; (anticuado) colchón lleno de paja’, de paglia ‘paja’, del latín palea ‘paja’ (véanse paja, ̊  polen). En la comedia tradicional italiana, el bufón o pagliaccio llevaba un traje hecho de tela burda parecida a la de la bolsa exterior de un colchón lleno de paja, lo cual le daba el aspecto de una bolsa o un muñeco relleno de paja.”

    p. 663: “Taiwán, isla (también llamada Formosa; véase Formosa) del sudeste de China: chino T’ai-wan, literalmente = ‘Bahía con Terrazas’, de t’ai ‘terraza, terraplén, bancal, parata’ + wan ‘bahía; costa, orilla’. El relieve del lado occidental de la isla es gradual y sus muchas mesetas parecen terrazas.”

    p. 705 “ ̊   utopía, utopía ‘plan halagüeño pero irrealizable’: latín moderno Utopia, país imaginario con condiciones sociales ideales, descrito en el libro Utopia ‘Utopía’ (1516) por el autor inglés Thomas Moore ‘Tomás Moro’ (1478-1535), literalmente = ‘no lugar, lugar imaginario, lugar que no existe’, del griego ou ‘no’ + tópos ‘lugar’ (de la misma familia: tópico, topografía, topónimo).”

    *

    Diccionario del español usual de México, dirigido por Luis Fernando Lara y el equipo lexicográfico formado por Gilberto Anguiano Peña, Aurora Díez-Canedo, Luz Fernández Gordillo, Francisco Segovia, Laura Sosa Pedroza, Carmen Delia Valadez y Carlos Villanueva, además de otros colaboradores, El Colegio de México, 1996.

    Como se mencionó párrafos arriba, aquí también se ofrece un mínimo de entradas, a veces parciales, considerando que este Diccionario suma  un total de14,000 entradas a veces bastante extensas. Asimismo conviene advertir sobre la inclusión de vocablos o expresiones definitivamente ofensivas y vulgares pero de uso común en especial en la lengua hablada.

    p. 78: ágata… 3 Canica de vidrio translúcido que tiene vetas de colores: «En su colección había tréboles, ágatas, agüitas, y hasta balines macizos.»

    p. 316: chingar v tr (Se conjuga como amar) (Groser, Ofensivo) 1 Molestar o causar grave daño a una persona: “Hay cabrones que nomás lo están a uno chingue y chingue”, “¡No me chingues, necesito dinero!” 2 Violar sexualmente a una persona: “Me chingué a la pinche vieja”, “¡Vete a chingar a tu madre!” 3 prnl Sacrificarse en extremo: “Yo me chingo trabajando día y noche y tú te gastas todo el dinero” 4 prnl Fallar o fracasar en alguna cosa: “Se chingó el negocio”, “Se me chingó el motor en plena carretera”.

    p. 319: churro s m 1 Pan dulce elaborado con masa hecha de harina y agua, que se produce haciendo pasar ésta a través de un tubo estriado, con lo que adopta la forma de un largo cordón, y después se fríe en aceite y se baña con azúcar; se come particularmente en los desayunos y las meriendas: un chocolate con churros 2 Película de mala calidad: churros importados y nacionales, filmar un churro 3” (nuevas acepciones se refieren a churro como cigarrillo de marihuana).

    p. 457: gato 4 Defenderse como gato boca arriba Defenderse con bravura y utilizando todos los medios de que se disponga 5 Ponerle el cascabel al gato Retar a alguien, provocarlo: “Ahí viene el maestro, a ver quién le pone el cascabel al gato” 6 Buscarle tres pies al gato Buscar dificultades a sabiendas de encontrarlas: “Ya te dije que es peligroso, no le busques tres pies al gato” 7 Haber gato encerrado Haber algo sospechoso en alguna situación: “Tanta amabilidad me hace creer que hay gato encerrado” 8 Con un ojo al gato y otro al garabato Con la atención puesta en dos cosas al mismo tiempo 10 Manita de gato Arreglo, generalmente superficial, de la apariencia de algo o de alguien: “Voy a darle una manita de gato a la casa antes de que lleguen los invitados” 11 Dar gato por liebre Engañar a alguien, haciendo pasar una cosa por otra de mejor calidad: “Te dieron gato por liebre con el coche que te vendieron”.

    p. 479 hegemonía s f Dominio o supremacía que ejerce un país, un pueblo, una cultura o un grupo de personas fuertes y poderosas sobre otros, limitando su libertad de acción y su independencia: “Los aztecas ejercieron plenamente su hegemonía sobre los pueblos vecinos”, “El partido conservador se postulaba en favor de la hegemonía de los militares en la política nacional”. (Nunca se está exento de la ironía no intencionada AP).

    p. 578 madre 1 Tener (o no tener madre) Tener vergüenza, honor, pundonor: “Yo no soy un hijo de la chingada, yo sí tengo madre”, “Es que Beatriz de plano no tiene madre” 2 ¡Qué poca madre! Expresión de disgusto o molestia extrema: “No quisieron darnos un poco de agua, ¡qué poca madre! 3 Darle a alguien en la madre, partirle la madre Golpear o derrotar a alguien: “Nos encontramos con los de Romita y les dimos en la madre”, “Anda buscando a Agripino para partirle la madre” 6 Valer algo madre(s) Tener  muy poco valor o ninguno, no importarle a uno en absoluto: “Me vale madre que no quieras casarte conmigo”, “Tú, tus millones y tus tías me valen madres” 9 ¡A toda madre! ¡Qué bien, qué buena suerte! ¡De lo mejor!: “¡Se compró un coche a toda madre!”

    p. 615 mole 4 Darle a alguien en su (mero) mole (Coloq) Tratar con alguien sobre temas que le gustan mucho o de cosas que domina muy bien: “Con la plática de los caballos te dieron en tu mero mole”. (En la escuela primaria fui testigo de varios pleitos a golpes entre los chiquillos, siempre ocurridos al terminar la clase y en la calle. El pleito terminaba cuando a uno de los contrincantes le sacaban el mole [la sangre] de la nariz al adversario AP).

    p. 665: pachanga s f (Colq) 1 Fiesta muy ruidosa y de mucho alboroto: hacer una pachanga, ir a una pachanga, “En toda la vecindad no hay quien haga una pachanga como las nuestras” 2 Desorden ruidoso y poco digno: “Eso no es una corrida de toros, es una pachanga”, “Llegó el marido, la abuela, el policía de la esquina y hasta el boticario, ¡Qué pachanga se armó en ese momento!”. (El Diccionario de la Real Academia Española en línea indica: 4 f. coloq. Arg., Cuba, El Salv., Guat., Nic., y Ur. Fiesta popular o familiar, generalmente con baile. Sin embargo, no incluye a México, donde pachanga es de uso frecuente.)

    *

    Asimismo, se sugiere ver las series conferencias impartidas por la Dra Concepción Company Company  en El Colegio Nacional, disponibles en YouTube. La Dra Company se especializa en sintaxis, lingüística histórica, teoría del cambio lingüístico, historia de la lengua española, filología y ecdótica.

    *

    Un escritor sería, pues -tal vez hayamos encontrado la fórmula con excesiva rapidez-, alguien que otorga particular importancia a las palabras; que se mueve entre ellas tan a gusto, o acaso más, aunque depositando más confianza en las palabras, que entre los seres humanos; que se entrega a ambos, aunque depositando más confianza en las palabras; que destrona a estas de sus sitiales para entronizarlas luego con mayor aplomo; que las palpa e interroga; que las acaricia, lija, pule y pinta, y que después de todas esas libertades íntimas es incluso capaz de ocultarse por respeto a ellas. Y si bien a veces puede parecer un malhechor para con las palabras, lo cierto es que comete sus fechorías por amor.

    Elías Canetti, La conciencia de las palabras

  • La música y el buen comer  

    La música y el buen comer  

    “Además del ocio, no conozco ocupación más deliciosa que comer como es debido. El apetito es para el estómago lo que el amor es para el corazón. El estómago es el maestro de capilla que dirige la gran orquesta de las pasiones. El estómago vacío representa al fagot en el que refunfuña el descontento; al contrario, el estómago lleno son los tambores del regocijo. En cuanto al amor, lo considero la actriz protagonista por excelencia, la diva que canta en el interior de la mente cavatinas con las que se embriaga el oído y el corazón acaba embelesado. Comer y amar, cantar y digerir; estos son, en verdad, los cuatro actos de esta ópera bufa que se llama vida y que se desvanece como la espuma del champaña. Quien la deja escapar sin haberla disfrutado está loco de remate.”

    Con estas sentencias, emitidas a través del cedazo de su visión de músico, Gioachino Rossini deja testimonio, en el ocaso de su existencia, de su pasión por la gastronomía; y valiéndonos de ellas como epígrafe extendemos una cordial invitación para internarse por los laberintos donde hambre y sed, en connubio con los placeres del oído, conforman una sabrosa sinfonía gastronómica paralela a nuestro devenir en tierra.

    Iniciemos, como prescribe el respeto por Cronos, por el mundo antiguo, ya que en su heredad abreva la cultura que subyace en nuestras tradiciones. El banquete o symposium,[1] creación griega por antonomasia, se caracteriza por la indisoluble unión entre comida, canto, bebida y danza, y el todo como aglutinación perfecta del placer, tanto intelectual como corporal. Las vivencias helénicas, cantadas por Homero, Píndaro o Jenofonte, nos dan pistas para degustar el menú como es debido. Así, una vez que atravesamos el umbral de la casa de nuestro anfitrión[2] ateniense, tenemos que descalzarnos para que puedan lavarnos los pies. Sin ello nadie puede pasar al comedor. Ya instalados en él tenemos que tumbarnos sobre cojines, con las piernas estiradas y el busto inclinado para que nos sirvan. Como al resto de los convidados nos toca una pequeña mesa individual. Antes de que circulen los alimentos podemos echar un vistazo alrededor: hay grandes ánforas de vino, estatuas y arreglos florales, entre los que destacan rosas y violetas, éstas últimas adoptadas como remedio contra la embriaguez.

     Como parte indispensable de la decoración apreciamos a las bailarinas en sus túnicas leves que danzan al son de un grupo de flautas o aulós. Las esclavas y prostitutas que las tañenlo hacencon los carrillos bien hinchados ya que son dos los tubos de caña que deben abarcar simultáneamente. Lo que obtienen es una agradable brisa sonora. Cuando probamos el vino notamos su extraño sabor: no se ha fermentado en barricas y viene mezclado con agua salada que ayuda a su conservación. También percibimos que tiene un regusto a menta y canela. Con algarabía escuchamos que ya vienen las bandejas con comida y lo primero que vemos son las hogazas de pan de trigo, llamadas artos, con las que hemos de acompañar los purés de haba y lenteja. En sucesión probamos aceitunas, quesos de cabra y una suculenta plétora de sardinas, atunes, anguilas y mariscos.[3] Concluida esta porción del banquete se nos invita a dejar espacio para el postre o tragema, mismo que consiste en higos, pasas y nueces, junto a exquisitos dulces hechos con miel. Saciada el hambre, se espera que comencemos las libaciones en honor a Dionisio y Apolo; pero antes de cada trago tenemos que unir nuestra voz al coro colectivo para entonar un peán, que es el canto de sus alabanzas. Entre bromas oímos a un comensal que pide que le ofrezcan a su mujer el vino trezenio, dada su efectividad para impedir los embarazos… Todos ríen y no faltan las alusiones a Hipócrates, quien solía recetar la ingesta vinícola para combatir la fiebre y acortar las convalecencias. 

    Lo siguiente que despierta nuestra curiosidad es asistir a un festín en la Roma imperial. Desechamos la austeridad de Augusto y el desenfreno de Calígula, para quedarnos con la proverbial gula de Nerón, a quien hay que valorarle las infaltables exhibiciones musicales que impone en sus actos públicos. La fastuosa Domus Aurea es el lugar del convite y debemos disponer de buena parte de la jornada, como mínimo desde mediodía hasta medianoche, para disfrutar lo que está dispuesto para los invitados; en esto van incluidos los baños, de agua caliente o fría según la estación, que se programan, durante los intervalos, en pos de recomponer el cuerpo. En la amplia bóveda del salón reverberan los rasgueos de las cítaras que fungen de marco para que un puñado de bailarinas ataviadas con telas trasparentes, pongan a tono el ambiente. Surgen risotadas por doquier y el vaivén de esclavos que ofrecen bebidas es frenético. Parece que hoy el emperador está en vena de ponerse a cantar.

    Por encima de su fama de caudillo, Nerón se considera como un verdadero artista. No en balde repite en sus discursos que “el arte nos hará vivir”. Su debut como cantante tuvo lugar en Nápoles, para el que requirió la presencia de cinco mil plebeyos que debían aplaudirlo hasta el desvanecimiento, y es de notar que para que alguien pueda ser parte de la claque imperial tiene que tomar un curso propedéutico para dominar las distintas modalidades del aplauso. Los hay de tres tipos, según su intensidad: los “zumbidos”, las “tejas” y los “ladrillos, estos últimos se ejecutan con las manos arqueadas y las palmas planas. En cuanto a la destreza musical del César, baste decir que dedica muchas horas a la semana para estudiar la lira con Terpno, el mejor maestro del momento y que su voz es robusta gracias a la reiterada práctica de tumbarse boca arriba, con una sólida plancha de plomo en el pecho, para hacer sus vocalizaciones.

    Antes de poder ingerir bocado nos enteramos que, si el sumo caudillo decide cantar, todo debe interrumpirse y que nadie puede abandonar el recinto. No importa qué tan apremiantes sean los motivos para hacerlo. Mientras eso no acontezca podemos disfrutar del mullido triclinio que nos han reservado y aceptar el gustatio o aperitivo que nos ofrecen. Lo que nos metemos en la boca son ostras, huevos duros, erizos de mar, espárragos, almendras verdes y tordos ahumados. En lo referente al vino que nos escancian es un mulsum que lleva miel. Cuando es la hora de los platos fuertes, la variedad nos intimida: camarones, morenas, pichones, conejos, faisanes rellenos de dátil, lechón asado y pescados como el esturión, el dorado y el rodaballo.

    Aunque la panza nos mande señales de hartazgo no podemos ignorar la ternera asada, el hígado de oca y los huevos de pavo real, que son verdaderas delicias; de cualquier manera siempre está el recurso que avala el mismo Nerón en todos sus festines: podemos recostarnos de espalda con la boca abierta al tiempo que nos meten una pluma en la garganta que nos aliviará el estómago. E invariablemente será preferible recurrir al vomito para volver a comer, en lugar de contenerlo a la hora en que el César se ponga a cantar… Afortunadamente ya no lo hace porque nuestra intempestiva salida lo indispone.

    Con reflujos todavía presentes optamos por aceptar el raro privilegio de ser admitidos en el monasterio de Ruperstberg, donde nos aguarda la abadesa que lo funda. De antemano sabemos que la comida será frugal en extremo ya que es una norma de templanza anímica que se sigue al pie de la letra, más aún cuando la Superiora es la primera en alabar las virtudes del ayuno como medida terapéutica para una infinidad de trastornos. Pero más que la cantidad de potajes y trozos de pan que nos obsequien las monjas, lo que realmente anhelamos es escucharlas cantar en la misa previa al almuerzo. Sus voces están entrenadas para satisfacer oídos divinos y lo que cantan es obra de la propia abadesa.[4] Es ella una mujer excepcional, no sólo para su tiempo, sino para el subseguirse de las generaciones. Publica tratados de teología y medicina, es poetisa de sublime inspiración, compone música y es una visionaria cuyas profecías demudan a quien se aviene a descifrarlas. Por si fuera poco, mantiene un intenso epistolario con reyes, Papas y príncipes. Se llama Hildegard von Bingen y nació en el año 1098.

    La música que inunda el monasterio ratifica los misterios de la fe y la piedad que suscita nos aminora el apetito. Preferimos entonces beber la cerveza que Hildegard le recomienda a sus monjas para conservar el rubor de las mejillas. Para mitigar tristeza y melancolía nos dicen que suele recetar un “vino flojo”, que ha de beberse por la mañana, apenas nos levantamos. Asimismo, nos insisten en complementar nuestra dieta paseando, bailando, escuchando música y meditando. Ciertamente la fugacidad de la vida, ya lo anotaba Rossini, amerita la delectación completa de todos sus placeres.

    Tal como venimos asentando, la gastronomía y el arte sonoro han evolucionado al parejo desde tiempos remotos, ya que su connubio se basa en la aglutinación de los placeres del espíritu ‒lo que entra, en este caso, por los oídos‒ con las placenteras necesidades que el cuerpo exige para sentirse satisfecho. De ahí que comenzáramos con los banquetes griegos, pues son estos los que establecen, dentro de nuestra tradición cultural, la unión perfecta entre comida, canto, bebida y danza.

    En este punto es necesario que hagamos un retroceso dentro de la Edad Media para mencionar a Carlomagno, puesto que a él se atribuye un notable avance gastronómico tras el oscurantismo impuesto por los bárbaros. En su Corte se estipulan para siempre las siguientes normas: lavarse las manos antes de comer, adornar las mesas con flores y, lo más relevante es que, tras siglos de separación, se fomenta la convivencia entre varones y damas. Con ello se consolida la poesía caballeresca y nacen los cantares de gesta. Como dato curioso, la leyenda refiere que también en sus menús se adopta, por vez primera, el consumo de quesos con moho. Es de señalar, igualmente, que en las comidas carolingias no se acostumbraba aún el servicio en platos individuales. Lo que había hasta entonces, diseminado en todas las Cortes europeas, era un gran perol, generalmente con carnes asadas o hervidas, en el que cada comensal metía la mano para extraer su trozo, o bien la punta de un trinche para asirlo.

    Debemos aclarar que para limpiarse manos y brazos se recurría al mantel, al pelaje de un perro o, en el colmo del refinamiento, a la mata ensortijada de un esclavo negro al que situaban arrodillado por debajo de la mesa, en cantidad de uno por cada comensal (se presume que el empleo de la servilleta individual es una aportación de Leonardo da Vinci y que la invención del tenedor acaece en el palacio de una princesa veneciana en el siglo XV). Con respecto a la bebida, rara vez bastaban los contenedores para cada invitado, bebiéndose por turnos. Aquello que circulaba de boca en boca eran cálices de bronce, o vasos de cuerno engarzados con metales nobles y piedras preciosas.    

    Tocante a la música que se escucha en los castillos feudales, corre ella por cuenta de troveros (activos inicialmente en el norte de Francia), trovadores (afincados en el sur francés) y juglares (instrumentistas y cantantes que pertenecen al séquito del Señor que los alimenta). Son estos músicos, casi siempre errantes, quienes encarnan el prototipo del cantautor del futuro. Con pocas excepciones, en su repertorio sobresalen los cantos a la mujer anhelada, colándose a menudo textos de carácter político, lamentos por la muerte de algún personaje y una selección de cantares de gesta.

    Nos falta anotar que es en los banquetes medievales donde se articula la inmisión de platillos en tres tiempos reglamentarios, mismos que deben corresponder a la ejecución paralela de intermedios musicales. Aquellos entremeses, llamados en su origen entremets, designan el calculado intervalo entre lo salado y lo dulce y marcan el inicio, aplacado ya el apetito, de la degustación de los espectáculos ofrecidos a la concurrencia. Lo que se escucha son los sonidos de laúdes, vihuelas, flautas, zampoñas y tambores, dándole vida a madrigales, baladas y canciones de caza. Para bailar se recurre a los saltarellos y a las estampidas.[5]

    Permítasenos ahora ingresar en la sala de audiencias, que es también su comedor, de uno de los monarcas cuyo fasto suscita los mayores asombros de propios y extraños. Situémonos en 1515, esto es, trece años después de su ascensión al trono. Una de sus tantas peculiaridades como gobernante es que invariablemente come solo, pues a nadie le está permitido, siquiera, mirarlo a los ojos. El mayordomo y las mujeres que lo sirven deben bajar la vista al aproximarse a su persona. Su mesa es un gran almohadón y su silla es un taburete bajo. La mantelería, blanca y pulcra, es de algodón finísimo. La vajilla del diario es de barro policromado, aunque no faltan los platos de oro que se usan en templos y solemnidades. Las copas son también de oro, aunque también funcionan las conchas marinas.

    Una vez que el mandatario se dispone a probar bocado, acuden trescientos jóvenes con la carga del arsenal de manjares. Se prepara un número imprecisable de guisados por día, entre los que hay peces, carnes y toda suerte de volatería.[6] Las frutas y las legumbres son a la par de abundantes. A fin de que no se enfríe ninguno de los platos, se disponen braseros para cada uno de ellos. Para la elección del menú, el soberano emplea una vara con la que señala los platos que se le antojan; los demás son retirados de inmediato para dárselos de comer a los nobles que habitan el palacio. Como bebidas se incluyen las que están hechas con cacao y para acompañar los alimentos se disponen panes de maíz, amasados con huevos. Otra de las particularidades del Señor es que ninguno de los utensilios que emplea para comer, ni ninguna de sus costosas vestimentas pueden volver a utilizarse. Naturalmente, la música juega un papel preponderante, pues al regidor del ceño fruncido le encanta regocijarse escuchando las acciones ilustres de sus antepasados al son de tlapizallis, chicahuaztlis, huehuetls y ayacahtlis. Es de lamentar que sepamos tantas cosas sobre el dignatario, mas no a qué suena la música que resuena en sus aposentos. Su nombre, ya pudimos advertirlo, es Motecuhzoma II, Xocoyotzin.

    Habiendo recalado en el Siglo XVI, hemos de hacer una transición veloz para sintetizar los elementos que el Renacimiento le hereda al Barroco. La creciente magnificencia de los banquetes tiene una correspondencia fiel con el aparato coreográfico y musical que los acompaña. Los placeres del paladar deben encontrar eco en los festines para ojos y oídos. Las asombrosas arquitecturas visuales se reproducen en osadas edificaciones sonoras. La eclosión de las formas musicales que se expanden por el Viejo Mundo es atizada por las inauditas riquezas que fluyen desde Las Indias, tanto de vainillas, chiles, jitomates y granos de cacao, como de fulgurantes danzas mestizas que desafían las prohibiciones y se cuelan en los galeones que van de regreso a sus puertos de partida. Las chaconas y las zarabandas son las reinas indianas que subyugan al gusto europeo, con la misma potencia que el tabaco y el emancipado chocolate. Vienen los tiempos donde la inteligencia humana se instala en el centro del cosmos, aligerando las nefastas secuelas de la visión metafísica dictada por los cuestionables clérigos al servicio de la pecadora Madre Iglesia.

    En lo que concierne a la idea del banquete/espectáculo, es la realeza quien la concibe como un soberbio vehículo de propaganda que no debe tener precedente. No falta el convite que no se articule como un programa de concierto. Así, puede leerse en los menús frases de este tenor: “terminado el canto tras el último plato, aparecerá un otoño de frutas, varias voces de alegres vendimiadores cantarán un concierto exaltando las glorias de Baco, valor auténtico de los banquetes y de las cenas más ilustres.”

    Y también en los teatros la gente alterna la degustación de la ópera de la temporada con la ingesta alimentaria que ahí se prepara. En Venecia, sede original de los espectáculos comerciales del planeta, los recintos operísticos cuentan con cocinas y un ejército de sirvientes que deambula por los pasillos entregando viandas en los palcos. Las arias para el helado son un requisito en todo melodrama que busque tener éxito. Tampoco escasean el morbo y la vulgaridad, al punto que los ocupantes de la platea deben cubrirse para que los escupitajos y los desechos de comida arrojados desde los pisos superiores no los salpiquen.

    Mas volviendo a las mesas con su decoración sonora, urge que consignemos lo relativo al nuevo género musical que se arraiga, llegando a su auge a fines del XVII e inicios del XVIII. Se trata de la Musique de Table o Tafelmusik (música de mesa) a la que se adhieren, sin mayores reticencias, los compositores de la época.[7]

    Huelga decir que en el apretado trayecto histórico que estamos emprendiendo, la figura del músico se transforma al parejo de la magnificencia y rebuscamiento que va adquiriendo el arte culinario. De haber sido un esclavo, al declinar el Renacimiento se transforma en un verdadero profesional consciente de sus aportes a esa sociedad que irá ‒a regañadientes‒ remunerándolo cada vez más.

    No podemos omitir la mención del otro género que comienza a afincarse a partir del Siglo XVII en forma paralela a las músicas pensadas para el comedor. Hablamos de la canción de taberna cuyo objeto es promover abiertamente los efectos de la bebida. Así, encontramos en Francia la chanson à boire y en Inglaterra las drink songs, estas últimas creadas a manera de arias de salón cuyas partituras se compran por fascículos en revistas. Y no es prerrogativa única del barroco temprano la literatura musical centrada en la ingesta líquida, puesto que los ejemplos posteriores de valía son abundantes: en 1734 J. S. Bach compone su Kaffee-Kantate,[8] en 1829 Berlioz publica una Chanson à boir  sobre textos de Tomás Moro, en 1908Mahler selecciona un par de poemas chinos sobre el vino y la embriaguez musicalizándolos en su Das Lied von der Erde (La Canción de la Tierra), en 1926 Poulenc escribe sus Couplets bachiques,[9]y en 1930 Berg estrena su aria para soprano y orquesta Der Wien (El vino) basándose en poemas de Baudelaire.

    Dicho esto, es menester citar la creciente variedad de salsas que surgen en el Siglo de las Luces, así como recalcar que, a partir del coloniaje en América, la gastronomía entra en una etapa de expansión insospechada. El chocolate, junto a los churros, se torna indispensable en España, ya desde el reinado de Felipe II, las diferentes papas extraídas del Perú no sólo resuelven las hambrunas del viejo continente, sino que se destilan para elaborar vodkas en los países bálticos. En Italia, el maíz mesoamericano se transforma en la infaltable polenta y nuestro nativo xitomatl es protagonista de una gesta novelesca: los franceses le atribuyen propiedades afrodisíacas, los españoles lo consideran venenoso y son los italianos, desde fines del Siglo XVI, los primeros en cultivarlo con miras alimenticias. Es curioso notar que, extrañamente, el paladar europeo no le encuentra chiste al jitomate verde, desestimando su consumo.

    En cuanto a las citadas salsas, debemos señalar el invento que hace en la Corte del Rey Sol el aristócrata Louis de Béchamel. Como advierte su apellido, se trata de la renombrada salsa madre hecha con mantequilla, leche, harina de trigo, sal, pimienta y nuez moscada. Asimismo, corresponde a un cocinero al servicio del duque Armand de Vignerot la iniciativa de crear, en 1756, un aderezo apto para mejorar el trillado sabor de las carnes frías y los huevos duros que se servían en el Cuartel General de la ciudad portuaria de Mahón. De ahí su nombre: mayonesa.

    También en el Siglo de la Ilustración nos topamos con la invención del cubo soluble de consomé, por obra del misterioso J. Lebas, un adepto a las cocinas del Palacio de Versailles quien, además de ser el primero en atreverse a recomendar comer las ostras crudas, publica en 1738 un libro delicioso llamado Le festin joyeux o La cuisine en musique. En esta joya bibliográfica podemos leer los consejos básicos para la organización de un banquete regio, aunque lo fascinante del asunto es que Lebas no se limita a prescribir el abasto en la alacena de “todos los bienes del señor”, de hermosos candelabros, de una gran bota con el “dulce jugo de la uva” y de sólidos conocimientos sobre el arte de disponer la mesa, sino que insiste en que todo eso, incluida una vajilla primorosa, no es suficiente. Se requiere según él, y aquí la atemporalidad que nos interesa, que las recetas se aprendan y se preparen de memoria gracias a la música. De tal suerte, que sus 145 recetas vienen escritas en verso y traen una selección anexa de piezas sobre las que han de entonarse las instrucciones culinarias. El recetario melódico es extraído de las canciones en boga de la época. No sobra anotar que la intención del autor era que las amas de casa “enseñaran a sus sirvientes a hacer guisos y salsas cantando”. 

    Una vez arribados al decimonónico, nos encaramos con una serie de transformaciones que, en su gran mayoría, se proyectan inalteradas hasta nuestros días. En primer término, la cocina de aficionados pasa a ser gestionada por cocineros profesionales, los chefs con certificación. En segundo, las cocinas regionales abren su espectro hacia los platos internacionales y, en tercero, las tradiciones gastronómicas comienzan a incorporar la experimentación de laboratorio.

    Por alguna causa ignota, la preeminencia de las creaciones gastronómicas recae en los chefs latinos ‒principalmente franceses‒, para los cuales la preparación de un platillo único ha de imitar las normas de la composición musical. Tanto en su concepción previa, en su esmerada preparación, como en su degustación pública, las recetas funcionan como las partituras y su consumo exige la formalidad ‒también la teatralidad‒ de un recinto idóneo para ello. Por ende, no debe sorprendernos que aparezcan entonces las insólitas mezclas de compositor-gourmet y de chef-músico. Con dos ejemplos emblemáticos podemos tipificar la combinación y, de paso, podemos validar la escritura de este texto:

    Jean Anthelme Brillat-Savarín estudia jurisprudencia, medicina y música, mas es recordado por sus aportaciones al arte culinario. Su libro La fisiología del gusto o Meditaciones sobre una gastronomía trascendental, quizá el más connotado en el Siglo XIX sobre la materia, es un docto compendio de su experiencia de hombre mundano adicionada con aforismos sobre la conducta a la hora de comer. Suyos son los siguientes: “Dime lo que comes y te diré lo que eres”; “El descubrimiento de un nuevo manjar hace más por la felicidad del hombre que el descubrimiento de una estrella.” Tocante a su faceta como músico, baste decir que alternó sus faenas culinarias tocando el violín y que alcanzó el nivel para desempeñarse como concertino de diversas orquestas. También de su pluma es esta observación: “El gusto no está tan ricamente dotado como el oído: este puede percibir y comparar varios sonidos a la vez; el gusto, en cambio, funciona de forma simple: le cuesta mucho trabajo discernir el efecto de dos sabores simultáneos.”

    Tornando a Gioachino Rossini, mejor conocido como el Cisne de Pésaro, hay que aseverar que encarna al prototipo del superdotado que logra desenvolverse, con igual destreza, cocinando melodías o componiendo manjares para el paladar. Célebre desde su juventud por sus óperas ‒sobre todo aquellas de género cómico‒, a los 37 años decide abstraerse de la vida pública para gozar de su fama y su fortuna en la famosa residencia de Paris donde se da cita la crema y nata de la intelectualidad del momento. Dignémonos acudir a la dirección indicada para saborear las últimas creaciones que el maestro nos tiene reservadas.

    Al tocar el timbre sale a recibirnos Olimpia, su segunda esposa. Nos hace pasar al salón principal. Entre los invitados reconocemos a los compositores Donizetti, Meyerbeer y Auber, a la bailarina María Taglioni, al escritor Alexandre Dumas padre y al príncipe y tenor Józef Poniatowski. Al único que no podemos saludar es a don Gioachino, ocupado como está en la cocina. Lo vemos de lejos, con su abultada barriga, afanado en los suculentos macarrones de su invención. Intuimos que estamos a punto de probar una delicia. Antes de sentamos a la mesa decidimos acercarnos para observarlo en su elemento: con sus manos regordetas toma una jeringa de plata a la que llena de puré de trufas. Inyecta entonces, con fervoroso cuidado, a cada uno de los macarrones. Después dispone la pasta en una cacerola con la ternura que recostaría a un bebé en su cuna. Mientras la cocción se realiza levanta la vista hacia el cielo. Cuando la pasta está lista la rocía de queso parmesano y la sirve pomposamente en nuestros platos. No podemos articular palabra ante el sabor que nos arrolla; agradecidos y silenciosos cerramos los ojos… Y no acaba ahí la sorpresa: nos enteramos que, al terminar el festín va a deleitarnos con las últimas obras para piano de su inspiración musical. Las piezas que escucharemos pertenecen a su colección de Pecados de vejez y sus nombres sintetizan magistralmente el binomio que nos ha ocupado: Las anchoas, los rábanos, los pepinos, la mantequilla, los higos secos, las almendras, las uvas y las avellanas…[10]Buen provecho, ilustres lectores, ojalá que también a vuestras mercedes, eximidas de los estrépitos que desacralizan las mesas de nuestra actualidad, se les hagan agua los oídos. [ C ]


    Notas-.

    [1] El término significa, literalmente, “reunión de bebedores”.

    [2]  Fue este el rey de Tebas, famoso por la esplendidez de sus banquetes.

    [3] La carne era un lujo que muy rara vez se concedían los atenienses.

    [4] Se recomienda la audición de alguna de las obras sacras de la connotada monja Hildegard von Bingen, por ejemplo:– O Euchari.

    [5] Aunque no hay consenso sobre su función real, las pinturas de la época sugieren que se bailaban con saltos sumamente vigorosos. Sobre su estructura musical, consiste en una serie repetida de secciones, de cuatro a siete, con carácter monódico y ocasionalmente para dos voces.

    [6] Según Bernal Díaz del Castillo “cotidianamente le guisaban gallinas, gallos de papada, faisanes, perdices de la tierra, codornices, patos mansos y bravos, venado, jabalí, pajaritos de caña y de palomas y liebres y conejos y muchas maneras de aves y cosas que se crían en esta tierra que no las acabaré de nombrar…”

    [7] Se sugiere la audición del Cuarteto en re menor para dos flautas y bajo continuo de la Segunda Producción de Tafelmusik, de Georg Philippe Teleman.

    [8] Escúchese el coro final, cuya letra versa sobre el placentero hábito de reunirse alrededor de una taza de café.

    [9] Están contenidos dentro de sus ocho Chansons  Gaillardes. Escúchelas en el sitio: www.youtube.com/watch?v=PMAUR4zUxbE

    [10] Para una degustación sonora se recomiendan: Les Anchois de los Quatre Hors d¨œuevres, Les Figues séches de los Quatre Mendiants. (Postre hecho con avellanas, uvas, higos secos y almendras).

  • El crecimiento económico: una discusión pertinente

    El crecimiento económico: una discusión pertinente

    Vigencia de paradigmas y modelos

    En los últimos años la estabilidad y el crecimiento de la economía mundial ha sido puesta en entredicho, sacudida por el derrotero del sistema capitalista global, en particular por el desempeño de los mercados financieros. Al respecto es de señalarse la opinión de algunos expertos de la ciencia económica, quienes pugnan por una revisión de los conceptos fundamentales de esta disciplina y aconsejan reorientar la política económica.

    La crisis financiera de 2008 cimbró las estructuras del sistema económico y propagó el pánico en forma tal que nos hizo rememorar lo ocurrido en el crack de 1929-1933. Las pérdidas hipotecarias, la ineficacia de los controles de riesgo de los bancos, la caída de la demanda, el desequilibrio del mercado laboral, el enorme endeudamiento de los gobiernos involucrados, etc.

    Ante el impacto y la magnitud de estos hechos devastadores, el pensamiento económico desde la academia reaccionó desconcertado, sin exponer una explicación acertada y sin proponer un plan consistente que permitiera orientar las acciones de gobierno.

    No hay duda que las transformaciones profundas de la economía impulsadas por cambios científicos, sociales y culturales exigen una renovación de las ideas, trascender lo aprendido en otros tiempos y actualizar lo que hoy discutimos y enseñamos. Sin dejar de lado, el moderno análisis matemático cuya contribución y alcances debe ponderarse tomando en cuenta las estructuras política y social, el comportamiento psicológico y el entorno físico, como factores que inciden decisivamente en la economía.

    Desde otro punto de vista, algunos expertos consideran necesaria la revisión de los paradigmas representativos de la ciencia económica. Es decir, que importa no descalificar las ideas vertidas antaño y, en referencia a los fenómenos de la realidad, discutirlas y analizarlas confrontándolas con las teorías predominantes. En otras palabras, se requiere menos teoría de los mercados eficientes, del equilibrio entre las empresas y de la construcción de modelos. A cambio, resultaría prudente acercarse a las escuelas de pensamiento keynesiano y monetarista, por ejemplo. Y entonces argumentar y discernir desde las contribuciones teóricas de estos economistas.

    Estos pensadores económicos concibieron modelos teóricos básicos sobre la recesión y la recuperación económicas que mantienen su vigencia y resultan pertinentes. Los economistas keynesianos suscriben un incremento del gasto público y la reducción de los tipos de interés. Se oponen a los recortes drásticos de este gasto y niegan que la recuperación económica dependa en esencia de la construcción de confianza y la inversión privada.

    En el contexto de la crisis financiera de 2008, los gobiernos europeos rechazaron esos modelos e implementaron propuestas consideradas como alternativas e innovadoras. Estos nuevos puntos de vista rechazaron el argumento clásico a favor del déficit público y la reducción de las tasas de interés. En cambio, convencidos de que así aumentaría la confianza en los inversionistas y se generaría empleo, recomendaron recortar el gasto e incrementar las tasas para combatir la depresión económica.

    Es evidente que, en la teoría económica predominante, las ideas innovadoras no han sido una ayuda eficaz para la solución de los problemas contemporáneos. Por eso, la estabilidad y el crecimiento de la economía mundial aún pueden hallar respuestas en la macroeconomía de antaño, de acuerdo con el criterio de estos pensadores.

    Evidencias en la proximidad

    En materia de desarrollo económico, los patrones de crecimiento observados recientemente preocupan a los expertos de organismos multilaterales como el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Es muy reducido el grupo de países que a partir de 1990 se han incorporado a la categoría de ingreso alto comparados con los países que permanecen en la categoría de ingreso medio.

    En el caso específico de Latinoamérica, los países clasificados con ingreso medio superan notoriamente al grupo de países que han alcanzado la categoría de ingreso alto: Chile, Panamá y Uruguay.[1]

    De 1950 a 1980, el crecimiento económico en Latinoamérica registró tasas de entre 5 y 6% anual. Posteriormente el ritmo de desaceleración se ubicó alrededor de 2% por año. Entre 2015 y 2024, el crecimiento apenas alcanzó un ritmo de 0,9% anual.[2]

    La desaceleración en el crecimiento económico ha impactado negativamente en la creación de empleo y ha modificado la distribución sectorial del mercado de trabajo, a favor de las actividades de servicios, donde la productividad es menor. Como consecuencia, las economías de Latinoamérica registran un crecimiento significativo de la informalidad, debido a los periodos de desaceleración o de recesión. Durante el último decenio, el empleo informal creció en 18,6%, mientras que el empleo formal apenas alcanzó un 3,3%.[3] A este panorama cabe agregar la existencia de limitaciones fiscales, crecimiento de la deuda pública, así como presiones inflacionarias y desequilibrios en el mercado de cambios.

    En una cáscara de nuez

    En el caso de México, en los últimos años, los indicadores de la pobreza registran una disminución atribuible a una recuperación del ingreso vinculada con los incrementos en el salario mínimo y con una reforma laboral a favor de los trabajadores, pero también con los programas sociales de asistencia. Estas medidas de política pública podrán ser sostenidas y viables en función del ritmo de crecimiento económico y del equilibrio de las finanzas gubernamentales.

    No obstante, persisten carencias estructurales. Por ejemplo, 44 millones de personas en México reportan no tener acceso a los servicios de salud en 2024, lo cual representa más del doble de la cifra reportada en 2018. Mientras que en materia de educación aún existen 24.2 millones de personas con rezago educativo, que representa un avance marginal respecto a 2018. Sin atender ni resolver estos pendientes en educación y salud resultará difícil alcanzar un verdadero bienestar de la población.[4]

    Otra cara de la desigualdad que impera en México es posible observarla en relación con la movilidad social. Un estudio refiere que un 50% de las personas que nacieron en el primer quintil (20%) con menos recursos económicos no logran superar este segmento en su edad adulta; un 28% logra avanzar al siguiente quintil; 21% se ubica en los quintiles tercero y cuarto; y únicamente el 2% logra avanzar hasta el quintil más alto de la distribución.[5]

    El actual partido en el gobierno ha impulsado desde 2018 un proyecto de nación inspirado en los principios históricos de la izquierda mexicana que hoy el gobierno en turno resume con el lema: «Por el bien de todos, primero los pobres.» Ello supone que la toma de decisiones gubernamentales se ha decantado por un conjunto de medidas que podrían comprometer el rumbo de la economía nacional. En este sentido varios sectores representativos de la sociedad ven en estas acciones y programas una posible amenaza.

    El crecimiento de la desigualdad social exige igualdad de oportunidades y actitudes solidarias. La actividad económica privilegia la administración del dinero y la sociedad recompensa la gestión del riesgo, la meritocracia y el éxito, mientras que grupos numerosos de trabajadores padecen el estancamiento de sus salarios e incertidumbre laboral. Importa detenerse a reflexionar respecto del bien común, sobre cómo recompensar las acciones que lo impulsen, a fin de subsanar lo que no resolverán los mercados. Es necesario recuperar la trascendencia del bien común y recuperar su dimensión como sustrato de las políticas públicas.

    Razón de Estado

    Desde esta perspectiva, se desprende que el Estado desempeña un rol determinante e insustituible. Una visión convencional sentencia que el crecimiento económico necesita sectores competitivos, dinámicos e innovadores, cuyos actores asuman el riesgo ajustándose a la máxima: más mercado y menos Estado. La intervención estatal en la economía se concibe sólo para resolver deficiencias del mercado y para garantizar las reglas del juego. Se supone que las fuerzas del mercado asignarán con eficiencia los recursos productivos permitiendo el crecimiento de la economía.

    No obstante, más allá de la acción correctiva, otra consideración pone el énfasis en la capacidad del Estado para crear mercados y trascender su papel tradicional en la economía.

    Esto supone dirigir el cambio tecnológico y la innovación a través de una red de agentes imbricados en una asociación público-privada; orientar los mercados hacia nuevas áreas por medio de la inversión pública asumiendo los riegos e incertidumbre que inhiben la participación del capital privado; permitir que las instituciones públicas experimenten sin temor al fracaso; asumir y convencer para que los gobiernos y los contribuyentes participen de las ganancias y no sólo compartan los riesgos en esta asociación. Se trata de una toma de decisiones estratégica del sector público.

    En esta visión, la preeminencia le corresponde al Estado emprendedor[6]. En otras palabras, a la entidad de cuya función depende el desempeño eficaz de la economía capitalista. El libre albedrío de los mercados no garantiza la obtención de resultados óptimos, no en términos del bien común. «Dejar hacer y dejar pasar» ha representado el quebranto de amplios sectores de la población en el mundo reproduciendo pobreza y desigualdad extremas. [ C ]


    Notas-.

    [1] Vid Gerardo Esquivel. “Las trampas del desarrollo”.

    [2] Vid Ibidem.

    [3] Vid Ibidem.

    [4] Vid Valeria Moy. “Sin salud ni educación.”

    [5] Luis Monroy. Informe de movilidad social en México 2025, p. 20.

    [6] “El Estado ha aparecido detrás de la mayoría de las revoluciones tecnológicas y de los periodos de crecimiento de largo plazo. Esta es la razón por la que se necesita un «Estado emprendedor», que se implique en la toma de riesgos y en la creación de una nueva visión, en lugar de limitarse a corregir los fallos del mercado.” Vid Mariana Mazzucato. El Estado emprendedor, p. 55.


    Fuentes-.

    – Delong, J. Bradford. “La ciencia económica en crisis.” En el diario El País (versión digital), 22 de mayo de 2011. España (Madrid). https://elpais.com/diario/2011/05/22/negocio/1306070070_850215.html [12 septiembre 2025].

    – Casilda Béjar, Ramón. “La ciencia económica, hacia la renovación.” En el diario El País (versión digital), 11 de diciembre de 2011. España (Madrid). https://elpais.com/diario/2011/12/11/negocio/1323612873_850215.html [13 septiembre 2025].

    – Krugman, Paul. “La ciencia económica de antaño.” En el diario El País (versión digital), 17 de abril de 2015. España (Madrid). https://elpais.com/economia/2015/04/17/actualidad/1429282443_908712.html [13 septiembre 2025].

    – Esquivel, Gerardo. “Las trampas del desarrollo.” En el diario El País (versión digital), 24 de agosto de 2024. España (Madrid). https://elpais.com/mexico/opinion/2024-08-24/las-trampas-del-desarrollo.html [13 septiembre 2025].

    – Moy, Valeria. “Sin salud ni educación.” En el diario El País (versión digital), 18 de agosto de 2025. España (Madrid). https://elpais.com/mexico/opinion/2025-08-18/sin-salud-ni-educacion.html [13 septiembre 2025].

    – Monroy Gómez F., Luis A. y Vélez Grajales, R. (2025). Informe de movilidad social en México 2025: la persistencia de la desigualdad de oportunidades. Centro de Estudios Espinosa Yglesias, México (CdMx). https://ceey.org.mx/informe-de-movilidad-social-en-mexico-2025/ [15 septiembre 2025].

    – Sandel, Michael J. “¿Estamos todos juntos en esto?” En el diario El País (versión digital), 1 de mayo de 2020. España (Madrid). https://elpais.com/opinion/2020-05-01/estamos-todos-juntos-en-esto.html [18 septiembre 2025].

    – Mazzucato, Mariana. (2022). El Estado emprendedor: la oposición público-privado y sus mitos. Editorial Taurus, España.


  • Robert Louis Stevenson: Libros que me han influido        

    Robert Louis Stevenson: Libros que me han influido        

     

    (Traducción de Leandro Arellano)

    El Editor -del British Weekly-, de modo insidioso, tendió una trampa a sus corresponsales. El asunto parecía ingenuo, pero en realidad calaba hondo. No es sino hasta después de cierta consideración y miramiento cuando el escritor despierta para hallarse envuelto en algo relativo a una autobiografía, o peor aún, en un capítulo de la vida de ese infante, de ese hermoso hermano que todos alguna vez tuvimos, y a quien hemos perdido y guardado duelo: el hombre que debimos haber sido, el hombre que esperábamos ser.     Mas una vez empeñada la palabra (incluso a un editor), de ser posible, debe mantenerse. Si con sensatez algunas veces no digo nada, y otras, por fragilidad, digo demasiado, la culpa debe atribuirse a quien me tendió la trampa.      

    Los libros con mayor influencia, los de peso decisivo, son los de ficción. No atan al lector a un dogma que más tarde descubrirá ser inexacto. No le enseñan una lección que más adelante debe desaprender. Repiten, ajustan y esclarecen las lecciones de la vida. Nos liberan de nosotros mismos. Nos obligan a tratar con otros y nos muestran la trama de la experiencia. No como la podemos ver por nosotros mismos, sino con una alteración considerable: el atroz, el devorador ego nuestro, por una ocasión, ha sido derrotado. Desde luego, deben ser razonablemente fieles a la comedia humana, y cada obra que lo es, contribuye a instruirnos. Mas el camino de nuestra formación responde mejor a aquellos poemas y romances en donde se respira una atmósfera generosa de pensamiento y prevalecen personajes bondadosos y nobles. En ese orden, Shakespeare ha sido el más valioso. Pocas amistades han ejercido sobre mí una influencia tan poderosa como Hamlet o Rosalinda. Este personaje, bienamado ya en la lectura, tuve la fortuna de verlo, en una hora memorable según creo, representado por la señora Scott Siddons. Nada me ha emocionado, complacido y renovado tanto, ni se ha agotado su influjo. El breve discurso de Kent sobre el moribundo Rey Lear me influyó profundamente y fue materia de mis reflexiones por largo tiempo. Tan honda, tan generosa me pareció su significación, como abrumadora su fuerza expresiva. Acaso mi mejor y más entrañable amigo luego de Shakespeare, sea D´Artagnan, el viejo D´Artagnan del Vizconde de Bragelonne. No conozco otro espíritu más humano ni, a su manera, más exquisito. Lamentaría enterarme de algún engolado que no pueda aprender del Capitán de los Mosqueteros. Por último, debo citar El progreso del peregrino, un libro rebosante de bellas y valiosas emociones.

    De obras de arte poco se puede decir. Su influencia es profunda y silenciosa, como la de la naturaleza. Moldean por contacto. Las bebemos como agua y nos mejoran, pero no sabemos cómo. Es en libros más específicamente didácticos donde podemos observar su efecto y distinguir, sopesar y comparar. Un libro que ha tenido gran influencia en mí arribó temprano a mis manos y se mantiene en primera línea, bien que su influencia se reveló más tarde y sigue creciendo. Es un libro del que no se libra uno con facilidad: los Ensayos de Montaigne. Esa visión sobria y cordial de la existencia es un inmenso agasajo para cualquiera en todo momento. En esas páginas afables hallarán un caudal de heroísmo y sabiduría, todo de antiguo linaje. Mantendrán vibrantes sus “buenas costumbres” y sus acaloradas ortodoxias (y si poseen talento para la lectura), advertirán que no sin razón y (de nuevo, si poseen talento para la lectura) acabarán por caer en cuenta de que ese honorable varón era un refinado personaje, y mantenía una visión de la vida de muchos modos varias veces más noble que la suya o la de sus contemporáneos.

    En orden de tiempo, el libro que me influyó luego fue el Nuevo Testamento, especialmente el Evangelio según San Mateo. Creo que sorprendería y conmovería a cualquiera que pudiese hacer un esfuerzo de imaginación y leerlo de nuevo como un libro y no como parte de la Biblia. Cada quien podrá ver esas verdades que gentilmente se supone que sabemos y todos rehuimos hacer. Pero sobre ese asunto quizás sea mejor guardar silencio.

    Llega el turno de Hojas de yerba (Leaves of Grass) de Whitman, un libro de especial utilidad, un libro que volvió de revés el mundo para mí, lanzó al espacio mil telarañas de afectada y ética ilusión, y habiendo sacudido mi altar de mentiras me volvió atrás, a la base sólida de las virtudes valerosas y antiguas. Pero, de nuevo, es un libro sólo para aquellos que poseen el don de saber leer. Seré franco: creo que sucede con todos los libros, excepto los de ficción. El hombre promedio vive y debe vivir de modo convencional, las cargas de pólvora de la verdad son más propensas a perturbar que a vigorizar su credo. Se lamenta de la blasfemia y la indecencia, y se escuda con el idolillo de medias verdades y convencionalismos parciales que constituyen la divinidad de nuestro tiempo, o bien es atraído por lo nuevo y olvida lo antiguo y se transforma él mismo en un hombre indecente y blasfemo. Una verdad nueva sólo es complemento de la antigua; la verdad cruda es requerida sólo para expandir, no para destruir nuestras no pocas veces elegantes y cívicas convenciones. Quien no sepa juzgar, que se atenga mejor a la ficción, a las novelas, los cuentos y a los periódicos, poco daño le producirán; y de las novelas y cuentos incluso algún provecho obtendrá.

    Poco después de descubrir a Whitman caí bajo la influencia de Herbert Spencer. No existe un rabino más persuasivo y, mejores, pocos. Cuánto de su vasta estructura resistirá el rigor del tiempo, cuánto es barro y cuánto cobre, sería curioso investigarlo. Pero sus palabras, si bien áridas, son valiosas y honestas. Prevalece en sus páginas un espíritu de regocijo asaz abstracto, inserto como un símbolo algebraico, alegre, con todo. El lector hallará allí un capit-mortuum de fervor, con pocos atractivos, pero muchas de sus esencias. Estas dos cualidades hacen de él un escritor íntegro y su vigor intelectual un autor tonificante. No sería superior a un sabueso si olvidara mi gratitud a Herbert Spencer.

    La vida de Goethe, de Lewes, tuvo enorme importancia para mí cuando cayó a mis manos. Una extraña instancia de parcialidad del bien y del mal del hombre. No conozco a nadie a quien admire menos que a Goethe. Me parece el verdadero epítome de los pecados del genio cuando abre las puertas de la vida privada lastimando gratuitamente a sus amigos, con esa ofensa cumbre que es el Werther; y en su propio carácter, un Napoleón de pluma y tinta, consciente de los derechos y deberes de los talentos superiores, como el inquisidor español lo estaba de los deberes y derechos de su despacho. Cuántas lecciones contiene la refinada devoción a su arte y en su honesta y provechosa amistad con Schiller. La biografía, generalmente tan falsa de suyo, por una vez realiza aquí un trabajo de ficción y nos recuerda el enredado tejido de la naturaleza humana, y cómo grandes faltas y brillantes virtudes cohabitan y perseveran en el mismo carácter. La historia sirve bien para este efecto, pero en los originales y no en las páginas del propagandista, quien debe, por la naturaleza de su oficio, hacernos sentir las diferencias de época en vez de la esencial identidad humana.

    Marcial es un poeta de mala reputación y da al hombre motivos para releer su obra sin apasionamiento, así como hallar en este bromista consumado, pasajes graves de un caballero amable, sabio y respetuoso. Supongo que debe ser habitual al leerlo, omitir estos versos gratos. Nunca supe de ellos, al menos hasta que los descubrí yo mismo. Y esta inclinación es una entre mil cosas que contribuyeron a construir nuestra distorsionada e histérica concepción del gran Imperio Romano.

    Lo cual nos lleva de manera natural a un muy ilustre libro: las Meditaciones de Marco Aurelio. La desapasionada gravedad, el olvido de sí mismo, la ternura expresados allí y practicados a gran escala en vida del escritor, hacen de él un libro excepcional. Nadie puede leerlo sin quedar conmovido. No obstante, escasa o raramente apela a los sentimientos -esas movedizas, esas partes menudas no confiables del hombre. Su intención es más honda, su lección más profunda. Una vez que se ha leído, se lleva con uno la memoria del hombre. Parece como si hubiéramos estrechado una mano leal, contemplado unos ojos decididos y concertado una amistad. Se ha establecido un nuevo vínculo con la vida y de cultivo de la virtud.

    Wordsworth debería ser el siguiente.  Todos hemos sido influenciados por Wordsworth, aunque es difícil precisar cómo. Una cierta inocencia, una áspera, austera alegría, la visión de las estrellas, el silencio que se halla en las colinas solitarias, el frío estremecimiento de la madrugada, impregnan su obra y le confieren un atractivo especial. No se aprende ninguna lección y ni falta que hace -a Mill tampoco- coincidir con alguna de sus creencias. Así, el hechizo queda conjurado.

    Tales son los mejores maestros: un dogma aprendido es sólo un nuevo error y el anterior era quizá más de lo mismo. Pero una comunicación espiritual es una posesión perpetua. Los mejores maestros se elevan con su enseñanza al plano del arte. Son ellos, y lo mejor de ellos, lo que trasmiten.

    Nunca me perdonaría olvidar El egoísta. Es arte, bien que pertenezca puramente al arte didáctico. Y entre todas las novelas que he leído -y son miles- se mantiene en sitio destacado. He aquí al Nathan del moderno David. Es un libro que hace enrojecer el rostro de los hombres. La sátira, visión enfadada de las fallas humanas, no es gran arte. Podemos enfadarnos con nuestro vecino. Mas queremos que se nos muestren, no sus defectos, de los que estamos conscientes, sino sus méritos, sobre los que estamos ciegos. Que El egoísta es una sátira, es innegable, pero es una sátira de singular calidad, y nada dice de esa obvia partícula enclavada de principio a fin en el ojo ajeno. Eres tú la presa. Son estas tus propias fallas remolcadas hasta la luz del día y numeradas con prolongada complacencia, con cruel destreza y precisión. Un joven amigo del señor Meredith -hasta donde sé- acudió a él en agonía. “¡Qué lamentable!”, exclamó. “Willoughby soy yo”. “No mi querido amigo, dijo el autor, él es todos nosotros”. He leído cinco o seis veces El egoísta y me propongo leerlo de nuevo. Creo, como el joven amigo de la anécdota, que Willoughby es una exhibición poco varonil pero muy útil de mí mismo.

    Sospecho que al terminar hallaré que he omitido no poco de lo que me influyó, pues ya veo que he olvidado a Thoreau, y a Hazlit, cuyo texto “El espíritu de las obligaciones” fue un hallazgo decisivo en mi vida. A Penn, cuyo librito de aforismos tuvo un efecto en mí, breve pero profundo. Y los Cuentos del viejo Japón, de Mitford, donde comprendí por vez primera la actitud propia de todo hombre racional respecto de las leyes de su país -un secreto hallado, y conservado, en las islas asiáticas. Que debo conmemorarlo, es más de lo se puede esperar de mí o desearlo el Editor.

    Será conveniente ahora, luego de rondar alrededor de los libros instructivos, decir una o dos palabras sobre el lector perfectible. El talento para la lectura, como me ha dado por llamarle, no es común ni del todo comprendido. Consiste, en primer lugar, en una vasta capacidad intelectual -una gracia, debo llamarle- por la que el hombre alcanza a entender que no tiene siempre la razón, ni están equivocados aquellos con quienes difiere. Puede sostener dogmas, sostenerlos con pasión; y saber que otros los poseen sin entusiasmo, o de manera diferente, o no sostenerlos del todo. Si se tiene el don de la lectura, los otros dogmas serán muy útiles. Atenderán a la otra cara de las proposiciones y la otra cara de las virtudes. No requiere por ello cambiar su dogma, pero puede cambiar la interpretación de ese dogma y complementar y corregir sus deducciones a partir de él. Una verdad humana, que siempre es una gran mentira, oculta tanta vida como la que muestra. Son los hombres quienes poseen otra verdad o, como nos parece, acaso una mentira peligrosa, que puede ampliar nuestro restringido campo de conocimiento y despertar nuestras conciencias abotagadas. Algo que parece muy bueno, o que parece insolentemente falso o bastante peligroso, es el texto del lector. Si intenta ver su significado, qué verdad lo excusa, posee el don y dejémoslo leyendo. Si sólo está herido u ofendido o exclama por la locura del autor, mejor será que recurra a los periódicos. Nunca será lector.

    Y aquí, con el mayor vigor ilustrativo y expuesta ya mi media verdad, incurro en el territorio contrario. Después de todo, no somos sino naves de muy poca carga. No todos los hombres pueden leer todos los libros. Sólo entre unos cuantos elegidos un hombre cualquiera hallará el alimento correspondiente. Y las lecciones más decisivas son también las más sabrosas y bien acogidas en nuestro entendimiento. Así lo aprende el escritor a hora temprana y se torna luego en su principal sostén. Y sigue adelante su marcha, imponiéndose. Está seguro de que buena parte de sus palabras son abiertamente falsas, muchas confusas, ofensivas no pocas, y de escasa utilidad las menos. Tiene la seguridad de que, en manos de un auténtico lector, sus palabras serán contempladas y sopesadas, y asimiladas sólo las que resulten convenientes. Y cuando caigan en manos de quien no pueda leer con talento, se perderán mudas e inarticuladas, se perderán en oídos sordos, preservando su secreto, como si no las hubiese escrito. [ C ]      


    * Título original BOOKS WHICH HAVE INFLUENCED ME, en Essays Literary and Critical, Tusitala Edition, Londres, 1924.

  • Elogio de la poesía

    Elogio de la poesía

    Para mi amada Laura laurel

    Uno

    Mi pueblo, otras veces enunciado en este espacio se llama Tepetlixpa. Me agrada que esté emplazado sobre las laderas de un cerro porque de esa manera, la vista y esencia del mismo pueblo, circunstancia indefinible que los antiguos llamaban “alma del lugar”, se posan en la distancia.

    Comprendo y acepto el reto de escribir desde un rincón como este, lejos de las ciudades grandes, más lejos aún del mundo, pero además de mis propios motivos, con mi trabajo creativo deseo convertir a Tepetlixpa en un lugar universal.

    Para convencerme a mí, más que a los posibles lectores de este texto, siempre he creído que la poesía constituyó mi rito de paso para entrar al mundo. La poesía me permitió conectar con la realidad y mi propio centro, igualmente me convenció de que podía escribir sobre cualquier tema y si quería, ubicarlos en mi propio pueblo o región.

    No estoy seguro por qué fue la poesía. Igual pudo ser un ensayo, la filosofía, música o una borrachera. Solo se necesita el detonante adecuado, pero no quisiera romantizar mucho al respecto. Cuando sucedió lo que aquí relato, hará unos veinte años, tenía la costumbre de leer encaramado en las bardas del atrio y como por casualidad ese día llevaba Anábasis de Saint-John Perse. Lo que sucedió, si en verdad se puede traducir, fue el traslado de la fuerza expresiva de los versículos al paisaje circundante. Con esa poesía, el atrio, su magia, sus piedras y musgos, lo que en cuatrocientos años se ha adherido al conjunto arquitectónico de la parroquia, se desdobló hacia afuera.

    No sé los mecanismos ni su certeza, es muy probable que sean imposturas, pero estoy dispuesto a apostar que la poesía permite casi cualquier transformación. No invento el hilo negro. Esa es su mayor virtud y magia, el nombrar que vale por crear, clasificar y transformar los ámbitos de una mirada que antes solo veía casas y árboles y sombras.

    Dos

    Leer a Perse pudo ser una simple casualidad, pero en ese momento el zafio panorama de casas grises y laderas empedradas se mostró transformado. Imaginación o invención poética, la parroquia de pronto cambió de lugar; ya no estaba en una lomita frente al Popocatépetl sino en la punta de una enorme bahía, un océano perfecto creado a base de nubes, colores e imaginación. El lugar donde estaba sentado con mis poemarios dejaba de ser un patio de piedras volcánicas para comenzar su trasmutación a jardín, playa, lo que fuera.

    A partir de ese momento todo fue sucumbiendo a la transformación. Las casas emergían en esta enorme chinampa de tierra que flota sobre los montes. Abajo surgió un mar imaginario lleno de brumas y olas que lamían la tierra llenándola de aromas, incitando a que fuera surcado de inmediato; más océano sin barcos, tan solo un mar de brumas naranjas con calma sepulcral.

    A Tepetlixpa, pueblo serrano enclavado en la parte árida de la región de los volcanes, le vendría bien tener mar y sólo la poesía lo permite. Solo por ella sigue humedeciéndose, adquiriendo pulpa y consistencia de auténtico villorrio marino alejado de los muelles, con una vista magnífica sobre el horizonte.

    El mar, pensé ese día y sigo creyéndolo, desde luego sería abierto y furioso, no habría oportunidad de ir a nadar en familia; sería el último pueblo continental, una frontera entre la naturaleza y las obras de los hombres. Por las tardes, el cielo se fusionaría con el mar naranja, estallando en colores violetas y dorados que treparían las lomas y se perderían en la penumbra de los templos. Sensación más hermosa y profunda no podría caber entonces en un altiplano reseco y de piedra donde un loco ve al cielo. Por eso me demoraba mucho para cerrar los poemarios.

    Tres

    Pensar que hay un mar aledaño al pueblo, una conversión del horizonte en bruma, la transfiguración de lomeríos en islas, cayos y protuberancias es, disculpen la arrogancia, poesía. Se puede decir, por supuesto, que fue simplemente una descripción más o menos ensoñadora. Puedo reconocer asimismo que se trató de un ejercicio visual durante la segunda mitad del año, cuando la coloración que adquieren las nubes permite una reificación de lo celeste con sus tonalidades. Pero igual vuelvo a apostar que fue la poesía. La bruma que deja el ritmo de la Odisea, las iridiscencias exquisitas de Dolores Castro, la inimitable observación que Yolanda Oreamuno, la matriarca de la literatura costarricense, hizo de nuestros pueblos bajo el volcán: “esa tierra parda del alto valle, que conserva la huella de haber sido lamida, en edades lejanas, por algo suave y tembloroso como el mar”.

    Esperaría que los poetas me ayuden a argumentar que efectivamente, la poesía reconvierte al espacio, no este sino todos, con la urgencia de una palabra que ha sido concebida sabiamente con paciencia y amor. Es, en concreto, su magia y su más alto don. “La poesía ayuda a la gente a maravillarse”, nos recuerda Alberto Blanco.

    Cuatro

    Se pueden decir muchas cosas de la poesía y mi intención no es agregar una página más sino insistir que surge en el exacto instante cuando devela la realidad del mundo, cuando permite ver las formas que se han escondido en lo que frente a nosotros parece ser la única verdad.

    Bajo esa idea entiendo a la poesía más allá del mero ejercicio de palabras sino como el recogimiento absoluto que permite la empatía, el conocimiento en suma de la propia existencia. Como Alberto Careiro enuncia en El guardador de rebaños: “ser poeta no es una ambición mía / es mi manera de estar solo”, pues la poesía no se debe a artificios sino a un momento de exaltación que sobreviene maravillosamente después de una observación y recogimiento extenuantes.

    El momento en el que surge la poesía es una epifanía y una exaltación no solo del autor como del género humano en conjunto. Ahí tenemos, ejemplar como nunca, el testimonio de Fernando Pessoa, quien llegó a asegurar que exactamente el 8 de marzo de 1914 comenzó a escribir de pie y en un tirón, los poemas que forman El guardador de rebaños, “y escribí treinta y tantos poemas uno tras otro, en una especie de éxtasis que no podría definir. Fue el día triunfal de mi vida, y nunca volveré a tener otro igual”.

    Pessoa testimonia esa exaltación que se consigue al dejar de elucubrar y comenzar a percibir, a encarnar el lenguaje del univereso; pero no es asunto de ser ejemplar sino de vivir profundamente el oficio del poeta, ese individuo que toma las palabras como materia prima cuando las existencias en sus diversas manifestaciones trascienden el estatuto de cosas y se vuelven promesas y paisajes admirables; cuando todo se transforma y erige en un nuevo reino, en una manifestación del ser que hasta entonces ignorábamos que podía existir al alcance de la mano.

    Cuando recogido en la calma de la parroquia, dispuesto a creer en mares imposibles, resuella la espuma y se siente la brisa cargada de sal.

    Todo eso no es un acto de magia o una inconcebible lógica del sueño y la proyección, sino una invitación: todo se puede ver con un nuevo cristal, porque se ve, se cree y ama en eso. “El mundo no se hizo para pensar en él / (pensar es estar enfermo de los ojos) / sino para mirar hacia él y estar de acuerdo”.

    Sin haber leído entonces a Pessoa esa disposición a dejar de pensar y comenzar a creer, me permitió seguir viendo a mi pueblo y su realidad poética. Mar de piedra, mar de tierra, ondas de agua que han sido petrificadas y adheridas a los montes; que ya peinan otras cabelleras ondulantes. Que se aman, porque “Amar es la eterna inocencia / y la única inocencia es no pensar…” [ C ]

  • Iluminaciones

    Iluminaciones

    Jorge Valdés Díaz-Vélez, hace nuevamente una selección de 3 autores para reafirmar la relevancia de la poesía en el universo literario mexicano. Esta ocasión presenta autores que exhiben en una lírica contrastante, pero intensa en su expresividad y desafía al lector a identificar alguna conectividad en su creatividad. Las fotos y las fichas biográficas que acompañan a los poemas fueron seleccionadas por Díaz-Vélez.

  • ¿Tú si te acuerdas del 85?

    ¿Tú si te acuerdas del 85?

    – ¿Tú si te acuerdas del 85 ? ¿Dónde te encontrabas esa mañana y qué fue lo que sentiste? Así comenzaste tu charla la tarde de ayer en el café. Pero como no lo recordaba ni lo había estructurado en mi memoria, llegué a casa con esa idea en mente, me instalé en la silla del escritorio y rememoré cada minuto de aquel suceso que ahora te cuento.

              Esa mañana del jueves llegué en la pesera de la Avenida Pantitlán a la calle Miguel Lebrija que conecta con Hangares a las 6.40 a. m. Me bajé con otros pasajeros adormilados, subí el puente de madera y llegué hasta el portón principal del Colegio. Me introduje, firmé mi tarjetón donde anoté el tema que trataría ese día con mis tres grupos y me dirigí a la Sala de Literatura.

              Allí, mientras esperaba a que dieran las siete de la mañana, llegaron mis compañeros: Alma Rosa y Rosaura, Rommy, Ricardo y Maurilio. Comentamos incidentes del día anterior, nos salimos juntos, atravesamos el patio y, al llegar al primer edificio, el C, nos separamos: tres se siguieron al B y A, y tres caminamos hacia el primero. Alma se quedó en el aula del primer piso, Rommy en el segundo y yo en el tercero de la misma torre. Me dirigí al último salón del pasillo, que se encontraba justo entre la jardinera del C y B, la biblioteca del plantel y el canal entubado de la avenida Río Churubusco.

              Cuando abrí la puerta del salón, recién aseado por Pastor, lo saludé, también a mis alumnos puntuales. Miré el reloj: eran las 7. 10’ a. m. Me introduje y detrás de mí la algarabía de las y los alumnos del grupo que corrieron a ocupar su mesabanco preferido. Me instalé en el escritorio, cerca del ventanal que estaba frente a la jardinera con su árbol elevado y al edificio de enfrente, el B, donde circulaba el griterío de otros alumnos. Coloqué mi mochila en la silla, saqué mi cuaderno y anoté en el pizarrón la actividad de escritura que realizarían, mientras ingresaban los que llegaron tarde. ¡Te mentiría, si te dijera que borre de mi memoria esa mañana que aún guardo en mis pupilas y mi mente! Mañana que se volvió traumática para el alumnado y la sociedad capitalina.

              Como a ti también te dio clases el maestro Poncelis, recordarás que él nos impulsó a dar clases de literatura en la Prepa, CCH y Bachilleres. Sí lo acuerdas, ¿verdad? Entonces te sigo contando. El plantel de Bachilleres abrió sus puertas en septiembre de 1978 y mi horario docente era de 7 a 11 a. m., después marchaba al CCH, donde impartía Latín por la tarde y donde nos conocimos. En ese primer año recibimos a alumnas y alumnos de nuevo ingreso que trabajaban por la tarde en empresas que les requerían el certificado de bachillerato para obtener su ascenso.

               Aún estaban terminando de construir la Dirección del plantel 10 “Aeropuerto” y carecía de biblioteca, estacionamiento, canchas deportivas, y dominaba la inseguridad con los jóvenes drogadictos y maleantes de la zona. El mismo año se realizó la excavación y ampliación de la línea 1 del metro, de Zaragoza a Pantitlán, que más tarde conectaría con la línea 5 y correría de Pantitlán a la Raza -se inauguró en 1982- y al Politécnico.

              Durante la excavación del metro Pantitlán, los ingenieros hallaron a cien pasos de la escuela los restos de mamut, peces y aves. Al enterarse la maestra antropóloga, Ángeles, que impartía la materia de Ciencias Sociales en el plantel, pidió permiso al ingeniero responsable de la obra y descendió con maestros y alumnos a visitar ese antiguo santuario. Claro, algunos, después de escuchar la explicación del hallazgo arqueológico, tomaron fotos de las piezas.     

              Pero dejemos la parte histórica porque ya te impacientaste y volvamos a aquel jueves y al salón de clases del edificio C. A las 7. 15 a.m. todos mis alumnos de primer semestre se encontraban sentados y realizando la actividad en sus cuadernos. De pronto, a los cuatro minutos de iniciada la clase, todos nos sentimos como muñecos manipulados: alguien superior a nosotros nos movía el piso, nos sacudía la cabeza de un lado a otro, nos mareaba con sus vueltas, como cuando te la agarran tus amigos, te la agitan y te dan a beber el “caballito” de tequila, así mismo nos pasó. Además, empujaba y hacía crujir la puerta y ventanas pequeñas. Algunas chicas empezaban a alterarse y a gritar, mientras las y los restantes mostraban rostro de pánico, pero nadie intentaba salir del aula. Todos permanecimos allí, como si un dios griego dominara nuestra voluntad. Supongo que también tú te enfrentaste a una situación parecida en la escuela donde impartías clase por la mañana ¿o no?

              Mientras el árbol de la jardinera, al que jamás prestamos atención, de pronto se inclinaba a uno y otro lado, y estuvo a punto de romperse. En su dolor movía sus ramas largas de un edificio a otro y, como jamás había sucedido ni lo había demostrado, asediaba y rozaba furioso los cristales de la ventana. Sus ramas, como manos implorantes y amorosas, se acercaban cada vez más rápidas al cristal del ventanal, como el amante que intentara atraparla, besarla y retenerla entre sus brazos. Pero, una vez que estaba cerca de ella, alguien se lo impedía, le movía la jardinera y lo jalaba hasta el otro bloque.

              Como tú habrías hecho, yo también, como ellos, me quedé pasmado y temeroso, sin saber qué hacer. Pues jamás había vivido una situación similar, ni sentido una ondulación que me arrebatara el piso de mis pies, ni jugara conmigo y con nosotros como muñecos de trapo. Sólo atiné a decirles que no se movieran de su lugar, que se alejaran del peligro de los cristales y que no intentaran salir despavoridos del salón.

              Todos y todas obedecieron la orden. Primero sentimos un movimiento ondulatorio que nos impulsaba a un lado y otro, luego el sube y baja del piso y la oscilación circular. Después tú, yo y ellos supimos por la radio que el sismo duró minuto y medio, perro todos los presentes en el salón, lo sentimos como si hubiera durado media hora, como si regresáramos del más allá y hubiéramos renacido.

              Pasado el miedo del reacomodo de la capa tectónica, todos nos quedamos atemorizados, encerrados y aislados, sin saber de los otros grupos del plantel, pero continuamos concentrados en la actividad escolar. Al cuarto para las nueve que concluí la clase -ya sabes que soy “matado”-, todos guardamos nuestros útiles, abrimos desconcertados la puerta y salimos al pasillo solitario.

              Pero, tú, que has leído la Divina comedia y conoces su mundo espectral, ya te imaginarás lo que vimos en ese momento. Lo que vimos desde el tercer piso nos desconcertó: los pasillos estaban en silencio y sin alma, la escuela desierta, carente de vida adolescente, y respirábamos una atmósfera cargada de tensión. Descendimos las escaleras y, al llegar al patio, alguien del cuerpo directivo nos informó que todos los grupos abandonaron la escuela después del sismo. Desde ese momento, quedaron suspendidas las clases de esa y todas las escuelas de la ciudad, porque los ingenieros vendrían más tarde a evaluar los daños del inmueble.

              Como ya lo supondrás, salí del plantel, recorrí atónito la calle, no sentía mis pies que me llevaban a abordar la pesera, tampoco cuando me bajé en la avenida Pantitlán y caminé hacia la casa de mis padres, pues me sentí como si mi alma se hubiera disociado de mi cuerpo. Cuando llegué, ellos estaban oyendo la radio que informaba que se habían caído muchos edificios de la ciudad; que el Hotel del Prado que albergaba la librería El Sótano se había desplomado, también el Hotel Regis ubicado en la avenida Juárez y esquina de Balderas, y otros hoteles aledaños: el área de la Alameda quedó devastada.  

              La zona más afectada se hallaba por la zona del edificio SCOP y la colonia Roma. Jacobo Zabludovsky transmitía la información en vivo, porque el viejo inmueble de Televisa se colapsó. La radio y la prensa informaban fugas de gas en la ciudad. Toda la población, a causa de las posibles réplicas del sismo, dejó de trabajar en las oficinas, salió a las avenidas transitadas, caminó angustiada por las calles, vio los escombros de los edificios derrumbados.

              Se suspendió la luz eléctrica y los teléfonos hogareños. Desde ese momento la gente ya no depositó sus veinticinco centavos por tres minutos para comunicarse por teléfono público. Ahora podía hacer uso, de manera gratuita, de las casetas telefónicas -Telmex aún era propiedad del estado y no de Carlos Slim- para comunicarse con sus familiares y conocer su paradero.

              Jamás te conté que entre mis padres y yo construimos cinco años antes nuestra casa que tenía una cisterna con gran capacidad de agua potable. Pues bien, cuando empezó el desabasto de agua en toda la ciudad, porque se había infectado -a partir de ese momento las empresas iniciaron la venta de agua embotellada-, nuestros vecinos acudieron en busca del preciado líquido vital con sus cubetas a casa de mis padres y mi mamá, solidaria con las causas justas, se los proporcionó.

              Continuaron los reporteros anunciando que había muchos muertos, fétidos, tirados en las calles, se formaron cercos sanitarios para que nadie se acercara a la zona del desastre. Ante la parálisis del presidente Miguel de la Madrid y del regente de la ciudad, la población civil se organizó y acudió a retirar los escombros, cadáveres y accidentados de los edificios caídos. Surgieron los “topos” con sus perros que se internaron entre los escombros, para sacar a personas y niños heridos o muertos.

              Así vivimos en una ciudad colapsada y estuvimos, como tú lo recordarás porque impartías tu materia en el CCH -allí coincidimos ambos como docentes, aunque después nos dejaste y hallaste mejor futuro académico y económico en la UAM-, un mes sin clases, porque aún no existían las computadoras, internet ni las aulas virtuales que utilizamos en la pandemia del COVID 19.

                Por los reportes diarios de la radio y la prensa nos enteramos que la ciudad de México era una ciudad devastada, ciudad de muertos y heridos, habitantes sin techo, enfermos mentales que deambulaban por las calles. Dominaba el sonido constante de sirenas de las ambulancias y de los bomberos, pues ellos, los verdaderos héroes, no tenían descanso.

              Todo esto sucedió el jueves a las 7.19’ a. m. del 19 de septiembre de 1985 con un sismo que tuvo la magnitud de 8.1. A partir de ese terremoto, recordarás que las autoridades implementaron las medidas de seguridad que conocemos en todo el país: casas, departamentos y escuelas.

              Ah, sí, no te impacientes que ya vuelvo al tema inconcluso. Olvidaba contarte en qué terminó ese romance. Bueno, el idilio del árbol y la ventana no prosperó, pues jamás volvieron a estar juntos como aquella vez, al contrario, cuarenta años más tarde, ya viejos y sin interés de ella por él, se separaron y alejaron definitivamente. El árbol refugió su amor frustrado en las aves que se posan por las tardes en sus altas ramas y las acaricia con sus hojas cuando están dormidas; y la ventana indiscreta cobijó el deseo de los amantes furtivos que aloja por las noches y que cierran el aula con llave para no ser interrumpidos en su pasión, mientras ella contempla a sus anchas los cuerpos juveniles extasiados.

              Ahora recuerdo que en ese momento yo aún no me casaba, sino dos años más tarde, veinte años después abandoné esa escuela y continué en el CCH de la UNAM, donde nos convertimos en amigos inseparables. Actualmente mis compañeros de entonces en el colegio ya murieron, como Maurilio, tu compañero de la Facultad, o se jubilaron como Rommy, Ricardo, tu otro amigo escolar, Alma Rosa y su comadre Rosaura que tú conoces.

              Hoy cumplimos cuarenta años de aquella tragedia que enlutó al país, que sirvió para que la sociedad civil se organizara y derrocara más tarde al régimen priísta corrupto. Si con Miguel de la Madrid entramos en la etapa neoliberal que explotó a la nación, con Andrés Manuel López Obrador y la sociedad cansada de la servidumbre y explotación cambiamos el rostro del país y entramos a una sociedad menos injusta ¿o no es así, mi querido Vicente?

              ¡Ahora que termino de contártelo y de volver a tu pregunta inicial de ayer en el café, me preguntas que ¿para qué te cuento todo esto? Para que tú ni yo ni la sociedad olvide ese momento fatal en nuestra ciudad que tanto adoramos tú y yo, cuando contemplamos los edificios majestuosos del centro histórico. [ C ]

  • Relámpagos Fósiles, de Federico D. Chabaud

    Relámpagos Fósiles, de Federico D. Chabaud

    “La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”, con esta cita de Luis Cardoza y Aragón inicia el poemario Relámpagos Fósiles. Poemas 1982-202,  de Federico D. Chabaud (Ciudad de México, 1960) internacionalista, diplomático mexicano en retiro y creador prolífico de obras literarias diversas, en temática y estilo.

    Los editores (Miguel Angel Porrúa, 2022) destacan en la contraportada de esta obra que los poemas de Chabaud rescatan y capturan emociones y sentimientos de gran intensidad, producto y reflejo de la experiencia vital y de la nómada existencia del autor.

    De gran certeza esta afirmación, ya que en la creatividad de los diplomáticos escritores, las cotidianidades que a lo largo de la profesión acumulan se transforman en vetas creativas que lo mismo son explotadas ya alejados de los avatares laborales o bien quedan soterradas en el imaginario de quienes las disfrutaron.

    A continuación, una breve muestra de la obra poética de Chabaud incluida en un muestrario más amplio cuyo contenido refleja su trayectoria como diplomático. [ C ]

  • otoño 2025

    Año 9. Septiembre, 2025. Número 34

    # Miradas

    Un florilegio de la Lengua española

    Alejandro Pescador

    El autor hace un singular recorrido por diversos diccionarios de la Lengua española invitando a los lectores a consultar estas obras y otras fuentes lexicográficas para comprender detalles no conocidos de nuestro idioma. [ LEER ]

    La música y el buen comer

    Samuel Maynez

    El apetito es para el estómago lo que el amor es para el corazón. El estómago es el maestro de capilla que dirige la gran orquesta de las pasiones. El estómago vacío representa al fagot en el que refunfuña el descontento; al contrario, el estómago lleno son los tambores del regocijo…. [ LEER ]

    El alma sonora de Rusia

    Inés Ortíz

    Dicen que la mejor forma de conocer un país es a través de sus expresiones culturales, incluyendo su idioma. Se presenta un recorrido personal a través de Rusia, un territorio que no cabe en fórmulas secas ni en definiciones académicas. Es una narración sustentada en su historia, su arte, su fe y, de manera singular, en su música. [ LEER ]

    Bitácora diplomática: en Mogadiscio 50 años después

    Alejandro Estivill

    Una responsabilidad singular en los avatares de los diplomáticos es su trabajo como representantes concurrentes ante otros países, labor que conlleva dificultades, lo mismo satisfacciones. La lejanía geográfica y la dificultad de armonizar agendas con altas autoridades van a la par de encuentros y descubrimientos gratos. [ LEER ]

    Pasión y aguante: la argentinidad hegemónica

    Héctor Orestes Aguilar

    La argentinidad hegemónica es, por supuesto, la pasión futbolera. No hay ninguna otra que se le acerque en cuanto a su amplitud social de convocatoria ni a las energías desatadas en su ejercicio, eso nos dice Héctor Orestes, quien hace una jocosa narración sobre anécdotas en torno del futbol, deporte de gran popularidad y que es parte de la identidad tanto en México como en Argentina. [ LEER ]

    Amin Maalouf, una voz crítica necesaria

    Guillermo Gutiérrez Nieto

    El jurado del Premio de Literatura en Lenguas Romance, galardón que otorga anualmente la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, recibió este año 63 candidaturas, provenientes de 18 países, eligiendo al final al autor galo-libanés por explorar con gran lucidez las fracturas y los mestizajes del mundo moderno. [ LEER ]

    # Perspectivas

    El crecimiento económico: una discusión pertinente

    R. Armando Pérez Márquez

    En los últimos años la estabilidad y el crecimiento de la economía mundial ha sido puesta en entredicho, sacudida por el derrotero del sistema capitalista global, en particular por el desempeño de los mercados financieros. Al respecto, algunos expertos de la ciencia económica pugnan por una revisión de los conceptos fundamentales de esta disciplina y aconsejan reorientar la política económica. [ LEER ]

    Los desafíos del desarrollo económico en América Latina

    Pedro González Olvera

    La proximidad del plazo final de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2030), motiva acciones para avanzar hacia las metas establecidas. Entre ellas están la Cumbre del Futuro y la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, de las que emergieron documentos que dan cuenta de la situación actual y plantean acciones para alcanzar esas metas. [ LEER ]

    # Literalia

    Robert Louis Stevenson: libros que me han influido

    Traducción: Leandro Arellano

    Stevenson es reconocido por sus obras que combinan aventura, misterio y exploración de la naturaleza humana. Sus relatos abordan temas universales y han influido en la literatura mundial, manteniendo viva su vigencia. Se presenta un texto singular acerca de sus principales influencias literarias, que escribió en 1924. El traductor de este texto hace un trabajo de gran meticulosidad y talento. [ LEER ]

    Elogio de la poesía

    Mario A. Serrano Avelar

    No sé los mecanismos ni su certeza, es muy probable que sean imposturas, pero estoy dispuesto a apostar que la poesía permite casi cualquier transformación. No invento el hilo negro. Esa es su mayor virtud y magia, el nombrar que vale por crear, clasificar y transformar los ámbitos de una mirada que antes solo veía casas y árboles y sombras. [ LEER ]

    Iluminaciones

    Jorge Valdés Díaz-Vélez

    Esta selección reafirma la relevancia de la poesía en el universo literario mexicano. Se presentan 3 autores con una lírica contrastante, pero intensa en su expresividad . Las fotos y las fichas biográficas que acompañan los poemas fueron seleccionadas por Valdés Díaz-Vélez. [ LEER ]

    ¿Tú si te acuerdas del 85?

    Felipe R. Sánchez Reyes

    A 40 años del atroz sismo ocurrido en México, el autor comparte su experiencia personal recodando estudiantes y sitios una mañana que parecía cotidiana. [ LEER ]

    Relámpagos Fósiles, de Federico D. Chabaud

    Federico D. Chabaud (Ciudad de México, 1960) internacionalista, diplomático mexicano en retiro y creador prolífico de obras literarias en diversos géneros, comparte poética producto y reflejo de su experiencia nómada. [ LEER ]

  • Los desafíos del desarrollo económico en América Latina

    Los desafíos del desarrollo económico en América Latina

    Conforme se acerca la fecha, en 2030, de término del plazo final de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se aceleran los esfuerzos dirigidos a avanzar lo más posible en las metas establecidas. No es gratuito que así sea, la mayoría de los 17 ODS muestran serios retrasos en su cumplimiento y lo más seguro es que no se obtenga completamente en un quinquenio. De ahí la celebración de distintas conferencias internacionales cuyo propósito es encontrar no sólo la forma de imprimir mayor rapidez a los trabajos dedicados a culminarlos, sino de vigilar que todos los gobiernos del mundo participen de este esfuerzo. No cabe duda que desde su creación hace 80 años, esta es una de las más importantes tareas que la Organización de Naciones Unidas (ONU) tiene por delante en materia de desarrollo.

    En el pasado reciente, apenas a fines de junio y principios de julio del año que corre tuvo lugar en Sevilla, España, la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, mientras en septiembre de 2024 se celebró en Nueva York la Cumbre del Futuro. De ambas reuniones emergieron sendos documentos que dan cuenta de la situación en que se encuentra el problema del desarrollo de la fracción más vulnerable de la población mundial, respecto de sus condiciones de vida.

    En el primer caso estamos hablando del Compromiso de Sevilla, en el que se hizo énfasis en la necesidad de reformular la arquitectura del multilateralismo a fin de atender mejor los problemas del desarrollo, las negociaciones para financiarlo y para atender el tema de la deuda externa, que una vez más se cierne como una amenaza mayúscula a la estabilidad tanto económica como política de varios países del ahora llamado Sur Global. En el segundo caso, se trata de la Resolución A/79/L.2 de la ONU, en la que se manifiesta un moderado optimismo sobre las posibilidades de cumplimiento de la Agenda 2030, como igual se le conoce a los ODS, siempre sí y solo sí, hay voluntad nacional e internacional para lograrlo.

    Pero no solamente se trata de reuniones mundiales, también en distintas regiones del planeta se convoca a conferencias en las que se discuta por agentes de gobierno y representantes de la sociedad civil, lo que sucede con los problemas sociales que se padecen en los países que son parte del territorio regional.

    En días pasados, del 2 al 4 de septiembre, se efectuó en Brasilia la Sexta a Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe, convocada por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y auspiciada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia de Chile y el Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Lucha contra el Hambre del Brasil. El primer país tuvo la presidencia de la Conferencia Regional durante el periodo 2023-2025 y el segundo la tendrá durante 2025-2027.

    Los trabajos que se realizaron en el marco de esta Sexta Conferencia latinoamericana se basaron en un documento que se titula América Latina y el Caribe a 30 años de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. Hacia un pacto mundial por el desarrollo social inclusivo. En él sehace un recuento de lo que se ha trabajado, y de lo que se ha conseguido, con relación a problemas como la erradicación de la pobreza, la promoción del pleno empleo y de la integración social, el logro de la igualdad entre hombres y mujeres, el combate contra la desigualdad, el acceso universal y equitativo a una educación de calidad, la atención primaria de la salud y el diseño de sistemas de protección social y de cuidados. Asimismo fueron foco de atención de los representantes de los países latinoamericano y caribeños, los desafíos emergentes como el cambio climático, el envejecimiento poblacional y la transformación tecnológica.

    En el horizonte de esta Sexta Conferencia regional latinoamericana se encuentra la próxima celebración de la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, en Doha, Qatar, en noviembre de 2025; se trata entonces de asumir un recuento de lo que se logró en tres décadas a partir de la Primera Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social realizada en marzo de 1995, en Copenhague.

    El documento al que nos referimos líneas arriba contiene importantes conclusiones que son realistas pues se reconocen algunos avances, al tiempo que se habla de varios retrocesos:

    En los 30 años transcurridos desde entonces (se refiere a la Primera Cumbre Sobre Desarrollo Social), y sobre la base, asimismo, de otros grandes compromisos internacionales posteriores, como los Objetivos de Desarrollo del Milenio, acordados en 2000, y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en 2015, los países de la región han sido participes del diseño y la implementación de importantes políticas de protección social para hacer frente a la pobreza, el hambre y la desigualdad, y avanzar en el ejercicio de los derechos sociales. Durante este tiempo, también se han dados pasos fundamentales en materia de institucionalidad de política social, gracias al surgimiento y el fortalecimiento de los Ministerios de Desarrollo Social en la mayoría de los países de la región… Pero, A pesar de los compromisos asumidos, la labor realizada y los avances alcanzados, en la región continúan existiendo grandes desafíos relacionados con la pobreza, el hambre y la desigualdad, que se manifiestan en amplias brechas en materia de ingresos y de ejercicio de derechos (CEPAL, 2025, paréntesis del autor de estas notas).

    La CEPAL considera que la superación de los desafíos requiere asimismo enfrentar lo que llama las tres trampas en la obtención del desarrollo: una baja capacidad para crecer; alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social; y una bajas capacidades institucionales y gobernanza poco efectiva. La baja capacidad para crecer se manifiesta en el promedio obtenido por los países de la región en los años que van de 2014 a 2023, de apenas 0.9 % anual, que resulta incluso inferior al 2% obtenido durante la década perdida, que va de 1980 a 1989.

    ¿Cómo hacer para enfrentar las trampas de referencia? La CEPAL propone un modelo que incluye la necesidad de 11 transformaciones que resultan indispensables ante la dimensión de los problemas. Entre ellas se incluyen cinco que se vinculan con el desarrollo social inclusivo: i) reducción de la desigualdad y aumento de la movilidad y la cohesión sociales; ii) ampliación de la protección social y del Estado de bienestar; iii) educación de calidad para todos y acceso amplio a la formación profesional; iv) avance hacia la igualdad de género y la sociedad del cuidado, y v) fortalecimiento de las capacidades técnicas, operativas, políticas y prospectivas de las instituciones encargadas de cada una de estas áreas.

    No vienen solas estas medidas, se requiere igualmente, transformación productiva basada en políticas de desarrollo productivo. La idea central de su implementación es que permitan avanzar a Latinoamérica hacia el desarrollo, pero uno que en verdad incluya a los sectores marginados de siempre: los que han vivido toda su vida en la pobreza, las mujeres y las niñas de manera que

                Todas las personas alcancen una vida libre de pobreza y tengan un nivel de bienestar basado en un crecimiento económico alto, sostenido, inclusivo y sostenible que les permita desarrollar sus capacidades en un marco de libertad y dignidad, con la garantía del ejercicio pleno de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, y con espacios de reconocimiento y participación, abordando las brechas y las desigualdades sociales (CEPAL, 2025).

    El estudio de la CEPAL que comentamos plantea que puede constatarse una real disminución de la pobreza regional, pero que lamentablemente no hay una línea ascendente y constante en el abatimiento de este problema. Por ejemplo, mientras en el año 2000 y siguientes hubo una cierta bonanza en los precios de las materias primas que permitió invertir en el gasto social, traducido en programas sociales de lucha contra la pobreza y sistemas de pensiones no contributivos, la inversión disminuyó en 2008 debido a la crisis económica que ese año afectó a prácticamente todos los países, aunque los gobiernos se involucraron más directa y decididamente en la atención al problema, mediante políticas encaminadas a atender los ámbitos social y productivo, por lo menos hasta 2014, año en que se registraron los promedios más bajos de pobreza y pobreza extrema.

    Los problemas volvieron cuando empezaron a registrarse índices de crecimiento de apenas 1% o menores, que redundó en una segunda década perdida en materia de desarrollo social, agravada todavía más con la pandemia de coronavirus de 2020-2022. Por fortuna, en 2024 se verificó una nueva disminución de la pobreza, que se espera, pueda mantenerse constante. 

    “Entre los principales factores que han incidido en la reducción de la pobreza en las últimas décadas, destacan el crecimiento económico, el aumento de la participación laboral femenina, el incremento de los salarios reales, el aumento del precio de las materias primas entre 2000 y 2014, el incremento del gasto público social y, asociado a todo ello, las políticas sociales y el papel de las transferencias públicas, como los programas de transferencias monetarias, condicionadas y no condicionadas, y los sistemas de pensiones no contributivos” (CEPAL, 2025).

    Otros dos problemas latinoamericanos subrayados por el documento de trabajo de la CEPAL son la desigualdad y la malnutrición y la seguridad alimentaria; es decir, la gente no se alimenta bien, por falta de alimentos y por comidas poco saludables. La obesidad, que antes era apenas un problema relativo, se ha transformado en una presencia creciente, pues en 2022 ya alcanzaba el 29. 9 % de la población adulta de la región, con un crecimiento de 3% más que en otras regiones del mundo. En contraposición, desde los años 90s, América Latina ha tenido una un importante descenso en las cifras de desnutrición crónica, pues en la franja de las niñas y niños menores de 5 años pasó del 21,8% al 11,5%.

    La desigualdad es otro problema grave en América Latina, de hecho es la región con mayor desigualdad en el planeta. Si a ello se le agrega la baja movilidad social y la débil cohesión social, América Latina se enfrenta a un obstáculo en su carrera hacia el desarrollo sostenible; si la desigualdad permanece en estas dimensiones, será muy complicado alcanzar el cumplimiento de la Agenda 2030.

    La CEPAL manifiesta avances en otros sectores, por ejemplo en los enfoques de política de la protección social no contributiva. O sea, programas dirigidos a aquellas personas que, por una razón u otra, no pagan impuestos (no se refiere a los evasores); son personas que padecen una vulnerabilidad extrema ante los riesgos de la pobreza.

    Un cambio en el método para analizar qué es la pobreza, ha significado que se incluyan otros elementos en su definición que ahora se denomina pobreza estructural, pues ya no se trata solamente de falta de ingresos financieros, sino que se evalúan factores como el acceso a derechos sociales y servicios básicos como salud, educación, seguridad social, calidad y servicios de la vivienda, y alimentación, cohesión social y acceso a infraestructura.

    Lo anterior ha servido de punto de partida para que haya nuevos enfoques y nuevas acciones en el enfrentamiento de las tres trampas que menciona el documento de referencia. Lo más importante es que hay una diferente institucionalidad social, con todo y los vaivenes de corte político, que permite una mejor atención a los problemas sociales. Un buen ejemplo de esa novedosa institucionalidad se encuentra en la creación de ministerios o secretarías en al menos 23 países de la región, dedicados a atender y desarrollar políticas sociales para erradicar la pobreza, reducir la desigualdad y promover el acceso a la protección social tanto en general como de sectores específicos de la población. Si a esto se le agrega la firma de varios convenios internacionales que tienen como núcleo principal la atención de los derechos relacionados con el desarrollo social inclusivo, se entienden entonces las diferencias positivas de la institucionalidad social.

    Lo que viene ahora para esta institucionalidad es la atención de lo que se llama “temas emergentes”:

    A) Los cambios tecnológicos y la inclusión social. Se trata de un tema de proporciones relevantes en la medida en que el desarrollo digital ha abierto una brecha entre la franja de la población que tiene acceso a este tipo de servicios y la que no la tiene, pues a pesar de que parezca a veces increíble, hay millones personas de todas las edades que no han tenido, por ejemplo, un teléfono celular en sus mano ni conoce siquiera lo que es la inteligencia artificial o el significado del entorno digital, lo que tiene efectos negativos en el combate a la desigualdad; además, la inteligencia artificial supone riesgos adicionales sobre todo en el sector productivo, ya que con la robótica y la automatización que se introducen cada día en los procesos productivos, se transforma la naturaleza del trabajo, se desplaza mano trabajadora que no está preparada para adaptarse a las transformaciones, por lo que los sistemas educativos deben cambiar para lograr la adaptación a los nuevos formatos laborales, lo que conduce obligadamente a promover la educación en sistemas digitales que permita a los trabajadores prepararse para las necesidades laborales del futuro que ya está aquí.

    B) El cambio climático y la vulnerabilidad a los desastres. La región latinoamericana históricamente ha sido muy vulnerable a grandes desastres naturales, como huracanes, terremotos, sequías, inundaciones, cuyo efecto se ha incrementado geométricamente con el cambio climático, escenario en el que la víctima principal es siempre la población más pobre. Se requiere entonces de políticas que permitan prever los efectos sociales en esta población y su inmediata atención vis a vis los desastres naturales.

    C) Transiciones demográfica, epidemiológica y nutricional. En algunos países se nota desde hace algunos años una disminución en los índices de natalidad, que si bien en otras circunstancias podría ser considerada un bono demográfico, perjudica, en oposición, a los sistemas de pensiones por la disminución en las aportaciones en sus fondos, a los cuidados de salud para una población envejecida, respecto enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes,  que en la actualidad son la causa principal de la mortalidad regional. Por lo tanto, es importante contar con enfoques preventivos y de control por medio de la universalización de la atención primaria de salud, servicios básicos y vacunación. La ya mencionada malnutrición (desnutrición y sobrepeso) es un gran desafío para los sistemas de salud, alimentarios y de protección social. Un claro ejemplo de este problema radica en el consumo de aguas procesadas (refrescos, sodas o gaseosas, según se les llame en cada país), que en México alcanza enormes dimensiones.

    D) La migración: un fenómeno en aumento. No se trata solamente de migraciones hacia el norte del continente sino igual entre otros países, debido a problemas de tipo político, social, climático, violencia provocada por el crimen organizado, desastres y hasta reunificaciones familiares. Es un problema que requiere atención no solo de tipo coercitivo, sino de gestión social y de protección humanitaria a los migrantes.

    E) Cohesión social y gobernabilidad frente a las diversas formas de violencia y los conflictos. Se refiere en particular a la violencia generada por las olas delincuenciales, con tasas de homicidios que resultan las más altas del mundo y el reto que implica para la soberanía interna de los Estados de la región. Ante esta situación se necesitan políticas públicas orientadas a prevenir la delincuencia, que se acompañen de políticas activas de inclusión social y laboral, más altos rangos del bienestar económico y social de la población, así como acciones de rendición de cuentas, que fomenten la participación de la sociedad en la toma de decisiones y fortalezcan la gobernabilidad democrática.

    F) El contexto mundial: crisis e incertidumbre. La región se encuentra inmersa, como no podría ser de otra manera, en un contexto internacional que presenta una extrema inestabilidad y vulnerabilidad para los países latinoamericanos. Guerras, epidemias, cambio climático, restricciones  en las fuentes de cooperación internacional y disminución de los precios de las materias primas, elementos todos que alimentan la incertidumbre y significan la necesaria implementación de políticas ad hoc para enfrentar esos fenómenos que no son provocados internamente por los gobiernos regionales; por más que lo deseen su participación es marginal. La dificultad de mayor rango es la alta incertidumbre de las políticas de atención al financiamiento de las políticas de desarrollo social inclusivo y, con ello, a la capacidad de los países para avanzar en los compromisos establecidos en la Agenda 2030. Por ello, ante la disminución de fondos presupuestales para su atención es fundamental insistir en el cumplimiento de las metas sociales de los ODS y en el fortalecimiento de los espacios de cooperación y de integración regional. Sin embargo, a decir de los elaboradores del documento, Latinoamérica se encuentra mejor preparada que antes para atender esta problemática. Habrá que ver si esta premisa llena de optimismo se cumple.

    ¿Cuáles son los planteamientos para atender la situación en que se encuentra Latinoamérica y el Caribe? En primer lugar un Pacto Mundial por el Desarrollo Social Inclusivo, en el que se manejen políticas, como las que siguen: como prioridad, combatir el hambre y la pobreza en la región y en el mundo; establecer políticas integrales de cuidados y políticas públicas de calidad para no dejar a nadie atrás; llamar a las instituciones financieras internacionales y a los países desarrollados a comprometer financiamiento para apoyar las políticas orientadas al desarrollo social inclusivo; implementar un Pacto Digital Global para avanzar hacia el desarrollo social inclusivo, con especial atención a la inteligencia artificial; preparar una tercera cumbre mundial transcurridos no más de cinco años desde la Segunda Cumbre ( y no esperar otros 30 años), para analizar los avances y retrocesos, consensuar prioridades y alternativas y acordar caminos conjuntos regionales y mundiales.

    Recuérdese que esta Sexta a Conferencia Regional sobre Desarrollo Social de América Latina y el Caribe tuvo lugar como un prolegómeno de preparación para la Segunda Cumbre sobre Desarrollo Social, y para plantear los retos que tiene frente a sí América Latina en términos de desarrollo social inclusivo.

    Se espera que, como otras conferencias internacionales, tenga al menos algunos buenos resultados y que sus conclusiones sirvan de referencia a los gobiernos de la región. No siempre serán atendidas sus sugerencias debido a la perspectiva que cada gobierno tiene de las políticas sociales. Se constata que para ciertos gobernantes, las políticas sociales no son importantes y que pueden incluso, afirman, ser un lastre para la creación de riqueza, que en algún momento, indeterminado, será repartida. Pero a fin de cuentas, lo que importa es conseguir avances, por mínimos que sean es ya un logro, de conformidad a la naturaleza de trabajo de la ONU, a la que la CEPAL pertenece. Por lo pronto, las reuniones internacionales, mundiales o regionales, contribuyen al fortalecimiento del multilateralismo, tan vilipendiado hoy desde los pináculos de las grandes potencias y de sus adláteres menores. [ C ]

  • Carta al desierto saudí

    Carta al desierto saudí

    Riad, 21 de junio de 2025.

    …1

    El desierto es para quienes se atreven.

    No es solo por la aridez de su clima, la intensidad de su sol y el beige de su tierra. Es porque quienes llegamos aquí nos convertimos en nuestra versión más resistente y perseverante.

    Muchas veces durante mis casi tres años en este país, me sentí como una aventurera. La Faride 4×4 que quería conocerlo y entenderlo todo, pero que inevitablemente construyó una barrera para protegerse de todo lo que desconocía. Aventurera como diplomática, como mexicana y como mujer, pero al final fui solo una exploradora curiosa buscando encontrar su lugar en este país tan distinto.

    Lo que en un comienzo fue una aventura se convirtió en una forma de vida. Lo que al principio analizaba y clasificaba para que encajara en pequeñas categorías de una mente estrecha terminó por difuminarse, y simplemente acepté y me entregué a esta nueva cultura. Cuando dejé ir, me permití disfrutar.

    …2

    Una mujer extranjera cubierta completamente en “niqab” terminó por tirar la última barrera cuando me recomendó que nunca perdiera mi esencia. Esta es la bella dualidad que encontré en Arabia Saudita: lo que vestimos, lo que comemos, lo que hacemos, cómo nos educamos no es más que la cubierta de todo lo que escondemos dentro.

    Quienes hemos vivido en el desierto hemos visto su complejidad y belleza; hemos sentido su aridez para poder encontrar su exuberancia.

    …3

    Adiós, Riad. Extrañaré tus perfectos aromas; tu vida nocturna al resguardo del sol; y esos “hello sister” que convirtieron a una expresión genérica en un símbolo de sororidad.

    Gracias Arabia Saudita, por ayudarme a perderme para después encontrarme.

    Gracias, desierto, por convertirte en tierra fértil para mí.

    Ma´asalama.

    Faride

    [ C ]

  • Irán: Magia e Historia imperecederas

    Irán: Magia e Historia imperecederas

    La vida me regaló el privilegio de visitar Irán. Mis conocimientos y experiencia de 31 años en producción y comercialización de rosas llamaron la atención de un empresario de ese país que busca mejorar sus procesos.  A pesar de mi incredulidad, finalmente se concretó el largo viaje de varias escalas y muchas horas de espera.

    Partí cargada de ilusiones y expectativas. Conocer una de las cinco civilizaciones más antiguas de la humanidad –el imperio Aqueménida– no está en el radar de la mayoría de latinoamericanos. Los obstáculos no solo son los recursos y la distancia, sino las sanciones políticas y económicas impuestas por el mundo occidental desde 1979; el embargo es casi total. El país más castigado es Rusia, con 28.595 sanciones, según un reciente informe del presidente Putin, impuestas por Estados Unidos y la UE a bancos, empresas petroleras, gasíferas, deportistas, funcionarios públicos rusos, además del impedimento de uso del sistema Swift. Acciones que resultan sencillas simples para un viajero, como reserva de hoteles, compra de boletos de avión o tren, se tornan imposibles, considerando que las tarjetas de crédito no operan en zonas castigadas por occidente. Uno está obligado a llevar efectivo y/o a tener un patrocinador.  

    Así, Irán, su historia, cultura, diversidad, hospitalidad, generosidad y riqueza son vedados para los occidentales. Ejercer el derecho a la soberanía, a pensar diferente, es sancionado por las élites que controlan el mundo.

    La hospitalidad y generosidad son inmensas. Al comentar en una cena con el empresario que me invitó que el arroz iraní es aromático y exquisito, se ofreció a comprarme 5 kilos del más fino para traerlo a Ecuador y compartir con mis amigos esos sabores. Samira, asistente del empresario me acompañó en el viaje. En la visita a uno de los mercados de Ispahán me regaló unos souvenirs. Ghazaleh, una hermosa joven de origen kurdo iraní, traductora de profesión con orgullo y dedicación me mostró los lugares emblemáticos de Teherán.  

    La propaganda (narrativa) occidental distorsiona las costumbres religioso-culturales de los pueblos que consideran diferentes. Uno de los mayores estigmas que occidente ha publicitado es el burka. Los iranies son chiitas; las mujeres usan hiyab y las más religiosas chador, no la burka, y son obligatorios para ingresar a un santuario. Según la legislación de ese país, las extranjeras debemos usar pañuelo, aunque nunca me encontré con la guardia islámica controlándolo. No sentí presión alguna por su falta de uso; en restaurantes, centros comerciales o sitios de trabajo las únicas que lo usan de manera constante son las mujeres creyentes. Durante los vuelos anuncian que se debe usar, pero nadie controla. Yo lo usé por respeto a las reglas de ese país. En el trayecto de Varamin (zona industrial) a Teherán, la taxista me sugirió que me pusiera el velo al entrar a Teherán, me explicaron más tarde   que con las cámaras que controlan tráfico podrían multar al conductor si sus pasajeras no lo usan. Al contrario, el taxista que me llevó al aeropuerto no lo mencionó siquiera. No todas las mujeres conductoras o pasajeras usan velo, es común que lo lleven en el cuello. Eso sí, ¡el tráfico en Teherán es horroroso!  Las familias tienen un promedio 2.5 autos. Los carriles se multiplican, ¡dos se convierten en tres! Se invierte mucho tiempo circulando por la ciudad.

    El iraní es un pueblo muy creyente. El fervor religioso se respira en santuarios, mezquitas y centros de oración. La arquitectura persa utiliza formas puras como círculos y cuadrados. Los cúpulas y paredes de los santuarios están cubiertos de espejos, lo que crea una atmosfera de introspección. Es una representación de la realidad, pero invertida; los espejos reflejan la luz y la redistribuyen en el espacio. Se genera un sentimiento de humildad único. En mezquitas árabes o chechenas no usan espejos para decoración interior.

    Irán tiene una superficie de 1’648, 195 km cuadrados y una población de aproximadamente 86 millones, de los cuales más de 14 millones viven en la capital. Visité la parte central del suroeste de Irán; viajé en avión a Shiraz (algo más de 2 horas), de ahí en auto a Ispahán en un trayecto de 4 horas. A pesar de que no hay autopistas, las carreteras están en buen estado.

    Las sanciones y bloqueos de Occidente también obligan a los pueblos que las sufren a desarrollarse. Impresiona lo adelantada que está la industria local. Mientras en Ecuador se importa todo, Irán tiene sus propios sistemas de riego, plásticos, sistemas de fertilización y calentamiento de agua, sistemas de regulación de conductividad eléctrica del agua e industria petrolera, atómica, aéreo espacial. Como en casi todo el mundo, la industria textil y de cueros se ve afectada por la feroz competencia china. Por último, pero no menos importante, el 99% de la industria automotor es iraní. Nada de esto conocemos en Occidente.

    A pesar de los esfuerzos por mantenerse a flote en las áreas mencionadas, no es suficiente para mejorar condiciones de vida de la gente. Las constantes devaluaciones e inflación son un problema. Las sanciones limitan el desarrollo de las exportaciones –Irán es el mayor productor y exportador de azafrán de alta calidad; exportan exquisitos pistachos, pétalos de rosas, agua de rosas que son usados por la industria francesa para hacer cosméticos.

    Al igual que en cualquier ciudad de América Latina, en Teherán y otras ciudades se aprecia una marcada diferencia entre ricos y pobres. La limpieza y orden no se comparan con las ciudades rusas, aunque no se ve la basura como en muchas ciudades europeas y en EUA. No se ven mendigos ni indigentes en las calles. Hay casi 10 millones de migrantes afganos (en su mayoría ilegales), que trabajan en mano de obra barata. Se los identifica por su forma de vestir poco prolija y algo sucia; las mujeres usan chador.

    Sentir el cielo iraní me hizo entender la dimensión del azul persa; un cielo entre celeste e índigo, azul intenso y profundo, sin nubes –el azul de las mezquitas, del lapislázuli proveniente de Persia y Afganistán.

    SHIRAZ, ciudad de poesía, vino, rosas y luciérnagas, fue capital de Persia entre 1750 y 1794, y tiene una historia de más de 2500 años. La Mezquita Nasi ol Molk nos maravilla por sus colores, al igual que nos impresiona la fortaleza de Karim Khan, con su torre labrada en piedra. 

    La tumba del poeta Saadi es un imponente mausoleo y lugar de peregrinación de los amantes de la literatura persa. La tumba Hafez también tiene mucho simbolismo. Son sitios de obligada visita. La poesía de los siglos XIII y XIV es figurativa. En la actualidad los persas siguen hablando con antiguos refranes.

    Abdulah Saadi – El poeta peregrino:

    Hafez – El preservador, poeta místico, poeta de la pena, dolor, lamentaciones y al mismo tiempo de la esperanza:

    A. PERSÉPOLIS

    Ubicada a 75 km de Shiraz, Persépolis fue la capital del imperio persa durante la época aqueménida. ¡Ha sido el sueño de historiadores y arqueólogos visitar esta ciudad!  Rememoré las clases de historia de mundo antiguo dictadas por  Alla Iosifovna Kardash, especialista en el tema.  Compartí la emoción a través de video y fotos con mis compañeros de universidad, rusos y de otros países la emoción de caminar por una de las ciudades más antiguas del mundo, cuya construcción empezó entre 518-515 A.C. ¡Rebobinar la vida 41 años! Mágico y maravilloso vivir en carne propia lo que nuestros profesores de arqueología y mundo antiguo nos relataron allá por 1984. 

    Todos los monumentos arqueológicos que he visitado: Teotihuacan, Chichén Itzá, Tulum, Tajin, Palenque, Uxmal, Cacaxtla, Tikal, Copán, Machu Pichu, Chan Chan, Líneas de Nazca, Sacsayhuamán, Ollantaytambo, Cochasquí, sin excepción, me transmiten paz, tranquilidad, humildad y   un sentido de insignificancia. ¡Qué pequeños somos frente a tanta grandiosidad y monumentalidad! Somos muy frágiles también, y así como construimos destruimos.  ¿Como movieron tanta piedra para levantar columnas de 50-70 metros de altura? ¿Cómo las levantaron sin las herramientas de la modernidad? La capacidad creativa de los humanos es inmensa, somos capaces de crear en las condiciones más adversas.

    Persépolis es patrimonio de la humanidad desde 1979. Las columnas a su ingreso representan monstruos monumentales, mitad bueyes y mitad leones, que deben ahuyentar a los malos espíritus. Fueron construidas para impresionar. En su momento, la ciudad estaba rodeada de alamedas con jardines y árboles de ciprés; columnas de madera pintadas y los suelos llenos de alfombras. Artajerques III ordenó que tallen su tumba en una de las laderas posteriores.

    ¡No podía imaginar subir hasta allá con un calor de 40 grados! Me acompañó una temperatura agradable de 9 grados, lo que me permitió pasear durante algo más de 3 horas.

    No hay certezas sobre las causas que tuvo Alejandro Magno para incendiarla en el 330 A.C.; una de las hipótesis es que así vengaron la destrucción aqueménida de Atenas.

    Persépolis es un monumental acto de propaganda y reivindicación de Darío I por el asesinato de su predecesor.   En 1971, 2500 años después, el Sha de Irán organizó una gran conmemoración, su ceremonia no tuvo la convicción del rey Darío I, en 1979 cae.

    A 9 km de Persépolis se encuentra el complejo Naqsh I-Rustam, una necrópolis donde se despliega un grupo de rocas talladas en el acantilado y son las tumbas de los reyes aqueménidas –Darío I (inscripción), Jerjes I, Artajerjes I y Darío II, aunque no hay inscripciones que permita identificarles con certeza. Solo pude apreciar de lejos el monumento en honor a Ciro Aqueménida porque el lugar cierra a las 17:30.

    El museo de Persépolis es más bien pobre; los franceses saquearon la ciudad y hoy la mayor muestra del arte aqueménida se encuentra en el Louvre.

    El turismo es mayormente local, hay poca afluencia de turistas extranjeros, en su mayoría rusos y chinos. Aunque el turismo no masivo garantiza la conservación, no se destinan mayores recursos para proteger los monumentos arqueológicos.

    B. ISPAHAN

    Ispahán florece entre 1050 y 1722, fue capital del imperio persa por dos ocasiones. Debe su florecimiento al Sah Ismael 1501-1524, quien, con su inmenso bigote pelirrojo, decía estar guiado por Alá. Logró restaurar y extender el imperio persa con debilidades internas y externas: élite guerrera en disputa con los turcos otomanos.

    Uno de los más grandes emperadores persas fue el Sah Abbas I El Grande 1571-1629 que, en 1598, consiguió trasladar la capital de Irán desde el norte a Ispahán y la convirtió en la gran capital del imperio que nada tenía que envidiar a las capitales occidentales o a la turca. Entre otras magnificas construcciones, durante su reinado construyó la Gran Mezquita, la plaza Naqsh-e Yahán en tiempo récord, (ambas patrimonio de la humanidad) que es la más grande de Irán y la segunda más grande del mundo. Las paredes de la Gran Mezquita están cubiertas de azulejos que asemejan el tejido de una alfombra; ese azul compite con el azul brilloso del cielo y crea una asociación cromática. Caminar por la plaza y la mezquita es una experiencia grandiosa que acapara todos los sentidos.  La presencia de los timúridas dejó su herencia –Samarcanda y Dushanbé son exponentes de la tradición timúrida de azulejos. El barrio armenio tiene también su encanto, con una catedral cristiana insertada en medio de las mezquitas. Los armenios fueron parte del imperio persa en algunas épocas de su historia, hasta que en siglo XIX, que formaron parte del imperio ruso, luego de la URSS y luego de la caída de esta se consolidaron como estado independiente.

    El Sha Abaas  I perdió la Mesopotamia, el enfrentamiento a muerte con los turcos otomanos (sunitas) terminó en persecución religiosa, que era ajena a la tradición musulmana. Tanto turcos como safávidas convirtieron la religión en una cuestión de Estado.  La división entre chiitas y sunitas había empezado en siglo VII, en reinado de Abbas I se inició la expulsión de sunitas, los turcos expulsaron chiitas. La ausencia de cada uno de ellos en estos territorios se debe precisamente a las expulsiones de esa época.  Los chiitas están concentrados en Irán y parte de Irak; los sunitas en el resto del golfo pérsico.

    El Sha Abaas modernizó el ejército, desarrolló la manufactura, dinamizó la economía, construyó caminos, puentes grandiosos que aún en la actualidad conservan encanto y vida. A él se debe el Irán asociado a productos de lujo y al exotismo oriental: alfombras, sedas, agua de rosas, esencia de rosas, pétalos de rosas, pistachos, azafrán que se han exportado al mundo. 

    ———

    Irán es un país rico en historia, en diversidad natural. El arroz es aromático y sabroso; los pistachos son diversos y exquisitos; se encuentra variedad de dátiles y frutos secos; té de rosas y otras yerbas; el azafrán lo usan para preparaciones de sal y dulce. Una de las características de los iranies que más llamó mi atención es la normalidad al establecer diálogos entre desconocidos. En occidente es raro que extraños conversen entre sí, incluso en el campo ya es una excepción. Irán NO debería estar bloqueado y vetado a los que quieren y pueden visitarlo; la narrativa y propaganda occidental han castigado a ese país, han divulgado mentiras sobre inseguridad y persecución. Espero que la vida me permita regresar. [ C ]

  • Nota sobre el joven Cioran

    Nota sobre el joven Cioran

    Breviario de podredumbre, La tentación de existir, Silogismos de amargura, Del inconveniente de haber nacido, son algunos títulos que hicieron popular a Emil Michel Cioran en la década de los setenta del siglo pasado. Quién, a los veintitantos años no iba a aventurarse -bien que fuese sólo por curiosidad- en la lectura de aquellos textos, cuya denominación implicaba ya una provocación.

    Quién, sin ataduras o compromisos formales, iba a poner reparos a tan agradable entretenimiento, cuyo ejercicio se correspondía con los tiempos aciagos y los intensos debates de las ideologías. Una época transformadora, en la que la juventud pugnaba por entender y conocer, por innovar y desvincularse de los polos que sostenían la Guerra fría.

    Las décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado fueron pródigas en la creación y desarrollo de todo tipo de bienes, tangibles e intangibles, materiales y espirituales, singularmente en el terreno literario. El desarrollo de los medios de comunicación contribuyó en la propaganda y difusión de las novedades, conocimientos e ideas.

    La humanidad transita actualmente por una etapa borrosa. No hay continente o región que escape a su amenaza. El peligro del retorno llano del fascismo amaga con imponerse en algunos países, con gobiernos electos legítimamente. En fecha tan reciente como el mes de mayo pasado, Rumania se libró del triunfo del candidato de la extrema derecha.

    El suceso removió en nosotros la vena del recuerdo, que no cesa de batir desde entonces. El fin de nuestra adolescencia y de la primera juventud coincidieron con largueza con el periodo de la posguerra.

    Pertenecemos a la generación de lectores formados bajo la luz tutelar del Boom latinoamericano. Leíamos a esos autores y a sus predecesores de distintas lenguas y corrientes. Así ubicamos a Eugen Ionesco, Tristan Tzara, Mircea Eliade, Emil Michel Cioran y a algún otro, entre los rumanos.

    A pesar de su pretendida vinculación con los países en desarrollo, el régimen rumano de aquellos años fue un bastión destacado del espacio duro del comunismo de la Europa oriental.

    De Rumania era destacable particularmente su propaganda ideológica como un país diferente a los otros del bloque, en buena medida por el carácter agradable de su población, así como por la personalidad del dirigente de ese país, Nicolas Ceausescu, uno de los más hábiles dictadores de su época, cuando éstos proliferaban.

    No es para menos, si todavía, a pesar de su membresía a la Unión Europea -señala Norman Manea- Rumania muestra cuán persistentes son sus viejos hábitos de la duplicidad, de la inconsistencia, el fatalismo, la inercia y la corrupción.

    Cioran nació en Transilvania -entonces parte del Imperio austrohúngaro- en 1911, hijo de un sacerdote ortodoxo rumano y una mujer de gran sensibilidad. Fue beneficiario de una sólida formación religiosa. Realizó sus estudios elementales en Rasinari, el poblado donde nació, y a los diez años fue inscrito en el liceo de Sibiu, a pocos kilómetros de distancia. De esa experiencia conservó un recuerdo conmovedor:

    “Nací en Rasinari, un poblado de los Cárpatos en la montaña, a doce kilómetros de Sibiu. Amaba a ese poblado intensamente. Tenía diez años cuando lo dejé para ir al liceo a Sibiu y no olvidaré jamás el día, o mejor, la hora, cuando mi padre me llevó. Habíamos alquilado una carreta y yo lloré y lloré todo el tiempo, pues tenía el presentimiento de que el paraíso había terminado”.

    Más tarde comenzó a estudiar filosofía en la Universidad de Bucarest. Pronto entabló allí conocimiento de dos personalidades literarias que serían sus amigos toda la vida: Eugene Ionesco y Mircea Eliade. En 1932 se graduó y durante 1933 escribió su primer libro, En las cimas de la desesperación, que publicó al año siguiente.

    En ese libro aborda los asuntos que han sido su literatura posterior, para siempre: la exasperación, la ansiedad, la angustia, el nihilismo, el pesimismo y más . . .

    En 1938 se trasladó a París para continuar sus estudios y nunca más volvió a Rumania. Se estableció allá por el resto de su vida. Una etapa trabajó para la ultraderecha y en sus veleidades nihilistas fue admirador de Hitler. Fue también colaborador, alentador incluso, de la Guardia de hierro, movimiento fascista (contó en una época con una milicia) convertido en partido político.  

    En su Diario 1935-1944, los años del fascismo, el escritor Mihail Sebastian incluye varias entradas sobre su amigo Cioran. Una muy ilustrativa es la siguiente: “Esta mañana encontré a Cioran en la calle. Estaba radiante. Lo han nombrado agregado cultural en París.” “Es todo un caso: es una persona interesante, bastante inteligente, desprejuiciado y con una dosis gemela de cinismo y ociosidad, combinada con maneras divertidas. El hombre acumuló no pocos cargos, como apoyo y propagador, ideólogo incluso de las corrientes fascistas del país. Era un contra, contra todo. Eso debe quedar claro.” 

    El mismo Sebastian, autor de Dos mil años (Penguin 2016), dedica casi por completo un Capítulo a describir la actividad nihilista y “revolucionaria” de Stefan Parlea (otro nombre de Cioran), quien habla siempre de “la gran conflagración histórica que se acerca”. “Creo que hay en la hostilidad de Parlea algo más que discordia judeo – rumana.”, escribió Sebastian.

    Cioran perteneció a lo que Mircea Eliade definió -con razón- como la generación más afortunada de la historia rumana. Como otros rumanos que emigraron, Cioran no fue a Francia a imitar, sino a enseñar.

    Realizó la hazaña de abandonar su lengua, el rumano, para escribir en un refinado francés, gran parte de su obra, la que comenzó a publicar a principios de los cuarentas. “Comencé a escribir en francés a los treinta y siete años. Yo pensé que sería fácil. . .”  

    Pariente sanguíneo del español, el rumano cuenta con una abundancia de la que -escribió Pablo Neruda- no gozamos nosotros: sus esquinas eslavas.

    Hemos comentado en otros textos las virtudes y debilidades de la literatura rumana, cuya constitución, como la rusa, tuvo lugar en el siglo diecinueve. De tradición hablada, en el caso de la rumana, las raíces se remontan a muchos siglos atrás. Más que en los libros, escribió Nicolae Iorga, la historia rumana se encuentra en sus hábitos, en sus modales y gestos, que no fueron escritos.

    La bibliografía de Cioran abarca una larga lista de obras, todas ellas con el sello inconfundible y personal del autor. Sería exagerado afirmar que estamos haciendo una relectura -que es en rigor la auténtica lectura- de la obra de Cioran. Se trata más bien de un recordatorio de este escritor denodado, más la relectura de algunos textos y la lectura -por vez primera – de textos hallados en época reciente.

    ¿Pose, nihilismo verdadero, pesimismo auténtico, vil cinismo? Exasperación, angustia, desesperación, ansiedad, son temas sobre los que vuelve una y otra vez.  Bien sustentado, bellamente escrito, no deja de revelarse, con todo, una dosis no pequeña de exageración.

    Soy un apátrida metafísico, un poco como los estoicos del final del Imperio romano que se sentían ciudadanos del mundo, lo cual es una manera de decir que eran ciudadanos de ninguna parte, escribió de sí mismo Cioran. 

    Adam Zagajewsky, un poeta cuyo humanismo y seriedad son innegables, formado ya del todo en la Polonia de la postguerra, escribió un ensayo, Poesía y duda (A Defense of Ardor, New York 2004) en el que, entre otras cosas, señala: Cioran irrita con su narcisismo, su mal humor, su hipocondría, su misantropía.

    Y Norman Manea, en La quinta imposibilidad (Norton, New York, 2007) señala que Cioran es un nihilista, un profeta del apocalipsis… “Ese feroz cínico que se deleitaba en derrumbar axiomas y cánones, valores y virtudes, era un hombrecito bajo, delgado y frágil, tan amable como cortés…Vivía en París, feliz de disfrutar los beneficios de una civilización de la que nunca dejó de burlarse”.

    Para mí París era idolatría. Pero me cansé porque me estaba haciendo viejo, y también la ciudad, escribió, en efecto, Cioran.

    Que el hombre alcanzó fama y reconocimiento es innegable. Las décadas de los sesenta y setenta, y todavía en los ochenta se editaban y circulaban profusamente sus libros.

    La cultura de los rumanos -ha escrito Claudio Magris- no es sólo una cualidad personal, sino que refleja el nivel de la clase intelectual rumana, la seriedad de su preparación, la amplitud de sus conocimientos, el rigor y la apertura de su inteligencia.

    Una estancia en Rumania por algo más de dos años, nos permitió tener una muestra reiterada de la opinión de Magris sobre el nivel intelectual de los rumanos. A los nombres de Ionesco, Tzara, Eliade y Cioran, quienes destacan en literatura, podemos agregar otros nombres de rumanos universales.

    George Enescu, desde las estructuras etéreas de la música, hasta Constantin Brancusi, en el terreno de las artes plásticas, nos ofrecen dos ejemplos. Para no hablar sólo del pasado, bien podemos incluir en este catálogo de celebridades rumanas a Mircea Cartarescu, Premio FIL de Literatura 2022, por la excelencia de su literatura.

    ¿A gran pecado, gran misericordia? Nada más difícil que señalar el paso del tiempo si uno no se refiere a incidentes particulares. Una idea fija señala un universo cerrado. Cioran vivió las dos guerras mundiales, la caída del Imperio austrohúngaro, el fascismo, el exilio, el antisemitismo y otras tragedias. Acaso en lo íntimo de su ser Cioran capoteaba las tormentas y profundidades de la esencia rumana.

    Murió en París hace tres décadas, el 20 de junio en 1995 para ser precisos. Murió de Alzheimer a los 84 años. A pesar de su celebridad, murió en la pobreza. En español, Tusquets ha publicado casi toda su obra; en francés, Gallimard. El filósofo de la desesperanza y el fracaso, lo llamó el diario El País al despedirlo. [ C ]

    .

                         CDMX, junio de 2025